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Ignacio Briones
El exministro de Hacienda Ignacio Briones. Fotos: Francisco Paredes / The Clinic

Entrevistas

17 de Agosto de 2025

Ignacio Briones: “Kast dice que ellos tienen carácter y actitud, pero eso no basta, es una niñería. Ya lo aprendimos con este gobierno”

El exministro de Hacienda pone el foco en el crecimiento y en el impulso de reformas para conseguir que Chile salga del estancamiento. En ese marco, sostiene que las opciones extremas cierran la puerta a los cambios y enfatiza que no basta solo con el voluntarismo. "Si uno quiere cambios de verdad, no cosméticos o simplemente declarativos, uno tiene que pasar de la boca a la acción", plantea. Aquí también repasa las principales propuestas de su abanderada presidencial Evelyn Matthei, de quien confía que pasará a la segunda vuelta.

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Una moto naranja afuera del centro de estudios Horizontal es señal de que Ignacio Briones se encuentra dentro de la casona ubicada en la comuna de Las Condes. Dentro, el exministro de Hacienda escucha con su celular un discurso de Evelyn Matthei, durante su participación en el seminario organizado por Moneda Patria Investments.

El militante de Evópoli —tienda que lo erigió como su representante en las primarias presidenciales de 2021— parece tomar nota de algunos de los énfasis entregados por la candidata de Chile Vamos, con quien lleva meses colaborando en sus propuestas económicas. Como explicará después, Briones se sintió convocado por su capacidad para buscar acuerdos y para impulsar reformas ante el delicado momento que asegura atraviesa el país.

Ya en la entrevista, el exsecretario de Estado hará un guiño en más de una ocasión a la memorable frase de una antigua franja electoral en la que un candidato a diputado prometía más “trabajo, trabajo, trabajo”. Briones, dirá que para ello es necesario “crecer, crecer, crecer”, y que quien puede pavimentar el camino para salir del estancamiento es Matthei. “Y sin reformas, no hay cambio”, sostiene.

Si bien Briones tiene una dura mirada sobre el estado de Chile, el doctor en economía política del Instituto de Estudios Políticos de París dice recoger como una buena noticia que la palabra “crecimiento” esté de vuelta en el debate público.

“No hay que olvidar que esta palabra fue minimizada no hace mucho, y algunos incluso hablaban de decrecer. El propio Gobierno ha dicho que no estaba dentro de sus prioridades”, dice, con mirada seria. Y agrega: “Porque sin crecimiento, no hay empleo, no hay pega. Así de corto”.

—¿Nota mucho pesimismo en el país al respecto?

—Siento que en Chile somos bien autoflagelantes. Cuando me reúno con inversionistas afuera, ellos tienen una mirada mucho más templada. Reconocen que hay problemas, pero también ven en Chile tremendas oportunidades. Así lo vemos nosotros también en el equipo de Matthei.

Nosotros reconocemos que hay problemas, que la ciudadanía reclama cambios, es cosa de ver la situación de las pegas. Pero estamos conscientes de que hay muchas oportunidades, que esto requiere un trabajo duro, un plan de acción claro, ambicioso, con metas y equipos capaces. 

—¿Cuál es la llave para eso?

—Para eso es importante tener la capacidad de hacer reformas. Porque digámoslo con toda claridad: sin reformas, no hay cambios. Y sin reformas, la gente se va a quedar con la frustración de los cambios que reclama para mejorar su calidad de vida, para mejorar las oportunidades de trabajo.

—Chile viene creciendo en torno al 2%. ¿Cómo podría volver a un crecimiento de tendencia del 3% o más?

—Lo primero es reconocer que el problema es estructural. No es de ahora, viene de hace un rato. El desempleo, por ejemplo, se incrementó significativamente en este Gobierno, pero tenemos una tendencia de desempleo que es alta. Nosotros debiéramos aspirar a una tasa de desempleo del 4%, no del 9%, como la que tenemos hoy.

Entonces, lo primero es reconocer que el problema es estructural. Y quien dice problema estructural, dice después reformas estructurales. Porque esto no es solo con la voluntad ni el carácter, no es la mera vía administrativa. Esto son reformas. Y esas reformas requieren convocar en el Congreso para poder aprobar esas reformas. Esa es la realidad.

