Opinión
28 de Septiembre de 2025
Perfil de Eduardo Artés: ¿El bufón de la corte?
Por kike Mujica
Sin rubor dice que Parisi podría ser espía de la CIA y que el pueblo se encargará de no dejar que Kast gobierne. Defiende dictaduras indefendibles con un estilo bonachón y se ha convertido en un bufón ideológico con un talento singular: la élite goza cuando extrema sus posiciones. Lo encuentran “cómico”. ¿Por qué alguien que desprecia la democracia –“el circo, la parodia, la estafa”- es un actor relevante en una elección “burguesa”?
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“Nosotros creemos que, de acuerdo con la actual fase de desarrollo del capitalismo en Chile, debe avanzarse hacia la consolidación de un gobierno de carácter patriótico y popular, cuyo objetivo sea avanzar en la construcción del socialismo”.
Primer párrafo del programa de gobierno 2025 de Eduardo Artés.
Eduardo Artés Brichetti nació en 1951 en El Tambo, un pueblo entre San Fernando y San Vicente de Tagua Tagua. “Cuentan que estuvo en el colegio de los curas y que luego se volvió comunista. Aquí, los huasos más antiguos de derecha, le dicen el ‘Loco Artés’”, me dice un vecino de la zona.
Su bisabuelo -Alfonso Artés Roselló- era tan catalán como anarquista. El nieto creció dentro de una familia cercana al PC. Cuando emigraron a Santiago el hoy candidato estudió en el Liceo Barros Borgoño y a la par trabajó con su padre, Eduardo, que se dedicaba a la metalurgia.
Artés es cerrajero profesional y profesor de Educación Básica, graduado en la Universidad Técnica del Estado. De ahí su apodo: “El Profe Artés”. No fue exiliado ni asilado político durante la dictadura.
Va por su tercera aventura presidencial. Postuló en 2017 (33.665 votos / 0,51%) y en 2021 (103.181 votos/ 1,47%).

¿Por qué Artés?
El candidato Eduardo Artés piensa que las creencias y rituales democráticos -las elecciones, el voto, la representación, la libertad de expresión, la deliberación pública- son una parodia, una estafa, un circo.
En 2021, el periodista Sebastián Minay lo entrevistó después del debate presidencial. Le preguntó por qué fue el único que se había aislado de la cívica tertulia previa que se da entre los postulantes.
“No hubo tiempo ni tuve ganas de departir con los otros candidatos… Boric me estiró la mano; le di la mía y ni lo miré más allá. No me iba a prestar para el circo: esas son puestas en escena”.
Pese a las náuseas, Artes fue y es parte de lo que él llama circo: payaso, saltimbanqui o el hombre bala.
¿Por qué está dispuesto a ser parte de ese circo?, le contra preguntó a Minay.
“Nosotros decimos: en cualquier lado, donde exista un espacio, estaremos. Lenin decía que aunque exista sólo una rendija, hay que aprovecharla”, respondió.
¿Cuál es esa rendija?
La rendija de Lenin
¿Les suena Jill Stein y Chase Oliver?
Los dos formaron parte de la papeleta para elegir al presidente (a) de Estados Unidos. Los otros dos fueron Donald Trump y Kamala Harris. Pese a ser candidatos a la Casa Blanca, Stein y Oliver no fueron invitados a ningún debate presidencial. Ninguno. Ni siquiera a una silla dentro del público.
No por lo que pensaban, sino por lo que marcaban en las encuestas. Un problema de representatividad, no de censura. De irrelevancia.
Uno de los incentivos en Chile para ser presidenciable es la figuración que suman los debates televisados y la franja electoral gratuita. Largos minutos de exposición pública. Hasta ahora, los canales no se atreven a discriminar por popularidad. Una idea que ha rondado es filtrar mediante encuestas: clasifican sólo los que marcan más de dos dígitos.
Pero el temor a la chapa de censuradores se ha impuesto.
Artés aprovecha estos minutos de fama mediática. Es uno de los motivos para embarcarse en esta aventura cada cuatros años. Su discurso radical, ultrón, extemporáneo, casi folclórico, no tiene cabida el resto del tiempo en los medios masivos.
La televisión electoral, para Artés, es la famosa rendija de la que hablaba Lenin.

Mi enemigo el PC
El candidato, contrario a lo que muchos piensan, nunca militó en el PC que todos conocemos. No lo hizo porque considera que ese partido traicionó al marxismo leninismo.
Su relación histórica con el PC es tirante y áspera. Incluso en dictadura: “El PC llegó a lanzar cantidad de barbaridades sobre nosotros que no eran ciertas: que éramos un partido inventado por la DINA y otras”, comentó a La Tercera.
Las disputas tienen relación con lo que Lenin denominó, en 1920, el “Infantilismo revolucionario”. Los PC tradicionales detestan las posturas ultras, no necesariamente por lo que buscan o piensan, sino por la torpeza del método, por la inmadurez para perseguir los fines, por la falta de paciencia táctica. En ese sentido, Artés parece soslayar, según los PC, las condiciones objetivas o la correlación de fuerzas, máximas del marxismo: avanza a locas con un maximalismo poco eficiente y sin disciplina, lo que irrita a los ordenados y pacientes cuadros del PC.
“Son pendejos… van por el todo o nada”, me dice un comunista.
“Leen muy mal a Lenin, porque Lenin es de la táctica de ‘cuánto tienes, cuánto vales’”, me dice Cristián Pérez, historiador de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Playa Ancha y que ha escrito mucha tinta sobre el mundo de la izquierda dura de Chile.
“Estos movimientos no calzan en la estrategia del PC, la que siempre ha sido electoral, de acumular fuerza política, sindical y social”, agrega Pérez.
En 2005, Artés transó: fue candidato a senador en una lista parlamentaria junto al comunista Gonzalo Rovira. El pacto se llamó Juntos Podemos Más. Le fue mal.
La tregua duró nada: Artés rompió con el PC en la segunda vuelta de ese año, luego de que ese partido apoyó la candidatura de Michelle Bachelet. “Lautaro Carmona me decía que lo hiciéramos. Yo le decía que no era un problema de principios, sino de qué le íbamos a pedir, porque no tenía sentido aplaudirle todo. La planteé varios puntos, pero me dijo que no estaba en el programa. El PC ha estado en todos los gobiernos después de Pinochet. De forma abierta o encubierta. Punto”, explicó más tarde a La Tercera.
Según Pérez, Artés podría resultar funcional a la candidata Jara. “Él incendia la pradera y la hace ver muy moderada. Lo mismo que sucede con Kaiser y Kast”.
Nadie -¿nadie?- sabe para quien trabaja.

