Investigación
20 de Mayo de 2025Chadwick y Hermosilla en la mira: los correos secretos de Manuel Guerra con un fundador de la UDI que sellaron su arribo a la Universidad San Sebastián
En marzo de 2022 Manuel Guerra se coordinaba por email con el entonces presidente de la Universidad San Sebastián, Luis Cordero Barrera, para arribar a esa casa de estudios. Cordero fue uno de los fundadores de la UDI, además de íntimo amigo del exsenador Jaime Guzmán y también del exministro del Interior, Andrés Chadwick. Entonces Guerra ya había cerrado causas judiciales que estaban a su cargo y que incomodaban a la derecha, como el financiamiento político ilegal de Penta. Antes, el ex Fiscal Oriente había solicitado ayuda a Luis Hermosilla y a Chadwick para arribar a la San Sebastián. The Clinic revela correos inéditos que muestran cómo se fraguó el arribo de Guerra a esa universidad.
Por Nicolás SepúlvedaCompartir
Si se ordenan en una línea de tiempo los chats, los correos electrónicos y la firma del contrato, es posible establecer con claridad que Andrés Chadwick sí jugó un rol en la llegada de Manuel Guerra a la Universidad San Sebastián. No fue un arribo discreto: sueldo de $6,3 millones por una jornada laboral de medio tiempo.
El ex Fiscal Regional Oriente, Manuel Guerra, podría ser el primer protagonista de una de las aristas del caso Hermosilla en ser formalizado ante un tribunal. Por estos días en las oficinas de la Fiscalía de Arica —a cargo de la indagatoria en su contra—, se discute la fecha en que se ingresará la solicitud para formalizarlo por los delitos de cohecho, prevaricación y violación de secreto. En el pack de la formalización también estaría incluido el abogado Luis Hermosilla.
Actualmente el Ministerio Público investiga si existe una conexión entre el cierre de causas que estaban a cargo de Guerra cuando era fiscal —como el financiamiento político de Penta, o la indagatoria sobre el senador Iván Moreira (UDI) por la utilización de boletas falsas—, con el trabajo que luego obtuvo Manuel Guerra en la Universidad San Sebastián.
La causa contra Guerra se abrió luego de que Ciper revelara la existencia de chats donde Guerra y Hermosilla conversan sobre contactar a Andrés Chadwick para “darle una salida” al caso Penta, en el que se investigaba el financiamiento político ilegal a partidos como la UDI. Luego The Clinic publicó esos chats en detalle, y evidenció que en paralelo a los diálogos sobre causas que Guerra tenía a su cargo, el entonces fiscal le solicitó trabajo a Hermosilla en varias ocasiones.
Ahora The Clinic tuvo acceso a los correos electrónicos que muestran cómo se fraguó la llegada de Manuel Guerra a la Universidad San Sebastián. Hasta ahora se sabía que inmediatamente después de que el 31 de julio de 2021 se hiciera efectiva su renuncia al Ministerio Público, Guerra comenzó a trabajar como académico en el plantel de estudios controlado por algunos de los fundadores más emblemáticos de la UDI. Pero había piezas que faltaban en ese rompecabezas.
Los emails revisados para este reportaje muestran que ya en marzo de 2021, más de cuatro meses antes de su renuncia, Guerra estaba en diálogo con Luis Cordero Barrera, entonces el presidente de la junta directiva de la Universidad San Sebastián. Cordero, fallecido en junio del año pasado, también fue uno de los fundadores de la UDI y se contaba entre los mejores amigos de Andrés Chadwick.
Otros correos electrónicos que The Clinic tuvo a la vista revelan que Guerra firmó el contrato de trabajo con la universidad más de un mes antes de renunciar a la fiscalía, y justo después de decirle a Hermosilla a través de Whatsapp que “Andrés” había hablado con los personeros de la universidad.
“Esperando el contrato de la USS pero avanzando”, le dijo Guerra a Hermosilla el 16 de junio de 2021. El abogado penalista respondió con una pregunta: “Hay que empujar algo?”. Y según lo que le dijo entonces Guerra, ya no era necesario empujar nada: “Andrés habló con ellos”.
Un día después de esa conversación, el 17 de junio de 2021, Guerra recibió un su casilla de correo electrónico un mensaje de Rodrigo Rojas Foncillas, el entonces director general de personas de la Universidad San Sebastián:
“Estimado Manuel, junto con saludarte, te hago llegar el contrato de trabajo que firmarías. Nos falta el dato del banco y cuenta (marcado en amarillo). Además te envío información de los documentos que nos tienes que hacer llegar a la brevedad para poder ingresar al sistema”, señala ese correo al que The Clinic tuvo acceso.
Claro que la mensajería entre Guerra y los directivos de la universidad había comenzado varios meses antes. Ya el 24 de marzo de 2021 Guerra le escribía a Luis Cordero para pedirle una nueva reunión. No fue posible precisar con certeza cuándo fue la primera vez que se vieron para acordar los términos del arribo de Guerra al plantel.
