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Gustavo Gatica: “Me siento bastante distante de la gente que propone que en un eventual gobierno de Kast o de Kaiser va a haber un estallido social”

Gustavo Gatica, candidato a diputado por el distrito 8, reflexiona sobre su salto a la política a casi seis años del estallido social que lo convirtió en símbolo de las movilizaciones. Habla de las negociaciones fallidas con el Frente Amplio y recuerda que el propio Presidente Gabriel Boric lo felicitó y agradeció su disposición antes de que el comité central descartara su candidatura. También explica por qué finalmente optó por el Partido Comunista y cómo su formación como psicólogo lo llevó a definir la salud mental como su principal bandera. “Quiero que voten por quién soy, no por lo que me pasó”, afirma.

Por Sebastián Palma y Martín Browne 28 de Septiembre de 2025
Felipe Figueroa / The Clinic
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El 8 de noviembre de 2019, a pocas semanas del estallido social, Gustavo Gatica quedó ciego tras recibir disparos de perdigones lanzados por Carabineros. Su caso se transformó rápidamente en un símbolo de las movilizaciones. Durante las dos semanas que permaneció internado en la Clínica Santa María, fue visitado por decenas de personas que quisieron manifestar su solidaridad.

Entre ellas estuvo el comediante Felipe Avello; también Esteban Paredes, ídolo máximo de Colo Colo, el equipo del que Gatica es hincha. Incluso llegaron los integrantes de su banda favorita, Planetario, que entraron con guitarras y le dedicaron su canción Piola, cuyo verso dice:

 “Yo necesito que seas fuerte para poder levantarme, cuando yo no lo sea”.

A la clínica también acudieron políticos de distintos partidos. Gatica, aún en shock por la pérdida de la vista, recibía aquellas visitas entre la confusión y el agobio de tanta expectación. Sin embargo, hubo una presencia que le resultó más cercana: la de Gabriel Boric, entonces diputado, quien había tenido un rol activo durante las manifestaciones posteriores al 18 de octubre y que comenzaba a perfilarse como una figura política de proyección.

–Muchos políticos me visitaron en la clínica, pero con Gabriel sentí una cercanía distinta, quizás algo generacional– recuerda Gustavo Gatica, en conversación con The Clinic–. Desde entonces hemos tenido una relación cercana, aunque no cotidiana.

Desde su salida de la clínica han pasado más de seis años, Gatica ya no es el joven de 21 años. Hoy, a sus 27, se tituló como psicólogo, carrera en la que ejerció como independiente, en un centro creado por él y un grupo de colegas, y también en el sector público, particularmente en un centro de acompañamiento en salud mental administrado por la Municipalidad de Estación Central. 

Reconoce que su propia experiencia traumática le ha servido en su trabajo de psicoterapia. También que la salud mental es el eje principal de su proyecto político, el mismo que hoy lo tiene como candidato del distrito 8 como independiente, pero con un cupo del Partido Comunista. Esto, tras un bochornosa negociación con el Frente Amplio que prácticamente lo erigió como su candidato, pero sin haberlo expuesto en su comité central, el que finalmente optó por la candidatura de Tatiana Urrutia. 

Tan segura era su opción que el propio Presidente Gabriel Boric llamó a su antiguo conocido para felicitarlo, e incluso agradecerle, por ser el candidato de su partido. 

—¿Cómo fue todo lo que vivió desde que decide ser candidato, hasta este momento en que las puertas se le abrieron en el Frente Amplio, se le cerraron, y se volvieron a abrir en el PC?

—Yo tomé la decisión de ser candidato, después de reflexionarlo mucho, de conversarlo con mi círculo más cercano, y me acerqué a dos partidos políticos que yo sentía que tenía más afinidad política. Me acerqué al Frente Amplio y me acerqué al Partido Comunista. Y con ambos me reuní. Me reuní con Constanza Martínez y me reuní con Lautaro Carmona.

—¿Cómo fueron esos acercamientos?

