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Jaime Mulet
Fotos: Francisco Vicencio/The Clinic

Política

29 de Junio de 2025

Jaime Mulet varado en el desierto: la trastienda de un conteo de votos al que su candidato no llegó y los cantinflescos problemas técnicos de su discurso

Apostar por Jaime Mulet era, según las casas de apuestas, la jugada más improbable del domingo. Pero lo que nadie anticipó fue que ni siquiera llegaría a su propio conteo de votos. Varado en el aeropuerto de Copiapó por un vuelo retrasado, el candidato del FRVS terminó dando su discurso final por Zoom, desde un estacionamiento, mientras en Santiago su equipo lidiaba con fallas técnicas, parlantes con poco volumen y una veintena de adherentes aferrados a una señal débil.

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La mañana del domingo 29, mientras poco más de un millón de chilenos se alistaba para votar, las casas de apuestas ya habían emitido su veredicto. Apostar mil pesos por Jeanette Jara devolvía apenas $1.450; por Carolina Tohá, $2.500. El salto era más notorio con Gonzalo Winter, el abanderado del partido de Boric: la misma suma podía convertirse en $40 mil. Pero el premio mayor se lo llevaba el nombre más improbable. Una apuesta por Jaime Mulet prometía $100 mil. A esas alturas, era una jugada desértica.

Difícil, sí. Pero lo que terminó ocurriendo con el candidato del Partido Regionalista Verde Social (FRVS) bordea lo insólito: Mulet no logró llegar a su propio conteo de votos. El vuelo Latam LA 115, que debía despegar a las 16:17 desde el aeropuerto Desierto de Atacama, en Copiapó, recién lo hizo a las 20:11. Para entonces, en Santiago, su equipo trataba de salvar la noche como podía. Repartían pizzetas, sopaipillas y canapés de pan amasado con atún y mayonesa, mientras algunos regionalistas verdes fumaban afuera, nerviosos e incrédulos.

La noticia se conoció pasadas las seis de la tarde, en la sede del FRVS, ubicada en el pasaje Príncipe de Gales, a una cuadra de La Moneda. Allí, la presidenta del partido —y esposa del candidato— Flavia Torrealba improvisó un punto de prensa: confirmó que Mulet no llegaría, e informó que intentarían transmitir su intervención por Zoom. En una sala se había dispuesto un televisor LG mediano, y se buscaba a contrarreloj un parlante que permitiera a las cámaras de televisión captar el audio.

Mientras tanto, en el pequeño aeropuerto de Copiapó —con apenas dos puertas de embarque y una sala donde la mayoría espera de pie—, Mulet seguía atrapado por el retraso. En su comando, los rostros eran de incertidumbre: las proyecciones internas lo ubicaban en torno al 5%, pero la mayoría de los cómputos preliminares no superaban el 3%.

A las 18:45 se escucharon las primeras muestras de entusiasmo. Una veintena de adherentes aplaudió cuando el primer cómputo oficial del Servel, en Antofagasta, marcó un 5,70% para Mulet.

—¡Estamos bien en nuestro norte! —gritó una de las adherentes.

“Siginificaciones políticas”

En su punto de prensa, Flavia Torrealba aprovechó de hacer una lectura política del retraso. Dijo que las cancelaciones y reprogramaciones de vuelos son parte de la experiencia cotidiana en regiones: desde quienes viajan por una hora médica hasta quienes tienen entrevistas de trabajo. Ahora, le había tocado a su candidato.

—Esto nos pasa regularmente a quienes vivimos en regiones —dijo—. Esta vez le ocurrió a Jaime, que no podrá llegar a la hora estipulada porque Latam, de manera unilateral, cambió el vuelo que estaba planificado.

Acto seguido, aclaró que no existía ninguna “significación de carácter político”.

—¿A qué se refiere con eso? —le preguntaron.

—Ha habido medios que han insinuado que nuestro candidato no quiso venir a saludar a quien resulte ganador —respondió.

Problemas técnicos en el equipo de Jaime Mulet

A las 18:50, el equipo de Mulet anunció que a las 19:00 habría una intervención por Zoom. Pero nada funcionó. Intentaron conectar un celular a la televisión sin éxito.

—Pongan sus teléfonos en modo avión, a ver si mejora la red —gritó una militante.

—En el aeropuerto de Copiapó la señal es pésima —comentó otro.

El parlante Master G que intentaron usar no se conectaba correctamente. Emitía estática, interferencias de radio y notificaciones de WhatsApp. La propia presidenta del partido intentó vincular su celular sin éxito. Alguien sugirió traer un computador.

—Así vivimos en regiones. A veces mandamos señales de humo también —dijo, nerviosa, mientras en la pantalla detrás suyo aparecía la imagen congelada de su marido.

Cuando finalmente llegó el computador, faltaba el cable. Cuando el cable apareció, ya habían pasado más de 20 minutos. Al fin, se logró establecer la conexión. Jaime Mulet tenía poco tiempo.

—Vamos a tener poco rato. Tengo que irme a embarcar de inmediato —fue lo primero que dijo.

El discurso de Jaime Mulet

Sentado en el acceso al aeropuerto, con camisa blanca, chaqueta oscura sin mangas y una bufanda verde, Jaime Mulet entregó su declaración final. Habló brevemente, tras una introducción de Flavia Torrealba, quien adelantó que el partido se pondría a disposición de la candidatura de Jeanette Jara.

—Solo quiero agradecer a todos los militantes de la Federación Regionalista Verde Social. Hemos resistido muy bien una elección que se polarizó en las últimas semanas —dijo.

—Teníamos encuestas donde marcábamos más de 10 puntos, pero la política es así. Yo estoy tranquilo. Hemos logrado posicionar un partido nuevo a nivel nacional, y eso es relevante para nosotros —agregó.

Y antes de cortar la transmisión, se despidió:

—Me tengo que ir a tomar el avión.

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#copiapó#mulet#primarias

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