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Narcotráfico y comercio ilegal en Valparaíso: cómo una facción de la barra Millonarios de Colombia se tomó la plaza Aníbal Pinto

El grafiti de una metralleta AKA y símbolos asociados a los “Comandos Terror Sur” del club bogotano “Millonarios” en las paredes de la bohemia subida Cumming permitieron a la PDI desarticular una organización que era integrada por “hooligans” colombianos. El piño montó un camuflado comercio de cocaína y marihuana que le permitió ganar $500 mil diarios en la turística zona del puerto. La autoridad local siente alivio tras el desbaratamiento, pero apunta a una intervención multisectorial para enfrentar al crimen organizado.

Por Jaime Pinochet 19 de Julio de 2025
La barra brava Millonarios de Colombia en Valparaíso
La barra brava Millonarios de Colombia en Valparaíso
Sandro Baeza
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Cuando uno piensa en fútbol por los cerros de Valparaíso, lo primero que se viene a la mente son los colores verde y blanco. El alma que representa a Santiago Wanderers y su corajuda barra brava llamada “Los Panzers”. Postes, paredes, hasta casas son tapizadas con esos tonos en la ciudad del puerto. 

Tan así, que ninguna otra hinchada se atreve a cambiar esa dinámica. En ese mundo, los códigos se respetan. O, por lo menos, nadie osaría romper esos pergaminos en el puerto. 

Eso hasta hace algunos meses. Un grafiti de una metralleta AKA de color azul y blanco que se empezó a exhibir en plena subida Cumming, en la puerta de entrada al barrio bohemio de Valparaíso, llamó la atención de inmediato. Esa arma de guerra indicaba una advertencia. Y, de paso, rompía todos los esquemas y rivalidades entre barras bravas. 

Podría, incluso, interpretarse como una señal más de la llegada del crimen organizado al barrio. 

Así, estos símbolos llegaron a oídos de la Policía de Investigaciones. En noviembre de 2024, la PDI determinó armar un equipo para realizar labores de inteligencia en ese cuadrante que se ha convertido en un dolor de cabeza en la última década: Cumming, Almirante Montt, Condell y Esmeralda, las calles que rodean la histórica plaza Aníbal Pinto han sido foco de múltiples incidencias y delitos asociados al comercio ambulante. Las autoridades hablan del “nudo crítico”. 

Pero lo que quedó claro a la policía es que ese mural del AKA azul no correspondía a ese fenómeno de ventas clandestinas. Con el paso de los días, los detectives comenzaron a sumar nuevos grafitis diferentes al armamento de guerra. Lo que ligaba las diligencias, cuentan fuentes del caso, es la repetición de siglas y colores blanco y azul. Estos símbolos se convirtieron en una brújula para las pesquisas en terreno. 

A medida que aumentan las vigilancias, la repetición de un nombre entregó las pistas para pasar al siguiente nivel: “Los Comandos Azules”. Al indagar en redes ese concepto, arrojó un resultado rápido y sorprendente. Se trataba de una facción del “Comando Terror Sur”, la histórica barra brava del equipo de fútbol Millonarios de Colombia que , al parecer, se estaba instalando en los cerros de Valparaíso. 

“Nos sorprendió, pues en los cerros el dominio es total de Los Panzers”, cuenta un policía que participó de las pesquisas. Por ello, activaron más vigilancia en el nudo crítico para realizar un diagnóstico. Los reportes de inteligencia preliminares no proyectaban nada bueno en el barrio Bohemio. 

A todas luces, nada cuadraba. ¿Qué hacía una facción de una barra brava de Bogotá en Valparaíso?, se preguntaban a diario los detectives. 

Lo que sí se podía concluir de manera sencilla es que la presencia de esta facción podría estar detrás del aumento de violencia en el sector. 

Según las cifras de STOP de Carabineros, correspondientes a la primera semana de noviembre pasado, los delitos de robos en el cuadrante de la Plaza Aníbal Pinto presentaban un aumento de 32% en comparación con 2023. Dejando al robo con fuerza y robo de objetos de vehículos como los delitos más complejos. 

Mientras que las cifras del CEAD, del Gobierno, reportaban 247 causas asociadas al tráfico de drogas culminando el 2024, en Valparaíso. 

La intervención se hacía urgente. 

