Tiempo Libre
10 de Octubre de 2025Café Odisea: la nueva cafetería inspirada en los locales de Buenos Aires que se instaló a pasos de Plaza Baquedano y busca revitalizar culturalmente la zona
Ubicado en el histórico edificio del Colegio de Arquitectos, Café Odísea combina una librería especializada con una cafetería moderna, inspirada en los cafés porteños. El nuevo espacio busca ser un punto de encuentro cultural y ciudadano en plena “zona cero”, en medio de la transformación urbana que vive Plaza Baquedano y la Alameda.
Compartir
Un toldo verde oscuro con flecos dorados, de estilo clásico y elegante, resalta en la fachada del Colegio de Arquitectos de Chile. En letras blancas se lee “Café Odisea”, un nuevo espacio a pocos pasos de Plaza Baquedano que apuesta por revitalizar el barrio histórico, deteriorado en los últimos años y que actualmente enfrenta una profunda remodelación de sus espacios.
Inaugurado hace dos meses, el proyecto nació a partir de una licitación del Colegio de Arquitectos para el uso de ese espacio. La propuesta fue adjudicada a una agrupación de editores y libreros reunidos bajo el nombre de Odisea, inspirada en una serie de viajes que realizaron a Buenos Aires hace tres años, cuando comenzaron a traer libros que no se podían conseguir en Chile.
Quienes conforman el colectivo comenzaron distribuyendo libros, especialmente de ciencias sociales, humanidades y literatura. Como suele ocurrir con muchos emprendimientos, la iniciativa surgió de sus propias necesidades: acceder a los libros de la ciudad puerto. Muchas de esas visitas y conversaciones terminaban en los típicos cafés de Buenos Aires, de estilo moderno, que en parte definen la identidad de la ciudad.
El primer espacio del colectivo se instaló en el Barrio Yungay, donde abrieron su primera librería hace tres años. Luego vino la mencionada licitación del Colegio de Arquitectos y, con ella, la segunda apuesta: combinar una cafetería con una librería para crear un lugar de encuentro.
Cristián Figueroa, parte de Odisea y vocero del grupo de libreros y editores que da vida al café instalado en lo que durante el estallido social se conoció como Zona Cero, explica que apostar por este lugar es una forma de “revitalizar” la zona.

“Nosotros somos parte de lo que sucedió aquí —el estallido social—; no somos ajenos a los procesos sociales que vive nuestro país”, comenta Figueroa, quien además reconoce que el grupo es amante de la ciudad. “Nos parece que es una ciudad maravillosa, que ha sido profundamente maltratada”.
“La cafetería es más bien moderna; emula los cafés porteños y parisinos, como se conservan hoy en Buenos Aires y algunos pocos acá en Santiago”, detalla. “En tanto, la parte de la librería, que se cruza como un umbral, es postmoderna y tiene mucha luz. Está iluminada, porque el saber es eso”, agrega.
Barrio en transformación
La Alameda, donde se ubica el Café Odisea, vive hoy una de las transformaciones más profundas de su historia, impulsada por el Gobierno de Santiago con la participación de las municipalidades de Providencia, Santiago, Estación Central y Lo Prado.
Específicamente en Plaza Baquedano, el proyecto contempla una nueva plaza cívica y un área de conexión entre los parques Balmaceda y Forestal, además de la creación del monumento “Lucila”, en honor a Gabriela Mistral.
La instalación —propuesta ganadora de las escultoras Mariana Silva y Norma Ramírez— se construirá con prismas verticales que incluirán imágenes restauradas de Mistral. El diseño, además, integrará su figura con los nombres de cientos de mujeres chilenas, en representación de la memoria compartida y del legado femenino.
“Estamos siendo parte de la transformación de este lugar. Aportamos con lo nuestro al mejoramiento y al embellecimiento de la zona, y a la puesta en valor de este espacio. Creo que lo nuestro es un aporte potente, una apuesta. Es una apuesta también del Colegio de Arquitectos”, destaca Figueroa.

En los pocos meses que lleva funcionando, Café Odisea se ha convertido en un punto de encuentro, especialmente por el flujo de estudiantes que circulan por el sector, donde se concentran diversas facultades de la Universidad de Chile.
“En la librería hay un lugar de búsqueda; el café, en cambio, es un lugar de encuentro. Uno puede ir a buscar un libro y luego encontrarse con amigos o con compañeros y compañeras de trabajo. Tenemos mucha gente que viene del entorno universitario: la Universidad de Chile está por todos lados, y tanto académicos como estudiantes vienen con frecuencia”, comenta el vocero, quien reconoce que el público principal son jóvenes, aunque también asisten adultos mayores.
En cuanto a la curaduría de la librería, Figueroa explica que el catálogo combina literatura chilena con nuevas publicaciones, además de secciones de cine y música. “Nuestro fuerte son las ciencias sociales y las humanidades. También tenemos una sección de arquitectura y arte, y mucho material sobre música y cine. Estamos empezando a armar una colección de cómics y también tenemos literatura infantil. Pero nuestro eje sigue siendo el pensamiento crítico y las humanidades, que es donde nosotros somos expertos”, concluye.
Para el colectivo, la cafetería es tan importante como los libros que se venden. Lo primordial, dicen, es tener un buen café. Los socios del local saben mucho sobre el tema y siempre hay un barista preparando las bebidas. Además, ofrecen buen té e infusiones. Figueroa recomienda probar el café con jugo de naranja y agua tónica.
“También tenemos buenos sándwiches, con muy buen pan; nos preocupamos, en general, de tener buenos ingredientes, porque para nosotros son fundamentales. Tenemos jugo natural del día, croissants, pasteles y, por supuesto, medialunas, porque nuestra conexión con Buenos Aires es total”, señala.
El café con más estilo visual de la “zona cero” es la antesala de la modernización de Plaza Baquedano, un proceso que, junto a otros proyectos como la ciclovía del bandejón central de la Alameda y la creación de una nueva plaza pública, busca devolver la gran vía de la Región Metropolitana a los ciudadanos, poner a las personas en el centro de la ciudad y construir una urbe a escala humana, tal como propone el Café Odisea.



