Secciones

The Clinic
Buscar
Entender es todo
cerrar
Cerrar publicidad
Cerrar publicidad
La presidenta del Frente Amplio, Constanza Martínez. Foto: Francisco Paredes/The Clinic.

Entrevistas

25 de Mayo de 2025

Constanza Martínez, presidenta del Frente Amplio: “Ni la moderación ni la nostalgia son un camino para resolver los problemas urgentes en nuestro país”

La presidenta del Frente Amplio diferencia la candidatura de su abanderado presidencial, Gonzalo Winter, respecto a las otras que competirán en las elecciones primarias. “Se hacen llamados muy grandes a una moderación que no tiene apellido, donde se habla del pasado con una gloria que a ratos no reconoce los niveles de desigualdad que arrastraba nuestro país”, dice. La exdelegada presidencial de la Región Metropolitana, además, se refiere a los antecedentes del caso ProCultura que han golpeado al Gobierno y a su colectividad, en el cual asegura que han "respetado y alentado a que la institucionalidad funcione". Y sostiene: "Si alguien quiere utilizar a la política como beneficio propio, se equivocó de partido si quiere estar en el Frente Amplio".

Por
Compartir

Suscríbete al newsletter

La presidenta del Frente Amplio, Constanza Martínez, ha vivido semanas ajetreadas. En medio de la planificación de la campaña de Gonzalo Winter, tuvo que enfrentar las críticas de la tesis que elaboró su partido respecto al supuesto “espionaje político” que llevó adelante la fiscalía por el manejo del Caso ProCultura.

Martínez recibe a The Clinic en la sede del Frente Amplio en la calle Esmeralda y dice estar “muy desafiada, pero también con mucha esperanza de este mes de campaña que viene”.

Las dependencias del Frente Amplio están activas. Militantes transitan de un lado a otro, saludan a Martínez mientras se toma las fotos para esta entrevista y en una sala contigua almuerza el abanderado presidencial. La timonel del FA aborda lo que haría distinto en un segundo Gobierno de su tienda política. “Un futuro Gobierno del Frente Amplio tiene que plantearse muy importantemente el tener aún más convicción para avanzar en los cambios que Chile requiere”, indica.

Además, comenta la polémica de ProCultura, los correos que muestran cómo desde Procultura se planificó una guía de campaña del Presidente Boric en 2021 en la comuna de Limache y las diferencias que se vieron entre su partido y el mandatario respecto al criterio de “dejar que las instituciones funcionen”.

—¿Hay ambiente de primarias?

—Todavía no tanto, pero sí veo cómo cada semana que pasa hay muchísimo más interés por esta elección. Creo que a ratos se retroceden ciertos avances que habíamos logrado como país, pensando sobre todo en el involucramiento de las personas en política. En ese sentido creo que las primarias no pueden ser simplemente una instancia para que los partidos políticos resuelvan sus problemas, sino que al contrario, tienen que ser para resolver los problemas de Chile. 

Veo con bastante esperanza que entrada ya la campaña territorial, también empiece a sentirse ese ánimo de primarias que fueron logradas solamente por un sector. Porque en la oposición, por más de que estén corriendo hace más de dos años, ni siquiera pudieron ponerse de acuerdo para poder avanzar en la suya.

—¿Pero les está costando instalar ese ambiente de primarias? ¿Qué observa en la calle?

—No, yo diría que en general en las primarias, mientras no corra la campaña legal, es más difícil poder acercarse a la ciudadanía. Ha habido muchos procesos eleccionarios, lo que hace también que haya un cansancio natural. Pero creo que, al mismo tiempo, una vez llegado ya el tiempo de campaña, es posible ir consolidando mayores encuentros con la ciudadanía, mayor grado de conversación y también de diferenciación. Las primarias ayudan a dar un buen debate de ideas y tener en cuenta siempre de que las primarias sirven para llegar a un espacio común que permita poner en foco la verdadera pelea, que es la pelea de noviembre.

—¿Está contenta con el despliegue que ha tenido la campaña de Gonzalo Winter?

