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Negocios

26 de Junio de 2025

El quiebre familiar en los laboratorios de Tapsin, Dolorub y crema Lechuga: nietos del fundador perdieron millonaria demanda por exclusión del patrimonio

En mayo de 2022, los hermanos Alexa y Ariel Albala Russo presentaron una demanda por indemnización en contra de sus tíos -Fernando y Mónica-, dueños de Laboratorios Maver. Sin embargo, la Justicia descartó el escrto al considerar que no se lograron acreditar los requisitos legales para responsabilizar a los inculpados.

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Fue el año 1923 cuando Elías Albala Franco, connotado químico farmacéutico y poeta, fundó Laboratorios Maver, iniciando sus operaciones con las famosas “Obleas Chinas”. Luego, en 1970, llegó a la presidencia de la compañía su hijo, Alberto Albala Weissman, quien expandió las líneas de negocio, aunque hoy en día la firma llama la atención por la arremetida legal que presentaron dos de sus nietos -y que hace tambalear el núcleo interno de la sociedad que posee marcas como Tapsin, Dolorub, crema Lechuga, Disfruta, entre otras-.

Alberto Albala se casó con Sara Chamudes, con quien tuvo tres hijos: Mónica, Fernando y Daniel. Y habría sido a consecuencia de la dinámica familiar que se dio que, en mayo de 2022, los hermanos Alexa y Ariel Albala Russo -hijos de Daniel Albala- interpusieran en el 22° Juzgado Civil de Santiago una millonaria demanda de indemnización de perjuicios en contra de los hermanos de su padre, Fernando y Mónica.

En el escrito, ambos denunciaron haber sufrido una serie de “dinámicas de violencia intrafamiliar y discriminación sistemática” desde temprana edad.

“Mis representados fueron arbitrariamente excluidos del patrimonio familiar. Un laboratorio como Maver, construido por el bisabuelo de mis representados y consolidado por su abuelo, Alberto Albala, termina siendo poseída sólo por dos tercios de la familia. Por ello, este daño se avalúa como un tercio del valor de Laboratorios Maver”, plantea la demanda patrocinada por el abogado Juan Pablo Hermosilla.

En el mismo sentido, el jurista menciona que “mis representados han debido soportar la humillación de observar, como lo demuestra el informe patrimonial mencionado, cómo la casa de su abuela quedó como herencia para todos los nietos, salvo para Ariel y Alexa”. Se trata de un inmueble ubicado en la comuna de Las Condes, que fue transferida el 12 de diciembre de 2013 a Inversiones y Asesorías Las Palmeras Limitada, por la suma de 49.812UF, que a la época de la compraventa equivalían a $1.155.724.574, pagado al contado.

Y también menciona que “desde que los hermanos Fernando y Mónica toman control del patrimonio familiar, de la misma forma, toman el control de la vida económica de mis representados. A través de condiciones y exigencias sobre gastos, control mediante la entrega de boletas, amenazas respecto a cortar ciertas líneas de gasto como la Isapre u otros ítems, era parte de la vida diaria de mis representados. Asimismo, se les busca desconocer su identidad familiar”.

Asimismo, conforme al relato de sus hijos, a Daniel Albala se le ridiculizaba por su condición de salud mental -específicamente por síntomas compatibles con un trastorno bipolar- y se le humillaba abiertamente frente a su familia.

Justica descarta demanda contra dueños de Laboratorios Maver

Así las cosas, los hermanos perdieron la causa en primera instancia, luego de que la jueza suplente del 22° Juzgado Civil de Santiago, Lorena Cajas, descartó la demanda al considerar que -según consigna Pulso- “la prueba aportada por la parte demandante no ha logrado acreditar, en los términos exigidos por la ley, los presupuestos copulativos de la responsabilidad contractual que se invoca, lo que impide acoger favorablemente la acción aducida en autos”.

En su resolución, comentó que “la mayoría de las imputaciones refieren a aspectos emocionales dentro de una dinámica familiar compleja, pero que, en ningún caso, pueden calificarse como infracción a un deber legal de conducta”.

Junto con ello, declaró que “ni la ley sustantiva ni la jurisprudencia reconocen la existencia de un deber de cuidado legalmente exigible entre tíos y sobrinos, menos aun cuando los actores son personas mayores de edad, capaces jurídicamente, y que no han estado jamás bajo el cuidado ni dependencia legal de los demandados”.

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