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Manuel José Ossandón
El senador Manuel José Ossandón. Fotos: Francisco Paredes / The Clinic

Entrevistas

11 de Mayo de 2025

Manuel José Ossandón (RN), presidente del Senado: “Kast y Kaiser saben que tienen pocas posibilidades, están apostando a la parlamentaria”

El presidente del Senado vivió momentos de tensión el viernes al hacer un recorrido por Barrio Meiggs, luego de que un grupo de personas se molestara por la presencia de autoridades en un galpón del lugar. "Yo no vine a calentar el asiento", dice el senador luego del tenso momento, para asegurar que desde su nuevo rol quiere estar en terreno. El exalcalde aborda también aquí la compleja relación que lleva con su sector -"soy un llanero solitario en la derecha, pero soy el que más votos tiene"- y defiende las cualidades de su candidata presidencial, Evelyn Matthei: "Con ella puedo tener diferencias, puede ser aquí y allá, pero tiene experiencia". También repasa a Kast y Kaiser, aunque también a Chile Vamos por sus fallidos intentos de hacer primarias y por manifestarse en contra del Acuerdo por la Paz.

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“¿Y usted habla chino?”, le dice con una sonrisa Manuel José Ossandón a una mujer comerciante del Barrio Meiggs que atiende junto a otra persona de rasgos asiáticos, antes de continuar su camino por una galería comercial en plena mañana del viernes.

Se trata de un recorrido por lugar con la intención de, según se detalló en una minuta enviada a la prensa, “para evaluar en terreno las necesidades del sector comercial y el problema del comercio ilegal”, en una semana en que se han acopiado las noticias de operativos policiales para enfrentar esa situación.

Manuel José Ossandón durante su recorrido del viernes en el Barrio Meiggs.

“¡Usted era el alcalde de Puente Alto!”, le dice una mujer mayor que lo identifica. Ossandón se acerca y le da un abrazo. “Aquí estamos, en terreno”, se le oye decir, mientras conversa con una vendedora de zapatos establecida dentro de la galería.

Pero el recorrido, que hasta ese momento había sido calmo —se optó por no ingresar a intercepciones conocidas como “zonas rojas”—, comienza a inquietar a unos sujetos.

Mientras Ossandón da un punto de prensa, unas mujeres comienzan a bromear. Gritan de manera exagerada: “Consulteee. Paraguaaas”.

Y mientras el senador se pone a discutir en vivo con un periodista de la televisión al ser consultado por las razones para no haber entrado a las “zonas rojas”, un sujeto joven, de tez blanca, comienza a increpar y a empujar a los escoltas que acompañan a Ossandón. “Muévete. Estái en mi casa. ¿Querí que pase por al lado?”, les dice, con tono amenazante.

“Aquí no hay ley”, dijo el senador Ossandón sobre el recorrido en Meiggs, donde evitó entrar en ciertas zonas consideradas rojas.

Ossandón continúa el punto de prensa, como si nada ocurriera. Pero la tensión escala. Hay empujones, más gritos. “Están prohibidas las grabaciones acá. No he dado ningún permiso. Si estái en mi casa, tienes que pedir permiso”, dice el mismo tipo, sin identificarse, pero que en realidad dirige sus palabras al acompañante de Ossandón: Adolfo Numi, presidente de la Asociación Gremial para el Desarrollo del Barrio Meiggs.

El senador toma la delantera, deja el punto de prensa y abandona el lugar. En el recorrido de salida muchos locatarios se preguntas entre ellos qué ocurre. Un vendedor informal, en tanto, grita a la pasada: “Esos sí que roban”. Otro suma: “Puro show, puro show”.

Ossandón da un punto de prensa final en una zona protegida, en la explanada de la Estación Central. Hay carabineros alrededor. Denuncia que en ese sector existe un problema del Estado de Derecho y que es un tema que le ha quedado grande a los municipios. Y defiende que le corresponde a él, como presidente del Senado, visualizar esta problemática y transmitírsela a las autoridades.

Ossandón estuvo acompañado en su recorrido por Adolfo Numi, presidente de la Asociación Gremial para el Desarrollo del Barrio Meiggs.

El punto de prensa ha finalizado. Ossandón se toma una calma para subir a un auto y partir rumbo al Congreso en Santiago, donde abordará minutos después con The Clinic el tenso episodio vivido y hará un balance de sus casi dos meses a la cabeza del Senado.

