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17 de Agosto de 2025Susana Jiménez, presidenta de la CPC: “Yo creo firmemente en la igualdad de oportunidades, pero no en los cupos reservados”
La primera mujer en presidir la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC) combina una agenda recargada de reuniones, encuentros políticos y propuestas económicas con una mirada crítica sobre el rumbo del país. Desde su despacho en la casona de Monseñor Sótero Sanz, la economista analiza los desafíos del crecimiento y la participación femenina en cargos de poder, en medio de un año marcado por las elecciones presidenciales. "Han habido cambios que, pese a ser bien intencionados, han terminado siendo perjudiciales para el mercado laboral", dice sobre la crisis de desempleo y las medidas del gobierno.
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Las jornadas de Susana Jiménez suelen ser ajetreadas. Mientras se prepara para unas fotos en su despacho en el segundo piso de la casona ubicada en Monseñor Sótero Sanz 182 -sede histórica de la Confederación de la Producción y del Comercio (CPC)- reconoce que, desde que asumió la presidencia del principal gremio empresarial del país en diciembre de 2024, sabía que el ritmo sería intenso y que habría poco espacio para lo personal.
Así y todo, la economista cuenta que su familia sabía lo que implicaba un cargo de alta exposición y demanda, sobre todo luego de su paso por el Ministerio de Energía, cartera que lideró entre marzo de 2018 y junio de 2019, durante el segundo gobierno de Sebastián Piñera. “No era algo desconocido para ellos”, comenta mientras se alista para cerrar esta entrevista y dirigirse a un almuerzo en la Cámara Nacional de Comercio (CNC), una de las ramas de la CPC.
Su rutina comienza temprano: antes de las 7.30 de la mañana ya está revisando prensa, correos y pendientes, salvo que tenga entrevistas radiales agendadas. Luego viene una seguidilla de reuniones que rara vez terminan antes de que caiga la noche; algunas son con autoridades de gobierno, otras con representantes del mundo empresarial.
Aunque en las últimas semanas además se ha juntado con los candidatos presidenciales Evelyn Matthei y José Antonio Kast y sus respectivos equipos -también tiene agendado un encuentro con Jeannette Jara- para hacerles entrega de un documento con 50 propuestas bajo el título de “Motores para impulsar el crecimiento sostenible de Chile”.
Además de resaltar los ejes principales del documento -centrado en impuestos, empleo, modernización del Estado, infraestructura y seguridad- Jiménez analiza la coyuntura política y económica del país, marcada por las elecciones de fin de año.
—Las propuestas que presentaron son muy detalladas y específicas, a diferencia de otros programas que la CPC ha presentado en el pasado. ¿Cuál diría que es el objetivo y qué buscan lograr con este documento?
—Nosotros habitualmente estamos siguiendo los proyectos de ley, las normas, las regulaciones. Pero la verdad es que cuando hay años electorales uno piensa en lo que necesita el país para hacer cambios importantes. Y Chile lo necesita, con un mercado laboral muy debilitado, con inversión que ha estado decayendo en los últimos años. Y en ese sentido, es un año muy importante para poder levantar propuestas de política pública que desde nuestra mirada, el mundo empresarial, el sector privado, vean como temas relevantes para mover la aguja y poder volver a crecer a ritmos más elevados.
Llevamos 10 años creciendo a menos del 2%, y si no hacemos cambios y no hacemos propuestas novedosas, en los próximos diez vamos a seguir igual. Y eso es insuficiente para un país que quiere desarrollarse, que quiere progresar, que quiere dar la oportunidad a los jóvenes, que quiere generar más empleo y también un ambiente propicio para el emprendimiento, para las pymes, para las empresas medianas y grandes.
—Hasta ahora, de lo que se conoce de los programas económicos de los candidatos presidenciales, ¿observa elementos o indicios que se asemejen a las propuestas que presentaron como CPC?
—Hasta ahora tuvimos la oportunidad de estar con Evelyn Matthei y su equipo, hoy día estuvimos con José Antonio Kast y su equipo, y el lunes vamos a estar con Jeannette Jara y su equipo, y la verdad es que sí, el crecimiento económico y la seguridad están hoy día en el foco de todas las campañas presidenciales.
Hemos visto, al menos en estas dos reuniones que hemos tenido, varias coincidencias, y eso es muy positivo, porque creo que el diagnóstico es compartido: necesitamos volver a generar progreso y desarrollo en el país, pero obviamente cuando uno hace la bajada de las medidas, bueno, ahí es donde uno va viendo si es que hay esa misma sensibilidad de dónde están los coyotes, y dónde están los nudos críticos que hay que destrabar.
“Han habido cambios que, pese a ser bien intencionados, han terminado siendo perjudiciales para el mercado laboral”, advierte la líder de la CPC
Hace unas semanas, el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) informó que la tasa de desempleo subió 0,6% en doce meses, hasta ubicarse en 8,9% durante el trimestre febrero-abril, mientras que la tasa de desocupación femenina saltó 0,9 puntos, hasta 9,9%.
