Tiempo Libre
7 de Agosto de 2025La vida de Antonia Zegers en Barcelona grabando Los Tortuga: “Siento que vivir no es lineal, es distópico. A veces se avanza, a veces se estanca, otras das vueltas”
La película, dirigida por Belén Funes y protagonizada por Antonia Zegers en el rol de Delia, una taxista chilena que vive hace 20 años en Barcelona, se estrena este jueves en salas independientes del país.
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Antonia Zegers dice que cumplió un sueño. La actriz nacional grabó en Barcelona su primer papel protagónico en una película internacional: Los Tortuga, un drama familiar que se estrena este jueves en las salas de cine del circuito independiente de la capital, tras un exitoso paso por distintos festivales.
La película es dirigida por Belén Funes, directora española ganadora del premio Goya a la mejor dirección novel por su primera película, La hija de un ladrón, la cual también fue nominada a la Concha de Oro a la mejor película del Festival de Cine de San Sebastián. En su más reciente trabajo, Zegers interpreta a Delia, una taxista chilena emigrada al barrio de Collblanc hace veinte años, y que vive junto a su hija Anabel, de 18 años.
“Tenía mucho mucho deseo de que algo así ocurriera. Y ocurrió con una película tan profunda y una directora tan potente como Belén Funes, fue una tremenda experiencia para mí hacerla”, dice Zegers unos días antes del estreno de la película en Chile.
La idea de esta alianza chileno-española comenzó a gestarse durante la pandemia, cuando la directora llamó directamente a la actriz. Antonia Zegers cuenta que la directora escribió el papel especialmente para ella. Belén Funes ya había visto parte del extenso catálogo de películas nacionales en las que Zegers ha participado, como El Castigo, El Conde o 1976, por nombrar algunas de las últimas películas chilenas en las que ha trabajado.
“Tuvimos un Zoom y hubo muy buena sintonía. Me dijo: “Te voy a mandar el guion, pero impreso, por correo”. Y yo pensé: “¿Qué?”. Me respondió: “Sí, quiero que tengas el guion físico”. Y un día me llega un WhatsApp donde me avisa que Los Tortuga salían desde Barcelona a Ñuñoa: “Avísame cuando lo recibas”, me dijo. Ya con eso terminó de encantarme esta mujer. Eso fue en 2020, y finalmente pudimos filmar en 2023″, cuenta Zegers sobre el proceso.
Allí, la actriz se trasladó a Barcelona acompañada de sus hijos e incluso de su madre, quien la acompañó algunas semanas y se quedó en la ciudad cuando Antonia Zegers tuvo que viajar a grabar a Andalucía. La experiencia internacional abrió el apetito de quien también formó parte de grandes teleseries como Romané, Pampa Ilusión y El Circo de las Montini.

“Sigue siendo parte de mi deseo porque la experiencia fue muy buena. Ha sido muy bonito como desde lo que hago he podido viajar y como las películas que he hecho en Chile conversan de manera super brutal con el resto del mundo y por eso mismo se abrió es una puerta”, reflexiona la actriz.
—¿En qué proyectos busca embarcarse en este momento de su carrera?
No veo mi carrera como algo necesariamente lineal. Siento que vivir no es lineal, es distópico. A veces se avanza, a veces una siente que se estanca, otras veces das vueltas en círculos. No sé… el tiempo de vivir, ya lo descubrieron los físicos de todo el planeta, no es lineal, es distópico, está en permanente cambio, en permanente movimiento. Y con respecto a mi carrera, obviamente estoy profundamente agradecida de las oportunidades que he tenido, y de haber podido tomarlas con fuerza, con luz. He tenido trabajos que han conversado con el mundo, y eso ha sido un privilegio para mí, un sueño, la verdad.
—¿Cómo escoge sus personajes?
Lo hago por distintas razones. Esto para mí es un trabajo, no es una cosa mesiánica. Muchas veces tengo que trabajar para pagar cuentas, como todo el mundo, y otras veces ocurre que, además de resolver mi día a día con el trabajo —que ya es bastante—, se junta con que son temas que me apasionan, que me interpelan, que me sacan de mi zona de confort, que me desafían.
—¿Volvería a trabajar en teleseries?
—Si yo no escupo el cielo… Yo respeto y valoro todas las esquinas de mi trabajo. Por supuesto, el teatro, que no lo he dejado nunca, pero también las series, el cine, las teleseries o los pódcast de ficción. Son todas las áreas donde puedo desempeñarme como actriz, y las valoro y las respeto por igual. Efectivamente, tuve un período de diez años ininterrumpidos haciendo teleseries. Fue un momento de aprendizaje muy importante y fundacional para la actriz que soy hoy. Y ahora llevo ya un buen tiempo pudiendo trabajar en el cine, el teatro y las series, lo que también ha sido exquisito y me tiene muy contenta. Pero no me niego a nada, no desprecio nada, todo lo contrario: respeto todos los espacios donde se puede ejercer mi profesión… que no son tantos, por lo demás.
—¿Cree que hacer series en plataformas de streaming ha contribuido a poder de internacionalizar tu carrera?
—Supongo que sí, porque las plataformas tienen esa capacidad de conversar con muchos países a la vez y en simultáneo. El mundo está globalizado y, desde donde uno lo mire, hoy existe un espacio de conversación con el resto del mundo mucho más amplio. También creo que, en Chile, hemos ido aprendiendo a desarrollar ese lenguaje: el de las series. Es un nicho que se abrió, y que prácticamente no existía antes.
El apoyo del Estado al Cine
Tras el estreno de Los Tortuga, Antonia Zezegr cuenta que terminó hace poco de filmar “El Puma”, una coproducción entre Chile, Francia y España, está dirigida por Marcela Said y cuenta además con la participación Luis Tosar en el elenco. Además, reestrenará la obra “Una mujer llena de vicios”, junto a Patricia Rivadeneira en un espectáculo basado en el ensayo Teoría King Kong de Virginie Despentes, que se presentará durante Agosto en Matucana 100.
—¿Le hubiese gustado que Los Tortugas se estrenará en salas comerciales en Chile?
—Las salas independientes son salas que están peleándola. Una ve las carteleras de Cinépolis y se está transformando en una cadena tipo Marvel, donde hay una curatoría muy estrecha, y uno ve que dan las mismas películas en todas las cadenas de cine, como si fuera una experiencia de mall. Y si a veces una tiene interés en ver películas de autor, con otros temas, que te generen otra conversación, hay que alimentar estas salas que están en una resistencia que, a mi juicio, es súper saludable y noble. Sería súper lindo que tuvieran subvenciones.
—¿Debería haber más apoyo del Estado al cine nacional?
—El cine ha sido un embajador brutal de nuestro país. La representatividad que nos ha dado en el mundo ha sido muy poderosa. O sea, no sé… por ejemplo, Lelio ganó un Oscar con Una mujer fantástica. Tenemos películas chilenas en Cannes, en la Berlinale y en Venecia. Todos los años hay una representante de nuestro angosto y delgado país en los festivales de clase A del mundo. Entonces, lo ideal sería que existiera un correlato con las posibilidades de producir cine en Chile, que son súper difíciles. O sea, una vez que tú te ganas el fondo, tienes que salir con ese fondo a buscar plata a otros países, porque no alcanza para hacer una película. No es un fondo que cubra todo; en general, no alcanza.