“Con los extremos hay una sola certeza: no vamos a tener reformas y nos vamos a quedar estancados donde estamos”

—¿Qué plantean entonces?

—Planteamos una mirada ambiciosa y optimista. Tenemos unas condiciones basales que son extraordinarias. Tenemos recursos naturales que el mundo reclama. Se debe dejar de lado esta cosa de avergonzarnos de nuestra riqueza natural, acá tenemos que apalancar buena parte del crecimiento en nuestros recursos naturales: en la minería, en los bosques, en los salmones, las energías renovables, el turismo, la agroindustria. Son ventajas comparativas extraordinarias que hay que apalancar, pero no van a ocurrir solas. Requieren la palanca de la política pública, de hacer reformas para despertar a los inversionistas para que volvamos a crecer y generar empleos. 

—¿Qué garantías da su candidata para lograr esto?

—Primero, el crecimiento no cae de Marte, no depende del voluntarismo ni de los adjetivos. Depende de dos palancas esenciales: la inversión y la productividad. Y ambas se despliegan con reformas que cambien los incentivos para invertir más. Por eso las reformas que pasan por el Congreso son fundamentales. Y quien tenga la capacidad de convocar en el Congreso para sacar adelante esas reformas, es quien de verdad puede hacer los cambios. Esa es la capacidad que tiene Evelyn Matthei y no la tienen los extremos. 

—¿A qué se refiere?

—Los extremos, legítimamente, se parapetan en una lógica principista, en una lógica en la que ven muchas veces con sospecha los acuerdos. Lo ven como una manera de claudicar, como una debilidad o un entreguismo. Pero en los extremos hay una sola certeza: no vamos a tener reformas y nos vamos a quedar estancados donde estamos. No vamos a tener más empleo y no vamos a crecer en esa lógica de trincheras, donde la única certeza es quedarnos estancados.

—Mencionó que no basta tener solo la voluntad y el carácter…

—Es que veo con preocupación a veces que algunos se contentan con adjetivizar la discusión como diciendo que con la pura actitud, la voluntad y el carácter basta. Pero qué niñería es esa. Acá lo que se requiere es trabajo duro: decirle la firme a las personas, tratarlas como los adultos que son, decirles que esto es difícil, es necesario, pero que lo vamos a hacer. Podemos volver a hacerlo, es posible. Chile fue admirado en el pasado y hoy estamos en la B, pero podemos salir de la B.

—¿Se refiere a un candidato en particular?

—He visto en la candidatura de José Antonio Kast esos adjetivos, al decir que ellos tienen carácter y actitudes y que eso los diferencia. Pero eso no basta, eso es una niñería. Ya lo aprendimos con este Gobierno, que decían tener toda la buena voluntad que todos anteriores no tenían, que “nosotros  somos los buenos y ustedes no sabían nada”. El mundo real es con guitarra y es distinto. El mundo real requiere reformas. Y para hacer esas reformas se requiere convocar para sacarlas adelante.

—¿No ve esa capacidad de convocatoria en los republicanos?

—Pregunto honestamente a los candidatos que tenemos quién tiene esa capacidad de convocatoria. ¿Aquellos que sistemáticamente se han puesto en la postura extrema de denostar los acuerdos o aquellos que tienen voluntad de buenos acuerdos? Es verdad que acordar por acordar no tiene sentido, pero la predisposición a acordar es la disposición necesaria para lograr buenos acuerdos. Lo que nosotros queremos son buenos acuerdos y buenas reformas.

“Si el Congreso no fuera tan importante, no entiendo por qué Kast plantea una baja de impuestos. Eso pasa por el Parlamento pues”

—¿Vio eso en la discusión de la reforma previsional?

—Ese es un ejemplo concreto. Esa es una reforma que desde la perspectiva de la derecha hizo dos cosas que yo emplazo a alguien que me diga que no son así. Número uno, no solo consolidó la capitalización individual sino que la amplió a un 60%, como dijo José Piñera. Y no solo no terminó con las AFP, sino que vamos a tener más AFP. ¿Alguien me puede decir que esa es una mala reforma, una reforma que era necesaria para inyectar más ahorros a un sistema que no estaba dando el ancho? 

