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Reportajes

Cómo las mafias del tusi y la cocaína se apoderaron de la Plaza Aníbal Pinto y avanzan sobre el edificio Cooperativa Vitalicia, en el corazón de Valparaíso

En enero pasado, la PDI desarticuló una organización de colombianos que traficaba en el barrio bohemio. Pero para los vecinos del lugar no ha sido suficiente, pues advierten que la plaza Aníbal Pinto volvió a ser “tomada”. Por eso, presentaron un recurso de protección, hace un mes, acusando venta indiscriminada de tusi, cocaína, marihuana y éxtasis camufladas como comercio ambulante. Las autoridades porteñas se defienden, asegurando que mantienen controles fijos y con drones en la zona, lo que permitió incautar más de 100 kilos de drogas en 2024. El Ministerio Público, por su parte, asume que es un lugar complejo y que a pesar de las recientes detenciones, es un punto estratégico para los traficantes. “Salen los colombianos y entran venezolanos o chilenos”, apuntan desde la Fiscalía.

Por 19 de Octubre de 2025
Ilustración: Sandro Baeza
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Su construcción duró casi dos años. Entre 1946 y 1947, el edificio y sueño del arquitecto Alfredo Vargas Stoller se levantó en el corazón del Puerto de Valparaíso, en calle Condell, a los pies de la histórica Plaza Aníbal Pinto, bajo el nombre de Cooperativa Vitalicia.

Sus 15 pisos y 70 metros de altura le hicieron merecer la denominación del primer rascacielos de Chile y el edificio más alto durante casi 20 años. Su arquitectura fue considerada todo un ícono del diseño Art Deco.

Vivir en uno de sus 93 departamentos siempre fue un privilegio, dada su vista y ubicación: sus calles colindantes son la puerta de entrada a los cerros Alegre y Concepción, parte del circuito que la Unesco declaró como Patrimonio de la Humanidad.

Pero toda esta descripción de historia arquitectónica y cultural se ha ido perdiendo por las mafias que se han ido instalando en el entorno de la Plaza Aníbal Pinto, que incluso ya amenazan con apoderarse del mismo edificio con sus tentáculos de narcotráfico.

Así dio a conocer, hace unas semanas, por medio de un recurso de protección, el abogado porteño Rodrigo Díaz Yubero, quien se ha convertido en un dolor de cabeza para las autoridades locales, pues no es la primera vez que realiza este tipo de denuncias.

En 2022 se enfrentó con el exalcalde Jorge Sharp por el alto volumen de comercio ambulante en el mismo barrio. La Corte de Valparaíso le dio la razón al abogado, que en ese período se anunciaba como candidato a alcalde, y ordenó al municipio realizar todas las coordinaciones necesarias para enfrentar ese problema.

Tres años después volvió a la carga. Pero ahora su acción judicial apuntó a la posible infiltración de traficantes en el edificio Cooperativa Vitalicia, donde éstos plantan una especie de venta al menudeo de diversos psicotrópicos en la explanada de la plaza Aníbal Pinto. Lo que genera, según diversos testimonios, una odisea para desplazarse y acceder a sus domicilios.

Existen actividades ilegales y de alta peligrosidad que están ocurriendo de manera continuada”, se lee en el recurso de protección ingresado el 22 de agosto pasado. En los antecedentes, el abogado Díaz, que dice representar a un grupo de vecinos del edificio, detalló que el tradicional comercio ambulante es una fachada para la venta a destajo y sin ocultamiento de tusi, cocaína, pasta base y marihuana en modalidad de gramos y comestibles en versión de los denominados “queques mágicos”.

“Hay un departamento que arriendan personas. Duermen ahí y se les ve a cierta hora bajar para vender droga. Te ofrecen cuando una va llegando de regreso al edificio. Venden de todo tipo”, señala a este medio, Rodrigo Díaz, quien agrega que el panorama es tan “descarado “ que existe el caso de un propietario que vivió un momento complicado con su hija pequeña tras recibir ofertas de droga al momento de ingresar al inmueble.

En el escrito, Díaz hizo mención a un reportaje que The Clinic para justificar su denuncia. El artículo, publicado en julio pasado, reveló la historia de una banda de traficantes colombianos que operaba en la plaza Aníbal Pinto y que se camuflaba como una facción de la barra brava del club Millonarios de Colombia.

