Tropera: la historia del matrimonio que creó una cervecería en Coyhaique y el éxito que los llevó a abrir su noveno local en el Drugstore
Con quince años de historia y nueve restaurantes en el país, Tropera busca afianzar su presencia en la capital. Tras su debut en Vitacura y su reciente apertura en el Drugstore de Providencia, la marca patagónica de cerveza y cocina planea inaugurar más locales en Santiago, manteniendo el sello que la hizo conocida en el sur: espacios con identidad propia, gastronomía de proximidad y cervezas ligeras.
Por Felipe Betancour 17 de Agosto de 2025
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Cuando a los fundadores de Tropera se les presentó la opción de abrir un nuevo local en Drugstore, sintieron que era la oportunidad indicada. El edificio de Avenida Providencia tenía algo que encajaba con la filosofía de la marca: un lugar con historia que impactara en la comunidad. Un espacio que reuniera gastronomía, moda y cultura era el siguiente paso para la compañía, que hace un año había inaugurado su primer local en la capital.
Su primera experiencia en Santiago fue abrir un restaurante en la entrada de Avenida Vitacura, un sector que hoy se ha convertido en un pequeño polo gastronómico, con espacios que tienen su propio sello, como los sándwiches de pollo frito de Chicken Lov U, las hamburguesas de Dipsy’s Backyard, la carta alemana de Tante Marlene o los brunch del Puelo Café.
Los buenos resultados del local en el sector oriente fueron el mejor respaldo para conquistar Providencia con una difícil misión: posicionar el nombre de la marca tal como en el sur del país, en uno de los barrios más dinámicos y cotizados.

Cerveza y naturaleza
Antes de inaugurar este noveno bar, Tropera ya acumulaba años de experiencia. El empresario chileno y ex guía de montaña Franco Valdés creó el restaurante junto a su esposa Catalina Prieto. La idea nació mientras cursaban un máster en negocios en la Universidad de Colorado, en Estados Unidos.
Fue en la región montañosa del estado de Colorado, cuando comenzó la idea de crear algo propio. Cuando aún eran estudiantes, tras un día de caminatas por la naturaleza, tomaron una cerveza en un bar del pueblo. Ese día probaron una Blanche, una cerveza de trigo liviana y con bajo grado alcohólico.
La experiencia de tomar esa cerveza fue, al menos, transformadora; desde ese momento comenzó la idea de crear una cervecería, proyecto que finalmente concretaron. En honor a ese instante que encendió la chispa, decidieron nombrar su primera cerveza Blanche como La Bota Sucia, en referencia a sus zapatos manchados de barros por el trekking. Con esto, comenzaron a trazar la identidad del local, la misma que han buscado llevar a sus nueve sucursales: ser un lugar de relajo donde se pueda tomar una cerveza tras un largo día en el cerro.
“Creemos que por lo que más nos destacamos es por la atención cálida, acogedora y con buena onda, propia de la gente de la Patagonia. Adicionalmente, nos hemos preocupado de traer ciertos elementos del sur que nos han caracterizado en nuestros proyectos, como la madera de laurel en los muros y cielos, barras para sentarse y compartir, como también los sabores que evocan Tropera en sus tártaros, pizzas y cervezas”, dice Franco Valdés, uno de los fundadores, sobre la esencia que han tratado de construir desde que abrieron su primer restaurante, Mamma Gaucha.