—Con ambos tuve conversaciones, les dije que quería poner mi candidatura a disposición en el distrito 8, que ese era mi interés. Y por cierto, a ambos les dije que estaba conversando con el otro partido. Y en algún momento las conversaciones con el Frente Amplio avanzaron un poco más. Constanza Martínez mostró mucho interés en que yo fuera candidato por el Frente Amplio. Y yo quise ser muy respetuoso del mecanismo que el Frente Amplio iba a tener para tomar esa decisión. Como ya es de conocimiento público, el comité central del Frente Amplio tomó la decisión de no llevarme como candidato. Es ahí que yo respeto esa decisión, digamos, la respeto profundamente, y al conversar con el Partido Comunista, ellos me dicen que las puertas siguen abiertas para mi candidatura, y me reúno con ellos, y se concreta.

—¿Y hubo algún minuto en que se sintió candidato del Frente Amplio?

—O sea se instaló la idea en los medios, como que era muy probable que yo fuera candidato por el Frente Amplio, porque además tuve varias reuniones con Constanza (Martínez), con Andrés (Couble), pero yo nunca me sentí candidato. O sea, yo sabía que tenía que haber una ratificación del comité central.

¿Habló con algún otro histórico del Frente Amplio? El Presidente, por ejemplo.

—Sí. O sea, cuando empiezan a aparecer noticias de que yo podía ser candidato, me llamó el Presidente. Me llamó a mi celular y primero me felicitó me dijo: ‘Hay que tener valor. Felicitaciones por este paso que estás dando, sé que lo vas a hacer bien’. Y luego me agradeció por confiar en su partido para ir de candidato.

¿Luego fue muy raro para usted que la máxima figura, el Presidente de la República, diera por hecho que era candidato de su partido y que no se concretara? 

—Sí, es curioso, pero no me lo tomo personal.

¿Hubiese ido como candidato si es que ni el Frente Amplio ni el Partido Comunista lo apoyaban?

—La idea de ser independiente a mí no me seducía mucho. Creo en los proyectos colectivos como una convicción política. Creo en los proyectos colectivos, no creo en los proyectos individuales. Entonces, si me acerqué a estos dos partidos era porque sentía esa afinidad política. Si me preguntas si es que hubiera ido de igual forma, no lo tengo tan claro. Creo que no.

—No así como Fabiola Campillai, quien tomó ese camino. 

—Sí. Fabiola Campillai tomó esa vía, le fue muy bien a nivel electoral, es respetable. Ella tiene su agenda, yo la quiero mucho. No es ni mi convicción política, pero la respeto profundamente.

–Considerando que para usted los Derechos Humanos son una causa prioritaria. ¿Qué postura tiene ante las visiones que tiene el Partido Comunista, partido por el que es candidato, en materia de derechos humanos? No en Chile, sino que en el resto mundo.

–Para mí, mi convicción más profunda son que los derechos humanos se respetan siempre, en cualquier lugar. Ahora, si quieren hablar de Cuba o Venezuela, yo creo que a la gente no le interesa saber de Cuba o Venezuela. Estoy enfocado en lo que tengo que hacer, en mi trabajo como candidato y espero en el futuro como parlamentario y asegurarme que en Chile no se vuelvan a violar los derechos humanos.

“Si hubiera sido constituyente hace cuatro años tal vez hubiera sido por presiones de personas que querían que ocupara ese rol”

Para Gustavo Gatica no era la primera vez que lo invitaban a dar el salto a la política. En 2021, durante el primer proceso constitucional, recibió llamados de distintos sectores para postular a un cupo. Incluso el Club Social y Deportivo Colo Colo lo buscó, con la idea de tener un constituyente propio. Sin embargo, Gatica optó por un camino distinto al de otras figuras asociadas al estallido social —ya fuera por haber sido víctimas de hechos de violencia o por la visibilidad que alcanzaron y que quisieron capitalizar en política—: decidió terminar sus estudios y prepararse profesionalmente.

“Creo que durante todo este periodo me he tomado los tiempos de hacer las cosas cuando yo las siento. Si hubiera sido constituyente hace cuatro o cinco años, tal vez hubiera sido por presiones de otras personas que querían que yo ocupara ese rol. Tengo la seguridad y el orgullo de que me tomé mi tiempo para tomar decisiones cuando yo las sentía. En este momento sentí el deseo de ser candidato, el deseo de querer hacer cosas, de poder cambiar las cosas. Y así lo estoy haciendo, con esa convicción aquí no hay ningún otro interés de un tercero para lo que yo estoy haciendo”, cuenta.