—Sí. Se planteó una propuesta muy importante en la semana que tiene que ver con haber renunciado a su dieta parlamentaria. Creo que muestra mucho cómo Gonzalo no ha sido simplemente un candidato o un político que se dedica a hablar, sino que también con hechos, muestra cuáles son sus ideas y creo que también muestra que hay un grado de competitividad y también de seriedad en la campaña que me parece muy estimulante. 

Además, ya ha empezado a destacarse el inmenso interés en jóvenes que está teniendo Gonzalo, ha tenido muchas actividades en distintas universidades, hay un interés muy grande por invitarlo a muchos espacios y eso también habla de un sector que normalmente no se llama tanto a votar, pero que es muy importante también para la determinación de los debates actuales que tenemos que vivir como país.

—¿Les ha generado un flanco la juventud del candidato? Suele ser una crítica de la oposición a esta administración.

—A estas alturas de nuestra vida, seguir diciéndonos jóvenes me parece a ratos un piropo, pero también algo que es ilusorio. Nosotros somos personas que llevan más de 20 años trabajando en política y a ratos se hace un énfasis en algo que tenía que ver más con un pasado político donde no había renovación de cuadros y donde eran las mismas personas las que participaban normalmente en los espacios.

Más que la juventud, tiene que ver con la irrupción de una nueva fuerza política que no estaba antes en nuestro debate nacional. Nosotros somos uno de los pocos partidos que no nace a raíz de una escisión con otro partido, sino que es un partido realmente nuevo, que nace a través de cierto malestar y organización sobre luchas bien concretas. Esa novedad es lo que más se nos imputa, más que una edad que yo creo que ya a esta altura, bordeando los 40, ya no calza tanto.

“Un futuro Gobierno del Frente Amplio tiene que plantearse el tener aún más convicción para avanzar en los cambios que Chile requiere”

—El candidato ha dicho que para él ha sido un orgullo la administración del Presidente Gabriel Boric, pero el Mandatario atraviesa nuevamente un momento complejo en las encuestas. ¿Le afecta eso a la opción de Winter?

—Las encuestas son una foto de un momento, pero no necesariamente representan realmente la historia completa. El liderazgo del Presidente Boric ha sido transparente, abierto, muy comprometido con los avances sociales y necesitamos también poder avanzar a una nueva etapa que reconozca cuáles han sido algunos conflictos que se han tenido que atravesar, pero con mucha más convicción salir a seguir empujando por los cambios que Chile necesita. 

La apuesta de Gonzalo Winter tiene que ver con abrir un debate de futuro, que no se quede la pelea chica del día a día y de la coyuntura que a ratos ahoga las necesidades bien profundas que tiene la gente. Hay una mirada simplista del nivel de problemas que tenemos, que se está viviendo, creo que afecta poder profundizar también en esos elementos.

—¿Es correcto por lo mismo plantearse como el candidato de continuidad?

—Es que creo que eso es lo sincero, en términos de que somos un proyecto que no se piensa para cuatro años, sino que es un proyecto a largo plazo, que requiere superar algunos elementos que significaron un obstáculo para el actual Gobierno. Normalmente se habla mucho de la falta de mayoría parlamentaria, pero creo que el rechazo de la reforma tributaria fue un hito que sin duda afectó la posibilidad de avanzar aún más en algunas políticas que eran relevantes para el Gobierno y por lo mismo un futuro Gobierno del Frente Amplio tiene que plantearse el tener aún más convicción para avanzar en los cambios que Chile requiere, en poder tener una mayoría parlamentaria y también lograr una reforma tributaria que sea o que permita abordar con mayor justicia social nuestro país.

A propósito de eso, ¿qué haría distinto a lo que ha hecho el actual Gobierno?

—Creo que va por la línea de lo que acabo de mencionar. El asunto de no tener una mayoría parlamentaria tuvo un impacto en este Gobierno y, por lo tanto, también la pregunta sobre la posible lista única para nosotros sigue siendo un elemento central para este año. También la necesidad de tener una reforma tributaria, que significó un hito de limitación dentro de las posibilidades para avanzar en mayor justicia social. Eso es un asunto bien central para discutir en un próximo Gobierno. 

