Ciudad
15 de Julio de 2025El rol clave de Osmar Ferrer, el sicario liberado en el asesinato del “Rey de Meiggs”: fue el tirador que remató al empresario en el suelo
Osmar Alexander Ferrer Ramírez fue quien remató en el suelo al empresario José Felipe Reyes Ossa, conocido como el “Rey de Meiggs”, luego de que su coimputado Yonder Blanco le disparara por primera vez. El tercer implicado, Neomar Arismendi, completa el grupo formalizado por homicidio calificado en un crimen por encargo que remeció Ñuñoa y que hoy es investigado como parte de una red de sicariato transnacional. Mientras Blanco y Arismendi se mantienen en prisión preventiva, Ferrer está prófugo, tras haber sido liberado por error en medio de una cadena de oficios contradictorios. Hoy pesa sobre él una orden de captura internacional, mientras el Estado intenta explicar cómo el hombre que ejecutó el disparo final salió caminando por la puerta de la cárcel.
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Osmar Alexander Ferrer Ramírez fue quien remató en el suelo al empresario José Felipe Reyes Ossa, conocido como el “Rey de Meiggs”, el pasado 19 de junio en Ñuñoa. Así lo confirmaron a The Clinic fuentes del caso. Según la información recabada, el ataque de Ferrer, ocurrió después de que Yonder Blanco, su coimputado, le disparara por primera vez. La escena fue violenta, ejecutada en plena vía pública y registrada por cámaras de seguridad, en un supuesto crimen por encargo.
Según la investigación, Ferrer fue el autor de los disparos fatales, los que terminó por quitarle la vida al empresario ligado al comercio del barrio Meiggs. Otro imputado, Neomar Arismendi, también forma parte del grupo sindicado por el Ministerio Público como parte de una célula de sicarios vinculada al crimen organizado de origen venezolano. Todos los imputados mantenían situación irregular en el país; los tres fueron formalizados por homicidio calificado, aunque Ferrer logró salir en libertad tras una cadena de errores judiciales que lo dejaron en libertad y que han levantado las suspicacias de la opinión pública respecto a la pentetración del narco en el Poder Judicial.
El 10 de julio, un día después de ser enviado a prisión preventiva, Osmar Ferrer fue liberado por Gendarmería, en medio de una confusa secuencia de oficios contradictorios, correos no leídos y omisiones institucionales que hoy están siendo investigadas por la Fiscalía y el Poder Judicial. Desde entonces, está prófugo. Un testigo aseguró haberlo visto en la ciudad de Quilpué, en la Región de Valparaíso.
Este nuevo antecedente —que fue confirmado a The Clinic por fuentes ligadas a la investigación— muestra el nivel de participación que tuvo Ferrer en el crimen, y reafirma el carácter de ejecución del ataque contra Reyes Ossa. Para los investigadores, el homicidio fue planificado y cumplió con los patrones típicos de un sicario.
Una cadena de errores en la liberación del presunto sicario
En paralelo, la causa avanza con medidas de protección reforzadas para testigos clave y una red de cooperación entre el Ministerio Público, la PDI y agencias internacionales. Mientras tanto, la presión pública y política crece para capturar a Ferrer y esclarecer cómo un imputado de alto perfil logró salir caminando de una cárcel chilena.
La liberación de Ferrer, el presunto sicario, fue una bomba institucional. Gendarmería recibió tres comunicaciones distintas con órdenes contradictorias: primero una resolución de prisión preventiva, luego una que anulaba esa orden por supuestos errores en la identificación del imputado, y finalmente una tercera que corregía el oficio original. Todo ocurrió en cuestión de minutos, pero en la práctica, Ferrer fue liberado sin que se leyera el último correo, enviado más de 12 horas antes de que abandonara el recinto penitenciario.
“El documento que ordenaba mantenerlo en prisión estaba en su correo institucional desde la mañana del martes, pero nadie lo abrió”, admitieron fuentes internas. Desde el Poder Judicial, en tanto, han insistido en que no hubo hackeo ni falsificación de firmas, como se pensó en un inicio, y que los errores fueron administrativos.
Hoy, mientras los otros dos imputados esperan el juicio privados de libertad, Osmar Ferrer, el hombre que —según la investigación— ejecutó el disparo final contra el “Rey de Meiggs”, sigue libre y en fuga. En su contra pesa ahora una orden de captura internacional, mientras el Estado intenta revertir el bochorno judicial que permitió que un presunto sicario escapara caminando de la cárcel.



