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Francisco Paredes / The Clinic

Ciudad

24 de Septiembre de 2025

“Es como si hubiera caído una bomba”: A dos meses de brutal incendio en edificio de Plaza de Armas, vecinos aún no pueden regresar y siguen pagando gastos comunes

Apenas les han permitido ingresar al edificio en un par de ocasiones y por menos de quince minutos, por lo que los vecinos aún no logran sacar sus pertenencias de sus departamentos. Además, critican que estos últimos meses les han seguido cobrando el mismo valor de los gastos comunes y que sufren la incertidumbre de no tener fecha para poder volver, dado que aún no está el informe que indique su habitabilidad.

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Ventanales rotos, pintura salida, ascensores dañados, murallas manchadas con humo, plaga de moscas y ratones, y puertas rotas se ven en el edificio de Plaza de Armas, tras el brutal incendio que casi consumió al edificio residencial el pasado 10 de julio. Esto debido a que en la bodega subterránea del edificio existían productos tóxicos combustibles.

El siniestro dejó fuertes imágenes en el inmueble ubicado en la calle 21 de mayo con Monjitas, como la de un residente teniendo que saltar de su balcón para escapar de las llamas que consumían el edificio. Hoy, a dos meses y medio del incendio, el lugar permanece deshabitado. Y los 200 residentes evacuados viven con la incertidumbre respecto de cuándo volverán.

“Uno piensa que cuando te compras un departamento de alguna forma está asegurado, tienes las cosas resueltas. Por lo menos tenía casa. Hasta el 10 de julio yo tenía casa. Y vivía con mis mayores obligaciones que eran los gastos comunes, que son 50 lucas. Ahora no tengo dónde vivir”, cuenta uno de los propietarios, Patricio Elgueta (46).

“El edificio está como si hubiera caído una bomba”, cuenta Blanca Montt (69), residente de un departamento en el piso 11, del cual es propietaria.

24/9/2025 – Edificio y galería comercial ubicada en 21 de mayo con Monjitas, Plaza de Armas, y que sufrió un incendio permanece deshabitada tras el siniestro.
(FRANCISCO PAREDES / The Clinic)

Al concurrir al edificio, rodeado por vallas, se puede observar los departamentos en algunos casos sin ventanas, y un par de banderas de Chile. Según los vecinos, todo quedó tal y como estaba en julio, puesto que apenas los han dejado entrar en un par de ocasiones, por turnos, para buscar ropa, por no más de 15 minutos.

Los departamentos no quedaron dañados, comentan, salvo las puertas de unos 30 departamentos que los bomberos tuvieron que romper; aunque sí se habrían destrozado los ventanales y los espacios comunes, además de que los ascensores quedaron inutilizables.

Boris Schuler (44), por ejemplo, cuenta que también es propietario, y desde julio su vida dio un vuelco. Incluso, comenta que a raíz de lo que ocurrió, perdió su trabajo. “Realmente es agotador (…). He tenido la oportunidad de ingresar en dos oportunidades por menos de 10 minutos. Tengo lo mínimo en ropa, solamente me estoy dando vuelta con ropa para una semana y menos”.

Lo mismo cuenta Blanca: “Fue súper caótico para nosotros (…). Con mi hija estamos arrendando, que no deja de ser menor porque hemos tenido que incurrir en arrendar, en pagar gasto común, en comprarnos ropa, en ir adquiriendo cosas para la casa porque llegamos a un departamento vacío. Porque del departamento no hemos podido sacar nada”.

Al igual que Blanca, Boris y Patricio comentan que también han tenido que vivir de allegados en otros lugares. En el caso del primero, con otras siete personas en la casa de uno de sus amigos en Lo Espejo, la cual le pidieron abandonar a fin de mes; mientras que el segundo se estaba quedando en Melipilla en un terreno de sus padres, y ahora se encuentra buscando arriendo en Santiago.

Foto del edificio en la segunda quincena de agosto. Crédito: cedida.

Vecinos critican que gastos comunes no han disminuido

Además, hay otro dilema: les han seguido cobrando los gastos comunes de estos dos meses sin rebaja, pese a que el edificio está deshabitado.

“Yo lo consulté con un abogado y me dice que sí, debería bajar el gasto común, pero no se debe eliminar por completo porque todavía están los trabajadores del edificio, los consejos y los guardias, la persona personal del pueblo. Entonces por eso no se puede eliminar el gasto común. Pero yo entiendo que se podría haber finiquitado a esas personas y haberlas vuelto a contratar una vez que ya el edificio estuviera habitable”, critica Blanca.

“No tiene sentido lógico que se esté gastando lo mismo siendo que no hay habitabilidad, o sea, no puede ser que se esté pagando la misma cantidad de luz, la misma cantidad de agua”, dice Boris.

“Cobraron todo como si lo hubiesen hecho, por ejemplo, fumigaciones, y nada de eso pasó”, cuestiona Patricio.

Propietarios todavía sin fecha para volver

Lo peor, comentan los vecinos, es la incertidumbre con la que viven. Y es que todavía no reciben el informe IDIEM, correspondiente a que se confirme si el edificio puede volver a ser habitable o no, y en algunos casos temen que de cumplirse los 90 días del siniestro, no podrán solicitar la póliza de sus respectivos seguros.

De todas formas, Schuler comenta que “no hay nada firme porque recién, solo recién, terminaron de sacar el material de desecho que estaba en la bodega que se incendió, pero falta todo el subterráneo que hay que limpiar y posterior a eso hay que seguir limpiando hacia arriba del edificio”.

Montt comenta que ha debatido con su hija sobre si vender el departamento, pese a que llevaba 12 años viviendo ahí, pero eso también es un dilema. “¿Cómo vamos a vender? Si esto fue noticia nacional. Entonces yo le digo a mi hija que tenemos que venderlo de cualquier manera, o que el seguro nos pague. Si tuviéramos acceso al informe del IDIEM… Pero ya los plazos se acortan”, cuenta la propietaria.

Críticas a la administración del edificio

El escenario para los residentes es desolador, no solo por el impacto que significó en la comunidad el incendio del edificio, sino porque se suma a una serie de críticas y malos ratos que han sufrido estos últimos años.

Dos interventores en dos años, con sueldos pagados por los vecinos; sospechas de tráfico de influencias; irregularidades en arriendos, narcotráfico y prostitución. Ese era el día a día de los residentes incluso antes del incendio, y que generó que hoy en día los habitantes ya estén cansados de su situación.

“El tema administrativo ha sido horrible porque estamos intervenidos, teníamos un interventor y después el otro renunció, después tuvimos a otro, y ahora estamos con otro interventor que la verdad se lleva un tremendo sueldo y para el edificio no ha hecho nada”, dice Blanca.

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