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Sandro Baeza / The Clinic

Investigación

13 de Mayo de 2025

La muerte del testigo clave del caso ProCultura: Johnny San Martín, el hombre de confianza de Larraín que se descompensó luego de un allanamiento

El 14 de octubre falleció en el Hospital San José Johnny San Martín, quien había sido el administrador general de ProCultura, y según quienes trabajaban en la fundación, era el hombre de mayor confianza de Alberto Larraín, el fundador. Para entonces las cotizaciones del trabajador no estaban pagadas, y sus cercanos dicen que eso le impidió tratarse las enfermedades que arrastraba. Un testimonio judicial indica que un computador de San Martín se ocultó a la PDI cuando esta allanó las oficinas de ProCultura. La muerte del trabajador marcó el quiebre definitivo entre los directivos de la fundación.

Por Benjamín Bravo Yusta y Nicolás Sepúlveda
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Johnny San Martín era el trabajador de ProCultura en el que más confiaba Alberto Larraín. También era, según los testimonios de extrabajadores recogidos por The Clinic, quien más sabía de lo que ocurría al interior de la fundación que hoy protagoniza el escándalo judicial que incluso ha involucrado al Presidente Gabriel Boric.

Todo lo que sabía Johnny San Martín, se lo llevó a la tumba. Falleció cinco días después de ser allanado por la Policía de Investigaciones, cuando se descompensó y terminó internado en el Hospital San José. Su muerte era, hasta ahora, uno de los secretos mejor guardados del caso. En el entorno de ProCultura su deceso fue comentario obligado.

O sea, es culpa de ProCultura que se haya muerto”, dijo Marta Lagos, la encuestadora que es madre de Josefina Huneeus, la exesposa de Alberto Larraín que tenía su celular interceptado por la policía. El comentario hace referencia a que ProCultura le debía hace meses sus cotizaciones previsionales. Según sus cercanos, eso le había impedido tratarse las afecciones médicas que lo acechaban. 

Ese episodio marcó un quiebre definitivo entre parte de los directivos de ProCultura con Alberto Larraín, el fundador. La grieta que inició ese quiebre se produjo a las 07:10 del pasado 9 de octubre, cuando Johnny San Martín recibió una visita inesperada de la policía.

Quien hasta ese momento era el administrador general de ProCultura —fundación a la que llegó a trabajar en 2010 como auxiliar y en la que luego fue asumiendo un rol más relevante— tenía afuera de su casa en la Población Ignacio Carrera Pinto, en Colina, a un equipo especial de la Brigada de Investigación Anticorrupción de la Policía de Investigaciones.

Johnny San Martín Flores —técnico agrícola, 53 años, aficionado a la música metal y con ideas política de ultra derecha—, contaba entonces con la confianza extrema de Alberto Larraín, el fundador y máximo jefe en ProCultura, la fundación que está bajo la lupa de la fiscalía por haber recibido cerca de $6 mil millones desde distintos organismos públicos, y que hoy es investigada por estafa, fraude al fisco y tráfico de influencias.

A pesar del cargo que ostentaba el día en que la PDI llegó a las 07:10 a allanar su casa, Johnny San Martín recibía un sueldo mensual que bordeaba los $800.000. Y decir que “recibía” es una falacia, porque desde inicios de 2024 que ProCultura no le pagaba ese sueldo, ni tampoco sus cotizaciones de salud y previsionales.

Los oficiales de la PDI Cristián Lizama, Erick Bellido y Matías Morales estuvieron durante 40 minutos registrando la casa donde Johnny San Martín vivía con sus padres. Una casa de ladrillos rojos, pareada por ambos costados, con un pequeño antejardín y una sola ventana en el segundo piso. Los policías se llevaron un notebook marca ASUS, una tablet Samsung, un pendrive de color negro, un chip telefónico perteneciente a la compañía Entel y dos teléfonos celulares. Pero no fue lo único. 

En la revisión del dormitorio de Johnny los oficiales de la PDI hallaron una pistola a fogueo. Entonces contactaron al fiscal que había firmado la orden de allanamiento, Ricardo Soto, quien forma parte del equipo del Fiscal Regional de Coquimbo, Patricio Cooper, a cargo de la indagatoria sobre ProCultura. Soto ordenó un procedimiento especial que quedó a cargo del comisario Sebastián Martínez, de la PDI de Colina. Johnny San Martín fue detenido y su pistola requisada.