Entonces, ¿cuál es la lógica de los extremos? Decir “no”, porque “no” es exactamente lo puro que yo quiero. Pero en el purismo hay una sola certeza: no hay reforma. Y pregunto: ¿El escenario sin reforma era de verdad mejor que este? Mi respuesta inequívoca es no.

—¿Le preocuparon las palabras de José Antonio Kast esta semana cuando dice que el Congreso no era tan importante y habló de la vía administrativa?

—La lectura que hago de esas palabras es que dejan entrever un reconocimiento de su incapacidad para lograr convocar para hacer reformas, esas reformas que posibilitan el cambio que las personas están reclamando para tener mejores pegas y que el país vuelva a crecer. Si el Congreso no fuera tan importante, hay algo que no entiendo. Porque la candidatura de José Antonio Kast ha planteado una baja de impuestos como una palanca necesaria, al igual que nosotros, para avanzar en mayor inversión y crecimiento. Bueno, pues bien, eso pasa por el Parlamento pues. Le preguntaría entonces si no es tan importante esa reforma que baje los impuestos corporativos. Hay algo que no calza. 

Entonces, si uno quiere cambios de verdad, no cosméticos o simplemente declarativos, uno tiene que pasar de la boca a la acción. Y la acción en los cambios sustantivos se llaman reformas, y estas requieren convocar en el Congreso. Quien tiene esos atributos es Chile Vamos y Evelyn Matthei. 

Ignacio Briones: “Tenemos un problema laboral y no necesitamos decirlo los técnicos, los chilenos lo saben. Lo ven. No hay pega”

Ignacio Briones reconoce en el plan de crecimiento que impulsa Evelyn Matthei una mirada ambiciosa, pero factible. La candidata ha señalado que durante los dos primeros años de su eventual gobierno se podría crecer al 3% y luego a un 4%.

“Si la propuesta fuera crecer a un 5%, uno diría, ‘chuta, no’. Acá es importante entender que lo que necesitamos modificar es la tasa de crecimiento de tendencia de nuestra economía, que es la capacidad real que la economía tiene de crecer”, dice Briones.

El economista realiza una analogía con un vehículo. “En un auto con un motor chiquitito no lo puedo hacer andar a 150 km/h, porque se me funde. Y para aumentar la velocidad tengo que potenciar el auto y cambiar sus componentes. La economía es lo mismo. Uno puede tener en un año específico un crecimiento muy alto, pero de lo que se trata acá es de consolidar un crecimiento de tendencia, anclado en las potencialidades reales de la economía”, dice.

Y concluye: “Por eso nuestra apuesta es a generar todas las reformas. Porque sin reformas, usted no cambia las condiciones estructurales para que este auto ande más rápido de manera permanente, que es lo que uno quiere”.

—En términos laborales, ¿se encareció demasiado el mercado laboral en este gobierno? Se dice que los cambios en la legislación laboral tuvieron un impacto en el estancamiento.

—Es evidente que los cambios que hacen llegar costos al mercado laboral afectan a ese mercado. Hay quienes todavía piensan que no, porque hay una candidata que ha propuesto salario mínimo de $750 mil. Eso es tratar a los chilenos no como adultos. Porque nunca hay que olvidar que el salario mínimo alguien lo paga, no lo paga el Estado y las grandes empresas. Lo pagan las pymes.

Creo que el debate del empleo tiene un componente de este gobierno, porque tenemos un país sin pega, tenemos un millón de desempleados y en mujeres tenemos una tasa que bordea el 10% de desempleo. Entonces, hay un desacople entre, por un lado, un país que está creciendo a 2% o 2,5% -que algunos en el gobierno celebran-, pero que no va de la mano porque los chilenos no tienen pega. Hay algo que no cuadra. Y en eso hay un tema estructural, que requiere un cambio estructural.

Nosotros creemos que tiene que ver con nuestro código del Trabajo, que es extremadamente rígido, está pensado para el siglo XX y no XXI. Necesitamos más pactos de adaptabilidad, de jornada, de funciones, eso es lo que el mundo está reclamando.

