Tres seguros de vida, un incendio y un muerto: la traición del hombre acusado de asesinar a su mejor amigo en Parral para cobrar millonarias pólizas
Héctor Tapia Sepúlveda estuvo a punto de cometer el crimen perfecto, de no ser por su codicia. En 2022, su mejor amigo, Marcelo Navarrete, murió en un incendio que arrasó con la mediagua en la que vivía. Su muerte activó tres seguros de vida que Tapia había contratado de forma fraudulenta a su nombre. Logró cobrar dos de ellos, pero el tercero fue rechazado. Inició un reclamo judicial por el pago, pero durante la investigación se destapó no solo el fraude, sino que también la sospecha de un homicidio. Hoy, Tapia enfrenta un proceso penal y se encuentra en prisión preventiva acusado de matar al mejor de sus amigos por 901 millones de pesos, mientras su historia desvela una traición de película y expone las grietas del sistema de seguros en Chile.
Por Sebastián Palma 9 de Agosto de 2025
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El 23 de enero de 2022, a las 22:50, la primera compañía del Cuerpo de Bomberos de Parral recepcionó un llamado de emergencia. Una casa de material ligero se incendiaba en la Población Arrau Méndez. El equipo, liderado por el capitán Óscar Troncoso, llegó al lugar en pocos minutos. A las 22:54, comenzaron a usar las líneas de agua, pero el fuego ya había colapsado la frágil estructura de madera. El suelo estaba cubierto de las planchas de zinc que minutos antes formaban el techo del hogar. Entre los latones, uno de los bomberos vio una extremidad calcinada.
Levantó con cuidado la plancha ardiente y, bajo ella, encontró el cuerpo de un hombre de mediana estatura. Eso fue todo lo que pudo determinar. La ferocidad de las quemaduras había borrado cualquier rastro de su identidad: su ropa, sus posibles tatuajes, la edad que podría haber tenido, incluso el color de su cabello o de sus ojos. Todo lo que se podría haber identificado por la vista había sido consumido por las llamas. En el piso quedaba solo una silueta irreconocible.
A pesar de la brutalidad con la que se encontraba el cadáver, quemado en su totalidad, la escena no era inusual para un bombero. Tras retirar el cuerpo y extinguir las llamas, los oficiales presentes hablaron con los testigos. El primero fue Pedro Navarrete, hermano de la víctima, quien les informó que Marcelo vivía en esa mediagua, una estructura anexa a su propia casa. Le contó a los uniformados que su hermano tenía problemas con el alcohol y que solía fumar dentro de su hogar.
La explicación del incendio parecía lógica.
El segundo testigo fue Héctor Tapia Sepúlveda, quien se presentó como amigo cercano de Marcelo. A las 23:10, Carabineros entrevistó a Tapia, quien relató que ese día se había reunido con Marcelo a las 20:00 horas.
Dijo que su amigo había comenzado a beber en exceso vino y cerveza, por lo que él decidió marcharse a las 21:40, supuestamente una hora antes de que comenzaran las llamas. Aseguró que había regresado tras recibir la llamada de Pedro, informándole sobre el incendio. “Presumo que el occiso que se encuentra incinerado corresponde a Marcelo Navarrete”, declaró. La versión de Tapia parecía coherente. La declaración, con el relato sobre los cigarros mal apagados, tranquilizó a los oficiales, quienes no vieron motivo para sospechar de él. Así, el misterio de la tragedia parecía tener una explicación, sin indicios de nada más que un accidente común.
Héctor Tapia había logrado articular su coartada sin levantar la más mínima sospecha. Pero lo que los oficiales no sabían aún es que el hombre había contratado tres seguros de vida, falsificando la identidad de su amigo, que ahora yacía calcinado a pocos metros de él.
La etapa más despiadada de su plan ya había culminado, pero aún quedaba mucho por venir.

“La vida no tiene precio”
Cuatro meses antes del fatal incendio, Héctor Tapia envió una consulta electrónica a la Comisión para el Mercado Financiero. Su pregunta fue sencilla y directa: si se podía contratar más de un seguro de vida al mismo tiempo. La respuesta fue rápida y clara: “Puede contratar todos los seguros de vida que quiera. En estos contratos no existe límite de contratación porque la vida no tiene precio”, le indicó un funcionario.
Héctor Tapia leyó esas palabras en su dispositivo: “La vida no tiene precio”.