Testimonios recogidos por The Clinic indican que en el cuartel policial el entonces administrador general de ProCultura se descompensó. Su situación de salud era delicada. Terminó internado en el Hospital San José por una encefalopatía hepática, condición que se desata cuando el hígado no puede eliminar las toxinas de la sangre. Eso termina afectando el cerebro. La PDI no quiso hacer comentarios para este reportaje.

Cinco días después de ese 9 de octubre cuando se produjo el allanamiento y se descompensó, Johnny San Martín falleció. Entonces los comentarios sobre su muerte se multiplicaron entre los directivos de ProCultura que tenían sus celulares interceptados por la investigación judicial.

The Clinic accedió a los documentos que contienen las transcripciones de esos llamados. Algo que se repite en todas las conversaciones sobre Johnny: sabía mucho y era de la extrema confianza de Alberto Larraín. También que hasta el día en que murió no se le pagaron sus cotizaciones, lo que habría incidido en que no pudiera tratarse sus problemas de salud. Larraín no fue a verlo al hospital.

El día en que se descompensó en un cuartel policial, Johnny San Martín tenía proyectado ir a ver a un doctor. The Clinic pudo corroborar que en los registros del Centro Médico Colina Salud existía una reserva de hora para ese 9 de octubre, la que fue modificada a las 10:03, cuando ya había sido allanado y estaba detenido por la pistola a fogueo que le encontró la PDI. El plan era que se atendiera a las 17:00. 

Pero esa noche ya estaba en la urgencia del Hospital San José, en Independencia. Lo acompañó parte de su familia y Constanza Gómez, quien tenía la representación legal de ProCultura. Johnny no salió vivo del hospital.

El hombre de confianza de ProCultura

Marta Lagos: Este es el gallo que sabía todo.

Josefina Huneeus: Claro, Jhony, Jhony tenía las cuentas, Jhony todo, todo, todo, todo.

La conversación telefónica entre Josefina Huneuus, exesposa de Alberto Larraín, fundador de ProCultura, y su madre, la encuestadora Marta Lagos, es del 15 de octubre de 2024. Hablaban, entre otras cosas, de que el día anterior falleció Johnny San Martín. El estupor de Lagos no solo era por cómo murió —en el Hospital San José y sin cotizaciones de salud al día—, sino también por su relevancia en la fundación ProCultura. 

Según testimonios que constan en el expediente del caso, cuando ProCultura quebró, en noviembre de 2023, solo tres personas siguieron contratadas: Alberto Larraín, Constanza Gómez —la representante legal—, y Johnny San Martín.

San Martín llegó a Procultura en 2010, en los comienzos de la fundación. En su primer contrato, firmado a fines de ese año, asumió como “auxiliar”. Con el tiempo supo convertirse en el hombre de confianza de ProCultura y de su líder, Alberto Larraín.

Mauricio Garay, trabajador de ProCultura que figura como imputado en la causa, declaró el 18 de diciembre de 2024 ante la fiscalía, y dijo que Johnny San Martín “tenía acceso a todo y era una persona de confianza, principalmente de Alberto (Larraín)”. 

Johnny San Martín hacía un poco de todo. Labores administrativas, en especial. Tramitaba las liquidaciones de sueldo, administraba las cuentas corrientes de la fundación, hacía gestiones en los proyectos públicos a los que postulaba la fundación. De hecho, hay declaraciones judiciales que lo sitúan con roles importantes en los convenios con el GORE Metropolitano y también en el del Serviu de Valparaíso, ambos bajo sospecha de la fiscalía. 

Firmó, al menos, dos anexos de contrato que lo dejaron como “encargado financiero” de proyectos de la fundación en Villa Alemana y en la Región de Ñuble. En el expediente de la fiscalía no figura ninguna declaración suya como imputado, que era la calidad que tenía para el Ministerio Público. Según sus cercanos, no alcanzó a declarar.