La barra más peligrosa de Colombia en Valparaíso

El “Comando Terror Sur” es identificada como la barra brava más peligrosa de Colombia. Sus seguidores son fieles al club Millonarios, uno de los más seguidos en el país cafetero. Su rivalidad es con Independiente Santa Fé o América de Cali. También se identifican con los conceptos “Blue Rain” o “CACD”, cuyas siglas también fueron detectadas por la policía chilena en las calles de Valparaíso. 

Un símil de esta agrupación podría ser la “Garra Blanca” o “Los de Abajos”, dado la masividad de adherentes y los hechos de violencia que registran en los estadios y en sus alrededores. De hecho, en la investigación policial, se detectaron nexos entre los “Comandos Azules” de Valparaíso y un piño de la barra de Universidad de Chile porteña llamada “Los Bullicios V”.  

En redes sociales se aprecia como miembros de ambos grupos se reúnen para hacer intervenciones alusivas a sus equipos de fútbol en el puerto. En esos registros, se ve claramente la cercanía entre ambas facciones y sus vínculos. 

Al igual que las barras bravas chilenas, el “Comando Terror Sur” también está ligado a casos de homicidios en sus filas. Y uno de ellos, ocurrió en La Serena el año pasado, cuando el club Millonarios disputó un partido de Copa Sudamericana contra Palestino, el 25 de abril de 2024. El triunfo fue para el equipo chileno por 3 a 1. 

De acuerdo a los antecedentes de la Fiscalía Regional de Coquimbo, ese día, cerca de las 16 horas, dos hinchas colombianos llegaron a la Cuarta Región desde Iquique a bordo de un bus interurbano para asistir al encuentro deportivo que tenía cita en la noche en el estadio Francisco Sánchez Rumoroso. 

Al llegar, se trasladaron caminando al mall Plaza La Serena, donde se instalaron por unos momentos. Según lo establecido por el equipo ECOH, ambos hinchas de Millonarios fueron vistos en los estacionamientos que dan entre la ruta 5 norte y la plaza que sobresale por tener una estatua de Gabriela Mistral. Ahí, los hinchas se encontraron con cuatro sujetos, también extranjeros, pero se desconoce si integraban a “Los Comandos Azules”. 

Tras un fuerte cruce de palabras, surgió una pelea verbal que derivó en una agresión física. Así, en medio del tumulto, uno de los hinchas colombianos, de 23 años, que había llegado desde Iquique, recibió varias puñaladas con un arma blanca en la zona torácica, hombro y glúteo. En condición crítica fue trasladado al Hospital de La Serena, donde murió dos horas después, según el reporte policial.  

El joven nunca pudo llegar al partido. Tampoco se supo si los homicidas lo hicieron, pero los que sí ingresaron al espectáculo deportivo fueron los “Blue Rain” de Valparaíso. Su presencia quedó inmortalizada en redes sociales. Esa jornada no hicieron ningún comentario sobre la tragedia que vivió un integrante de su barra. Sólo mostraron la efervescencia en la gradería, además de dar a conocer el nombre de su piño en Chile: “Los Pibes de Corti”. 

Días después del crimen, el Ministerio Público identificó a los asesinos y los formalizó en ausencia, pues se estima que huyeron de Chile. Por ello, la Fiscalía presentó un pedido de extradición en Colombia, donde estarían ocultos. 

Ambulantes de día, narcos de noche en Valparaíso

Los seguimientos de la PDI se intensificaron en el entorno de la Plaza Aníbal Pinto. Los murales de esta facción del equipo Millonarios eran más evidentes. Por lo mismo, los detectives activaron vigilancia de “franco”-a pie- en el barrio para determinar rutinas e identificar a sus líderes y brazos operativos. 

Los resultados llegaron rápido. Los primeros días de diciembre de 2024, unas semanas después de iniciado el caso, establecieron que este piño de fútbol también podría estar ligado a actividades criminales. 

El informe policial indicó que se camuflaban con el comercio ambulante para ocultar la venta de drogas. En los puestos ofrecían tabaco clandestino, pero el negocio era otro: venta de cocaína y marihuana, que sólo ellos ofrecían en el sector de la plaza Aníbal Pinto. 

La investigación de la Brigada Antinarcóticos de Valparaíso estableció la rutina completa de esta banda. Para infiltrarse sin levantar sospechas, usaron el apoyo de un agente revelador, quien pudo obtener información más detallada de los “Comandos Azules” del puerto. 

Según la carpeta investigativa, esta agrupación era liderada por Juan Sebastián Castellano Ríos, quien tenía a su cargo seis brazos operativos. Todos involucrados también en la facción de la barra brava colombiana. 