Con esa respuesta, Tapia comenzó a trazar su plan. Poco después, empezó a solicitar seguros de vida por internet, presumiblemente utilizando la identidad de su amigo Marcelo Navarrete. El primero se suscribió el 17 de diciembre de 2021, con Zurich Santander. La póliza ascendía a dos pagos de 7.000 UF cada uno.
Solo seis días después, el 23 de diciembre, firmó el segundo contrato con BNP Paribas Cardif. Esta vez, la suma asegurada ascendía a 5.000 UF, con una prima mensual de 0,49 UF.
El tercer y último seguro se contrató apenas cinco días antes del incendio, con la Compañía de Seguros de Vida Consorcio. La suma asegurada fue de 4.000 UF y la prima mensual de 2,7 UF.
El monto equivalente en pesos de las sumas totales contratadas alcanza los $901.000.000, según el valor de la UF al cierre de esta edición. En todos los casos, Héctor Tapia figuraba como el único beneficiario, con derecho al 100% de la suma asegurada. Si su plan funcionaba, de la vida de su amigo pendía un botín enorme.
Todas las pólizas compartían características comunes: Tapia era el único beneficiario, todas fueron suscritas a través de corredores de seguros que disponían de plataformas remotas para verificar la identidad de los contratantes, y las primas se pagaron mediante servicios virtuales. Además, en ninguna de ellas se registró el domicilio real del asegurado, sino el de Tapia.
Los cinco días pasaron rápidamente, y luego vino la reunión entre amigos, los tragos de más, la salida de Tapia de escena, el fuego, los gritos y, finalmente, la muerte. La muerte de Marcelo, el mejor amigo de Héctor.

Tapia quiso más
Tras la muerte de Marcelo Navarrete, se abrió una investigación penal. El Servicio Médico Legal emitió un informe detallado, acompañado de fotografías y descripciones de las lesiones. Las conclusiones fueron claras: el cadáver correspondía a un hombre adulto, de 70 kilos de peso y 44 años. La causa de la muerte: un gran quemado, con el 100% de la superficie corporal afectada.
El informe también registró quemaduras en las vías aéreas, edema pulmonar agudo, fracturas en las extremidades debido a la carbonización y “la ausencia de huellas atribuibles a terceros”. Posteriormente, el Servicio Médico Legal emitió un informe toxicológico en el que se confirmó el consumo de alcohol por parte de Marcelo, además de cocaína.
Mientras tanto, Labocar de Carabineros y los bomberos presentaron sus propios informes. La policía destacó una anomalía en la región del cráneo: un orificio de bordes perfectamente definidos, de 3,5 cm de longitud. La lesión, por su singularidad, llamó la atención de los oficiales. No coincidía con el patrón del resto de las heridas y parecía no encajar con el contexto del cuerpo carbonizado.
Los hermanos del fallecido no han podido ver los avances de la investigación. Recién el lunes tendrán una audiencia en la Fiscalía de Parral para conocer los avances del caso. Respecto a esta lesión, Pedro Navarrete, hermano de Marcelo y profesional del área de la salud, comentó: “El tema forense es el que más manejo, y que me digan que Marcelo falleció respirando, estando vivo con un traumatismo que provocó una hemorragia, solo puedo pensar que le pegaron. Ese día lo vieron vecinos; me dijeron que lo vieron semibueno (no ebrio), que había ido a comprar cervezas para compartir con Héctor.”
Aunque la lesión sugería un posible indicio, no aportaba más que incertidumbre. Lo que realmente podría haber alterado el curso de la investigación era la respuesta al origen del incendio. Sin embargo, el informe de los bomberos no arrojó certezas: “No se pudo establecer la causa probable”, señalaron.
“En el análisis del sitio del suceso, solo se puede establecer un área de origen debido al grado de destrucción de la ampliación colindante a la casa en donde se encontraba el cuerpo, sumado al colapso de la estructura y la construcción de esta”, concluía el documento.
Labocar, que había sido ordenado por la Fiscalía para analizar el sitio, tampoco logró determinar el origen del fuego. Las teorías fueron dos: una posible sobrecarga en un cable de corriente con el que Marcelo alimentaba su casa a través de la red de su hermano Pedro, quien vivía en el mismo terreno; y también la posibilidad de que el incendio hubiera sido causado por el tabaquismo de la víctima.
