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5 de Mayo de 2025“No hay plazos para recomponer lazos rotos”: cuando la relación entre hermanos se quiebra y el amor parece no ser tan fuerte
Las peleas de hermanos son más frecuentes de lo que parecen, pero hay quienes lo llevan a extremos y dejan de hablarse por años. La psicóloga Angela Boitano recalca en lo importante de esta relación, pero también asegura que hay veces donde podar el árbol genealógico es más sano.
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Desde eones han existido peleas de hermanos. Desde la Biblia con las constantes peleas entre Caín y Abel hasta dibujos animados como “Los Simpson” o “Gravity Falls” donde hermanos discuten constantemente, pero finalmente el lazo es tan importante que nada es capaz de quebrarlo. Pero a veces eso queda solamente en la fantasía y los enojos pueden durar décadas.
Un ejemplo de aquello son los hermanos Liam y Noel Gallagher, quienes lograron superar sus diferencias e iniciarán un tour con su banda Oasis tras años de peleas. También están distanciados los príncipes William y Harry. Si queremos mirar casos en Chile también los hay, como las gemelas Campos o los hermanos Calderón-Argandoña, quienes se declararon la guerra mediante redes sociales.
La psicóloga clínica y académica de la Escuela de Sociología UDP, Angela Boitano, señala que, según su experiencia, “diría que no es frecuente una terapia entre hermanos. Suelen -en cambio- ser frecuentes las terapias a las que asisten familias. Es interesante este fenómeno pues da cuenta de que la relación entre hermanos es eterna pero no la convivencia, que lo que produce la mayor cantidad de conflictos”.
“Creo que los problemas más difíciles pueden estar relacionados con experiencias de rivalidad en la infancia y adolescencia. Sentirse menos querido que el otro, ser tratado injustamente. Y de mayores suelen ser conflictivos los temas relacionados con el cuidado de los padres ya mayores, quién se hace cargo de ellos, etc.; y no olvidemos mencionar las herencias, otro tema del que probablemente saben más quienes se dedican al derecho”, agrega la académica.
“A veces es necesario alejarse de la familia”
Consultada sobre si se puede arreglar la relación de hermanos que llevan años sin hablarse, Boitano afirma que “toda relación puede recomponerse, debe haber incentivos para ello. Suele ser la enfermedad de alguien querido en común, o la propia, lo que incentive a ‘estar en paz’. La vejez también puede hacer irrelevante una pelea que se sostiene en el tiempo. La vejez y la muerte dan a los conflictos otra apariencia y puede ser la ocasión de limar asperezas”.
“A veces es necesario alejarse de la familia. La adolescencia suele ser el inicio de esta inquietud, ponerse reglas a sí mismo, elegir la propia vida, etc. Ahora, si la distancia se pone por años, nada indica que no puede recomponerse. La persona ha cambiado, la familia de la que se ha alejado se ha recompuesto. Por lo tanto, los problemas pueden perder peso y se puede volver a encontrar un nuevo lugar en este grupo”, añade.
Asimismo, indica que “no hay plazos para recomponer lazos rotos, todo depende del tipo de daño que se ha experimentado. Un desaire, un engaño o mentira, o un abuso son cuestiones que pueden afectar de manera diversa y algunos daños pueden ser irreparables. También depende de la edad de quien se siente agraviado, pues la niñez y la adolescencia son etapas de mayor vulnerabilidad lo que hace experimentar el daño de una manera más irreversible”.
“La relación entre hermanos es muy importante”
La académica asegura que “la relación entre hermanos es muy importante, pues nos enseña a relacionarnos con nuestros ‘pares’. Ahí se puede aprender la manera de administrar los celos, la rivalidad por el cariño de los progenitores, etc., se tienen muchas experiencias en común y modos de vida similares, pero al mismo tiempo suele ser un espacio de conflicto. Tal vez la gran virtud de tener hermanos/as consiste en verse a sí mismo como un igual con otro”.
Si bien la relación de hermanos es una de las más importantes, Boitano señala que en ocasiones es bueno cortar con las familias que resultan ser dañinas. “De hecho, mucho sufrimiento emocional se explica por la dificultad de romper vínculos inapropiados que se mantienen por la consanguinidad. Y se puede construir familias optativas que suelen ser espacios de cuidado y amor tan legítimos como los que se atribuyen a la familia sanguínea”, detalla.