También una idea de proyecto de futuro que permita avanzar desde el momento de normalización que tuvo que vivir este Gobierno, porque veníamos saliendo de una pandemia, de una crisis económica y también de una crisis institucional muy importante, que tenía impacto en la seguridad y en la cercanía que tenía la gente con la política. Creo que ahora tiene que haber una nueva fase en la que logremos volver a reconectar con la esperanza de un futuro posible.

—¿Habría un planteamiento más moderado entonces? ¿En que se traduce esa mayor “convicción para avanzar en los cambios”? 

—Ni la moderación ni la nostalgia son un camino para resolver los problemas urgentes que existen hoy en nuestro país. En Chile sigue existiendo una salud que depende de tu bolsillo, sigue siendo totalmente determinante para tu acceso al derecho a la seguridad, el dónde naciste, y hay generaciones completas que ni siquiera pueden aspirar al sueño de la casa propia.

Por lo tanto, el pensar, algo muy propio de la derecha, de que hay dos caminos posibles para solucionar los problemas actuales de las personas, que son proponer soluciones mágicas a problemas difíciles o proponer una especie de status quo en materia estructural, no son salidas para resolver ese malestar y esa frustración que tienen las personas. Puede servir para una cuña grandilocuente y para una forma de discutir que se ha basado más en mentiras que en evidencia. En ese sentido, es muy importante dejar la nostalgia atrás porque no sirve para resolver los problemas que tenemos hoy en el siglo actual y eso es muy clave para abordar el próximo ciclo que viene. 

—¿Esa conclusión es algo que se ha madurado como proyecto político de frente amplio?

—Sí, ha sido algo muy debatido en nuestro partido, sobre todo porque se hacen llamados muy grandes a una moderación que no tiene apellido, donde se habla del pasado con una gloria que a ratos no reconoce los niveles de desigualdad que arrastraba nuestro país. A ratos, por ejemplo, la derecha habla sobre lo grave de las listas de espera, cosa que comparto totalmente, pero que es un asunto que es un problema y una herida en nuestro país desde que yo tengo uso de razón.

“No tengo el temor de quedar en tercer lugar en la primaria”

—¿Sería complejo para el Frente Amplio terminar terceros en la primaria, considerando también que es el partido del Presidente Boric?

—No tengo el temor de quedar en tercer lugar en la primaria. 

—¿Ha visto más fuerte a Carolina Tohá y a Jeannette Jara?

—He visto que Gonzalo va creciendo y se va consolidando muy rápidamente. Era un candidato que tenía muchísima menos presencia en medios como lo habían tenido dos ministras de Estado durante todo estos años y ya casi estamos igualando los pronósticos. Lo interesante de esta primaria es que tenemos candidaturas competitivas que están proponiendo ideas de país distintas y, por lo tanto, creo que es importante ahí consolidar una primaria que sea atractiva y creo que nuestro candidato es el mejor para poder enfrentar a la derecha actual, una derecha que usa la mentira como herramienta política y que no ofrece gobernabilidad frente a los retrocesos. En ese sentido, ni la moderación ni la nostalgia son un camino para resolver los problemas urgentes que existen hoy en nuestro país.

—¿En qué se diferencia entonces la candidatura de Gonzalo Winter y por qué él es la carta que mejor puede responder a la derecha? Según los sondeos, sería la candidata Tohá la que tiene más posibilidades…

—Gonzalo tiene una capacidad de comunicación y de adhesión que es muy interesante. Él entra en la primera elección con menos de un 1% y termina teniendo su segunda elección con más de un 14%, siendo tercera mayoría nacional. Es una persona que muy rápidamente logra generar adhesión, genera confianza, es una persona que trabaja hace mucho tiempo en distintos espacios políticos y sociales y también es una candidatura que, desde muy iniciada, está hablando del Chile de ahora y también con una mirada de esperanza en el futuro. 