“El Barrio Meiggs es el Temucuicui de la Región Metropolitana. Ahí no hay ley”

Se demostró la realidad de lo que pasa ahí. Yo no vine a calentar asientos. Soy un presidente en terreno”, dice Ossandón, ya desde su despacho en la presidencia del Senado. Bebe una Coca Cola con hielo y tiene en sus manos unas hojas con apuntes que apenas mirará durante la entrevista.

“Quiero que la presidencia del Senado vuelva a tener ese poder político que tenía de influir en los temas que a Chile le duelen. Por eso fui al Sótero del Río, donde hay una crisis hospitalaria tremenda. Por eso fui a la 14º comisaría de San Bernardo y estuve con Carola García, que es la presidenta de las viudas de los mártires de Carabineros. Fui a Quilpué a ver el tema de la reconstrucción. Y ahora fui a Meiggs”.

—Donde un grupo de personas pidió a gritos y empujones que salieran las autoridades del lugar… 

—Lo que pasa es que el Barrio Meigs es el Temucuicui de la Región Metropolitana. Ahí no hay ley. Está controlado por el crimen organizado. Y resulta que están las calles tomadas. Es una vergüenza nacional. Hay que hacerle un llamado al nuevo ministro de Seguridad Pública, Luis Cordero, que está partiendo, para que tome ese tema en serio, porque él tiene que liderar eso. Ojalá haga una mesa que involucre a todos los actores.

—Usted dice que no es necesario presentar más leyes, sino que se debe aplicar la ley. ¿Cómo?

 —Es una ley muy fácil: Bien Nacional de Uso Público. El bien nacional de uso público tiene que estar libre. 

—Se dice que hay zonas rojas…

 —Calles cerradas. ¿Por qué hay calles cerradas? ¿Quién puede cerrar una calle? En el Barrio Meiggs se toman las calles y las veredas, cuando había que hacer un plan mucho más integral. Porque cuando tú estás en la calle, no pagas impuestos, tienes toda una red de aprovisionamiento de mercadería, ¿para qué te vas a formalizar? 

Ossandón debió terminar antes de tiempo el recorrido por la zona, luego de momentos de tensión.

—¿El presidente del Senado tiene que estar en esos lugares? Había gente que decía que era puro show…

—Tiene que estar. Una de las labores que tienen los senadores es representar. Y el presidente del Senado es la segunda autoridad política de Chile, tiene que visualizar los grandes problemas. Aquí todos hablan de los toldos azules, salen por acá, por allá. Yo lo que estoy diciendo, como presidente del Senado, es que voy a hablar con el ministro Cordero para buscar soluciones. 

—¿Cómo evalúa, hasta ahora, la gestión del ministro de Seguridad, Luis Cordero? 

—El ministro Cordero está partiendo. Yo tengo mucha esperanza del ministro Cordero. Me cae bien, lo encuentro una persona superinteligente. Es más, vamos a ir a Lo Valledor la próxima semana, porque ahí también hay un problema de crimen organizado y de desorden. Lo Valledor no puede ser un lugar sin ley.

—¿Qué rol le queda a las municipalidades?

—Las municipalidades de Santiago y Estación Central no tienen nada que hacer ahí. Ellos pueden aportar, gestionar, pero si eso no se interviene desde el punto de vista del Gobierno, no habrá solución en el sector. A mí la impresión que me dio es que los dirigentes están reventados. Y con ese nivel de violencia que hay en el Barrio Meiggs, los municipales no tienen nada que hacer.

—¿Cómo ha sido la relación con el alcalde de Santiago, Mario Desbordes?

—No tengo relación con Mario Desbordes, no lo he visto. Le mandé cuando salió elegido alcalde un saludo de felicitaciones y le dije que cuando quisiera cualquier ayuda, me llamara. Me contestó muchas gracias y ha sido lo único que he recibido de él. Nunca me han llamado, pero no tengo nada contra él, creo que lo va a hacer bien.

—Usted defiende la necesidad de tener una presidencia del Senado en terreno, pero se le ha cuestionado por sus variados viajes al extranjero: dos veces en Europa, dos en África y una estadía en Brasil.