—¿La cifra que se conoció de la creación de 141 empleos durante un año es exacta? 

—La cifra es correcta, por supuesto que las partes interesadas han tratado de disfrazarla, pero quien se explica, se complica. Ese es el dato oficial. Y si uno ve otro dato oficial más duro, la verdad es que ha habido una destrucción de empleo bastante grande. Tenemos un problema laboral y no necesitamos decirlo los técnicos, los chilenos lo saben. Lo ven. No hay pega. Por eso es que el crecimiento es tan importante. 

—¿Cómo revertirlo?

—Necesitamos salir del paradigma rígido de nuestro Código del Trabajo, con más pactos de adaptabilidad. Segundo, en materia de empleo femenino, la sala cuna universal hay que sacarla adelante. Y es un buen ejemplo de algo que no es administrativo sino que es propio del Congreso, y esa reforma está bloqueada hace mucho tiempo, porque algunos se parapetan en sus esquinas y la izquierda quiere que la provisión sea completamente estatal. Y de ahí no salimos. Nosotros creemos en un régimen mixto, como muchas cosas en Chile que funcionen. 

Por otro lado, no olvidemos: crecimiento, crecimiento, crecimiento, para tener trabajo, trabajo, trabajo. Esa es la combinación de factores, pero todo esto requiere reformas y convocatoria. 

—A propósito de sus cuestionamientos a la propuesta de Jeannette Jara, ¿genera ruido en los mercados el hecho de que la abanderada del oficialismo sea comunista?

—Siempre los analistas ven al candidato multiplicado por su probabilidad. Y la probabilidad de que ella sea electa en Chile es virtualmente nula. Y eso calma los mercados. También los mercados esperan conocer sus nuevas propuestas, ya que parece que las primeras ya no corren. En cualquier caso, todos sabemos que el PC y la izquierda más dura en materia económica esto nunca ha sido su prioridad, no hay por qué pensar que vaya a serlo. 

“En esa lógica del todo o nada, el resultado es nada. Pero los chilenos no quieren nada”

Briones destaca como una cualidad de Matthei y su coalición la búsqueda de acuerdos y estar alejados de la lógica polarizada. “En esa lógica del todo o nada, el resultado es nada. Pero los chilenos no quieren nada”, dice.

Por lo mismo, hace un repaso de las principales propuestas de su abanderada presidencial, con las cuales señala que se logra marcar una diferencia.

Lo primero, indica Briones, es bajar “inmediatamente” la tasa de impuesto corporativo de un 27% a un 23%, mediante una ley corta. “Me gustaría que fuese más, pero tenemos estrechez fiscal”, acota el economista. 

También plantea volver a un esquema de invariabilidad tributaria, no solo de extranjeros, sino también para chilenos: “La lógica detrás es que nos hemos vuelto más inciertos en materia tributaria porque en cada reforma cambiamos las reglas”. 

Luego, menciona una serie de propuestas en distintos ámbitos. Para las pymes, por ejemplo, dice que bajarán el impuesto de primera categoría al 10%. Y que para enfrentar la denominada problemática de la “permisología”, está un plan que entrega un permiso inmediato y simplificado para abrir a partir del día uno y dar un año para obtener el resto de los permisos.

En vivienda, menciona una iniciativa para subsidiar el pie del crédito hipotecario a la familia y particularmente a los jóvenes, además de impulsar una garantía estatal tipo fogape para personas que estén fuera del mercado de capitales. Y en cuanto a salud, otra media para que a través del celular se acceda a la compra de medicamentos directamente en Cenabast, teniendo la receta, para que estos lleguen a la puerta de la casa.

“Siempre he dicho que el proteccionismo es malo, es una política económica nefasta, venga de izquierda o de derecha”

El exministro Briones ha sido parte del grupo de economistas y abogados que han asesorado al Gobierno ante la política proteccionista impulsada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, la cual estuvo cerca de afectar mayormente a Chile cuando se planteó elevar los aranceles al cobre.