Hoy Gustavo Gatica está orgullos de esa decisión. “Me permitió tener más experiencia, me permitió sentirme más preparado. Si volvemos en el tiempo a ese primer proceso constituyente, ni siquiera había terminado mi carrera profesional. En todos estos años me pude titular, pude trabajar en una pyme formada por mí, y compañeros y compañeras. Me permitió también trabajar en el servicio público. Creo que toda esa experiencia hoy me hace sentirme realmente preparado. Yo recuerdo hace cinco o seis años atrás, no sé cuánto habrá pasado, pero no me hacía sentido, por un lado, pero por otro lado no me sentía preparado tampoco para asumir ese desafío”.

¿Alcanzó a hacer terapia y tener pacientes como psicólogo?

—Sí, sí. Me titulé y alcancé a trabajar de psicólogo mucho tiempo. De hecho, junto a un compañero y una compañera de la universidad, hicimos un centro de atención psicológica en el centro de Santiago. Y ese proyecto duró alrededor de dos años. Y, en paralelo, empecé a trabajar en Estación Central, en una unidad de víctimas. He atendido a familias que han sido víctimas de homicidio de uno de sus miembros, víctimas de robo, temas cotidianos del vecindario también y tengo que atender a las personas que van a hacer esta denuncia a la Defensoría Penal de Estación Central.

—¿Y cómo sintió que era la recepción de los pacientes? ¿Le tocó abordar su historia con ellos? Porque es una figura pública.

—Sabes que hay personas que me reconocen de entrada, y me saludan y me dicen, buena Gustavo, qué honor que seas mi psicólogo. Y otras personas que no conocen mi historia, y de hecho, como dato anecdótico me ha pasado que de repente pacientes que dicen no sé del estallido social como “oye las micros se demoraba mucho en pasar para el estallido social”, pero yo me doy cuenta que no saben quién soy yo y me da risa. Pero para las personas que sí, y que me lo dicen, se vive un proceso muy bonito, porque sin quererlo me dicen que les causé como una inspiración por la resiliencia, así me lo han dicho. Entonces ha sido bonito ese proceso.

¿Su propia experiencia cree que le sirvió como para ejercer su profesión?

—Yo creo que sí. Hay dos cosas que decir respecto a eso: mi propia experiencia de cómo yo vivo el trauma y cómo yo puedo expresar esa experiencia o poder guiar un proceso terapéutico desde esa experiencia.

—¿Y lo otro?

—Es que por lo que a mí me pasó tomé la decisión de tener terapia y llevo muchos años en terapia y yo creo firmemente que un psicólogo o una psicóloga además de prepararse profesionalmente tiene que sí o sí vivir un proceso terapéutico. Creo que es un requisito para un psicólogo clínico y yo llevo más de cinco años de terapia con una profesional del área experta y eso también me ha ayudado a nutrir mi propio trabajo.

—¿Lo han increpado alguna vez en la calle?

—En la calle nunca me han increpado. Cuando la gente ha interactuado conmigo siempre ha sido desde la buena onda y el cariño. 

“La violencia que se vivió, ojalá no se volviera a vivir, ojalá que no hubiera un estallido social”

Gustavo Gatica reconoce que, con el paso del tiempo, una parte importante del país ha adoptado una postura más distante frente al estallido social. Advierte, sin embargo, que reducir ese proceso a juicios absolutos —ya sea para condenarlo por completo o para idealizarlo sin matices— resulta una mirada simplista.

“Quienes en ese tiempo, incluso me incluyo, nos atrevimos a interpretar que eran de tal forma, nos equivocamos todos”, asegura Gustavo Gatica, quien asegura que es lógico que con el tiempo mucha gente se haya desapegado de lo que fue el estallido social.

¿Para usted ser un símbolo del estallido social es una mochila que le gusta llevar o a veces lo satura estar tan anexado a ese momento histórico?

