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La expresidenta Michele Bachelet compartió unas palabras con el Presidente español, Pedro Sánchez. Foto: Marcelo Segura / Presidencia.

Política

24 de Septiembre de 2025

El día después de la candidatura de Bachelet a la ONU: su protagonismo junto a líderes de izquierda, el apoyo de Petro y múltiples selfies

La expresidenta acaparó la atención en un encuentro desarrollado por mandatarios ligados al progresismo, luego de que el Presidente Gabriel Boric la nominara como candidata a secretaria general de las Naciones Unidas. Allí tejió los primeros respaldos a su nominación. “No ha visto bailar a Michelle Bachelet todavía”, les dijo Boric a sus pares, a modo de broma.

Por Rodrigo Córdova, desde Nueva York.
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Con 15 minutos de antelación ingresó la mañana de hoy miércoles la expresidenta Michelle Bachelet a un salón de Naciones Unidas que alojaría a partir de las 10 de la mañana la reunión de alto nivel “En Defensa de la Democracia, combatiendo el Extremismo”, encabezada por el Presidente Gabriel Boric y que reunió a sus pares Lula da Silva, de Brasil; Pedro Sánchez, de España; Yamandú Orsi, de Uruguay; y Gustavo Petro, de Colombia.

De inmediato la exmandataria se convirtió en el centro de atención: diplomáticos y miembros de distintas delegaciones se acercaban a saludarla, conversaban con ella y hasta le pedían fotos.

Incluso algunos compatriotas aprovecharon el momento para fotografiarse con Bachelet, entre ellos la exministra de Justicia del Presidente Boric, Marcela Ríos, y el director ejecutivo de Rumbo Colectivo, Tomás Leighton, quien más tarde sería mencionado por Boric en su discurso a propósito de la conformación de la Red Internacional de Pensamiento Democrático.}

Pasadas las 10:00, el Presidente Boric hizo su ingreso sin chaqueta, intercambiando saludos informales con los asistentes. Poco después, con su abrigo puesto, llegó Pedro Sánchez y ambos compartieron una conversación distendida, entre risas, a la que más tarde se sumó el mandatario uruguayo, Yamandú Orsi. El propio Sánchez, de hecho, aprovechó el ambiente para acercarse a Michelle Bachelet y compartir unas palabras.

Minutos más tarde arribó Lula da Silva. En medio de los saludos, de pronto se apagaron las luces del salón, que albergaba a más de un centenar de asistentes entre jefes de Estado, ministros, diplomáticos, asesores, periodistas y fotógrafos. Fue como una señal: poco a poco, los presentes comenzaron a tomar asiento y a guardar silencio, preparando el inicio de la sesión.

El Presidente Yamandú Orsi saludando al Presidente Gabriel Boric junto al Presidente Pedro Sánchez en la previa de la actividad. Foto: Marcelo Segura / Presidencia.

El apoyo explícito de Petro a Bachelet

Con los líderes latinoamericanos ya en la testera —a excepción de Gustavo Petro, que aún no llegaba—, el Presidente Boric abrió oficialmente la reunión.

“Las amenazas a las labores democráticas están a la orden del día, a diferencia del pasado, y esto lo sabe muy bien España en el 36, Brasil en el 64, Chile en el 73 y Uruguay en los 70. Los quiebres de la democracia quizá ya no son con golpes de Estado como en el siglo XX, sino que van poco a poco tomándose las instituciones, desprestigiando a quien piensa distinto y tratando al adversario como enemigo”, comenzó diciendo Boric.

Con ello, llamó a las fuerzas de izquierda a “hablar en positivo” e indicó que “las fuerzas progresistas, lo que no tenemos permitido, es el desánimo, el bajar los brazos porque todos y todas quienes creemos en que es posible un mundo más justo en donde prime la solidaridad sobre la competencia y la paz social sobre la guerra, sabemos que las voluntades humanas las que determinan el destino de la historia”.

Con ello dio paso a las intervenciones de quienes lo acompañaban en la testera, con un tiempo límite de cuatro minutos para cada orador. “Parto con el maestro Lula”, anunció.

Michelle Bachelet se ubicó en primera fila, entre el Ministro de Justicia de Brasil, Ricardo Lewandowski, y la representante de Chile ante la Onu, Paula Narváez. Foto: Marcelo Segura / Presidencia.

El Presidente brasileño, fiel a su estilo, bromeó con que era un “vicio latinoamericanista” extenderse en los discursos y prometió ser breve. No lo logró: relató sus inicios como obrero metalúrgico y sus primeros pasos en política, insistió en la necesidad de corregir errores del progresismo y llamó a convocar a más sectores al debate democrático. Su intervención superó los ocho minutos.

Boric, a modo de advertencia y en tono de broma, indicó que utilizaría el mazo de juez sobre la testera si se superaba el tiempo asignado en las siguientes intervenciones.

Fue el turno de Sánchez, quien optó por no usar sus minutos. Explicó que le resultaba más interesante escuchar a otros jefes de Estado y al premio Nobel de Economía, George Stigler, que también intervendría más adelante.

Orsi, en cambio, utilizó precisamente sus cuatro minutos para subrayar la importancia de convocar no solo a la izquierda, sino también al mundo liberal que rechaza los extremismos.

Mientras Lula hablaba, hizo su entrada Petro. El mandatario colombiano, al iniciar su intervención, bromeó sobre el orden de los chilenos a propósito de la rigidez del uso del tiempo y dijo que, en cambio, en su país se bailaba mejor. Boric retrucó: “No ha visto bailar a Michelle Bachelet todavía”.

Entre las risas de la sala, Petro lanzó su respaldo: “Entonces vamos a invitar a bailar a Bachelet aquí en Naciones Unidas, ojalá en la secretaría general donde nos invite”. El comentario fue recibido con aplausos y celebraciones, sellando así un apoyo explícito a la exmandataria.

El bloque progresista en proyección

Esta fue la tercera instancia en que los líderes de Chile, Brasil, Colombia, España y Uruguay concretan una reunión de alto nivel, ahora acompañados por una red de centros de pensamiento que ya trabajan de manera colaborativa.

A diferencia de las ocasiones anteriores, esta vez se sumaron más jefes de Estado que aprovecharon sus cuatro minutos de intervención —casi todos cumpliendo estrictamente el tiempo— para proyectar una participación sostenida en el bloque. Entre ellos, representantes de Bolivia, Albania, Senegal, Guatemala, San Vicente y las Granadinas, Cabo Verde y miembros del Consejo Europeo.

En la sala también destacó la presencia de Axel Kicillof, gobernador de la provincia de Buenos Aires y rostro activo del kirchnerismo, quien asistió en representación propia.

Tras las exposiciones finales, Sánchez tomó la palabra para compartir sus reflexiones, ya que había renunciado a intervenir en su turno inicial. Señaló que persisten desafíos relevantes para el progresismo y para la defensa de la democracia, pero recalcó la necesidad de dar continuidad a este tipo de encuentros. Al cierre, Sánchez invitó a todos a participar en la próxima versión: “El próximo año, en la capital de mi país”, aseguró.

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