Tiempo Libre
23 de Abril de 2025“Denominación de origen”, la premiada película chilena sobre la batalla de la longaniza entre Chillán y San Carlos
La longaniza se vuelve actor principal de la nueva cinta de Tomás Alzamora, que relata el conflicto entre las comunas vecinas de San Carlos y Chillán, por el origen del noble producto.
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Hace una semana, Tomás Alzamora, director de “Denominación de Origen”, recibió el premio a mejor dirección en el Festival de Cine Independiente de Buenos Aires. En 2024, recibió el reconocimiento del público y el premio especial del jurado en el Festival Internacional de Valdivia. Ahora, la cinta chilena que ficciona un drama real, se estrena en cines este 24 de abril, y asoma como uno de los mejores estrenos chilenos del año.
El director cuenta que la idea de hacer esta película viene desde su arraigo a San Carlos, su lugar natal. Como sancarlino, creció rodeado de longanizas: en las vitrinas, en los muros, en cada celebración, desde bautizos hasta partidos de fútbol. La longaniza no solo es un producto, es parte de la identidad del pueblo. Sin embargo, siempre sintió que San Carlos quedaba a la sombra de Chillán.
La gota que rebalsó el vaso, relata Alzamora, fue cuando a San Carlos le quitaron el premio en la Fiesta de la Longaniza. Esa injusticia fue el disparador perfecto para comenzar una película que, si bien puede parecer chistosa, tiene un trasfondo serio sobre identidad y pertenencia.
La controversia escaló aún más cuando el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INAPI) otorgó a Chillán la denominación de origen de este tradicional embutido, despertando un intenso debate sobre identidad y patrimonio.
“Lo veo como un drama, no como una comedia. Nos quitan identidad, nos quitan la única cuestión buena que hacemos. Pero también hay algo chistoso, porque es la longaniza. La película no busca ser chistosa, simplemente es mi forma de hablar. No soy tan dramático. Se mezclan esas dos cosas: mi manera de contar historias y esta situación dramática que vivimos”, dice el director de la cinta.

Aunque se trata de una historia muy local, el director cree que la película logra ser universal porque habla sobre cómo las personas se organizan. Recuerda una función en Bahía Inglesa, donde unos vecinos emocionados le dijeron que se sintieron representados porque ellos llevan años luchando por el reconocimiento del chañar, un fruto típico del norte.
Uno de los aspectos más llamativos de la película es su elenco, compuesto exclusivamente por personas de la zona. No hay actores profesionales. Se realizó un casting abierto de tres días, al que llegaron más de 200 personas. El director afirma que estos elencos ciudadanos superan cualquier cosa que pueda imaginar como guionista.
“Los actores nunca tienen acceso al guión al momento de filmar. Les explico la escena, ensayamos, y muchas veces lo que queda es el ensayo mismo. Ahí ellos meten su cosecha, y yo después organizo, subo y bajo el volumen, ecualizo. Es un proceso muy vivo, muy documental”, dice Alzamora.
Gracias a esta dinámica colectiva, cada personaje logra conectar con el público de una manera diferente. Algunos se sienten identificados con Luisa, otros con el Tío Lelo, DJ Fuego o el Abogado. El director celebra que no haya una sola figura central, sino un elenco equilibrado que representa la diversidad de la comunidad.
La película se presentó en San Carlos, donde tuvo una recepción muy especial. A raíz del proyecto, los productores de longaniza de la zona decidieron formar un gremio, lo que no existía antes. Aunque el director no se atribuye todo el mérito, reconoce que la película ayudó a visibilizar el tema y generó una presión local.
Sin embargo, en abril de 2023, Chillán obtuvo la denominación de origen para la longaniza, lo que causó molestia y frustración en San Carlos. El director cree que la denominación debió ser regional, porque en muchas comunas se produce buena longaniza. Lo de Chillán, dice, sigue siendo una herida abierta.