“Si alguien quiere utilizar a la política como beneficio propio, se equivocó de partido si quiere estar en el Frente Amplio”

—Viene de una semana ajetreada por la ola de críticas que recibió el Frente Amplio por sostener la tesis de un “espionaje político” en el marco del caso ProCultura. ¿Reafirma esta posición?

—Lo hemos dicho en varias ocasiones, creo que enfrascarse en un tema semántico obvia el problema de fondo, que tiene que ver con una situación que, según lo dicho por la Corte de Apelaciones de Antofagasta, se trataba de una interceptación que era ilegal, que no estaba justificada y que por lo tanto debía ser revisada. Lo más importante es que la investigación siga su curso y para nosotros es muy importante que esta investigación llegue hasta las últimas consecuencias y respetar lo señalado por los tribunales de justicia, que creo que a ratos tampoco se ha visibilizado que la derecha salió en masa a criticar a otro poder del Estado. 

Nosotros como Frente Amplio nos ponemos del lado del Estado de Derecho y creo que también respetar las instituciones es también poner alerta sobre su funcionamiento en el marco de la institucionalidad y eso es al menos lo que nosotros hemos planteado como Frente Amplio.

—¿Cree que el fallo de la Corte de Apelaciones de Antofagasta le dio la razón? 

—Es que nosotros lo que propusimos no era una tesis, era una alerta que luego la Corte de Apelaciones señala que tenía todas las características que mencionaba anteriormente. Todavía faltan procesos institucionales que se den y ahí yo no me quiero ni alertar ni poner en una posición que no me corresponde. Nosotros simplemente mencionamos la importancia de que las instituciones funcionaran y funcionaran bien y que esta investigación requiere todas las garantías para que salga adecuadamente. En eso tenemos una convicción muy profunda.

Lo que define el compromiso político de un partido no es solamente lo que dice, sino también lo que hace. Nosotros como Frente Amplio, desde el primer día en que estalló el Caso Convenios, tuvimos una acción muy tajante y proactiva. Nosotros nos querellamos en el caso Democracia Viva y hemos expulsado a todas las personas que tenían relación con el caso. No hicimos en ningún caso una defensa corporativa y ha quedado muy claro que si alguien quiere utilizar a la política como una forma de beneficio propio, se equivocó de partido si quiere estar en el Frente Amplio. Para nosotros, defender eso, importa mucho de que sea no solamente con palabras sino también con acciones. Entonces alertar sobre ciertos elementos me parece que es también parte de un debate democrático.

—”Uno esperaría que el partido del presidente respete la institucionalidad”, dijo la presidenta del PS, Paulina Vodanovic, quien tuvo una mirada crítica de esta tesis del Frente Amplio. 

—Nosotros hemos respetado y alentado que la institucionalidad funcione y en eso no hay duda. En ese sentido, hemos visto una avalancha de voces que nos imputan delitos como partido sin ninguna prueba, de hecho solo con ánimo de injuria, y ante eso tenemos el derecho, pero también el deber, de poder responder.

—“Los principios y convicción democrática y de respeto al Estado de Derecho se ponen a prueba cuando son los propios o uno mismo cuando está bajo la lupa”, dijo el Presidente Boric en el consejo de gabinete del viernes. ¿No lo ve como una manera de tomar distancia del partido?

—No, al contrario. En una discusión democrática es muy correcto que cada uno tome el rol que debe tomar. El Presidente ha sido el más transparente, abierto y también categórico en poder abordar cada uno de los casos en los que se ha tenido que discutir públicamente y nosotros estamos totalmente orgullosos de su labor y también nos sentimos representados por sus palabras, pero creo que ser Presidente de la República es un mandato distinto a ser presidenta de un partido político.