—Yo creo que he pasado por etapas. En un principio era un espacio difícil para mí. La exposición pública y el estar tan relacionado a un proceso, un momento histórico, era un tanto pesado. Y de hecho, siento que mucho de mi terapia personal, al principio se trató de explorar qué me pasaba a mí con estar expuesto y relacionado a un momento histórico. Y una vez que fui digiriéndolo y pasando el tiempo, siento que toda esa exposición y la atención de las personas sobre lo que a mí me había pasado lo fui significando como un interés en lo que yo viví. En un cariño que la gente me quería expresar. Cuando lo entendí desde ese lugar fue reconfortante. Algo se destrabó.

—Partiendo de la base de que nada justifica lo que le pasó. ¿Se cuestiona el haber lanzado la piedra en la movilización en la que fue víctima de los perdigones? ¿Se arrepiente?

—Creo que no es bueno referirnos a ese tema. Estamos en un juicio respecto a ese día de lo que ocurrió. Entonces no me gustaría profundizar más en el tema.

—Tampoco va a hablar de Claudio Crespo, acusado de haber sido el responsable de lo que pasó, y de las declaraciones o los tuits constantes con provocaciones.

—No. Nosotros estamos en un juicio activo. Declaré hace un mes atrás. Entonces está muy activo ese tema. O sea por sugerencia de los abogados, Carlos Gajardo está llevando el caso, no me puedo referir.

—¿Qué opinión tiene de la forma en que el Gobierno trabajó en su promesa de reparación con las víctimas del estallido social? En un principio había una mesa de trabajo y todo eso se diluyó. Incluso su hermano trabajaba en un principio en la Subsecretaría de Derechos Humanos, con Haydee Oberreuter.

—En materia de derechos humanos, siempre, cualquier gobierno, uno siempre queda con la sensación de que se debería haber hecho más. Yo siento que siempre la sociedad civil es la que está empujando en materia de derechos humanos, empujando a los gobiernos a que se hagan cargo en materia de derechos humanos. Así ha pasado históricamente, no es nada nuevo. Uno siempre quisiera que se hicieran muchas más cosas y que estuviera dentro de las prioridades, pero también entiendo que acá se dieron circunstancias que llevaron a tener otras prioridades y la entiendo, considerando también que había un Congreso que no estaba en la misma línea, que no estaba en la línea de tutelar por los derechos humanos como prioridad. Entonces entiendo cómo se fueron dando las cosas.

—¿Qué opina de los indultos presidenciales que fue una de las grandes crisis de este Gobierno?

—Sé que Gabriel (Boric) tenía un compromiso con las familias de ciertas personas que estaban presas. Sé que existía ese compromiso. Creo que es una medida que estuvo mal ejecutada y creo que el Gobierno debió haber planificado mejor ese ejercicio de los indultos, pero creo que era una medida que el Presidente se comprometió al ser candidato con las familias y cumplió con ese compromiso.

—¿Sintió que pudo haber sido más pulcro el proceso de revisión del caso a caso?

—Sí, yo creo que debía haber vivido un trabajo más exhaustivo en cuanto a revisar los casos que se estaban indultando. 

¿Tiene alguna mirada crítica de lo que fue el estallido social en algún aspecto?

—Es que el estallido social para mí es la manifestación de un malestar. También me causa curiosidad gente que dice, bueno, estamos mejor o peor después del estallido social y no, yo creo que el estallido social es la manifestación de un malestar. Eran los políticos o los agentes sociales, los activistas sociales, los dirigentes sociales, quienes tenían que encauzar ese malestar hacia soluciones. No era el estallido social. El estallido social fue gente manifestándose, cansada de un sistema que le parecía injusto.

—Pero hasta el Gobierno en los aniversarios del estallido ha sido súper crítico con respecto a la delincuencia y violencia de esa fecha. ¿Tiene esa misma mirada que ha manifestado el Gobierno?

—Los hechos de violencia son lamentables en cualquier caso. La violencia que se vivió, ojalá no se volviera a vivir, ojalá que no hubiera un estallido social. Imagínate lo que me pasó a mí. Cualquier persona estaría en contra de la violencia que se vivió esos días. 

