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El legado del anterior Coolray se divide en dos: una variante descafeinada y un modelo que es a todas luces superior para abarcar a más clientes
La semana pasada, Geely nos invitó a recorrer la zona central del país con destino a Algarrobo para poder manejar durante toda la jornada su renovada estrategia para el segmento con dos modelos que tienen tantas similitudes como diferencias.
Por un lado tenemos al Coolray Lite, un extraño facelift del Coolray a secas que retrocede en el tiempo al primer diseño, presentado en Chile en 2022. Además, monta bajo el capó un anémico motor aspirado de 121 hp que contrasta notoriamente con el pujante 1.5 turbo de 177 caballos, pero que sin embargo aporta variedad a la gama en un aspecto esencial: tiene un precio de llamado muy bajo, de apenas $10.990.000, lo cual es una ganga para un auto con este nivel de ingeniería con la plataforma BMA y que se transforma en su mayor gancho.
Toda esta decisión comercial le permite a la marca china posicionar al anticuado pero funcional GX3 pro en un rango aún más económico, ya que, con un precio inferior a 9 millones, es apenas 200 lucas más costoso que un Suzuki Spresso.
Por el otro lado tenemos al Cityray, modelo que tarde o temprano terminará reemplazando al Coolray tradicional, que, al menos de momento, queda posicionado justo como puente entre ambos lanzamientos. El Cityray, manteniendo las excelentes prestaciones de su predecesor, se adapta al nuevo lenguaje de diseño de Geely, siendo estéticamente una versión a escala de su muy atractivo hermano mayor, el Starray.
Coolray lite: por el precio, cumple a cabalidad
Habiendo podido probar las dos versiones anteriores del Coolray, es algo chocante encontrar un divorcio tan grande entre el limitado empuje del motor y lo bueno del chasis, pero los clientes de precio limitado que por este rango de precio solo tenían 0 km de tamaño, concepción y calidades mucho más modestas, ahora pueden saltar a un auto de concepción mucho más moderna y sofisticada, sacrificando únicamente las prestaciones.
Es decir, hay rasgos que se mantienen y que son propios de esta plataforma, como el aplomo en ruta, el silencio abordo, la calidad de ensamble y el espacio interior, pero el motor fue el mayor punto de recorte de costos para lograr cifras atractivas.
Tanto en sus variantes de entrada (con caja manual de 5 marchas o CVT) como en la tope de gama (también con las dos opciones de transmisión), el Coolray Lite resulta una interesante alternativa de producto por su precio, ya que la variante más costosa hoy culmina en $12.990.000 con bonos de financiamiento y un equipamiento nutrido.
De entrada tenemos 2 airbags, frenos ABS, control de estabilidad ESP, botón de encendido, tapiz de ecocuero, luces automáticas, pantalla de 8 pulgadas con Apple Carplay (sin Android Auto), sensor y cámara de retroceso, alerta de cinturón de seguridad en los 5 asientos, control crucero y llantas aro 16.
En el equipamiento tope de gama se suman los airbags laterales, airbags de cortina, asistente al arranque en pendiente y control de descenso. Ojo con el freno de mano, que en todas las versiones manuales es mecánico, mientras que en todos los automáticos es eléctrico e incorpora Autohold.
Cityray: deseable, cómodo y pujante
El Cityray, en tanto, representa una evolución de todo lo anterior, renovando tanto el interior como el exterior, tanto para bien, como para mal. ¿por qué? porque al igual que en el Starray, Geely optó por eliminar muchos botones del interior, condicionando la forma de interactuar con el auto a una poco intuitiva, y a ratos, desesperante.
Al conservar la plataforma, motor y caja, el andar sigue siendo tan bueno como siempre, con una caja que resulta bastante rápida frente a la de otros modelos de origen chino, algo que le sienta de maravilla a un propulsor elástico en la forma de entregar la potencia, optimizado para estar siempre dispuesto a acelerar a fondo.
El interior también permanece casi inalterado en cuanto a dimensiones frente al Coolray, pero una vez más, el mayor cambio está en el replanteo de la interacción. Todo pasa por la pantalla y la rapidez en que se ejecutan cosas tan simples depende de qué tan rápido se despliegan los menús y de qué tan rápido encuentras lo que buscas dentro del mar de información que te muestra. Sin duda con una actualización que mejore la interfaz sería un combo al que se podría sacar mucho más provecho y que solucionaría su principal problema.
El Cityray se ve espectacular, está bien equipado y el nivel de calidad va acorde a su imagen, con un posicionamiento en precio que quiere competir con las versiones más equipadas del superventas Omoda C5, ofreciendo mayor espacio interior, mejor maletero y una dinámica que se siente más ágil en curvas.
Con una actualización de software, sería uno de los mejores autos de su segmento, ya que su escalonamiento de precios entre $16.390.000 y $19.390.000 con 6 airbags de serie, caja automática en todas sus versiones, y ADAS desde el nivel intermedio, es sin duda, una muy buena alternativa.