—¿Chile puede estar tranquilo luego de que el cobre refinado quedara excluido de ese impuesto?

—Nadie en el mundo está completamente tranquilo, porque las reglas son bastante impredecibles. Uno de los costos de las políticas del gobierno del presidente Trump es la incertidumbre que ha generado respecto al cambio de las reglas. Luego, están los aranceles propiamente tal donde Chile está en la parte menos afectada, con un 10% parejo. Quiero destacar la buena gestión, silenciosa y profesional, que ha hecho la Cancillería y el Ministerio de Hacienda en las negociaciones, y que nos pone en un buen pie.

—¿Afectará de todos modos?

—Esto es un riesgo en materia de crecimiento, un riesgo que nosotros no manejamos y es externo.  Porque un mundo más proteccionista y más incierto es un mundo que crece menos, y el problema se traspasa a un país pequeño y abierto como nosotros. Nos va a afectar y eso hace relevante volver al orden fiscal, generar colchones de ahorro que hemos perdido, porque no sabemos cuándo volveremos a tener una crisis.

—¿Qué opinión le merece que en su sector haya varios seguidores de un liderazgo como ese?

—Siempre he dicho que el proteccionismo es malo, es una política económica nefasta, venga de donde venga, de izquierda o de derecha. Soy defensor del libre mercado, que ha sido la base del desarrollo económico de Chile. Y nosotros en las propuestas económicas somos full partidarios de aquello. 

—Mencionó el trabajo que ha llevado adelante el Ministerio de Hacienda, que lidera Mario Marcel. ¿Qué nota le pondría a la gestión del ministro?

—Noo, no pongo nota, solo a mis alumnos les pongo nota. Lo que sí diría es que tenemos una situación fiscal bien complicada, ha habido desviaciones importantes de la mesa fiscal en los últimos dos ejercicios. Vamos a terminar con un déficit estructural probablemente en torno a dos puntos del producto, ese es un punto más alto que el histórico, excluyendo la pandemia.

Por eso es fundamental reconstruir la credibilidad de la regla fiscal. Solemos hablar del nivel, pero lo importante es que uno como gobierno se dé un nivel que sea creíble, que lo cumpla. Cuando uno no cumple sus compromisos, se debilita ese anclaje fiscal. Es fundamental recuperar ese anclaje. Nosotros estamos apostando a tener un déficit estructural del gobierno en torno al 1% del producto, eso implica un gasto público que va a tener que crecer mucho menos que lo que estamos acostumbrados. 

—¿Qué se propone?

—Cuando recortas gasto, tienes dos posibilidades. O meter esa plata en un cajón y no hacer nada, o busca hacer cosas positivas con esa plata. Nosotros queremos que cada peso que ahorremos, devolvérselo a los chilenos. Hace tiempo que estamos trabajando una propuesta de hacer transferencias directas a las personas de menores ingresos, contingentes a que sean formales.

—¿Como un IFE?

—No es un IFE, técnicamente un impuesto negativo al ingreso. El plan es que la persona que gana el sueldo mínimo, producto de este ahorro que hacemos en el Estado -al cortar las licencias médicas, siendo más celoso en las horas extras o porque vamos a hacer compras públicas más eficientes-, cada peso se lo vamos a enviar a las personas. Será un cheque que complemente su renta familiar y sea un premio a su esfuerzo -sabemos que no alcanza-, pero también es un premio a que usted es formal. Es un incentivo a formalizarse. 

—Por otra parte, se ha hablado de la necesidad de disminuir los funcionarios públicos.

—Veo la necesidad de una reforma al estatuto administrativo. A la luz de los casos del abuso de las licencias, esto solo confirma que es fundamental reformar el empleo público. Pero esto no pasa por la boca, de decir que se va a despedir a no sé cuántos funcionarios. Esto es una reforma legal y difícil que requiere convocar y sumar, por algo nunca ningún gobierno la ha hecho. Pero hay que hacerla, porque hoy tenemos una camisa de fuerza, que se llama estatuto administrativo, que es de 1989, el último resabio de la dictadura, como me gustaba recordarle a las personas de la Anef, porque ellos la defienden. Esto limita la capacidad  de gestión.