“Era tan evidente el vínculo, que todos los días estaban en el mismo sector de la plaza Aníbal Pinto con sus vestimentas alusivas al club Millonarios”, comenta a “The Clinic”, una fuente del caso. 

Los sujetos instalaban su puesto de fachada a las 10 de la mañana y podían estar hasta las 23 horas. De lunes a lunes, sin descanso ni interrupciones. Durante el día no llamaban la atención para resguardarse y evitar la fiscalización de Carabineros. Lo único que modificaba su funcionamiento era cuando el líder, Juan Castellano, salía de su casa en subida Cumming, cerca del mediodía, para retirar las ganancias de la venta de drogas.

Esta dinámica era sagrada. Y no se alteraba.   

De acuerdo a la vigilancia policial, cada dosis de cocaína la vendían en $5 mil y la de marihuana se podía comercializar entre $3 y $4 mil por unidad. Como es un zona de mucho tránsito peatonal, además de ser la principal zona bohemia del puerto, las ganancias eran lucrativas. Sobre todo después de las 21 horas. Se estimó que la agrupación obtuvo hasta $500 mil por jornada. Es decir, $3.500.000 por semana. 

Con el paso del tiempo, según los reportes policiales, estos “Comandos Azules” se hicieron dueños del territorio, e incluso, lograron expulsar a otras bandas que operaban en la zona. 

Con esto pudieron aumentar su logística y seguridad. Tenían cuatro vehículos dispuestos para reaccionar ante alguna fiscalización o redada policial. Por ejemplo, otros integrantes sólo cumplían labores de observación y alerta. Así, cuando llegaban los uniformados a controlar al comercio ambulante a la plaza Aníbal Pinto, esta cuadrilla se activaba y pasaba a recoger rápidamente la droga y la trasladaba de regreso a las cuatro casas que tenían dispuestas como zonas de seguridad en calle Cumming.

“Después de las 21 horas, esta organización manejaba toda la zona a su disposición”, revela otra fuente de la investigación, quien indicó que al caer la noche aparecía la música, el alcohol y los cánticos alusivos a la barra brava “Comandos Terror Sur”. 

Y así lo evidencia también las fotos que se alcanzaron a tomar en calles del barrio Bohemio adornadas con los murales de su facción. Al parecer se sentían intocables y dueños de la zona que daba paso a los icónicos cerros Alegre y Concepción.   

Eso hasta el 15 de enero pasado cuando la Fiscalía de Valparaíso ejecutó un operativo con la PDI para ponerle fin a esta organización. Ese día, se allanaron seis domicilios y detuvieron a nueve personas: tres chilenas y seis colombianos. 

En las casas de acopio se encontró un completo cóctel de drogas: 1,2 kilos de marihuana, 665 gramos de cocaína, ketamina y más de 800 comprimidos de clonazepam y diazepam. Todo esto sumado a lo típico de estas organizaciones minoristas, pero altamente lucrativas: dos pesas, ocho celulares, $650 mil en efectivo y los automóviles usados para su propia vigilancia, que en este caso no les funcionó. 

Los ciudadanos colombianos quedaron en prisión preventiva. En la audiencia se conoció además que la mayoría habría ingresado a Chile por pasos clandestinos por el norte y cómo el negocio se proyectaba lucrativo, el líder Castellano estaba planificando ampliar el territorio controlado por su banda hacia otros cerros de Valparaíso. El diseño incluía la llegada de nuevos miembros de la barra brava bogotana.

“⁠Miramos con preocupación la situación. Tenemos que evitar, con estrategias ágiles y planificación estricta, el avance de estas bandas que ocupan espacios públicos y atraen a niños, niñas y adolescentes. El panorama de la Plaza Aníbal Pinto cambió desde ese operativo. Se volvió un lugar menos hostil, más seguro, pero no basta con un operativo”, asegura a “The Clinic”, la alcaldesa de Valparaíso, Camila Nieto. 

El eterno problema de la plaza Aníbal Pinto 

Las incivilidades y los delitos de ese cuadrante se acarrea hace varios años. Sin duda congrega mucho tránsito peatonal durante el día y es una de las locaciones más visitadas por los turistas. 

En 2022, el abogado Rodrigo Díaz Yubera, quien postuló como independiente al puesto de alcalde en 2024, presentó un recurso de protección, junto a la abogada Paulina Ramírez y la profesora Ximena Aguirre contra las autoridades locales por la inseguridad que se vivía en el sector. No es la primera vez que lo hacía, pues la zona es calificada como una “zona roja” por la multiplicidad de delitos entre drogas, balaceras y robos. 