Hay un episodio que sirve para retratar la importancia de San Martín en la fundación. Lo contó Enrique Aracena, el chofer de ProCultura, en la declaración que prestó el 11 de octubre ante la PDI. Aracena afirmó que, en algún momento de 2023, funcionarios de Investigaciones llegaron a las oficinas de ProCultura ubicadas en un edificio de la calle Carmencita, en Las Condes. Y que ese día le ordenaron ocultar un computador que utilizaba usualmente Johnny.

Según el testimonio de Aracena, en un departamento que estaba un piso más abajo de las oficinas centrales de la fundación, “se guardaban accesorios de oficina y elementos computacionales en mal estado”. El chofer dijo que no sabía si la PDI “registró ‘el departamento de abajo’”.

En ese departamento, dijo Aracena, había dos computadores: “una era de la polola de Jhony y la otra era la vieja CPU con la que trabaja Jhony, el cual se lo cambiaron a fines del año 2022 o comienzos del año 2023”. Una semana después del procedimiento de la PDI, continúa, Ilonka Czillag, cofundadora de ProCultura, y Constanza Gómez, representante legal de la fundación, le habrían solicitado a Aracena que guardara el computador antiguo de Johnny San Martín: 

En el lugar fueron directamente a la CPU antigua de Jhony, solicitándome que me llevara esa CPU a mi casa, señalándome que me la llevara porque sino alguien se la podía llevar, lo que yo lo representé porque no me serviría ese computador (…) a lo que Ilonka me reiteró que me lo llevara, lo cual yo lo tomé casi por obligación”.

Es plata que no existe

La PDI interceptó una llamada el 12 de octubre de 2024 a las 15:35, tres días después de que Johnny San Martín fuera allanado y se descompensara. Quienes conversan son Josefina Huneeus y Constanza Gómez.

A esa hora Johnny estaba en el Hospital San José; Huneeus en un viaje con amigos en Cachagua, y Constanza Gómez acompañando a la familia de quien hasta ese momento todavía era, según su contrato, el administrador general de ProCultura. 

Gómez: Lo tienen en una camilla culia

Huneeus: Yo pensé que ya estaba hospitalizado. Después de ir a la urgencia

Gómez: Esto tiene una sala espera afuera, donde está todo el mundo (…) A las dos de la mañana nos vio un doctor (…) Y le empezaron a hacer exámenes, y a las seis de la mañana avisaron que se iba a quedar hospitalizado acá.

Johnny San Martín trabajaba mano a mano con Constanza Gómez. Aunque solo ella tenía las claves del Banco Santander, donde ProCultura tenía sus cuentas corrientes, él tenía acceso a las cartolas del banco, y realizaba trámites administrativos. 

Gómez: El caso es que para la familia es espantoso esto de que no hayan estado pagadas las cotizaciones, porque el hueón no podía hacerse ningún examen.

Huneeus: Ya… ¿Y le pagaron las cotizaciones? ¿Le pagaron? ¿Le pagaron las cotizaciones?

Gómez: No, weona. Llevo toda la semana peleando con Alberto… pero así… Ya a nivel como loco… No sé cómo explicarte que teni que pagar esta weá. Le dije, hueón, en verdad. No es tan difícil

Huneeus: Yo hablé con él. Y me dijo… No te quise decir porque lo mandé a la mierda, pero me dijo… Tú tienes que hablar con tu amiga porque está muy alterada

Gómez: Yo le dije, weona, para que cachi el nivel… Tu cachas ese nivel muy bien hace mucho rato. Pero a mi no me había tocado. Le digo… Tienes que pagar las cotizaciones. Y punto. Porque me empezó a decir… (…) ‘Vamos a ver si conocemos a alguien en San José. Para que lo muevan’.

Huneeus: Sí, sí. Eso me dijo. No, él me dijo que lo tenía resuelto.

Gómez: Alberto. No necesitamos ni sustitutos, ni tus contactos

Las cotizaciones de Johnny San Martín llevaban meses sin ser pagadas. Prueba de eso es un correo electrónico que él le envió a Alberto Larraín el lunes 5 de agosto de 2024, dos meses antes de su muerte.

