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24 de Junio de 2025De Doctor No a Roca Dura: El libro que rescata la historia olvidada del rock chileno de los 80′ más allá de Los Prisioneros y UPA!
El segundo volumen de "Las voces de los '80", del periodista Emiliano Aguayo, escarba en nuevas historias de bandas que no lograron la masividad como 93 Octanos, Betseler, Blanca Rosa Plástica, Contagio o Doctor No, entre otras. " Me encantaría que quienes hacen rankings históricos de la música chilena lean este libro, porque es probable que incorporen nuevas composiciones a esos listados, canciones injustamente olvidadas", dice el autor.
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La movida musical de los 80 en Chile tiene algunos nombres comunes que están en la memoria: Valija Diplomática, Viena, Upa!, Los Prisioneros, Cinema o Aparato Raro son próceres de una época fructífera para el rock nacional. Pero no fueron los únicos. En regiones y Santiago, bandas como Holocausto, Betseler o Roca Dura hicieron lo propio, dejando un legado poco contado en la línea temporal de la música chilena.
Esa historia es la que el periodista Emiliano Aguayo rescata y reconstruye en la segunda entrega de Las Voces de los ’80. En el primer tomo, el periodista conversó con los mayores protagonistas del pop-rock chileno de esa década, los más exitosos, los que más vendieron y giraron. Para este nuevo libro, apostó por aquellos que, si bien no siempre lideraron rankings y algunos ni siquiera lograron grabar un disco, también fueron parte de la consolidación de la industria.
Para este nuevo libro, el autor dice que tuvo que convencer a la editorial (RIL Editores) “porque si ofreces algo de Los Prisioneros hoy es fácil, pero no así de una banda llamada Retroescape o Betseler, por ejemplo”, dice el periodista sobre este libro.
“Esas otras historias, ya no de las bandas que más sonaron o que más se recuerdan, me parecía un buen motivo para generar un nuevo volumen, bajo otro concepto, pero tan interesante para el público objetivo y la historia del pop-rock chileno, que valía completamente la pena”, agrega el periodista.
En esa búsqueda, y también con lo que se encontró durante la escritura del primer libro, dio con bandas que tuvieron una conexión especial con aquellas que marcarían la historia del rock nacional. Por ejemplo, la de Holocausto, la primera banda de pop-rock profesional de Concepción, que fueron mecenas para los más jóvenes, tales como Álvaro Henríquez, que luego formó Los Tres, o Yogui Alvarado, luego en Emociones Clandestinas.

El libro también tiene la historia de Betseler, banda de Temuco que era un conjunto de cumbias y de acompañamiento de Fernando Ubiergo, y a la que se le ocurrió grabar un casete con canciones originales en la onda rock latino.
Un punto en común de la historia es que no son solo bandas hoy menos recordadas, sino que también tienen un arraigo en las regiones del país, como en Coquimbo, donde está la historia de Roca Dura, banda que grabó un disco con un quinceañero Cristián Cuturrufo en la trompeta.
“Incluso, los tres músicos chilenos que luego tocarían como banda de Charly García aparecen en estas historias. Carlos González, bajista, luego de ser parte de Los Socios de Pancho Puelma, es de Plástico —la banda de Fa García, hermano de Nino—; Kiuge Hayashida, guitarrista que parcha en un momento, justamente, a Roca Dura; y Toño Silva, que debuta en 93 Octanos y luego pasa a Jaque Mate, todas bandas incluidas en este nuevo libro”, dice Aguayo sobre el libro.
Para Aguayo, el hecho de que estas bandas hayan crecido en regiones impactó en que no pudiesen encontrar la resonancia de las bandas más centrales y mencionadas en el primer volumen.
“Esa distancia de estar en regiones marca, de alguna manera, que no hayan explotado. Las redes, los contactos en Santiago siempre fueron diferentes. Quizás hoy, con redes sociales, puede variar eso, pero la presencialidad, de estar o vivir, o haber sido compañero de colegio o universidad de alguien, te marcaba”, reflexiona Aguayo.

A diferencia de las bandas de “Las Voces de los ’80, Vol. 1”, que eran de Santiago y habían estudiado en el Conservatorio de Música de la Universidad de Chile, “los de regiones no grabaron en los mejores estudios, quizás no conversaron con el ejecutivo del sello equis, tal vez. Esas diferencias no siempre son por calidad, lo sabemos. En ese mismo contexto, no todos llegan a grabar con EMI, que es donde firma la mayoría de las bandas masivas, sino en sellos como Star Sound, Alerce o RCA, que eran menores. Eso también significa una menor rotación radial, por supuesto”.
Para el autor, hay una banda que está mencionada en el libro y que debería haber llegado mucho más lejos. Se trata de Doctor No, banda de Santiago que, según él, tenía buenos equipos e incluso logró grabar con EMI. “Tenían público fiel, pero el disco sale muy tarde, el ’88, ya cuando la industria le bajaba la cortina al movimiento“.
Asimismo, Aguayo destaca a Plástico, también de Santiago, con éxitos en la radio, pero que también sufrió debido a que su disco llegó muy tarde para la época de los 80.
“Pero, eso sí, no le echemos solo la culpa al empedrado. Varios de estos proyectos no han subido sus canciones a las plataformas donde hoy la gente escucha música. Esa es una deuda interna de los propios músicos”, dice el autor sobre el repositorio de esta música, y pide que piensen que sus hijos o nietos los quisieran escuchar en Spotify. “Mucho registro, incluso en YouTube, está arriba por fans, no por ellos. Incluso, me cuesta compartir cosas de ellos en Instagram o TikTok con música de ellos, porque ‘no existe’ para estas apps“, cierra el autor.



