Opinión
21 de Septiembre de 2025
Perfil de Bárbara Figueroa: Con un pie en Jara y con el otro en Jadue
Por Kike Mujica
Bárbara Figueroa es la encargada de mediar entre la dirigencia del PC y el comando de Jara. La de jugar al toma y daca. Es la voz autorizada para difundir un mensaje enredoso: Jara desde que es candidata dejó de ser comunista sin dejar de serlo. Y mantener la paz entre el "jarismo" y el "jaduismo", sobre todo ahora que el exalcalde fue defenestrado como candidato y la postulante a La Moneda lo miró por TV. Este es el desafío de la “casco azul” del PC.
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En la última elección del Comité Central del Partido Comunista, Daniel Jadue fue el octavo militante más votado. Jeannette Jara se situó en el lugar 31. El PC -la dirección lo niega- se percibe dividido entre la candidata presidencial y el recién defenestrado postulante a diputado.
Jadue es un tótem del PC. Jara aún no, pero podría ser la primera mandataria en la historia del partido. Desde la vuelta a la democracia, el PC ha tenido tres militantes en un desafío presidencial: Gladys Marín (obtuvo 225.224 votos en 1999), Daniel Jadue (692.862 en 2021) y Jeannette Jara (825.000 en 2025).
La determinación del Tricel, de eliminar a Jadue del padrón electoral -y por ende vetar su candidatura- es una prueba de fuego para el PC.
Jara no se ha inmolado por el exalcalde. Lejos de eso. Lo ha repetido más de una vez: por ella, Jadue debería preocuparse de su defensa legal, más que de una candidatura.
La distancia es evidente. Buena parte de la derecha cree que es tongo.
¿Podrá el partido dividirse sin fracturarse? ¿Quién es más importante para el futuro del PC: Jadue o Jara?
La mandatada para alinear al partido, con un pie en Jara y otro pie en Jadue, es Bárbara Figueroa, secretaria general del PC, que se ha convertido en una especie de “casco azul” dentro de la colectividad.
Una de las decisiones claves que debe tomar Bárbara Figueroa y el PC, me dicen en el comando de Jara, es decidir si escalarán la defensa de Jadue -por ejemplo, concurriendo a organismos internacionales- o cerrarán el capítulo para no enredar a Jara.
“Hemos sido claros: el PC no debería haber inscrito a Jadue, sabiendo que había riesgos de que el Tricel acogería su exclusión”, dice una fuente del PS.

La primera en la CUT
Bárbara Figueroa (46 años) y el PC son compañeros de vida. Su padre Rodrigo Figueroa fue regidor comunista por San Fernando hasta 1973 y luego alcalde en el 2000.
Bárbara Figueroa ingresó a las JJ.CC. a los 15 años.
“La vida de ambos -si bien mi mamá no ha tenido un rol público, ella también es una militante jugada y comprometida- me ha marcado harto”, ha contado.
Otra fuente de inspiración fue Gladys Marín. “La conocí cuando estaba en la Jota, pero no intimé con ella. Participé de varias reuniones y visitó varias veces a mi padre después que lo eligieron alcalde. Ella era una mujer muy potente y es un referente muy importante; ella le impuso al partido la posibilidad de abrirse, no solo ser un partido de masas, sino de diversidad y eso ha sido fundamental para las transformaciones que el PC ha tenido. Ella era muy femenina, no era una política masculinizada y siendo de mucha fuerza, ímpetu y convicción, podía ser muy dulce, cálida y seductora”. Bárbara Figueroa estudió pedagogía en Filosofía en la UMCE. También sicología en la Universidad Academia de Humanismo Cristiano.
“Venía de una experiencia militante, de dirección y para mí era lógico que mi llegada a la U no era solo para estudiar. Tuve harto aprendizaje porque viví el proceso de reconstrucción de la Confech y hubo mucha batalla porque en ese momento Ricardo Lagos era ministro de Educación y presentó proyectos que finalmente se fueron implementando”.
Egresada, trabajó como profesora en colegios municipales y subvencionados de Maipú, Colina, Macul, La Pintana, Puente Alto y Santiago (Liceo 1).
En 2008, Bárbara Figueroa decidió entrar al sindicalismo. Fue asesora del histórico líder del magisterio, Jaime Gajardo, padre del actual ministro de Justicia. Luego, fue directora nacional del Colegio de Profesores. En 2009 se presentó como candidata a diputada, pero no fue electa.
En 2011 fue el nexo de la gremial con los estudiantes universitarios que hoy gobiernan el país.
En 2012, Bárbara Figueroa saltó a la presidencia de la CUT. Su triunfo fue sorpresivo. Derrotó al socialista Arturo Martínez, que llevaba 12 años al mando de la gremial. Fue la primera mujer en dirigirla. Y se quedó nueve años en el cargo.
En la CUT, su interlocutora en el gobierno fue la entonces ministra del Trabajo, Evelyn Matthei.
En 2021, postuló a la Convención Constituyente. No fue electa.
En 2022, el Presidente Gabriel Boric la designó embajadora en Argentina. Estuvo ahí hasta septiembre de 2023 cuando fue designada secretaria general del PC.
En ese entonces, su renuncia a la embajada generó sorpresa en el mundo político -no en quienes conocen la interna del PC- porque se pensaba que iba a haber un golpe generacional en el partido con el ascenso de la diputada Karol Cariola a la primera línea de la directiva. Finalmente, eso no ocurrió y se optó por la experiencia de Figueroa.