—Fui a Brasil porque fue una visita de Estado. Y la visita de Estado, involucra los tres poderes. Tengo que ir a esas giras. Después, el Presidente Boric me pidió que presidiera la delegación al funeral del Papa, que es muy importante. Y después, había un congreso en Marruecos que puede ser de una potencialidad inmensa. Tuve bilaterales con Qatar, que quiere venir a Chile. Marruecos quiere venir a Chile. El presidente de Bolivia quiere venir a Chile, y el presidente del Senado de Bolivia también. Es algo histórico.

Y quiero dar un ejemplo: está a punto de resolverse, y espero que así sea, que el Presidente de la República dé la orden para que exista una resolución para regularizar a los trabajadores agrícolas bolivianos que hoy día cosechan nuestras frutas, que actualmente están ilegales. Bueno, eso se fraguó en Marruecos.

Ossandón: “Soy el llanero solitario de la derecha. Pero soy el senador que más votos tiene”

Fue el 26 de marzo pasado cuando Ossandón marcó un hito en su larga carrera política: consiguió los votos para convertirse en el nuevo presidente del Senado luego de llegar a un acuerdo con la izquierda. La acción se dio sin el apoyo de Chile Vamos, que había apostado por impulsar el nombre de Felipe Kast (Evópoli).

“La gracia es la siguiente: gané con votos de los republicanos hasta el Partido Comunista. Hubo votos de RN, socialcristianos, comunistas, verdes e independientes, como Fabiola Campillai. ¿Y eso no es democracia?”, dice Ossandón, defendiendo su jugada.

—¿Pero cómo quedaron las relaciones con Chile Vamos? 

—Impecables. No tengo ni un problema. 

—¿Y resolvió las diferencias con el senador Felipe Kast?

—Felipe Kast está enojado, pero eso es un tema humano. Lo entiendo. Pero no tengo ni un problema con los otros militantes de Evópoli. Estamos trabajando todos juntos. Eso ya pasó. Quedó en el pasado. Una cosa: cuando tú usas una vara, no puedes llorar después porque usan la misma para ti.  

“Cuando tú usas una vara, no puedes llorar después porque usan la misma para ti”, dice Ossandón en relación al conflicto que tuvo con Chile Vamos para llegar a la presidencia del Senado.

—Se le recordó en ese momento su perfil díscolo. ¿Tiene alguna autocrítica de lo que han sido sus decisiones en el pasado que le han traído diferencias con su propio sector?

—Me puedo equivocar mil veces, como cualquier persona. Pero defiendo las causas y defiendo lo que pienso. Así de claro. A mí no me vengan a decir que yo no soy una persona de derecha. Es más, yo gané la presidencia del Senado sin ofrecer nada. La gente de mi partido fue a ofrecer cosas. Yo no ofrecí nada.

—Ahora, para llegar a la presidencia del Senado, debió cruzar el puente y salir a buscar votos de la izquierda y no de su sector…

—¿Y qué necesita la Evelyn Matthei para ganar? ¿Aquí alguien gana solo con los votos de un sector? O sea, al revés, yo creo que me deberían haber felicitado. Imagínate cuántas veces en la historia del Senado una persona saca votos de los republicanos hasta el Partido Comunista. ¿No te parece que eso es una tremenda hazaña política? Porque es fácil que voten los que están obligados por ti. 

—Pero quería apuntar a otra cosa: si esto también refleja que usted durante cierto tiempo ha estado marginado dentro de la derecha, su sector. ¿Se ha sentido así?

—Muchas veces me han apodado como el llanero solitario dentro de la derecha. Soy el llanero solitario de la derecha. Pero soy el senador que más votos tiene. Lejos. Soy el senador que en 2013 fue candidato a senador con todo el Gobierno en contra, con el presidente Piñera en contra, y saqué la primera mayoría. Y después fui a la reelección con el otro Gobierno. Y ojo, fui acusado de tráfico de influencia en una operación que hizo el Gobierno pasado.

Lo que pasa es que soy una persona que se la juega por las convicciones. Y creo que estoy en un partido político, no estoy en una secta. No estoy para órdenes estúpidas.

—Mencionó las dificultades que ha enfrentado con su propio sector durante su trayectoria política. ¿Qué cree que ha llevado a que muchas veces no se le apoye desde su misma coalición?

—En todos los sectores, cuando hay personas que dicen cosas que te duelen, causas problemas. En mi caso, creo en un concepto y en una forma de gobernar que se llama la derecha social. Creo que Evelyn Matthei, si quiere ganar, tiene que asociarse a una derecha social, no a una derecha económica. Y la derecha social no elimina a los grandes empresarios, para nada, lo que hace es que pela mejor el chancho. Y en el fondo, crea mecanismos de participación. 