Hoy hay una ola “antioctubrista”. Hay mucha gente que reniega de haber participado, funan a una candidata por tener foto con el perro matapacos. ¿Hay un estigma por ser parte del estallido?

—Yo insisto, o sea, hay un análisis un tanto mañoso de lo que es el estallido social. Yo tengo un análisis distinto, creo que el estallido social es un fenómeno complejo. Que además se arrastraba de hace tanto tiempo atrás. 

El camino que Gustavo Gatica proyecta en el Congreso

Si bien Gustavo Gatica se convirtió en un símbolo del estallido social, su interés por la política -asegura- no surge únicamente desde esa experiencia, sino desde un anhelo más profundo y personal: transformar la realidad desde el ámbito de la salud mental. No fue casualidad que, en medio de la conversación, se detuviera a subrayar que ese es su “sueño”, el motor que lo llevó a aventurarse finalmente una candidatura parlamentaria.

Desde su propia formación como psicólogo, asegura que ve un sistema colapsado y abandonado, con instituciones incapaces de responder a la magnitud del problema, lo que para él convierte esta agenda en una urgencia impostergable.

Hablaba de que algo no le convocó a postular a la Convención Constituyente. ¿Qué hay de distinto en la labor parlamentaria? ¿Ha pensado en algún proyecto de ley?

—Mi sueño es hacer algo grande en materia de salud mental. Creo que hay mucho por hacer en salud mental y de hecho esa es mi primera prioridad. Me convoca desde mi profesión y es algo que me apasiona y me gusta mucho. Creo que además en Chile tenemos mucho por hacer. Cuando hemos recorrido el distrito ahora durante la campaña nos dicen que los servicios de salud mental están colapsados, que no dan abasto, que están creados para atender a cierta cantidad de personas y en la población son muchos más. Entonces yo creo que ahí hay que poner inversión, hay que hacer un proyecto de salud mental integral que aborde todas estas áreas y ese es el sueño que yo quiero llevar.

—En el estallido social hubo una especie de separación o disputa con la institucionalidad. La Cámara de Diputados es parte de las instituciones y probablemente le toque legislar sobre Carabineros. ¿Cómo analiza ese proceso, siente que su candidatura puede restablecer eso?

—Yo no me puedo hacer cargo de la que se entiende por los manifestantes, creo que había una mixtura de manifestantes, cada uno con sus propias demandas, cada uno consus propios cansancios. Siento distancia de analizar a los manifestantes del estallido social. Y creo que el tiempo nos ha permitido además con bastante certeza decir que había una mixtura.

—¿Y su postura?

—Desde antes de esta candidatura siempre me he sentido cercano a la institucionalidad, o sea, yo participé de la campaña de la Apruebo, luego también participé de la campaña de Boric, me involucré en esa campaña activamente. Entonces nunca me he sentido de lejano a la institucionalidad. Confío, por ejemplo, en el sistema judicial, hoy confío plenamente en la Fiscalía. Jamás van a encontrar una declaración mía criticando a la Fiscalía por su tardanza o por lo que sea. He sido una persona que siempre ha estado bien cercana al institucionalidad.

—¿Y con Carabineros?

—Creo que es una institución necesaria y que ahí estoy bastante seguro que tiene que haber un apego a los derechos humanos en Carabineros. Creo que esa es un área que ellos tienen que trabajar como institución. No puede volver a pasar en Chile casos como lo que a mí me ocurrió. O sea, ahí yo creo que no me pierdo. Hay que hacer un trabajo en derechos humanos con ellos, pero es una institución necesaria.

¿Le han pedido que asuma un rol en la campaña de Jeannete Jara?

—Tengo una relación bastante cercana con el comando de Jeanette, pero no he tenido conversaciones para ocupar un rol dentro de la campaña de ella. Estoy 100% enfocado en la campaña de mi candidatura, pero obviamente apoyándola a Jeannette. Ella es mi candidata.

Gustavo Gatica y la posibilidad de ser un parlamentario de oposición

Gustavo Gatica se prepara para disputar un escaño en un Congreso donde la derecha aparece como favorita en las encuestas y el Partido Republicano se proyecta como la principal fuerza opositora. Frente a ese escenario, asegura confiar en el trabajo de la ministra Jeannette Jara y en su capacidad para convocar mayorías, restando dramatismo a la posibilidad de convertirse en parlamentario de oposición.

