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1 de Septiembre de 2025

“La plata se va toda en sueldos”: La crisis de la Fundación Artesanías de Chile que acumula millonaria deuda y la enfrenta con artesanos

La Fundación Artesanías de Chile, que hasta 2022 perteneció a la Red de Fundaciones de la Presidencia, enfrenta deudas con artesanos, museos y entidades financieras. Si bien recibe más de $1.300 millones anuales, este monto no ha bastado para mantener una operación rentable.

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Establecida el año 2022, la Fundación Artesanías de Chile era parte de la Red de Fundaciones de la Presidencia, antes conocida como la Coordinación Sociocultural. Esta red ha sido presidida desde 1990 por las primeras damas de Chile, como Cecilia Morel, Luisa Durán y Marta Larraechea.

Tras la llegada del presidente Gabriel Boric a La Moneda en 2022, la entonces pareja de Boric, Irina Karamanos, anunció que se desligaría del directorio de las seis fundaciones vinculadas a la Presidencia: Integra, MIM, Prodemu, FOJI, Chilenter y Artesanías de Chile. Así, los ministerios de Educación, Mujer y Equidad de Género, y de las Culturas se convirtieron en los encargados de definir la composición de sus directorios.

En conversación con El Mercurio, extrabajadores señalaron que la Fundación también dio “un giro desde una mirada comercial para la artesanía, con un elevado flujo de caja, a una nueva mirada de la artesanía como bien patrimonial y que tenía un flujo menor de recursos”.

Al ser una entidad de derecho privado y sin fines de lucro, la fundación opera como una institución colaboradora del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio y recibe financiamiento estatal. Si bien no tiene una supervisión directa de La Moneda, en su directorio sí hay una importante representación de funcionarios.

Durante su cuenta pública en marzo de 2025, se informó de su deuda consolidada de $1.008 millones. De esa cifra, $93 millones se adeudan a los artesanos proveedores, $56 millones son devoluciones de convenios y $486 millones corresponden a deudas con entidades financieras, además de otros ítems vinculados a gastos operacionales.

Además, de acuerdo con el acta de directorio de febrero 2025, la actual presidenta de la fundación, Beatriz Espinoza, menciona una deuda acumulada, un gasto total estimado en $3.116 millones y un déficit proyectado en $800 millones.

Un cambio de gestión sin continuidad agudiza la crisis

Artesanías de Chile media la venta de productos artesanales confeccionados por pueblos originarios y comunidades rurales que, generalmente, son adquiridos por turistas o son regalos de carácter corporativo. Durante el 2023 tuvo ventas por $1.300 millones, mientras que los ingresos proyectados para 2025 son de $1.037 millones.

En 2024 se firmaron convenios por $1.385 millones con los ministerios de las Culturas y del Trabajo. A esto se le suman aportes desde los gobiernos regionales de Tarapacá, Coquimbo, Ñuble y Biobío. Los reportes dan cuenta también de una “Subvención presidencial” de $995 millones en 2024. Dichos ingresos permitirían un funcionamiento normal de la fundación, pero según los artesanos, existirían problemas de organización y gestión.

De acuerdo con la ex directora ejecutiva de la fundación, Claudia Hurtado (2018-2022), se levantaron más de $1.500 millones, “que nos permitieron preservar y valorizar el patrimonio artesanal chileno”. Según una exmiembro del equipo comercial de Hurtado, la fundación “tenía el funcionamiento de una empresa privada. Había muchas ventas y un alto volumen de compra a artesanos. Pero cuando entra Leslye Palacios, que venía de un mundo más académico y no de los negocios, había deudas y compromisos adquiridos, que luego quedaron pendientes”.

Lo anterior lo rebate la misma Leslye Palacios (2022-2025): “Al asumir la dirección, asumí una entidad con déficit de arrastre, lo cual consta en actas y auditorías”. Según Palacios, la situación se debe a “un estancamiento en el aporte estatal, aumento de personal no justificado, impacto de la pandemia en los ingresos y deficiencias en la gestión”.

Todo eso terminó afectando a los artesanos. De acuerdo con el artesano de la región de Los Ríos, Javier Ruiz, nunca hubo un traspaso formal desde la gestión de Hurtado a Palacios. “Se fue acumulando una bodega llena de productos que iban quedando obsoletos”, dice.

Ruiz agrega que “la fundación se creó para darles una mano a los artesanos, pero somos nosotros los que hoy le estamos dando una mano a la fundación, porque entregamos productos aunque los pagos se realizan 30 días después”.

Desde la Region de Tarapacá, Aurora Gutiérrez, de la Agrupación Inti Sol de Pozo Almonte, recuerda que desde hace uno o dos años la fundación empezó a mostrar problemas: “Hoy ya no hay pedidos”. Gutiérrez agrega que “para las mujeres de Pozo Almonte, era el ingreso para nuestro hogar, y contábamos con eso mensualmente”.

La ruta hacia la crisis

En marzo de 2022, el sindicato de trabajadores le envió una carta a Irina Karamanos advirtiéndole que el crecimiento de la fundación no se correspondía con la cantidad de trabajadores, “lo que provocó una importante sobrecarga laboral y suplencias improvisadas en todas las áreas”.

Sin embargo, lo anterior es cuestionado por algunos artesanos y extrabajadores: “No sabemos por qué hay tanto personal. Ingenieros y personas que no tienen que ver con el trabajo de la fundación. La plata se va toda en sueldos”, dice el artesano Javier Ruiz. Esto se respalda en los estados financieros, pues se destinaron más de $1.563 millones a gastos de personal en 2022 y $1.775 millones en 2023.

Leslye Palacios discrepa y sostiene que entre 2020 y 2021 hubo un “crecimiento de personal no justificado”, con un alza del 35% en la dotación, y “sin un aumento paralelo en los aportes estatales, ni una evaluación de la sostenida disminución de las ventas”. En su memoria 2024, la fundación reconoce haber adoptado “medidas difíciles y complejas de reorganización interna y ajuste presupuestario para hacer frente a una crisis financiera derivada de múltiples factores”.

El año pasado redujeron su personal de 84 a 64 trabajadores, lo que “significó asumir costos sociales y económicos complejos”. Además, de las ocho tiendas que tuvieron en 2022, actualmente solo quedan cinco: en el aeropuerto, Centro Cultural La Moneda, Museo de Arte Precolombino, centro comercial Casa Costanera en Vitacura y en la plaza de la ciudad de Puerto Varas.

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