—¿Su resultado en el Senado se puede leer también como un triunfo suyo frente al piñerismo, con el que se ha enfrentado varias veces? 

—El piñerismo no existe. ¿Cuándo existió el piñerismo? El piñerismo era Piñera. Piñera era una persona que tenía una inteligencia superior, tenía poder económico, tenía poder político, hacía lo que quería. Había un grupo, pero eran todos seguidores de él, por no decir que trabajaban para él. Se murió Piñera y se acabó el piñerismo. 

—Tuvo una compleja relación con él…

—Todo el mundo decía que tenía muy mala relación con él. Pero la verdad es que me juntaba regularmente con el presidente Piñera. Y hablábamos los dos solos. Siempre me agradecía ser de las pocas personas que le decía la verdad, la firme. Porque los otros solo le decían amén, amén, amén…

—Por lo mismo, ¿no se equivocó cuándo se abstuvo a la hora de votar una acusación constitucional en contra del exmandatario? 

—Para nada, ese es el gran pecado de ellos. Si las acusaciones constitucionales las han manoseado de tal forma, que al final no se hace el trabajo. Esa es una herramienta muy importante. Lo que hice fue estudiar la acusación constitucional con un equipo. Creo que nadie la estudió. Los de derecha tienen que votar en contra, los de izquierda a favor. Yo la estudié en profundidad. Y estaba lleno de luces y sombras. Yo no llegué a la conclusión ni que era culpable ni que tampoco era inocente. Voté a conciencia. Para eso me pagan, para trabajar en conciencia. No voy a ser empleado de ningún sector. Y claro que les dolió. ¿Por qué? Porque yo no recibo órdenes, así de claro. 

“Se murió Piñera y se acabó el piñerismo”, dice el senador Manuel José Ossandón. 

“Con Evelyn Matthei puedo tener diferencias, puede ser aquí y allá, pero tiene un currículum extraordinario, tiene experiencia”

—¿Hoy en día hace falta una figura como la de Sebastián Piñera en su sector?

—Él era una figura importante, pero yo creo que Evelyn Matthei va a salir arriba y va a ser una figura tan importante como Piñera. 

—¿Lo representa plenamente Evelyn Matthei? 

—Lo que más me gusta de Evelyn Matthei es que yo puedo tener diferencias con ella, puede ser aquí y allá, pero tiene un currículum extraordinario, tiene experiencia. Se ha caído varias veces. Se le ha apuntado varias veces, pero tiene agallas. Si hay alguien en este país que tiene agallas para tomar decisiones, las que va a tener que tomar en el futuro, se llama Evelyn Matthei. Además, ¿por qué la futura presidenta Evelyn Matthei tiene que saberlas todas? No. Lo importante es el camino, que tenga buenos asesores. Pero además, cuando haya que tomar decisiones duras, las tome.

— ¿Y tiene buenos asesores? 

—Yo creo que está recién armando su equipo. La campaña no ha empezado. 

— ¿Está tranquilo para la presidencial?

—Creo que es lejos la que tiene mejor currículum. Cuando la gente se sienta en la mesa, el día domingo a conversar el tema, a evaluar los pros y los contras, ella va a ser capaz en una campaña -que espero que lo haga muy bien- de demostrar que este país necesita gobernanza. Porque, mira, el Presidente Boric es una buena persona, no es una mala persona. Si el tema es que el poncho es grande, el tema es que él no tenía equipo, este es un Gobierno absolutamente amateur, que en todos los temas llega a improvisar. Entonces eso no se va a repetir. La gente no va a votar por gente que no tenga capacidad ni equipo para gobernar. No se va a repetir. 

“José Antonio Kast ha demostrado que el poncho le queda grande”

Le preocupa la división que tiene la derecha para la presidencial? Está Matthei, Kast, Kaiser… 

—Claro que sí, porque en el fondo tenemos dos candidatos que, como tienen muy pocas posibilidades de salir, pueden ofrecer lo que quieran. Ahí tenemos dos casos: José Antonio Kast tuvo la oportunidad histórica de hacer una nueva Constitución, de hacerlo bien, teniendo todos los votos y todos los equipos para sacar una nueva constitución y no fue capaz de liderar ese proceso. Entonces, ha demostrado que el poncho le queda grande. Si él hubiera sido estadista, tendríamos una buena Constitución y nueva Constitución. Y no fue capaz. 