Según el escrito de los recurrentes, la motivación del recurso fue por la “alta peligrosidad” que se estaba viviendo en la subida Cumming y la plaza Aníbal Pinto. 

“Existen problemas graves de violencia y desórdenes causados por riñas, fiestas callejeras sin autorización, ruidos molestos, asaltos y balaceras, generados por personas que durante todos los días de la semana escuchan a todo volumen sistemas de sonidos diversos y realizan bailes de diversa índole durante la noche, sin que exista un control adecuado por parte de la fuerza policial no haya sido fiscalizado por parte personal municipal”, señala el documento presentado ante la Corte de Apelaciones del puerto. 

Carabineros se defendió y respondió que entre enero de 2021 y enero de 2022, realizó más de mil procedimientos, 214 infracciones y 77 detenidos en el barrio cuestionado, además de las coordinaciones entre autoridades. Pero no fue suficiente y la Justicia acogió el requerimiento y ordenó a los organismos encargados de la seguridad realizar acciones “más eficientes” para enfrentar la delincuencia.  

Mientras vecinos y autoridades batallaban en la sede penal, organizaciones como los “Comandos Azules” aprovecharon estas debilidades para instaurar sus tentáculos de criminalidad en la zona bohemia. 

Un diagnóstico que tiene presente la nueva alcaldesa de Valparaíso, Camila Nieto, quien activó una serie de medidas para enfrentar al crimen organizado en el puerto. La primera, firmar un convenio con Carabineros para tener patrullajes mixtos de uniformados y funcionarios de seguridad ciudadana. A esto, sumar la inversión de $1.300 millones para nuevas cámaras en los cerros de la comuna. 

“La seguridad no puede concebirse sólo con armas, cámaras y luminarias. Debe complementarse”, sostiene la jefa comunal, que junto a su equipo armó un plan para la limpieza de murales con la integración de reconocidos tiktoker.  

Rifas y fiestas para los “pibes” presos 

Desde que desarticularon esta organización, las autoridades reconocen que han disminuido las incidencias de riesgo en la subida Cumming. Sin embargo, la narcocultura de esta banda intenta rearticularse en el barrio Bohemio. 

Los “soldados” que quedaron sueltos de los “Comandas Azules” se han preocupado de organizar rifas y fiestas para reunir fondos para sus compañeros que cumplen prisión preventiva por tráfico de drogas. 

Así se desprende en redes sociales. Por ejemplo, el 23 de enero y el 14 de febrero pasado realizaron dos fiestas en locales establecidos de las subidas Cumming y Ecuador por la “libertad de los pibes”, en alusión a su piño fundado como “Los Pibes de Corti”. 

El costo de la entrada era de $3 mil y prometía una gran rifa y venta adicional de choripanes. Además, anunciaba la presentación estelar del cantante urbano “Nachito Maldae”, un supuesto cercano de los barristas bogotanos. 

El artista protagoniza la canción “Sin Decir Mucho” que fue publicada en Youtube hace cuatro meses, coincidiendo con la detención de la banda de extranjeros. Las imágenes muestran la subida Cumming, su zona de control, y algunos símbolos de los “Blue Rain”. 

Mientras que la letra, un trap urbano, establece una especie de código y promesa:

“Aquí la lealtad no tiene condición,

Si te fallo te pido perdón,

Banda de la buena, 

Represento a mis hermanos que están en prisión”

Estos ritos y conexiones comenzaron antes de la desarticulación de la banda de colombianos. Según los informes policiales, todos los sábados y domingos, ofrecían servicio de barbería gratuita en la plaza del Encuentro, en el corazón del barrio porteño en que ejercían dominio territorial. 

“Esto les hacía ganar respeto y la vez temor”, relata una fuente del caso.

Tan así, que estas actividades siguen públicas en las redes sociales de sus soldados a modo de retratar que están vigentes. Y que siguen en la zona. Como es la usanza de los carteles colombianos y mexicanos que intentan fidelizar con la comunidad en los territorios que dominan. 

Por ahora, según las autoridades, la plaza Aníbal Pinto mantiene una calma con los operativos de inicio de año, pero las redes sociales muestran otro panorama. El permanente intento de rearticular los “Comandos Azules” bajo un sólo objetivo: #FreeLosPibesdelCorti. 

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