A su juicio, esa zona patrimonial está totalmente desolada y cooptada por estas organizaciones criminales. Eso sí, recalca que tras la detenciones de los ciudadanos extranjeros, el panorama se hizo menos hostil, pero que en las últimas semanas se ha visto un nuevo pulso de venta de drogas en la entrada del edificio Rentas Vitalicias.

Incluso, sugiere que uno de los pisos del inmueble sería “usado” y “transitado” por traficantes. Sospecha que fue ratificada por Daniel Morales, un vecino que vive en uno de los departamentos y que dejó su testimonio bajo juramento ante el notario Carlos Wendt.

Plaza Aníbal Pinto
Plaza Aníbal Pinto, en Valparaíso.

“La Plaza Aníbal Pinto lleva años transformada en centro de actividades ilegales”, se lee en el inicio de su carta en la que dio crédito a que el ofrecimiento de drogas es “directo”, “en voz alta” y “sin ningún pudor”, lo que para el propietario “indica una suerte de relajo e impunidad en la comercialización de estas sustancias ilegales”.

Morales complementó su descripción indicando que estos sujetos se instalan en los ingresos del edificio Cooperativa Vitalicia, lo que día a día genera miedo e inseguridad para ingresar a los domicilios.

Al día de hoy continúa la situación descrita, sumado que en el último tiempo hay personas sospechosas que transitan en el interior del edificio, lo que aumenta sensación de inseguridad en los residentes”, sostuvo en su escrito dirigido a la Corte de Apelaciones de Valparaíso.

Para este vecino, no cabe duda que sus derechos fundamentales están vulnerados.

“Necesitamos ayuda”, finalizó su testimonio validado ante un notario.

La metamorfosis de la plaza: de Anibal a “Canibal”, “Animal Pinto” y “La Pinto

Es martes al medio día. El abogado Rodrigo Díaz accede a recorrer con The Clinic el barrio. Mientras camina, recibe saludos. Amigos, vecinos.

En el trayecto comenta que no es parte interesada, a pesar de que vive junto a su señora, hace más de una década en el inmueble. Sostiene que esto lo hace por sus vecinos, que en su mayoría son personas de la tercera edad y que ya no pueden más con este flagelo.

“No quieren salir de sus departamentos y sí salen, saben que tienen que pasar por ese pasillo delictual de venta de drogas para llegar a sus casas”, asegura mientras intenta ubicar al dueño del café del Poeta, uno de sus aliados en esta batalla.

El recorrido sigue en la búsqueda de otros locatarios. Así, el resultado es positivo en la óptica Cruz con más de 40 años en la plaza Aníbal Pinto. Ahí sale al llamado Gloria Cruz, quien continuó con el legado de su padre.

Indica que recién se están recuperando de la violencia que dejó el Estallido Social en 2019. Pero el comercio ambulante y su peor externalidad como el microtráfico no decae y ocurre durante todo el día, lo que espanta a sus clientes que sólo se atreven a ir hasta las 14 horas.

“Ahora que está el tema de la cosa política (elecciones) se ven más patrullajes, pero nosotros comentamos entre los que somos de acá, que tenemos temor cuando eso termine. Estamos como en una burbuja”, critica la locataria de lentes ópticos.

Gloría Cruz
Gloría Cruz es locataria de una óptica en la Plaza Aníbal Pinto hace más de 20 años.

El recorrido continúa por calle Condell entre los pequeños buses del transporte público y el imponente edificio de la Delegación Presidencial. En el otro extremo, nos detiene una vendedora que está casi ocho horas diarias en la Plaza Aníbal Pinto. Su misión es conseguir clientes para un pequeño local del barrio.

Pide no dar su nombre por seguridad.

“Huela, siente el olor”, es lo primero que menciona para advertir que ese ambiente a marihuana no cesa en ningún momento.

La comerciante relata que después de las 17 horas la zona se convierte en “tierra de nadie”, pues se repleta de ambulantes que “venden de todo menos las cosas que tienen a la vista”.

Dice que ponen libros, cigarros o ropa, “pero todos son traficantes”, pues “yo los veo como sacan su droga de los zapatos y entre medio de su ropa interior. Entonces está todo disfrazado”.

La mujer confirma lo mismo de los otros denunciantes. Se arman pasillos para vender a vox populi como una especie de supermercado: tusi, marihuana, cocaína y pastillas más fuertes como el éxtasis.