Asimismo, la cifra de ocupados en el trimestre fue de 9.321.521, prácticamente igual a los 9.321.380 del mismo periodo del año pasado, con una diferencia de solo 141 personas.
—¿Cree que hubo una suerte de falta de atención por parte del gobierno para enfrentar la crisis del mercado laboral y fomentar el empleo?
—Lo que veo es que hemos ido generando regulaciones que han aumentado el costo de la contratación formal. ¿Y eso en qué se traduce, objetivamente? En que no hemos logrado recuperar la tasa de ocupación prepandemia, que tenemos un desempleo muy alto, no podemos acostumbrarnos a tasas del 8%, ya llevamos más de 30 meses, y que en los meses de invierno no sería extrañar que lleguemos al 9%. Y una informalidad que no cede. Hoy día uno de cada tres, uno de cada cuatro trabajadores, está en la informalidad.
Eso ha sido producto en parte de esta ralentización del crecimiento económico que ya lleva 10 años, pero también responde a cambios regulatorios. Y en eso estoy pensando específicamente aumentos sostenidos del salario mínimo que no se condicen con aumentos de productividad. Y eso, que es muy deseable, la única forma de lograrlo es con crecimiento económico.
Cuando se hace simplemente por un acuerdo legislativo, tienes el costo de que generas más desempleo porque hay mucha gente que va quedando fuera del mercado laboral. Después hemos tenido aumentos de costos en términos de reducción de jornadas, hemos tenido aumentos de costos con las alzas que se inician ahora, y van a ser progresivas, en tasas de cotización. No quiere decir que uno no esté de acuerdo en que hay que aumentar los ahorros por la jubilación, pero son costos que están incorporados al momento de contratar personas.
Por lo tanto, yo sí creo que ha faltado esa mirada que, además de ser más realista con la situación actual, está viendo lo que está sucediendo en el mundo entero con la automatización, la digitalización, la inteligencia artificial, lo que también pone una presión sobre la creación de empleo. Entonces, sobre tu pregunta, sí, yo diría que han habido cambios que, pese a ser bien intencionados, han terminado siendo perjudiciales para el mercado laboral.
“Las mujeres que llegan a cargos de alta dirección lo hacen por su trabajo, por su esfuerzo”
Con el propósito de acortar la brecha de género en el mundo empresarial, el Presidente Gabriel Boric recientemente promulgó la Ley “Más Mujeres en Directorios”, que impulsa la presencia femenina en las mesas directivas de las grandes compañías del país. Así, la norma fija una cuota máxima sugerida del 60% para el género con mayor representación en los directorios de las empresas.
El tema toca directamente a Jiménez, quien, además de ostentar el título de la primera mujer en liderar la CPC en sus 90 años de historia, ha frecuentado espacios dominados generalmente por hombres desde que ingresó a estudiar ingeniería comercial en la Pontificia Universidad Católica. Luego, trabajó como economista en el Banco Central, y también representó al Ministerio de Hacienda en Nueva York.
—¿Cómo cree que ha evolucionado el tema de las cuotas de género de las empresas en general?
—Yo creo que ha habido una acción intencionada desde el mundo privado, ha ido aumentando progresivamente la participación de las mujeres.
Ahora, normalmente se suele mirar los cargos de alta dirección. De hecho, la ley de cuotas de mujeres que promovió el Gobierno justamente mira a un segmento de alta dirección, aunque yo debo decir que, compartiendo el deseo de que cada vez haya más mujeres en esos cargos, creo que no veo con tan buenos ojos que se haya legislado la materia. Primero, porque es algo que está ocurriendo, y segundo, porque creo que se pasa a llevar otros bienes protegidos como el derecho de la asociación, el derecho de definir libremente tu gobernanza.
Y lo que realmente se necesita es promover la participación de las mujeres en todos los niveles de las empresas, para que sean más las que tengan acceso a estos cargos de alta dirección, que es lo que se ha puesto más en foco.
—Respecto de la misma ley, ¿cómo se hace para dejar de ser la mujer que cumple con la cuota, digamos, y ser considerada una más?
—Ese es uno de los temas por los que nunca estuve de acuerdo con legislar en materia de cuota, porque, efectivamente, tiene ese costo: nunca una mujer debe sentirse que está en el lugar en que está para cumplir una cuota. Las mujeres que llegan a cargos de alta dirección lo hacen por su trabajo, por su esfuerzo. Y por eso te decía, yo creo firmemente en la igualdad de oportunidades, pero no en los cupos reservados.
