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5 de Junio de 2025La vida de un chileno al interior del CERN y las maravillas de ser físico: “Tengo preguntas y quiero mis respuestas”
Jilberto Zamora es director del Centro Teórico y Experimental de Física de Partículas de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Andrés Bello. Trabaja al interior del CERN, el destacado laboratorio de física del que Chile es miembro.
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A veces miro alrededor y pienso que hay tantos secretos que esconde el Universo. Hay tantas preguntas sin resolver, que me hacen preguntar si me alcanzará la vida para obtener todas esas respuestas. Simplemente, quiero entenderlo todo. Lo que se puede ver y lo que no. Por eso estudié Ingeniería Mecánica, tomé cursos de Física en pregrado y mi doctorado lo dediqué a Física de Partículas. Tengo mis preguntas y quiero mis respuestas.
Hablando de preguntas, hay una que me hacen siempre: ¿Por qué estudiar esto? Te cuento, pero te advierto que no es esa historia donde una versión pequeña de mí se maravilló con algún personaje de renombre o algún programa de televisión. Desde que tengo memoria, no recuerdo un momento de mi vida en que no me haya gustado la Física. Desde que tengo uso de razón quise ser físico y dedicarme a esto por completo. Mi pasión era tal, que a los cuatro años ya me sabía la Ley de Newton. Siempre fui así.
Lo que más me gusta de esta carrera, de ser físico, es que te permite entender las cosas. Cuando tú eres científico y físico de partículas, estás jugando a develar las leyes que rigen el Universo. Entonces eso te aporta, desde mi punto de vista, un real entendimiento. A mí me encanta entenderlo todo. Me gusta entender. Lo que más me gusta de mi profesión es entender cómo funciona el Universo. De hecho, una de las grandes interrogantes es que hoy en el Universo… Todo está hecho de materia. De hecho, tú miras y los planetas están hechos de materia, la galaxia está hecha de materia, las estrellas están hechas de materia. Pero con las leyes que uno conoce, si es que el Big Bang fue cierto, se debió haber creado la misma cantidad de materia que la antimateria. Y con todo lo que nosotros conocemos, el Universo no debería ser como es hoy. Entonces, a ese problema podríamos llamarlo la asimetría materia antimateria del Universo. Eso no ha sido explicado y eso ronda continuamente en mi cabeza. La gran duda.
Afrontar el miedo a las Ciencias
Esta carrera llena de preguntas me permitió entrar a uno de los lugares más codiciados por los estudiosos: la Organización Europea para la Investigación Nuclear, en su nombre en español, que comúnmente es conocida por la sigla CERN.
Durante el pregrado y el doctorado hice Física Teórica, pero después me fui a Rusia. Una vez allí me involucré en cosas experimentales. Cuando volví a Chile con el grupo en el que trabajaba, ellos ya estaban participando en cosas con el CERN. Entonces, me uní a ellos y como Chile es más cercano al CERN, una cosa llevó a la otra y aquí estoy.
Esta vida no tiene horarios. Es de lunes a lunes. Se trabaja en la mañana, en la tarde o en la noche. A veces todo el día. Pero no es tedioso porque es algo que me apasiona. Es algo que amo, algo que está ayudando a responder todas esas preguntas que tengo almacenadas en mi cerebro.
¿Pero por qué hay mucho miedo alrededor de las Ciencias? A mi parecer, el problema que la gente le tema a la Física y a la Matemática es que su aprendizaje se hace monótono. Es solo aprender y memorizar fórmulas para implementarlas en algún ejercicio. Todo es solo memoria. Con el paso de los años eso te va matando la curiosidad y la curiosidad es el motor del aprendizaje y el entendimiento. Quizás ese es el gran problema de Chile, en cómo se enfoca la enseñanza de las Ciencias. Tenemos que tener docentes que sepan de Ciencias, pero que además fomenten esa llama de la curiosidad porque sin curiosidad no hay preguntas y sin preguntas no hay respuestas, es decir, fórmulas que aplicar para describir la naturaleza. No se puede terminar solo escribiendo fórmulas en una pizarra, debemos aspirar a más que a eso.

El resultado de mirar más allá de las fórmulas matemáticas
Puede que más de alguno se pregunte, con legítima curiosidad, qué puede hacer un físico, y más uno chileno dentro del CERN y decido contar mi experiencia. ¿Para generar más curiosidad y crear nuevos científicos? Quien sabe. Pero dentro de mi trabajo hay algunos experimentos a los que les agarré cariño. El primero se llama SND@LHC, es uno pequeñito que está en el CERN. Aquí se investigan unas partículas que se llaman neutrinos, que son unos loquillos. Son como los neutrones, pero chiquititos y livianitos, y que como los neutrones no tienen carga eléctrica. De hecho, los neutrinos permean, pasan…, atraviesan la Tierra e interactúan súper poco. En este momento, mientras lees esto, te están atravesando miles de millones de neutrinos por segundo y no te das cuenta. Entonces, como interactúan muy poco, es muy difícil medir sus propiedades y el SND@LHC trata de medir esas propiedades, es decir, medir la interacción de estos neutrinos con los núcleos atómicos.
El otro experimento en el que participo se llama NA64. Es un experimento que está dedicado en la búsqueda principalmente de materia oscura. La materia oscura es básicamente un tipo hipotético de materia que no ha sido detectada, pero que se cree que existe debido a que permitiría explicar algunas anomalías en la velocidad de rotación de las galaxias.
También participo en uno de los grandes experimentos del CERN. Se llama LHCb y su tarea principal es buscar procesos que violen la simetría de carga-paridad, y que justamente ayudarían a explicar la asimetría materia antimateria.
Es muy, muy destacable la llegada de Chile al CERN porque demuestra que nuestro país puede hacer las cosas bien. Que cuando las cosas se hacen con gente capacitada sale todo bien. Es una demostración que en Chile hay capacidad técnica y científica para hacer las cosas de la manera correcta.