Tenemos roles diferentes y en buena hora que sea así. Lo mismo sobre los parlamentarios que tienen ciertas atribuciones que no tienen, los alcaldes y por eso creo que los partidos políticos son una tan buena alternativa para poder fortalecer las visiones que uno tiene individualmente. Todos tenemos roles que hay que cumplir y no me siento lejana al pensamiento del Presidente, al contrario, me siento muy orgullosa de lo que ha planteado, y me representan sus palabras.

—¿Y conversó sobre eso con el Presidente?

—No.

—¿Cuánto cree que el Caso ProCultura haya afectado al oficialismo? ¿Cree que estas polémicas, o también  el Caso Monsalve, afectarán la participación de la ciudadanía en las primarias del oficialismo? 

—Uno siempre tiene que plantearse estar mejor o más a la altura de lo que se plantea en el día a día, entonces nunca tener una visión ni complaciente ni moderada respecto a estos temas, pero creo que uno nunca va a estar exento de que situaciones complejas sucedan. El punto, de nuevo, es cómo uno reacciona ante esa situación y cómo, en el caso de que sea necesario, se puede mejorar en el futuro también en el momento en que esa situación ocurre.

—Pero, de alguna manera, estos casos van terminar afectando la participación…

—Eso es algo que se tiene que discutir con la ciudadanía en campaña. A ratos, el hacer un juicio tajante cuando hay posiciones que todavía están resolviéndose y donde uno también tiene un deber como política para poder resolverla, es también una responsabilidad en el fondo y por eso yo no veo complacientemente estos momentos sino que al contrario los veo como una posibilidad para evitar que ocurran en el futuro, pero también para plantear nuestras posturas a través de una acción concreta en cada uno de estos casos.  

The Clinic publicó esta semana la existencia de correos que muestran cómo desde Procultura se planificó una guía de campaña del presidente Boric en 2021 en la comuna de Limache. ¿Cómo responde a esto? ¿Puede asegurar que en la campaña del presidente no se utilizaron recursos?

—Lo que yo conozco hasta ahora no me parece que sean antecedentes suficientes para poder afirmar una acusación de ese tipo, pero sin duda creo que se tiene que investigar todo lo que se tenga que investigar hasta las últimas consecuencias y, en eso tenemos total disposición a que eso ocurra.

“Ojalá podamos lograr ese acuerdo con la Democracia Cristiana”

—Usted la semana pasada recordó la militancia DC de Alberto Larraín, fundador de ProCultura. ¿Fue un error? 

—En ningún caso fue nuestra intención endosar una responsabilidad política a otro partido ni a otra institución. De hecho nuestra única finalidad era mencionar la multiplicidad de vínculos que tenía Alberto Larraín, que iban de todos los tintes políticos. De hecho, tuvo este tipo de proyecto en tres gobiernos totalmente distintos. Y esa era la única finalidad que tenía. En ese sentido, creo que se encuentra superado ese impasse, lo ha dicho también la propia gente de la Democracia Cristiana, y para nosotros sigue siendo muy relevante lograr poner el foco en la importancia de el desafío que se nos viene.

Tenemos una derecha que está creciendo no solamente en Chile y en el mundo a través de mentiras de negación al cambio climático y de negación a las vacunas. Ni siquiera es nuestra impresión, ellos mismos han dicho que hay que constreñir derechos de las mujeres e incluso han puesto en duda el voto femenino que parece inverosímil en un momento como el nuestro y por eso hacemos un llamado muy consciente de poder generar una lista del más amplio arco progresista que pueda generar una mayoría parlamentaria que es imprescindible para el próximo ciclo.

—¿Ha logrado hablar con el presidente Alberto Undurraga sobre este tema?

—Hemos hablado durante estas semanas. No voy a adelantar nada porque en estas cosas es muy importante tener mucho respeto por las decisiones partidarias. Y en eso uno no puede quedarse solamente con la cuña más rimbombante, sino entender que esto es un proceso lento, que requiere fuego lento, como se le dice. Y en eso no me interesa hacer presiones por la prensa, sino que al revés, poder tener un diálogo franco con todas las fuerzas del oficialismo y del progresismo.

Comentarios

Notas relacionadas