Los mensajes con Cordero
El mensaje lo envió Manuel Guerra y lo recibió Luis Cordero a las 09:56 del miércoles 24 de marzo de 2021.
“Estimado Luis:
Le escribo a efectos de solicitar la posibilidad de reunirme nuevamente con usted, a efecto de poder exponerle a usted y quien más considere necesario la idea de poder forma una unidad o centro de estudios en materia de seguridad al alero de la Universidad.
Yo he desarrollado algunas líneas de trabajo que podrían comenzar a trabajarse desde ya a fin de implementar dicho proyecto cuando la Universidad lo estime oportuno.
A su vez, confirmo la posibilidad de media jornada de clases en la Universidad en el segundo semestre del año en curso. Quedo atento a vuestra disponibilidad para reunirnos.
Atentamente.,
Manuel Guerra Fuenzalida”.
Dos conclusiones relevantes se pueden sacar de la lectura de ese email: ya había existido una reunión (le solicita reunirse “nuevamente”) y la oferta de media jornada como académico ya estaba sobre la mesa.
La respuesta de Luis Cordero fue para pedirle tiempo. Le escribió cinco horas y media después de recibir el correo de Guerra:
“Estimado Manuel, le aviso en cuanto confirme la asistencia del Rector, del Prorrector, del Vicerrector Académico, y del Decano, y siempre que la pandemia lo permita, porque nosotros cumplimos las instrucciones de la autoridad, cabalmente”, escribió Cordero.
El acuerdo inicial entre la Universidad San Sebastián y Manuel Guerra era que él comenzara a hacer clases en el plantel el 1 de julio de 2021. Así lo revela otro correo que Guerra le envió a Cordero el 24 de mayo de ese año:
“Estimado Luis:
Junto con saludarlo, quería consultar cuando podremos ver específicamente las materias que abordaré al integrarme a la Universidad el 1 de Julio. Lo anterior, ya que estoy viendo la posibilidad de tomar algunas asesorías y me gustaría poder organizar mis tiempos adecuadamente.
Quedo atento a sus comentarios”.
Guerra estaba ansioso. No solo los correos electrónicos entre él y Luis Cordero lo prueban. Sino que también sus chats con Luis Hermosilla. Tres semanas después de enviarle el email al entonces Presidente de la Universidad San Sebastián para preguntarle detalles de lo que haría en el plantel, el aún Fiscal Regional Oriente le dijo a Hermosilla que estaba coordinándose con Andrés Chadwick para apurar a los directivos de la universidad.
Así le explicó Guerra a Hermosilla su apuro por cerrar el trato con la San Sebastián: “Básicamente porque quiero poder presentar mi renuncia”.
El contrato
Como ya se mencionó, un día después de que Guerra le escribió a Hermosilla que “Andrés” había hablado con la Universidad San Sebastián, el entonces Fiscal Regional Oriente recibió en su casilla de correo electrónico el contrato que debía firmar para hacer ingreso a la Universidad San Sebastián.
Ese contrato especifica las condiciones de trabajo ofrecidas: una jornada laboral de 22,5 horas semanales y un sueldo de $6,3 millones bruto por su labor como académico.
Los planes se atrasaron, porque Guerra no llegó a la universidad en julio de ese 2021, como aparece en el primer contrato que recibió a través de su correo electrónico, sino que un mes después. Guerra le envió el contrato firmado a Rodrigo Rojas, quien por entonces era el encargado de la Dirección General de Personas en la universidad:
“Junto con saludar envío contrato de trabajo firmado por mi a contar del 1 de agosto del año en curso. Quedo atento y dime a que hora paso por allá mañana”, escribió Guerra el 1 de julio de 2021.
Manuel Guerra fue contactado a través de sus abogados para conocer su versión sobre estos antecedentes, pero no obtuvimos respuesta.
Guerra declaró ante el Ministerio Público el pasado 19 de febrero. Ahí reconoció que Andrés Chadwick le entregó el número telefónico de Luis Cordero. Según Guerra, le expuso un plan que consideraba la creación de un observatorio de políticas públicas:
“Le pedí a Andres Chadwick, el contacto telefónico de don Luis Cordero Barrera, quien era el presidente de la junta directiva de la Universidad San Sebastián, a fin de exponerle esta idea, luego de comunicarme con el señor Cordero, me reuní con este en más de una oportunidad, y él se mostró interesado en darle curso a este proyecto”, aseguró Guerra ante la fiscalía.
Ante el Ministerio Público, Guerra descartó que Chadwick jugara un rol en su llegada a la Universidad San Sebastián: “Quiero señalar que la decisión de contratarme en la Universidad fue del presidente de la junta directiva don Luis Cordero Barrera, desgraciadamente fallecido el año 2024, y en ella no tuvo participación, ni Andrés Chadwick ni Luis Hermosilla”.