Hablaba de la opción de ser diputado oficialista, pero también está la opción, y las encuestas lo dicen así, de que sea un parlamentario de oposición. En la contraparte está el Partido Republicano que es como un poco la antípoda de su sector. ¿Se ha puesto en ese rol de ser un parlamentario de oposición?

—No creo. Estoy bastante convencido del trabajo que está haciendo Jeannette Jara. Creo que efectivamente las encuestas, nadie puede negar que las encuestas dicen que hay otros favoritos, pero estoy muy confiado en el trabajo que está haciendo Jeannette Jara y que va a lograr convencer a mayorías, ella está haciendo un recorrido por Chile, por regiones y creo que con sus convicciones, y su inmenso carisma, va a lograr convencer a mucha gente.

—¿Le preocupa una presidencia de Kast en materia de derechos humanos? Bueno, el candidato presidencial Eduardo Artés se tomó la prensa al decir que su eventual gobierno no iba a durar.

—Me siento bastante distante de esta gente que propone que en un eventual gobierno de Kast o de Kaiser va a haber un estallido social. Creo que para que haya un estallido social se tiene que cumplir una cierta cantidad de condiciones, tiene que haber un agotamiento de la sociedad. En Chile, cuando uno analiza sociológicamente cómo se venía comportando nuestra sociedad, valga la redundancia, había un cansancio, habían ciertos hitos de protestas estudiantiles, de No+AFP, feministas, en regiones también empezaron a haber protestas, y todo eso culminó con estas declaraciones de los ministros que la gente las sintió como una burla. Se tienen que dar muchas condiciones para que haya un estallido social. El estallido social no es solo porque haya un mandatario u otro.

Hay gente que ahora dice como al apretar un botón se podría activar el estallido social si gana un candidato.

—Sí, yo creo que son fenómenos mucho más complejos sociológicamente hablando. Yo me distancio mucho de esas opiniones como simplistas. Existe gente de derecha que también dice, ‘oye, pero ahora estamos peor, ¿por qué no hay un estallido social entonces?’. Porque no es tan simple, o sea, las sociedades son mucho más complejas.

¿Hay algún político, internacional o nacional, con el que se sienta interpretado con su forma de actuar?

—Para mí un referente desde siempre ha sido Pepe Mujica. Lamentablemente ya no está junto a nosotros en vida, pero él para mí es un referente en su forma de aproximarse a la vida. Un tipo que al hablar estuviera tan relajado, pero tanta profundidad a la vez cuando uno lo escucha. Tanta profundidad humana, pero intelectual también. Es una persona muy sabia. A veces pongo entrevistas de él solo para escucharlo.

—¿Cuál es su visión de Piñera como figura política?

—Con Piñera me pasa algo extraño. Lo primero que se me viene a la cabeza es recordarlo a él como una persona responsable de graves violaciones de derechos humanos que ocurrieron aquí en Chile. No lo digo yo, lo dicen informes internacionales en materia de derechos humanos, pero me pasa algo curioso con él, que es como en su liderazgo a veces un poco torpe y ese espacio como que me hace no tomarlo tan en serio. Pero es una cuestión como mía, muy personal. Creo que sigue teniendo una responsabilidad que no cumplió respecto a esta violación de derechos humanos.

¿Le acomodaría el rótulo de parlamentario del estallido? ¿O prefiere ser un diputado para un sector más amplio?

—Sí. De hecho, durante este periodo de campaña he hecho ese ejercicio. He invitado a la gente a que me conozca más allá de lo que me ocurrió en 2019. Quiero que me conozcan, que conozcan mis convicciones, cuáles son mis prioridades. Y estoy abierto aquí, disponible para salir a la calle, mostrar quién soy, por qué quiero luchar, cuáles son mis sueños. Y que la gente se sienta convocada por eso. No por lo que a mí me ocurrió en 2019, sino por la figura que soy más profundamente. Quiero que voten por quién soy, no por lo que me pasó.

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