Para todas aquellas mujeres que hemos llegado a cargos de alta dirección, no quisiéramos jamás que hubiera un manto de duda que eso se debe a nuestras cualidades. Pero la legislación, si bien acelera los procesos y eso es positivo, tiene este costo de que de alguna manera se pueda poner en duda, o sencillamente de que se genere una suerte de rivalidad entre hombres y mujeres, porque todos esos cupos evidentemente van a ser un reemplazo de otros.
—¿Cómo ha sido trabajar y sentarse en mesas en las que suele haber mayor presencia masculina?
—Estoy acostumbrada, mi vida profesional siempre ha sido en un entorno muy masculino, por distintas razones. Yo siempre he tenido un círculo muy masculino, nunca me he sentido discriminada, creo que soy una persona que cree mucho en el esfuerzo, en el mérito, en el trabajo.
Y en ese sentido, por lo menos yo puedo decir que a mí se me han abierto las puertas felizmente y yo espero que, como primera mujer que preside la CPC, no voy a ser la última. Y eso es parte de este proceso cultural que estamos viviendo, donde ya no hay ningún espacio que sea de exclusividad, sino que todos están abiertos para hombres y mujeres.
—¿Le incomoda que le hagan este tipo de preguntas, justamente por ser mujer?
—No, yo creo que me da la libertad de decir lo que pienso, porque creo que cuando le preguntan a un hombre es mucho más compleja la respuesta. En mi caso, yo me siento libre de poder dar esa opinión, porque tengo el convencimiento que hay muchas mujeres con todas las aptitudes. También tengo el convencimiento de que las empresas están ocupadas, digamos, de ir incorporando y dándole más posibilidades a las mujeres.
También tengo conciencia de que las mujeres son muy autoexigentes, y por lo tanto, frente a nuevos desafíos tendemos a cuestionarnos mucho más si tenemos las competencias o no. Entonces debemos participar en iniciativas que refuerzan la convicción de que esas mujeres no solo tienen el talento, sino que el liderazgo para asumir nuevos roles. Esa es la forma de estimular y de abrir camino. Y por cierto, también ojalá hacer uno bien el trabajo para ir abriéndole puertas a las que vengan en el futuro. Siento que tengo la libertad de decirlo y que nadie me puede juzgar por el hecho de que yo soy mujer.
La conversación pendiente entre Jiménez y Jara por impuestos a empresas
—Con miras a las elecciones presidenciales que se avecinan, ¿qué le parece el cambio de discurso que ha tenido la candidata Jeannette Jara en el último tiempo? Ahora último ha planteado que ya no busca eliminar las AFP, ni nacionalizar el cobre y el litio, entre otras medidas.
—Yo creo que hay un espacio de ajuste de los programas desde lo que fue la primaria a lo que es sintetizar la visión de una coalición. Y eso me parece que natural que ocurra. Ahora, sí han habido inconsistencias y eso sí es preocupante; obviamente tiene que ser aclarado por la propia candidatura, más allá de que uno celebre de que posturas muy radicales desde el principio puedan ser morigeradas.
—¿Tiene afinidad con algún candidato más que con otro?
—No, a nosotros como actividad gremial nos corresponde abrir puentes con todos los que puedan ser futuros gobernantes, porque la actividad empresarial, los negocios, los proyectos de inversión, trascienden por mucho a un periodo de gobierno. En esto, las preferencias personales quedan en el ámbito personal.
Lo que nos corresponde es generar los puentes para poder tener una incidencia efectiva en el devenir del país, y eso significa tener puentes con el mundo parlamentario, con quienes gobiernan y, en general, con todos los tomadores de decisión también a nivel local.
Para nosotros es muy importante juntarnos con cada uno de estos candidatos, y es muy probable que a algunos les gusten más nuestras propuestas que a otros, eso es muy atendible. Pero cualquiera sea el resultado de la elección, a nosotros nos va a tocar seguir trabajando con esas distintas autoridades.
—Pensando en atraer más inversiones, y a diferencia de otros candidatos, Jara ha dicho que no estaría dispuesta a reducir los impuestos a las grandes empresas, ¿qué le parece su postura?
—Queremos convencerla, vamos a tener la oportunidad de estar con ella el lunes. Ella eso lo manifestó con fuerza, a pesar de que yo tenía cierta expectativa, porque dentro de las disputas en la primaria, la candidatura de Carolina Tohá sí estaba por bajar las tasas de impuestos corporativos. También lo dijo el gobierno actual, el ministro Marcel lo comentó públicamente, dijo que había que bajar las tasas de impuestos corporativos y eso va a generar mayor crecimiento económico.
Es una conversación que vamos a tener el lunes, se lo vamos a plantear porque hay suficiente evidencia, tanto nacional como internacional, de que una estructura tributaria más simple, más equitativa, menos costosa para el emprendimiento y para el desarrollo de proyectos de inversión puede generar un impulso económico importante. Y eso genera no solo empleo, no solo oportunidades retención de talento, también recaudación fiscal y eso es muy importante.