Chadwick también negó haber ejercido un rol para la llegada de Guerra al plantel, aunque reconoció que lo puso en contacto con Cordero: “A lo más entregué los mails a uno u a otro para que se conocieran o conversaran, no recuerdo más detalle, pero sí que traspasé información para efectos de contactos”, aseguró Chadwick ante el Ministerio Público cuando declaró el 10 de marzo pasado.
El rol de Chadwick en la indagatoria de la fiscalía sobre la relación de Guerra con Hermosilla puede ser clave. Lo demuestra la declaración de Carlos Lavín, uno de los controladores de Penta, quien aseguró cuando declaró ante la Fiscalía de Arica que se reunión con Hermosilla y con Chadwick en medio de la indagatoria judicial por el financiamiento político ilegal (vea reportaje de The Clinic).
Cordero, un tótem de la UDI
El 20 mayo de 2018 fue la primera vez que Manuel Guerra le solicitó trabajo a Luis Hermosilla. Los mensajes entre ambos dan cuenta de que esa solicitud fue haciéndose cada vez más explícita. En algunos pasajes, Guerra ligó la solicitud de trabajo con decisiones que estaba tomando en causas a su cargo.
Un ejemplo de esos mensajes: “Tenemos hartos temas pendientes”, le escribe Hermosilla en mayo de 2018. Y la respuesta de Guerra: “Nosotros estamos viendo que hacemos ya que entre la causa de Piñera y la de Penta yo rompí o creo que se rompieron casi todas las redes que tenía en el mundo que ahora es oposición”
Lo que está en la mira del Ministerio Público es si Luis Cordero Barrera formó parte de las “redes” que armó Guerra con ayuda de Hermosilla y Chadwick luego de romper con el mundo de la oposición al gobierno del Presidente Piñera. El pasado de Guerra lo liga al Partido Radical y a la masonería.
Luis Cordero Barrera estuvo ligado durante décadas a Andrés Chadwick, y no solo a través de la UDI. En 1986 ambos participaron en la creación de Asesorías e Inversiones Copra, sociedad en la que también participó como socio el exsenador UDI Pablo Longueira. Esa sociedad ingresó en 2008 como socia a la Universidad San Sebastián, tal como relató un reportaje de Ciper.
No es extraño que los controladores de la Universidad San Sebastián tengan vínculos políticos. Ha sido así desde el inicio. El último capítulo de esa trama fue el sueldo de casi $17 millones que recibía Marcela Cubillos, exdirigenta política del gremialismo, algo que está siendo indagado por la Superintendencia de Educación Superior.
Copra, la sociedad donde compartieron participación Luis Cordero y Andrés Chadwick, también figuró en el radar de la investigación sobre los aportes ilegales a las campañas de Longueira. En el expediente de la indagatoria sobre el exsenador y presidente de la UDI aparecen las pistas de un préstamo de $100 millones que Copra le habría entregado a Longueira para financiar campañas políticas en 2009.
Según una investigación de Ciper, Luis Cordero participó en reuniones de directorio donde se definieron aportes a campañas políticas desde las sociedades que en 2009 controlaban la Universidad San Sebastián.
La indagatoria de la fiscalía sobre Manuel Guerra aún no determina a cabalidad quién finalmente decidió su contratación en la San Sebastián. Hubo un intento del plantel por cargar esa responsabilidad sobre quien era el decano de la Facultad de Derecho cuando Guerra arribó en 2021, José Hipólito Zañartu, pero él le dijo a The Clinic que eso no era cierto.
Todos estos antecedentes deberán ser analizados por la Fiscalía Regional de Arica, cuyo jefe, Mario Carrera, está armando el puzzle que relaciona a Guerra con Hermosilla, Chadwick y las causas penales que tuvo a su cargo el exjefe de la fiscalía del sector oriente de Santiago.
Mientras eso ocurre, Guerra parece no estar enterado de los avances de la causa judicial que lo indaga. El pasado domingo 18 de mayo posteó en la cuenta de Instagram del abogado Alberto Precht, quien compartió una foto con una entrevista que le dio a Las Últimas Noticias sobre la salida del fiscal Cooper del caso ProCultura. Allí Guerra estampó su comentario. A su juicio, todo se trata de una jugada política:
“Claramente lo castigan por realizar diligencias ilegales. Lo usan de fusible del Fiscal Nacional (…) la pregunta con respuesta obvia es ¿Sabía el Fiscal Nacional y la Unidad de Anticorrupción lo que estaba haciendo Cooper? Obvio que sí pues. Si no era un hurto de supermercado lo investigado. Luego ante el golpe que es el fallo de la ICA de Antofagasta lo sacan y así quedan bien con el gobierno de Boric, y la derecha sigue creyendo en el Fiscal Nacional. Es bien simple la jugada”, escribió Guerra.