“El rastreo por el sitio del suceso permitió ubicar diversas colillas de cigarrillos en el área determinada”, indicó el informe, que anexó fotografías.
Los informes favorecieron inequívocamente a Héctor Tapia. No se encontraron huellas de intervención ajena en el cuerpo de Marcelo, y la causa de la muerte, oficialmente declarada como un gran quemado con el 100% de la superficie corporal afectada, se ajustaba perfectamente a la narrativa. Con la documentación en la mano, Tapia logró cobrar cientos de millones en seguros. La aseguradora BNP Paribas Cardif y Consorcio le pagaron más de $300 millones, según el valor de la UF de ese entonces.
Ese porcentaje del botín podría haber sido suficientes para él, pero Tapia quiso más.

La ambición mató al gato
El 2 de junio de 2023, dos años después del incendio en el que murió Marcelo Navarrete, Héctor Tapia presentó una demanda civil contra la empresa Zurich-Santander Seguros de Vida Chile S.A. y su representante legal. La acción fue interpuesta por su abogado, Francisco Shannon.
La demanda surgió luego de una serie de reclamaciones tanto de Tapia como de su abogado, quienes exigieron el pago del tercer seguro. Los reclamos fueron desesperados, a veces elevados, e incluyeron viajes tanto de Tapia como de su abogado a Santiago para exigir la compensación.
“Concurrí personalmente por enésima vez a las dependencias de la aseguradora, pero esta vez se me impidió el ingreso por parte de los funcionarios de seguridad. Mi objetivo era solicitar información actualizada sobre el estado del siniestro. Sin embargo, no solo se me negó el acceso, sino que tampoco pude conversar de manera presencial con nadie. El propio guardia de seguridad me informó que no volverían a atender ni a mi cliente ni a mí de manera personal,” escribió Shannon en su demanda.
“El abuso y mal trato hacia mi representado simplemente no tiene justificación. ¿Cómo se puede explicar que, sabiendo que mi cliente tiene domicilio en Parral, nunca le contestaron los correos enviados? Después de haber enviado varias veces correos a los ejecutivos de la aseguradora, los cuales, por cierto, nunca respondieron, siempre entregamos toda la documentación requerida,” añadió.
En los escritos de este proceso, no solo se argumentaron los supuestos desaires de la compañía de seguros, sino también se explicó la relación entre ambos hombres. Se intentó aclarar por qué Héctor Tapia fue el único beneficiario, pese a que Marcelo tenía dos hijas y varios hermanos.
“Son amigos desde la infancia, crecieron juntos en la comuna de Parral. Esa fue precisamente la razón por la cual el asegurado fallecido declaró como único beneficiario a mi cliente. Repito, esa fue la razón, y no otra. Con su familia, el asegurado dejó de tener contacto directo. No creo que sea el único caso de ese tipo, deben existir cientos de casos similares,” escribió su abogado.
En la demanda, Tapia y su abogado no solo pidieron el valor de las pólizas, sino también 100 millones de pesos adicionales por un supuesto daño moral. “La angustia, el tiempo perdido, los malos ratos, los contratiempos financieros, las dificultades y el drama familiar, han ocasionado a mi representado un cuadro de angustia y profundo pesar que debe ser indemnizado,” indicaron en la demanda.
Consultada telefónicamente, Evelyn Saldías, exesposa de Marcelo Navarrete, prefirió no hablar sobre la muerte del padre de sus hijas (ambas mayores de edad) hasta que termine el proceso judicial. Sin embargo, aclaró: “Nosotros no teníamos contacto con Marcelo. Quienes más le pueden dar información son sus amigos. A Héctor lo conocí, efectivamente, eran amigos de toda la vida, era compañero de Pedro, el hermano mayor de Marcelo. Yo lo conocí desde que me puse a pololear con Marcelo,” comentó.
Pedro Navarrete, hermano del fallecido, también se refirió a la relación de ambos: “Éramos amigos de toda la vida, nos criamos casi juntos. Yo, de hecho, fui compañero de Héctor en el colegio,” comentó.
“Su amistad era grande, de un nivel alto. Héctor lo ayudaba económicamente, incluso una vez le amobló la casa.” añadió.

El nombre de su madre para los seguros de vida
La avanzada judicial de Héctor Tapia y su abogado impulsaron una respuesta de la aseguradora, que fue representada por el Estudio Carvallo, una firma de juristas especialistas en derecho de seguros.