“Desdramatizar”
Figueroa es la encargada de mediar entre la dirigencia del PC y el comando de Jara. La de jugar al toma y daca. Es la voz autorizada para difundir un mensaje enredoso: Jara desde que es candidata dejó de ser comunista sin dejar de serlo.
De acuerdo a esto, a lo ecuménico de su candidatura, no es obligación que Jara esté de acuerdo con su partido. No es problema que se declare socialdemócrata -es como si un republicano se declarara estatista-; no es polémica que diga que prefiere ver a Jadue defendiéndose de sus problemas judiciales que en campaña.
Bárbara Figueroa cumple el rol de “desdramatizar”. “Jara no tiene por qué hacerse cargo de un debate a nivel partidario”, dijo esta semana por las declaraciones de Jara respecto al fallo del Tricel.
En la puerta del comando aseveró que “aquí no hay que construir polémicas donde no existen. Este ha sido un punto latamente conversado, insistir en que este es un debate con la candidata es no hacerse cargo de que lo que hoy día ocurre: que la derecha no quiere competencia y por la vía administrativa está tratando de bajar una candidatura”.
Si la derecha, como dice Figueroa, es la culpable del entuerto, de “sacar a Jadue de la carrera democrática”, de eliminarlo por “vía administrativa”, de crear “una artimaña” para cancelarlo, ¿cómo, después de toda esa artillería de acusaciones gravísimas, se sustenta el argumento de que no es necesario que la candidata Jara se pronuncie? ¿No debe tener opinión frente a una denuncia así de grave? ¿Cómo presidenta, en caso de ganar, se manifestará en contra de estas arbitrariedades?
Los argumentos del PC y de Figueroa sobre la persecución en contra de Jadue serán tema en los próximos debates. La pregunta que complicará es: ‘candidata Jara: ¿cree, como su partido, que esto es una conspiración contra Daniel Jadue?’
Si dice sí, se complica. Si dice no, se complica.

Jara vs Jadue
En mayo de este año, un mes antes de las primarias, Jadue abrió los fuegos contra la candidatura de Jara.
“Yo les quito valor a las primarias, creo que no son un elemento democrático. No me convencen. Te abre la posibilidad de que gente que no es militante y que no le interesa la política vaya a votar por motivaciones muy distintas, que es lo que ya nos pasó en 2021”, dijo el exalcalde de Recoleta.
Agregó:
-Si llegan dos millones es porque la derecha va a intervenir en nuestra primaria y van a decidir con quién quieren competir… Uno, es que vayan a votar por Tohá para asegurar que gane quien gane, ellos sigan gobernando. Pero también podrían ir a votar por Jeannette, porque podrían pensar que sería más fácil para el candidato de la derecha competir con una comunista y tratar de instalar estas campañas de odio y de anticomunismo brutal”.
Jara se la devolvió en junio cuando Carmona insinuó la idea que Jadue se podría integrar al comando de Jara, luego de que la justicia le rebajara la medida cautelar al exalcalde.
“Queda una semana de campaña, entonces yo no veo mucho sentido en estar cambiando el equipo de comando ahora”, dijo.
“Ahora, si él se va a integrar a la campaña como todos los militantes y la gente que adhiere a esta campaña a ir a volantear y todo lo demás, siempre son bienvenidas todas las manos, pero el comando que es el que organiza la campaña está confirmado hace tiempo, la campaña va bien y queda solo una reunión, así que en realidad no va a pasar”, aseveró.
Bárbara Figueroa ha dicho que en el PC caben el debate, las diferencias y la deliberación. Pero una vez que se llega a una síntesis se opera “con principios leninistas de organización -unidad de acción, centralismo democrático-, lo que no resta, en ningún caso, la posibilidad de crítica”.
A Bárbara Figueroa se le identifica con la facción de Lautaro Carmona. Jara es aliada de los contestatarios: los que se oponen a Carmona.
Los ruidos intestinos del PC, desde la muerte de su exlíder, Guillermo Teillier, no pasan inadvertidos para el mundo de la izquierda.
Un destacado dirigente del PS me dice que la tensión entre el partido y su candidata es evidente, pero “como es el PC, podrá conllevar esto sin quebrarse”.
“A veces queda la sensación de que al PC le complica más ganar la elección que perderla”, me dice un dirigente del socialismo.
“Eso es irrisorio: estamos con todo con Jara. El mejor ejemplo es que le hemos dado, y lo hemos hecho público, total autonomía para su campaña”, refuta un dirigente PC.
Parte importante del final de esta aventura presidencial -algo inédito para el PC- recae en las manos de Figueroa.
¿Será ella la heredera de Carmona?
La tradición de las últimas dos décadas es que él o la secretaria general ocupe luego la presidencia del partido. Así fue con Gladys Marín (2202-2005), Guillermo Teillier (2005-2023) y Lautaro Carmona.