Por otro lado, tienes a una persona como Kaiser, que lo que hace comunicacionalmente es jugar con el miedo de las personas, pero es un tipo que tiene cero experiencia porque no ha administrado nunca nada en su vida. Sería un Boric de derecha. Kaiser es Boric de derecha.

¿Y por qué me preocupa? Porque estas dos personas saben que tienen pocas posibilidades, están apostando a la parlamentaria. Entonces, pueden ofrecer soluciones fáciles para problemas difíciles. 

¿Por qué cree que esos discursos, que tal vez se pueden asociar a una derecha más dura, más extrema, de igual manera tienen llegada en la ciudadanía?

—Porque la gente tiene miedo. Todos los discursos están asociados al miedo. Es impresionante, cuando tú analizas el discurso de Kaiser, está todo asociado al miedo. Y al revés, Matthei tiene que dar esperanzas. Demostrar que ella da gobernanza, que las cosas no se arreglan por obviedades del Espíritu Santo. Se arreglan porque vamos a hacer bien las cosas. Algunos dicen que hay que echar a todos los migrantes, pero no dicen cómo. ¿Los quieren llevar en un platillo volador? ¿En un barco? No tengo idea.

“Algunos dicen que hay que echar a todos los migrantes, pero no dicen cómo. ¿Los quieren llevar en un platillo volador? ¿En un barco?”, dice Ossandón.

¿No cree que Matthei se ha desperfilado tratando de llegar a ese votante de Kast o de Kaiser? Se le cuestionó por sus dichos sobre el Golpe de Estado.

—Ella no justificó el Golpe. Lo que dijo es que era inevitable, por lo que ella había vivido. Yo también lo viví. A nosotros nos sacaban de la casa en la noche porque venía la gente de a tomarse nuestra casa, y no teníamos ningún latifundio. Eso era una crisis. Pero Matthei nunca estuvo de acuerdo en la violación de los derechos humanos. Cuando hay una crisis de ese nivel, en que la violencia era como la que se vio hoy en el Barrio Meiggs, eso es un polvorín, porque es tal el nivel de violencia, que si tú no haces algo muy profundo termina en una batalla campal.

Lo mismo pasaba en Chile. Lo que sí es cierto es que ella tiene que tener una agenda propia, por eso creo que no ha partido su campaña. Ella tiene que tener una estrategia y una campaña de excelencia. Con una altura de mira muy potente, y con un buen relato. Y eso todavía no ha partido. 

Ossandón y las primarias fallidas de Chile Vamos: “Es verdad que resultó mal, decir lo contrario sería estar mintiendo”

—¿Qué ha faltado hasta ahora en la campaña de Matthei? 

—Lo que pasa es que ella tiene que partir luego su campaña. 

—¿No la partió hace rato?

— No, es que esa no es la campaña. Ella lo que tiene que hacer es mantenerse arriba, haciendo cosas. Pero su campaña tiene que partir ahora, con un relato, con una estrategia. Eso no es campaña aún, es una precampaña para existir después de dejar de ser alcaldesa. Pero la campaña en sí, todavía no ha partido. 

—¿No le molesta ver tantas figuras ligadas al piñerismo dentro de la campaña?

—Me da lo mismo, a mí lo que importa es la Evelyn Matthei, que es la que manda. Y tengo claro que ella es la que manda (ríe). Si yo no tengo ningún rollo con esas personas, no sé por qué le han dado. A lo mejor ellos pueden tener problemas conmigo. Pero hay gente muy buena ahí.

—¿Se proyecta gobernabilidad cuando se intenta levantar unas primarias acotadas en los días previos a la inscripción, llevando incluso al senador Francisco Chahuán a renunciar a RN? ¿No se mostró un desorden ahí?

—Creo que alguien ahí se apuró porque iba a haber una primaria en la izquierda, pero esa primaria es absolutamente de mentira e infantil. Ahí la mayoría no son candidatos en serio. Yo no tengo idea qué pasó en mi sector, pero sí quiero salvar la imagen de Chahuán. Él cree que es competitivo y tiene todo el derecho a creerlo. Él sabía que entraba a una cosa muy dura y estuvo dispuesto a hacerlo por la causa, y en este camino salió este tema de la Ley antidíscolo y se enredó la cosa. Él sabía que arriesgaba mucho, y eso es valorable porque fue capaz de, generosamente, exponerse a algo que resultó mal. Porque es verdad que resultó mal, decir que resultó bien sería estar mintiendo.