Viva Corea del Norte
Su domicilio fue, desde los 60, el Partido Comunista Revolucionario (PCR) -que luego mutó al PC-AP (Acción Proletaria)-, situado a la izquierda del PC, “la verdadera izquierda”, como precisa.
El PC-AP es esa izquierda ortodoxa, cavernaria, antiimperialista, partidaria de “todas las formas de lucha”, que gusta hablar de “los fierros”, dada a fraccionarse y que se ufana de no creer en la democracia burguesa. Son allendistas tardíos: en los 70 lo denostaron por timorato; hoy es el referente de la izquierda pura.
Y pamplinas con la alternancia en el poder.
“Artés representa una parte pequeña de la izquierda chilena, que ha existido desde los años 50, a partir del conflicto que se dio entre los comunistas pro chinos contra los prosoviéticos. Es una vertiente minoritaria pero que forma parte de la tradición”, me dice Cristián Pérez.
Pérez me dice que es una vertiente que nació principalmente en la universidades, con poca presencia en el mundo sindical. “Es más bien elitista”, argumenta.
No son nostálgicos de la URSS porque nunca les gustó ese tipo de comunismo. Ellos son prochinos. Artés -lo ha repetido una y otra vez- glorifica el modelo político y económico de Corea del Norte. Para él “una democracia popular plena”; para gran parte del mundo, una dictadura militar, familiar, sanguinaria y demencial que ha gobernado durante 77 años ese país: Kim Il-sung (1948–1994); Kim Jong-il (1994–2011) y Kim Jong-un (desde 2011).
Y si Artés gana
El programa 2025 de Artés es lo más parecido a una dictadura militar de izquierda, nacionalista (armar a las FF.AA.) y autoritaria (adhiere a la pena de muerte).
Revisemos pinceladas de sus propuestas programáticas de 2025. Amerita detenerse en él:
–“Las propuestas programáticas de nacionalización, de estatización y de expropiación de las empresas de interés estratégicos para el país del programa de la Unidad Popular son actuales y han vuelto a tomar cuerpo 50 años después en la forma de este programa”.
–“Las actuales fuerzas armadas de Chile no solamente son portadoras de una ideología fascista, sino que están mal pertrechadas y son incapaces de enfrentar cualquier amenaza militar externa. Creemos que un gobierno soberanista debería impulsar el profundo fortalecimiento del poderío militar”.
–“Deberá buscarse un acercamiento fraternal con los pueblos que han tenido sólidas experiencias en la construcción de gobiernos soberanos, antiimperialistas, democráticos populares y en la construcción del socialismo, tales como Cuba, la República Democrática Popular de Corea, China, Vietnam y Laos, para extraer de sus experiencias lecciones para nuestro proceso patriótico, democrático y popular”.
–“Violencia es que mientras algunos derrochan dinero en lujosos viajes otros apenas pasan el mes; violencia es que mientras unos tienen para practicarse operaciones quirúrgicas de carácter puramente cosméticas para saciar sus impulsos de vanidad, otros mueren esperando atención médica de primera necesidad. Este Chile debe ser cambiado”.
–“El sistema educativo deberá aprender de experiencias actuales y pasadas. Los avances en materia de educación que tuvo la Unidad Popular, el sistema educativo soviético y el actual sistema educativo de los países que construyen el socialismo serán los principales referentes”
–“Creemos que la pena de muerte debe ser el mayor castigo posible para los grandes capitalistas del crimen organizado (jefes de la mafia y del negocio de la prostitución y del sexo en general y el pueblo organizado”
–“Se promoverá la supresión del Senado para instaurar la Asamblea de los Pueblos, como órgano superior de poder.”
–“La Corte Suprema ha demostrado ser parcial, tendenciosa y defensora de los intereses de la clase y sectores dominantes de la sociedad, en su larga trayectoria. Por tal razón deberá ser sustituida por un órgano democrático, popular y bajo control permanente de las grandes mayorías del país: el Tribunal Democrático del País”
–“Se deberá fomentar la creación de brigadas de defensa popular, voluntarias y compuestas por pobladores para luchar contra el crimen organizado en colaboración con la policía. Estas brigadas de pobladores recibirán formación y entrenamiento policial de las fuerzas de orden refundadas y apoyarán la vigilancia y la protección de sus poblaciones del crimen organizados”.
Final
Si hubiese un candidato presidencial que manifestara devoción por Hitler y por su régimen o por un país que reivindicara su infierno ¿tendría cabida en una elección presidencial, pese a reunir las 35 mil firmas? ¿Lo invitarían a los debates? ¿Sería “el Profe”?



