Ciudad
31 de Julio de 2025El ingeniero que busca cambiarle la cara al Hospital San José: “Me ha llamado todo el mundo, algunos me dan el pésame”
Este viernes 1 de agosto, Rodrigo Infante Cotroneo asume como el nuevo director del Hospital San José, un recinto que se ha transformado en la cara visible del colapso de la red pública de salud. "Voy a estar feliz el día que nuestra comunidad vuelva a creer en nuestro hospital, vuelva a tener la confianza. Porque la gente no le tiene confianza al Hospital San José, y creo que esa es una cara que hay que cambiarla", asegura el ingeniero comercial, máster en en gestión de Hospitales y Servicios Sanitarios de la U. de Barcelona.
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La escena se repite casi cada invierno en el Hospital San José. Cuando la demanda asistencial aumenta debido a la mayor circulación de virus respiratorios, la urgencia del recinto, ubicado en Independencia, colapsa. Pacientes que esperan durante horas y horas por ser atendidos, algunos hospitalizados en pasillos, sillas o, incluso, en el piso.
En los últimos años, el Hospital San José se ha transformado en la cara más triste del colapso de la red asistencial pública, una cara que Rodrigo Infante Cotroneo, asegura puede cambiar.
“Soy optimista”, dice el ingeniero comercial de 60 años que asume este viernes 1 de agosto como el nuevo director del recinto, luego de ser designado mediante el Sistema de Alta Dirección Pública. Infante, también máster en gestión de Hospitales y Servicios Sanitarios de la U. de Barcelona, ha sido director del Servicio de Salud Aconcagua, el Hospital San Juan de Dios, el Hospital de Carabineros, y recientemente ejerció como gerente general de la Clínica Alemana de Temuco y Valdivia.
“Creo que puedo decir que me he dado vuelta por todos lados. Conozco la moneda por ambas caras. Tengo una opinión más clara de los dos sectores”, afirma.
—¿Pero le tocó trabajar en el San José alguna vez?
No, no lo conozco.
Se toma unos segundos, entonces piensa y añade: “Quizás mejor que no lo conozca, así uno viene libre de prejuicios. Porque comprenderá que me ha llamado todo el mundo, algunos me dan el pésame, porque estoy asumiendo quizás la cota más baja que ha tenido el hospital respecto a la opinión pública”.
—Sin ir más lejos, hasta hace unos días alcaldes estaban pidiendo una alerta sanitaria para el recinto, ¿es necesario?
No, una alerta sanitaria, no. Una alerta de trabajo, una alerta de ganas de trabajar, sí. Pero no es necesario.
—¿Pero cuando en pleno invierno la urgencia está colapsada, gente hospitalizada en sillas o en el piso, qué se hace?
Es que es como en la guerra, hay que aguantar. Y ahí habrá que tomar las medidas, habrá que estar con la gente, habrá que tratar de que no nos pase, que no rebalse tanto el sistema, pero me acuerdo años atrás era la Posta Central el ícono del colapso. Hay que visitar la posta, para ver qué hicieron.
—Bueno, en la exPosta hubo una inversión grande, se construyó la Torre Valech.
Exacto, y a lo mejor acá también haya que hacer algo, lo estamos hablando con el director de servicio.
—¿Y cuál va a ser la estrategia en el corto plazo?
Primero que todo, quiero conocer exactamente los números. No conozco la capacidad productiva exacta, lo que hay que hacer es ver la capacidad potencial de producción que tiene el hospital. Una vez determinada su situación, tratar de llevar al hospital a ese umbral, y si no es capaz, hay que ver, no hay que ser ciego y habrá que hacer compras de servicios a privados respecto a esos puntos. Ahora el tema de la urgencia es el caballito batalla, es donde tenemos que atacar.

“La gente no le tiene confianza” al Hospital San José
Son más de un millón las personas que demandan atención de salud en la zona norte de la Región Metropolitana, de comunas como Tiltil, Colina, Lampa, Huechuraba, Quilicura, Conchalí, Recoleta e Independencia, quienes tienen como su principal referente al Hospital San José.
Y aunque se ha prometido por más de 12 años, la idea de construir otro hospital para la zona norte de Santiago aún deberá esperar, ya que nuevamente el Ministerio de Salud se encuentra en búsqueda de un terreno.
—¿Se requiere otro hospital en la zona norte?
Evidente, porque eso va a descomprimir, o sea, hay que reconocer la territorialidad en estos temas, y ayer lo hablaba la señora ministra, que de aquí a fin de año ya esperan tener una definición del nuevo terreno, porque es necesario.
—¿Y mientras tanto, cómo va a combatir temas como el ausentismo que dificulta aumentar la productividad?
Hace un par de meses Contraloría hace esta denuncia pública, y creo que nos hizo un tremendo favor, y quizás fue una de las cosas que me hizo convencerme de volver a lo público.
Yo diría que con el dictamen de la controladora y las instrucciones que ha dado, el problema se abordó, y yo creo que hay consenso nacional de que tiene que mejorarse, porque es una frescura, hay que rechazarlo directamente, y uno tiene que ponerle la mano dura.
—¿Cree que su profesión le juega a favor para lograr dar vuelta el escenario del hospital o puede generar que el equipo médico lo vea con cierta aversión?
Primero que todo, claro, soy de profesión ingeniero comercial, pero una especialización en el sector de salud. Tengo un máster en gestión de hospitales y servicios sanitarios en la Universidad de Barcelona, España, y únicos trabajos han sido siempre en establecimientos de salud.
Por lo tanto, no es primer desafío ni primera vez que me he de enfrentar a algo complejo. La clave en el sector hospitalario es integrar la administración con la parte clínica. Generalmente hay un divorcio súper fuerte entre la administración y la parte clínica, si soy ingeniero, médico, da lo mismo, pero tengo que conocer perfectamente el escenario. Y una de las claves para cualquier director es lograr integrar estas dos áreas. Yo creo que esa es mi primera tarea, conocer, mirar y poder actuar.
—Pero por mucho que se integren los equipos, cuando la urgencia colapsa es un tema de capacidad.
Los hospitales y el aporte de la planificación, de la ingeniería, es súper importante, es cierto que tiene una capacidad única la urgencia, pero también los procesos, los flujos tienen que transitar de una forma adecuada, y ahí es donde está el aporte de cuando hablo de esta integración clínica administrativa, para que empiece a funcionar con un motorcito y todo camine, hay que ir aceitando todas las piezas.
Lo importante es hacer el llamado a todo el mundo, al que quiera ayudar, yo creo que primero que todo son 3.000, casi 4.000 empleados, trabajadoras del hospital, y gente que se ha sacado la mugre. Sacarlo adelante para mí es un desafío personal. Voy a poner todo de mi lado para sacar adelante este proyecto, que tiene otra fase importante, no hay que reconstruir nada, hay que ordenar, ordenar, ordenar y trabajar.
—¿Está dispuesto a hacer ese trabajo sucio que muchas veces termina generando roces también con el personal, que deriva en paros, movilizaciones?
Son casi 20 años dirigiendo establecimientos de salud, y viendo el mismo problema, la urgencia, los convenios con los médicos, los trabajadores, las listas de espera, los reclamos, esos son los desafíos. Voy a estar feliz el día que nuestra comunidad vuelva a creer en nuestro hospital, vuelva a tener la confianza. Porque la gente no le tiene confianza al Hospital San José, y creo que esa es una cara que hay que cambiarla. Pero bueno, hay un viejo dicho, y siempre lo dicen en el mundo político, para hacer tortilla hay que quebrar huevos.