“Por ejemplo, se pone una mujer al lado mío y en una hora vende 50 lucas que luego entrega a alguien que viene en busca del dinero”, revela.

–Y ¿qué sabe sobre las sospechas del cuarto piso?

– “Bueno. Viven unas personas que se ponen con una mesita acá. Pasa con unos libros, con un poco de ropa y vende marihuana. Yo lo he visto siempre”.

Abogado Rodrigo Díaz
El abogado Rodrigo Díaz presentó un recurso de protección por el riesgo que vive el edificio Cooperativa Vitalicia.

La trabajadora indica que los compradores de droga saben dónde adquirirla y que desde el día jueves aumenta el flujo de tráfico por el carrete del barrio Bohemio, pues a unos pasos está el centenario Bar Cinzano y hacía arriba el acceso a los Cerros Alegres y Concepción.

“Es una zona roja de Valparaíso. La conocen como ´La Pinto´, la ‘Canibal Pinto’ y la ‘Animal Pinto’. Y no hay forma en que no la conozcan. Es triste. Esto se ha convertido en un punto de reunión de bandas delictuales y es un centro de consumo y tráfico de drogas para una comunidad de personas que vive y trabaja ahí”, lamenta el abogado Rodrigo Díaz, cuyos dardos apuntan a las autoridades de Valparaíso encargadas del orden público.

Más de 100 kilos incautados y mayoría de detenidos son por Ley 20.000 en Plaza Aníbal Pinto

El recurso de protección fue declarado admisible el 25 de agosto. Por ello, de inmediato, la Corte pidió información a las entidades aludidas en la acción judicial como Carabineros, la Municipalidad de Valparaíso y la Delegación Presidencial porteña.

Y no quedaron muy contentos. Por ejemplo, en la respuesta del Gobierno señalan que la denuncia del abogado Rodrigo Díaz resultó ser perjudicial para las supuestas investigaciones que se estaban llevando en la zona.

“Creemos que resulta del todo perjudicial para los fines buscado, el que se interpongan acciones constitucionales de este estilo mientras se desarrollan actividades investigativas por parte de las policías y el Ministerio Público en el sector”, dice en el escrito firmado por el encargado del departamento jurídico de la delegación presidencial, Sebastián Canale-Mayet.

Incluso, el abogado advierte que “la portada de algunos periódicos ha puesto en alerta a las personas bajo investigación, quienes según lo que se nos informa de manera reservada, habrían salido del lugar, pese a las largas investigaciones desarrolladas para contar con elementos de prueba idóneos”.

Para el abogado Rodrigo Díaz estos párrafos resultan ser “canallescos”. Se defiende con argumentar que lo único que busca es que se cautelen mínimamente las garantías fundamentales de la comunidad del edificio Cooperativa Vitalicia.

“Uno lee con desazón las respuestas. Es el ladrón detrás del juez, por decirlo. Es la inversión de las cosas. Las autoridades no han dado con una respuesta eficaz”, enfatiza.

La Delegación Presidencial informó que en 2024 en el territorio priorizado, entre las plazas Aníbal Pinto y Victoria, la policía incautó 117 kilos de drogas en 147 controles que dejaron 82 detenidos.

Lo que se complementa con un equipo aéreo que patrulla con drones especializados la zona cuestionada. Así, este año han acumulado 1.251 horas de vuelo, lo que a juicio de las autoridades ha permitido disminuir delitos graves como los homicidios. Según cifras de Carabineros, los asesinatos bajaron de 17 a 9 por las labores preventivas.

Diagnóstico que comparte la unidad de seguridad ciudadana de la Municipalidad de Valparaíso, aunque sus estadísticas confirman la peligrosidad de la plaza Aníbal Pinto.

Foto Vecinos
Fotografía registrada por un vecino, el viernes 10 de octubre pasado en Plaza Aníbal Pinto.

De acuerdo a sus números, obtenidos por hechos registrados en sus cámaras de televigilancia, desde enero a agosto de 2025 van más de 200 procedimientos, cuyos delitos ocurridos en el barrio aludido acumulan un 26% asociados a la Ley 20,000, seguido por 9,3% por casos de riñas y un 7,4% de lesiones.

“Los delitos con mayor incidencia podría estar relacionado a que en ese sector existe una alta presencia de comercio ambulante”, dice un informe municipal, al que tuvo acceso The Clinic, por lo que las fiscalizaciones se enfocan en esas mafias.