Carvallo, con años de experiencia en este tipo de procesos, había trabajado en casos de asegurados desesperados que infringen la ley: empresarios endeudados que destruyen sus locales, trabajadores agrícolas que queman sus terrenos en el sur, o incluso casos de cercanos que traicionan para cobrar una tajada en un seguro de vida.
El equipo de abogados de Carvallo, con su experiencia, comenzó a investigar a Tapia, y en paralelo se contactaron con la Fiscalía local, que decidió abrir una nueva investigación penal el 23 de marzo de 2023. Los resultados de ambos procesos fueron inquietantes.
“Parral es una comunidad más o menos pequeña de la séptima región, y no habíamos visto una figura como esta. El caso nos llamó la atención al comenzar la investigación”, comenta el fiscal jefe de Parral, Nelson Riquelme, quien lidera las pesquisas.
Ambas investigaciones entregaron resultados concluyentes y comenzaron, como suelen partir las investigaciones, preguntándose lo más simple: ¿Por qué un hombre que vivía en una mediagua, colgado de la luz de la casa de su hermano, pagaría 170 mil pesos mensuales en tres primas de seguros de vida? ¿Podía costear ese pago? Según la investigación del estudio de Carvallo, la respuesta fue no:
“Don Marcelo Navarrete González (Q.E.P.D.), el asegurado de la póliza sub lite, había sido un obrero que algunas veces desempeñaba labores esporádicas, principalmente en la época de verano, y cuyo último ingreso regular tuvo lugar en marzo de 2021 (falleció en enero de 2022) y no superó los $260.000. En la práctica, el Sr. Navarrete no tenía actividad comercial, ni profesional, ni industrial, ni mercantil. No tenía iniciación de actividades en el Servicio de Impuestos Internos, boletas emitidas, ni nada similar. Como ya hemos dicho, no existe registro de haber contratado pólizas de seguros de vida respecto de su persona previamente,” indicaron.
La débil conexión entre la situación económica de Marcelo y la supuesta contratación de los seguros fue solo una alerta inicial. Sin embargo, las diligencias investigativas revelaron hechos concretos que apuntaron directamente a Héctor Tapia como el responsable de solicitar fraudulentamente los seguros.
Una de las pruebas más contundentes fue la información entregada por Google, que demostró que el correo electrónico marcelonavagon**@gmail.com tenía como cuenta de respaldo el correo personal de Héctor Tapia: hector.**@gmail.com. Además, el número de teléfono de recuperación y validación estaba registrado a nombre de la compañía “Claro Comunicaciones S.A.”, y también estaba asignado por contrato a Héctor Tapia.
El oficio enviado por Google también reveló que el correo electrónico de Marcelo siguió siendo utilizado diez meses después de su muerte. A esto se sumó el hallazgo del fiscal Nelson Riquelme, quien logró acreditar que los pagos de las cuotas de los seguros de vida solicitados fueron realizados desde cuentas bancarias pertenecientes a Tapia.
Con estos datos, las investigaciones tomaron un rumbo más claro. Se analizaron, incluso, las respuestas a las preguntas de seguridad utilizadas para validar la contratación del seguro de forma remota. Para que el seguro fuera aprobado, se exige que al menos el 75% de las respuestas sean correctas, y la postulación alcanzó justo ese porcentaje.
“¿Cuáles fueron las respuestas incorrectas?”
1)El primer nombre de su madre;
2)El segundo apellido de su madre;
3)El mes de nacimiento de su madre;
4)Sus propias dimensiones corporales.
Tanto el fiscal como los abogados de Carvallo se hicieron la misma pregunta: ¿Quién no sabe el nombre de su madre? Las respuestas erróneas confirmaron lo que ya sospechaban: Marcelo Navarrete nunca pidió el seguro.
La información revelada no solo subraya la frialdad con la que Tapia manipuló los procesos, sino que también pone en evidencia las grietas en los sistemas de seguridad de las aseguradoras. ¿Cómo fue posible que un tercero pudiera vulnerar tan fácilmente los protocolos establecidos para proteger a los asegurados? Zurich Santander y Consorcio, dos de las compañías involucradas, fueron contactadas para este reportaje, pero no emitieron declaraciones al respecto.