Estimado Alberto, muy buenas tardes, te escribo el presente correo para saber cuando me van a transferir el saldo del mes de junio y el sueldo del mes de julio, demás está decir que debido a todo esto, todo se me ha complicado y realmente necesito el dinero. La otra consulta es saber cuándo se realizará el pago de mis imposiciones…”, indica Johnny en el correo electrónico al que The Clinic tuvo acceso.

La respuesta de Alberto Larraín llegó a la casilla del trabajador de ProCultura siete minutos después:

Hola Johnny 

Como yo te dije y te expliqué yo puede darte un apoyo a título personal, que fue lo recomendado por los abogados, pese a que ellos incluso me sugirieron no hacerlo. Lo hice por lo que entiendo tu apremio, pero es plata que no existe y que a mi me implica generala básicamente trabajando. 

Yo tengo provisto apoyarte de nuevo este mes con lo mismo que el mes pasado pero más no puedo hacer”.

Las deudas de ProCultura con Johnny San Martín siguieron acumulándose. En otro correo electrónico, del 23 de septiembre del año pasado, Constanza Gómez hizo un cálculo de lo adeudado: “Hablé con Johnny. Al monto que nos dio le falta el pago de sueldos que incluyendo septiembre son 2.018.000 líquidos, y las multas. Lo que da 3.396.900 + las multas”. 

Se refería a las multas aplicadas en el sistema Previred por las cotizaciones impagas.

Según le dijo Constanza Gómez a Josefina Huneeus, al 12 de octubre de 2024, el día en que su conversación fue grabada por la PDI, la deuda ya iba en $2.963.000:

Gómez: Entonces yo le decía weon, paga las cotizaciones ahora. Son 2.963.000 pesos. Te acaban de devolver como 50 palos

Huneeus: Tanto, tanto. Ah, le devolvieron ¿Cuánto perdió al final, 30?

(…)

Gómez: No, no, no, no, no. Llegó un minuto en que yo ya estaba, huevona, tan emputecida por la… Porque me decía, he estado haciendo todo lo que puedo

Huneeus: No, no esta haciendo nada

Gómez: Y yo le digo como, a ver, huevón. Yo con la llonka (la otra fundadora de ProCultura) estuvimos juntas en el San José hasta las 8 de la noche y yo además estuve hasta las 8 de la mañana. ¿Dónde chuchas vas tú? Que no me vengáis a hueviar con que yo haya hecho lo posible.

Ustedes le deben la vida a este hueón

En ese momento de la conversación, Constanza Gómez hace referencia a una de las excusas que le habría entregado Larraín por el atraso en los pagos: que le dijeron que el pago tenía que ser por cheque, y que solo Johnny podía hacerlo, debido a los accesos de él a las cuentas bancarias.

Gómez: Le dije a Alberto, si tú no pagas estas cotizaciones ya, yo lo que voy a hacer es sacarle unas fotos a Jhony (…) Y la voy a subir a las redes sociales junto con el no pago de sus cotizaciones y te voy hacer cagar, te voy a hacer pico.

Constanza Gómez le contó otros episodios a Josefina Huneeus, quien es su amiga, como que también había conversado con el presidente del directorio de ProCultura, Allan Mix, y que supuestamente lo que Johnny tenía era una encefalopatía hepática, que eso era lo que decían los médicos. También le contó sobre lo que sentía la familia del trabajador.

Huneeus: No y espérame y ustedes le deben la vida a este hueón. Le deben la vida, hueona.

Gómez: Entonces, le dije, aquí lo que siente la familia es que Johnny no se ha podido tratar desde febrero. Ninguna de sus afecciones porque no tiene Fonasa

En ese momento la mujer que tenía la representación legal de ProCultura cuenta que le hizo una advertencia a Allan Mix, el presidente del directorio:

Gómez: quiero que estés al tanto de que estas son las excusas de tu amigo Alberto Larrain. Porque cuando esta weá explote y la familia se vaya a la chucha y quiera funar a alguien, esto te va a terminar salpicando.

Por esos días Constanza Gómez estuvo muchas horas junto a la familia de Johnny, acompañándolo en sus últimos momentos en el Hospital San José. Y supo de la rabia que sentían.