¿Votaría por José Antonio Kast?: “No me voy a poner en ese escenario, estoy trabajando en cuerpo y alma por Evelyn Matthei”

Briones opta por la cautela a la hora de entrar a la política más contingente y al escenario presidencial previo a la inscripción de candidaturas. De todos modos, dice confiar en que Matthei pasará a segunda vuelta y revertirá su mal momento en las encuestas.

—¿Ha notado una dificultad del resto de los candidatos para conformar equipos?

—No tengo idea, lo que sí sé es que Matthei tiene el mejor equipo, tiene gente de primer nivel en todos los ámbitos. 

—¿Detecta propuestas populistas en el resto de los candidatos en materia económica?

—Hay que esperar los programas. Pero he escuchado ideas de nuevos retiros, que es el populismo 1. Escucho promesas de sueldos de $750 mil, lo cual es engañar a la gente y una manera de empeorar el empleo. Si fuera tan simple, aumentemos a $1 millón.

—¿Da por ganada esta elección?

—Noo, está todo superabierto. Hoy hay un candidato que no es Evelyn Matthei que puntea. Queda mucho tiempo por delante y estoy convencido de que Evelyn Matthei va a pasar a segunda vuelta, y eso es muy bueno para Chile, porque Chile reclama cambios, cambios serios y convocantes.

—¿Es reversible?

—Totalmente, no tengo ninguna duda.

—El presidente de su partido, Juan Manuel Santa Cruz, señaló que el objetivo es que no haya continuidad de este gobierno. ¿Usted votaría por cualquier opción de la oposición que pase a segunda vuelta?

—No me voy a poner en ese escenario, porque estoy trabajando en cuerpo y alma por Evelyn Matthei, a quien estimo que va a ser la persona que pase a segunda vuelta. Hoy mi mente está en esto.

—Kast ha dicho que votará por cualquiera que pase a segunda vuelta.

—Bueno, él es candidato, yo no. Yo soy técnico en la parte económica, a él le corresponde hacer esas declaraciones, a mí no.

—Usted anuló su voto en la elección entre Gabriel Boric y José Antonio Kast, ¿lo volvería a hacer?

—De nuevo, estoy compenetrado en esto. Veamos en noviembre cuando esté Matthei arriba, así que esa pregunta no va a existir. 

—Cuando señaló que había votado nulo, manifestó que Kast representaba un retroceso en la construcción de la centroderecha moderna. ¿Se consolidó ese proyecto o se ha ido desdibujando a la luz de las encuestas?

—Es difícil evaluar, porque si uno mira la municipal, a Chile Vamos le fue mejor. Y eso muestra que los chilenos valoran esa moderación que hoy está tan despreciada por algunos, esa moderación tiene un correlato en convocar y ser capaces de lograr reformas. 

—¿Los chilenos buscan moderación?

—No lo sé, lo veremos en las elecciones.

—¿No se imagina como ministro de Hacienda de José Antonio Kast?

—Estoy convencido de que Matthei va a pasar a segunda vuelta y lo único que me interesa es trabajar por que ella sea la persona, porque creo que es lo que Chile necesita. Nunca en mi vida he buscado cargos de nada, no será hoy la excepción.

—¿Cree que el José Antonio Kast de hoy es distinto al deshace cuatro años?

—No sé, no soy analista del Partido Republicano. Tampoco me corresponde opinar de un candidato de otro partido. No quiero meterme ahí, no tengo idea. Que los chilenos juzguen.

—¿Y a qué asocia la baja de Matthei en las encuestas? ¿Qué se hizo mal?

—No sé, mi área es la económico. Pero pienso que es una candidata que está de candidata hace mucho tiempo, y eso siempre es muy desafiante. Hoy vemos lo líquido que está el escenario, como algunos suben y bajan. Pero son los expertos electorales los que dirán las causas. 

—Sobre su futuro, ¿no se le pidió asumir una candidatura al Congreso? 

—No, para mí las candidaturas ya fueron, el Parlamento no es lo que más me gusta. A mí siempre me ha gustado contribuir con ideas, contribuir a la política pública sin esperar nada a cambio.

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