En 2010 abrieron su primer local en Coyhaique, capital gaucha, con una cocina autodenominada italo-patagónica. La idea fue mantener una cadena sustentable de productos, con una carta que combina tártaros, pizzas y preparaciones italianas, como ravioli con cordero deshilachado. Además, ofrecen ceviches y calamares a la romana.
La revolución de Puerto Varas
El segundo brewpub lo abrieron fuera de Coyhaique y causó toda una revolución en Puerto Varas. Se llamó Mesa Tropera y está a orillas del lago Llanquihue, en el Club de Yates de la ciudad, un lugar privilegiado que marcó un hito en la relación entre la ciudad y Tropera.
Una de las decisiones que tomaron fue que ningún local llevaría el mismo nombre que otro. Por eso, en Puerto Varas luego abrieron La Independiente Pizzería y la taberna cervecera Nosé, todos con su propia identidad, pero con el sello de la cerveza Tropera y sus preparaciones casuales.
Este sello se mantiene intacto en cada etapa de expansión, incluso al llegar a Santiago. El respeto por el diseño, el arte y la identidad del sur es intransable: las madera de laurel, las lámparas hechas con redes de pesca recicladas o botellones de cerveza, y la ambientación que evoca historias y paisajes patagónicos. Tropera no solo vende cerveza y comida; propone una experiencia que conecta tradición y modernidad, sin importar si el cliente llega desde una montaña de Aysén o desde el cerro San Cristóbal en Santiago.
Cerveza propia
A la par de los restaurantes, la pareja también comenzó a desarrollar su cervecería del mismo nombre, Tropera. El término se refiere a la persona que, a caballo, guía y controla un grupo de ganado —conocido como “tropa”—, es decir, un explorador que busca ir más allá, tal como las cervezas que empezaron a crear en la Patagonia.

Tras comenzar el proceso de hacer cerveza en el segundo piso del Mamma Gaucha, hoy cuentan con ocho tipos de cervezas e incluso han forjado alianzas con otros clásicos restaurantes de Santiago, como el nuevo local de El Hoyo, donde presentaron una colaboración especial con dos variedades: una rubia y otra negra.
La marca de cerveza hoy se puede encontrar desde la Región de Tarapacá hasta la Región de Aysén. Además, lograron forjar una alianza con el supermercado Jumbo para poder tener más puntos de distribución a lo largo de Chile. La planta cervecera se trasladó hasta Puerto Varas, luego de 10 años en Coyhaique, donde tienen la fábrica y producen hasta 50 mil litros mensuales, con los que elaboran sus nueve tipos de cerveza.
“Sin duda que nunca pensamos que íbamos a volar tan alto y encontrarnos ahora abriendo locales en Santiago. Pero cada local que abrimos busca lograr lo mismo que buscábamos en el primero: atender a una comunidad local de forma cotidiana, relajada, pero nunca comprometiendo calidad, excelencia y, lo más importante, que sea un lugar en que todos encontrarán un espacio”, dicen los fundadores sobre la expansión la marca.
El matrimonio aborda su llegada a Providencia y la definen como una comuna en la “que vivimos y le tenemos un profundo cariño y admiración”, y donde quisieron dar a conocer la cerveza y la marca en un lugar donde el auge y caída de restaurantes sucede mes a mes y donde la competencia por captar clientela es un trabajo arduo. Incluso, el mismo espacio que ocupan hoy ha visto pasar más de un bar y pizzería.

El fundador reconoce que los últimos dos años han sido al menos intensos entre el proceso de expansión de los restaurantes y también el negocio de la cerveza.
Para lograr sobrellevar estos meses, dice que lo han hecho gracias “a que venimos trabajando con un gran equipo desde antes de la pandemia, donde hemos logrado crear una visión común en qué y cómo queremos hacer nuestros proyectos. A su vez, a fines del 2021 inauguramos nuestra nueva planta cervecera en Puerto Varas, que hoy nos permite crecer con tranquilidad, haciendo cerveza de la que estamos tremendamente orgullosos”.
Los 15 años de experiencia de sus fundadores siguen abriendo el apetito por crecer en Santiago, luego de inaugurar este año su noveno brewpub. Franco Valdés asegura que su “intención es abrir dos o tres ubicaciones más en Santiago en los próximos años. No obstante, nuestra alma está en regiones y seguimos mirando oportunidades interesantes todo el rato y también es posible que sumemos algunas unidades en el futuro. Seguiremos buscando locaciones que nos permitan ser un aporte y buen impacto para la comunidad, y siempre con propuestas innovadoras y de vanguardia en lo gastronómico y cervecero”.
Ahora, la apuesta en el Drugstore busca igualar lo que han hecho en sus otros locales del sur, como el Club Alemán Tropera en Puerto Varas o el Biergarten Tropera en Frutillar, todos con nombre distinto pero con un sello propio basado en sus cervezas y en su ambiente relajado.