Gómez: yo estaba hablando con la familia de Jhonny (…) Entonces yo les dije… O sea, ellos están, hueona, odian a Alberto con todo su corazón. 

Huneeus: Pero que lo demanden, que lo demanden, pongan, demándenlo

Gómez: Entonces yo les dije, hueona, yo estoy con ustedes. O sea, si ustedes quieren tomar acciones legales…

Hasta el día de hoy la familia de Johnny San Martín no se decide a tomar acciones legales en contra de ProCultura, o en contra de su fundador. La familia optó por no participar de este reportaje.

Es culpa de Procultura que se haya muerto

Huneeus: Se murió el estafeta de Procultura, Jhony, alguna vez lo conociste.

Marta Lagos: ¿Por un paro?

Huneeus: No, tenía una cirrosis hepática parece, tenía una diabetes mal cuidada, no se le pagaban las cotizaciones de principio de año, así que no había podido comprar bono para ir al médico y el día del allanamiento terminó hospitalizado y se murió, en cinco días.

Lagos: Ay no, o sea es culpa de Procultura que se haya muerto.

La conversación entre Huneeus y su madre apunta a una inquietud que, por esos días, era compartida entre algunas de las personas ligadas a ProCultura: que Johnny San Martín falleció por el no pago de sus cotizaciones de salud. 

En una interceptación telefónica que captó un diálogo entre Josefina Huneeus y una amiga suya, del 4 de noviembre de 2024, la exesposa de Alberto Larraín revela otro enfrentamiento con él por la hospitalización y posterior muerte de San Martín.

Josefina Huneeus: Hueona si cuando yo le escribí el fin de semana (a Alberto Larraín) para decirle que el Jhony se estaba muriendo, la respuesta fue ‘Si yo no estaba de acuerdo con seguir pagándole el sueldo’

Amiga: Que tu no estabai de acuerdo?

Huneeus: Él no estaba de acuerdo con pagarle el sueldo, o sea no estaba de acuerdo con el mismo, yo le decía “me importa un pico, se está muriendo, se está muriendo, el foco es otro (…) hay un muerto concha de tu madre, hay un muerto cachai y tuve que amenazarlo para que le pagara las cotizaciones

La molestia de Huneeus no era azarosa. Johnny San Martín fue uno de los últimos trabajadores de ProCultura. Se mantuvo ahí incluso después que todos los ojos del Ministerio Público se posaran sobre la fundación de Alberto Larraín. Lo que la fundación solicitaba, él atendía. 

Un ejemplo: a fines de 2021, la directiva de Procultura envió un correo a Johnny San Martín. 

“Estimado Johnny, 

Te quería pedir ayuda con los regalos de fin de año. Estamos viendo el reparto en Santiago de parte de la lista, pero los que se van fuera del gran Santiago y a regiones, te quería pedir que nos ayudes a enviarlos por Chilexpress. (…) Adjunto listado actualizado de direcciones”.

El listado enviado contenía la dirección de una serie de autoridades a las que enviarles regalos de navidad. Además de alcaldes, estaban incluidos los gobernadores Claudio Orrego, de la Región Metropolitana, y Jorge Flies, de Magallanes. Ambos están hoy bajo la lupa del Ministerio Público. 

Además, ProCultura quería enviar regalos a Rodrigo Díaz, entonces gobernador del Bíobío, a la periodista Paola Núñez y al empresario Paul Esquerré, todos ellos están imputados en una de las aristas del caso ProCultura, tal como reveló una investigación de The Clinic

La confianza de ProCultura en San Martín era evidente. Pero, a juzgar por las conversaciones de los directivos de la fundación que The Clinic tuvo a la vista, no hubo una devuelta de mano.

La firma del correo hotmail de Johnny era una cita en alemán: “Meine Ehre heißt Treue”. Esa frase, traducida, significa “Mi honor es la lealtad”.

La lealtad de ProCultura con Johnny no llegó a tiempo. Según la conversación que interceptó la PDI entre Huneeus y su amiga, Alberto Larraín recién pagó las cotizaciones pendientes el 14 de octubre de 2024, el mismo día que el trabajador falleció.  

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