“A mí lo que importa es la Evelyn Matthei, que es la que manda. Y tengo claro que ella es la que manda en el comando”, dice Ossandón.

Acuerdo por la Paz y en el Entendimiento: “En Chile Vamos están cometiendo un error tremendo al cuestionarlo”

—¿Se equivocan en su sector cuando de inmediato salen a cuestionar el informe que entregó la Comisión para la Paz y el Entendimiento? En Chile Vamos dijeron que esto no cerraba el problema.

—Creo que sí se equivocan, y se equivocan grande porque esto no es una llave mágica, esto es una bisagra. Esta es una zona militarizada en la que los militares están conteniendo y no solucionan un problema. Supongo que no pretenderán que una zona en Chile viva militarizada. Entonces, hay que buscar una solución, y esa solución es con política y con diálogo.

Escuché a Alfredo Moreno explicar las propuestas para el problema de las tierras. Esto cambia el reglamento, hace que muchos de esos sectores puedan ser productivos porque se pueden arrendar, pueden plantarse o desarrollarse. Por otro lado, se acota el problema, porque con la ley actual podríamos estar cien años comprando el terreno.

Sé que esto no es perfecto y que no soluciona el conflicto, pero marca un punto de inflexión para comenzar a solucionar el problema. Es el comienzo de una salida que puede ser muy potente.

—La idea tuvo críticas de presidentes de Chile Vamos y de Evelyn Matthei…

—Sí. Pero este no es un acuerdo cerrado. Y hay que pensar en cómo solucionar un problema. Aquí tiene que haber más conversaciones y menos trincheras. ¿Cuál es la otra solución? ¿Vamos a entrar a Temucuicui, con militares, con drones y con todo? ¿Cuántos vamos a matar? ¿Queremos guerra entre chilenos. Esta salida política evita ese enfrentamiento violento. 

—¿Cree que esos rechazos tienen que ver con no darle un triunfo al gobierno o pueden tener detrás una motivación electoral?

—No tengo idea el porqué. Creo que es un tremendo error de Chile Vamos cuestionarlo. Mira, en el caso de Kaiser, él jamás podría apoyar algo como esto porque se le acaba su insumo, y su insumo es el miedo. 

—A propósito de Kaiser. Si finalmente él pasara a segunda vuelta, ¿votaría por él?

—Primero, creo que no tiene ninguna posibilidad de llegar a segunda vuelta. Segundo, todo depende de quién esté al frente.

—¿Y si al frente estuviera Carolina Tohá, por ejemplo?

—Hay que ver. Todo eso hay que evaluarlo. Pero yo creo que Kaiser no tiene ninguna posibilidad. Aparte, no me gusta la política ficción. ¿Imagínate que Kaiser se transforme y se ponga un tipo moderado? Kaiser es un gallo muy inteligente, no tengo nada contra él. Pero él está haciendo una campaña que es puro populismo del terror. 

“Quienes ahora manejan el municipio de Puente Alto son los mismos que Matías Toledo acusó de corruptos”

—¿Qué evaluación tiene de la gestión de Matías Toledo en la alcaldía de Puente Alto hasta ahora?

—A Matías Toledo le pedí audiencia para ir a visitarlo, no me la dieron nunca. Creo que no me llegó ni siquiera una invitación a la cuenta pública. No me invitan a nada en Puente Alto. Y creo que Toledo ha sido superinteligente, porque quienes manejan el municipio son los mismos que acusó de corruptos. Él hablaba de que todos son corruptos, pero tiene a dos personas que partieron conmigo, que son ultracercanas a Codina y que ahora son ultracercanas a él. Me llama la atención porque en su campaña hablaba del gobierno comunal corrupto, y cuando uno habla así no se refiere solo al alcalde.

—¿Terminó necesitando a Renovación Nacional?

—Pero si no tenía equipo. Lo que pasa es que hay que evaluarlo en tres años más. Lo importante es ver qué desarrollo, planificación y mejoras de verdad ha tenido. Yo no lo conozco y no tengo capacidad de enjuiciarlo como alcalde. 

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