También se contactó a la Asociación de Aseguradoras de Chile, organización que asocia al 99% de las empresas de este rubro. Sobre los procesos de seguridad en contrataciones remotas indicaron:
“La Asociación de Aseguradores no define ni administra los procesos de contratación de las compañías. Corresponde a cada aseguradora —o al corredor, según el caso— establecer sus procedimientos de verificación, recabar los antecedentes de la persona que solicita contratar un seguro y asegurar que la comercialización de éste se realice de manera segura, íntegra y confidencial. La legislación que regula los contratos de seguro exige a ambas partes actuar de buena fe y obliga al contratante a declarar de forma verídica los antecedentes requeridos para identificar y evaluar el riesgo. De no hacerlo, se expone a que, ante un siniestro, la aseguradora rechace la cobertura conforme a la normativa aplicable”.
“Con independencia de este caso, a nivel sectorial se están reforzando los controles de venta remota, lo que está en línea con la nueva legislación de protección de datos personales y la ley marco de ciberseguridad”, añadieron.

Acusado de asesinato por seguros de vida
El 19 de julio, tres años y seis meses después del fatal incendio, el Juzgado de Garantía de Parral decretó prisión preventiva para Héctor Tapia Sepúlveda, formalizado por su presunta participación en el homicidio de su amigo, Marcelo Navarrete González.
Durante la audiencia, la Fiscalía presentó su versión de los hechos, detallando cómo Héctor Tapia habría planificado el crimen. La convicción del Ministerio Público sobre la contratación fraudulenta de los seguros de vida fue contundente. El juzgado fijó un plazo de seis meses para continuar la investigación, pero el verdadero desafío seguía siendo probar el homicidio, especialmente cuando los informes no lograron determinar el origen del fuego.
El fiscal Nelson Riquelme respondió a esta dificultad: “Muchos de los delitos que se investigan a diario no cuentan con videos ni pruebas directas. Pero eso no puede ser motivo para no investigar ni para no acreditar un hecho. Lo que nosotros sostenemos en este caso es que existen una serie de elementos y pruebas que nos permiten reconstruir la forma y dinámica en la que los hechos debieron haber ocurrido”.
La convicción de la Fiscalía sobre el homicidio fue tal que, durante la formalización, se detalló: “Con fecha 23 de enero de 2022, en la noche, mientras la víctima, Marcelo Navarrete González, se encontraba en su domicilio consumiendo alcohol y sustancias estupefacientes, llegó al lugar el imputado Héctor Tapia Sepúlveda. Con el propósito de causar la muerte de la víctima y obtener el pago de seguros de vida previamente contratados por él de manera fraudulenta, Tapia procedió a provocar un incendio en el inmueble, retirándose posteriormente del lugar”.
En conversación con The Clinic, Nelson Riquelme no descartó la posibilidad de que otras personas pudieran estar involucradas. Aunque la evidencia apunta directamente hacia Héctor Tapia, el expediente sigue revelando detalles que abren nuevas conjeturas. Uno de los documentos más reveladores es un poder notarial firmado por un familiar cercano de Marcelo Navarrete, autorizando a Héctor Tapia para realizar diligencias en su nombre.
Pedro Navarrete, hermano de Marcelo, expresó sus dudas al respecto: “Me llama la atención que la mujer que tuvo mi hermano apareciera ahora dándole un poder a Héctor y apoyándolo en todo. Hay gente que me ha dicho que la vio a ella en la casa de Héctor, siendo que hay que cruzar medio Parral para ir para allá”.
Tras conocer los antecedentes del caso, Pedro se reunió con su hermano Luis Navarrete para analizar el trágico final de Marcelo. Juntos revisaron la información pública disponible del caso y descubrieron que, un año antes de la muerte de Marcelo, específicamente en julio de 2020, Héctor Tapia había contratado dos seguros de vida a nombre de Luis.
La muerte le sopló en la nuca. Le pudo tocar a él.
Mientras las piezas del rompecabezas siguen encajando, persisten preguntas : ¿hay alguien más involucrado en la muerte de Marcelo Navarrete? ¿Pudieron morir más personas?
En redes sociales, quedan pocos vestigios de la vida de Marcelo Navarrete. Uno de esos recuerdos es su perfil de Facebook. En uno de sus únicos escritos públicos, hace diez años, Marcelo, el hombre asesinado por su mejor amigo, escribió:
“Soy feliz solo, pero no quiero seguir solo”.




