Tiempo Libre
14 de Abril de 2025Alberto Fuguet y su devoción por Mario Vargas Llosa: “Me hizo sentir que yo podía ser latinoamericano y ser escritor”
El escritor chileno repasa con The Clinic los momentos en que compartió con el ganador del Premio Nobel y el impacto que tuvo su literatura en su forma de pensarse como autor en un contexto latinoamericano y no rural. "Él fue alguien muy importante. Me hizo sentir que yo podía ser latinoamericano y ser escritor", asegura Alberto Fuguet.
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La muerte del escritor peruano Mario Vargas Llosa provocó la reacción de distintos actores de la cultura en Chile. El último gran exponente del “Boom Latinoamericano” dejó una huella en la historia de la literatura sudamericana. Uno de los escritores que hizo una sentida despedida a través de sus redes fue Alberto Fuguet, de quien se declaró fanático y también grupie.
El autor chileno cuenta que la primera vez que lo conoció fue en el año 93, en la librería Altamira. “Fui con unos amigos de un taller que yo hacía, y no llegó nadie más. Conversamos mucho. Después me invitó al café que estaba al frente, y ahí me tomé esa foto”, dice Fuguet, quien recuerda que Mario Vargas Llosa vino en los 80′ a una actividad contra Pinochet, algo que la gente olvida. “Muchos creen que él solo era facho”.
El escritor recuerda que Vargas Llosa vino a una charla para un círculo de derecha en el Club de Golf, al cual también fueron invitados. “Me acuerdo que estuvo buena, porque además se tiró en contra de su propio invitado, que era muy de Vargas Llosa”, dice sobre el fallecido Premio Nobel. “Cada vez que estaba con alguien de un grupo determinado, hacía lo posible por dejar las cosas claras. Para decir: ‘Gracias por la invitación, eres muy amable, tenemos muchas cosas en común, pero disculpa, también tenemos muchas diferencias’”, dice sobre el escritor.
Alberto Fuguet dice que el impacto de Mario Vargas Llosa en su vida fue profundo, especialmente en su adolescencia. “Si tú lo lees en el momento justo, te marca. Si lo lees siendo adolescente o estudiante universitario, te impacta, porque tiene libros sobre ese mundo”.
El escritor destaca “Los Cachorros”, que dice que “le voló la cabeza”. “Me parece una gran novela corta sobre ser distinto. Y ese ‘ser distinto’ puede ser lo que tú quieras: la frase o la palabra que le pongas”, dice el escritor.
En esa línea, Fuguet destaca “Conversación en La Catedral” y “La tía Julia y el escribidor”, a los cuales considera “monumentos a la idea de cómo usar el periodismo, las comunicaciones, para contar una historia mucho mayor”.
Fuguet agrega que lo inspiró darse cuenta de que su experiencia “freak” de haber hecho un “periodismo rojo”, podía convertirse en una novela tipo Mario Vargas Llosa. Esa inspiración quedó plasmada en “Tinta Roja”, obra del chileno publicada en 1996. “Una de las cosas que me deja contento en mi carrera es cuando se hizo la adaptación al cine en Perú de esa obra”.
El autor chileno tuvo otro encuentro cercano con su referente cuando le pidieron presentar “La fiesta del chivo”, en el Hyatt. “Estuvimos un rato en la azotea del Hyatt tomando algo, y yo estaba muy nervioso. Intenté escribir un texto que era una especie de agradecimiento. Porque, en verdad, ‘La fiesta del Chivo’ no me interesó tanto”. Aprovechó el momento para agradecerle. “Le dije algo muy personal como: ‘Justo estuviste tú en el momento en que te andaba buscando’. Para mí, él fue alguien muy importante. Me hizo sentir que yo podía ser latinoamericano y ser escritor, que podía usar el español, y sobre todo que podía ser urbano y ‘relativamente normal’”, dice el escritor.
Esa presentación fue vista en el público por alguien de la revista Paula, quien le propuso seguirlo a Lima y entrevistarlo. Le dijeron que tenía que estar en unas horas más en el aeropuerto para viajar. Allí recorrió la ciudad con el escritor: estuvieron en el centro histórico, en El Callao, y en el Colegio Militar Leoncio Prado, escenario de inspiración del autor y que quedó plasmado en “La ciudad y los perros”, la novela que catapultó a la fama al escritor.
Vargas Llosa pegó muy fuerte entre los escritores masculinos. En eso insiste Fuguet: no ha visto mucha pena femenina. “Sobre todo, el mundo literario tiende a estar ligado un poco al periodismo, al derecho, como que salen por ahí, y al mundo urbano. Claramente, él nunca fue un escritor campesino”, dice.
“Conozco muchísima gente que es fan-fan, o sea, en Perú y en todas partes. Tiene herederos literarios. Sobre todo, creo que él fue el escritor del Boom —por decirlo así— con el que uno podía sentirse más cercano. No me refiero a nivel personal, porque no todo el mundo conoce a los escritores, pero leyéndolo, uno podía sentir que estaba más cerca de él que de García Márquez”, reflexiona.
Una de las consecuencias del trabajo del peruano fue que “influyó muchísimo y transformó a Perú en un paisaje literario. Convirtió a Lima en una ciudad fascinante, que antes —literariamente hablando— no existía”, dice.
Para cerrar, Fuguet dice que Vargas Llosa fue un maestro. “Alguien que me hizo sentirme más fuerte y que había un norte. Siempre sentí que Macondo venía más bien de leer a Vargas Llosa al mismo tiempo que leía a García Márquez. Que García Márquez inventaba un mundo —aunque hoy entiendo que no lo inventaba tanto, que quizás estaba mezclando recuerdos de su abuela, cosas así—, pero que Vargas Llosa, más bien, tomaba un mundo real que existía y lo potenciaba.”
“Es una súper pérdida. El fin de una época, el fin del boom. Pero también el fin de un mundo que ya no va a existir. Ese mundo ya no va a volver”, dice.
Finalmente, recomienda la lectura de “El pez en el agua”, donde el autor aborda su corta pero intensa carrera política, en la que incluso intentó ser presidente del Perú, esfuerzo que culminó con su derrota ante Alberto Fujimori en 1990.