“Esto podría demostrar que se está utilizando el comercio ambulante como fachada para la realización de actividades ilegales”, finaliza el oficio reservado.

“Alerta Comercio”: Un chats de whatsapp con 240 locatarios

Dentro de los documentos que se han ido sumando en la causa del recurso de protección, aparece un correo enviado por Guillermo Vera, el 15 de septiembre pasado. El comerciante, que tiene un minimarket hace más de 25 años en la plaza Anibal Pinto, pide una intervención inmediata en la zona, pues asegura que siente “frustración, pena y miedo” por la situación de violencia, venta de drogas y robos a plena luz del día.

“Ni hablar de la noche”, sostiene Vera, quien reconoce el esfuerzo de Carabineros, pues ve como todos los días se llevan a los delincuentes. Pero al mismo tiempo “veo con espanto como después de unas horas aparecen los mismos personajes”.

En esa línea, el comerciante exige a las autoridades poner un freno verdadero a este problema que está destruyendo el sector. “Los comercios están por cerrar o ya han cerrado. Los vecinos se han ido o se irán los turistas. Ya no pasan por este lugar por miedo”, dice Vera en su carta para los ministros de la Corte de Apelaciones.

Héctor Arancibia
Héctor Arancibia es dueño del local Anais en calle Condell y lidera un chats con más de 200 locatarios para apoyarse.

En esa misma línea aparece Héctor Arancibia, dueño del local Anais, quien también ha sido testigo por largos años de las diversas situaciones delictivas que ocurren en calle Condell derivado de las mafias que se instalan en la plaza Aníbal Pinto.

“El comercio ilegal camufla la venta de droga y este sector ya se hizo característico”, describe Arancibia, cuyo flagelo aumenta los robos y asaltos derivados en la comercialización de los estupefacientes.

Por eso, señala a este medio, que crearon un whatsapp llamado “Alerta Comercio” que lo integran cerca de 240 locatarios de varios barrios para denunciar a los delincuentes in situ para que sus miembros estén atentos y puedan frustrar los delitos.

“Esto es todos los días. Hay delincuentes habituales como la famosa ‘Jauría’ que se reúne por estos sectores y sale a delinquir. Este problema es bastante delicado”, relata el locatario de juguetes y útiles escolares, que detalla que el tema del edificio Cooperativa Vitalicia es una dinámica de nunca acabar.

“Tanto locatarios como clientes nos dicen que se vende todo tipo de drogas, incluso de las más duras”, advierte ante una alta frustración por los escasos resultados de las policías.

Fiscal: “Ese punto de droga es maravilloso para el traficante”

El fiscal Ignazio Rivera, del Sistema de Análisis Criminal y Focos de Valparaíso, conoce muy bien las redes de tráfico de la plaza Aníbal Pinto. Hace unos meses, junto a la Brigada Antinarcóticos de la PDI, acertaron un duro golpe a una banda de colombianos.

Esta organización funcionaba bajo la chapa de ser un piño de la barra brava del club Millonarios de Colombia llamada “Comandos Terror Sur”, que tenían completamente tomadas las maniobras de tráfico en la plaza Aníbal Pinto y la subida Cumming.

Con grafitis en sus paredes del equipo de fútbol y distintas referencias a armas de guerra con los colores azul y blanco, esta organización estuvo varios meses traficando en la zona, cuyos soldados se “camuflaban” como vendedores ambulantes.

Traficantes Colombianos
Traficantes colombianos desarticulados por la PDI en enero pasado. Se camuflaban como vendedores ambulantes.

Según los seguimientos de la PDI, estos delincuentes bajaban temprano para instalarse a “vender libros”, pero en realidad su comercio principal era gramos de cocaína y ketamina. De acuerdo a la investigación, podían recaudar hasta $500 mil diarios.

En enero pasado fueron desarticulados y de los 12 detenidos, cuatro ya fueron condenados en juicios abreviados. El resto, cuyo jefe fue identificado como Juan Castellano Ríos, irán a juicio oral, donde arriesgan penas entre 10 a 15 años.

“Era una organización importante con líder y estructuras. No era solo venta al menudeo. Eran una banda dedicada al tráfico”, señala a The Clinic, el fiscal Ignazio Rivera.

El persecutor asegura que la plaza Aníbal Pinto es un punto estratégico para el comercio de droga y señala que lamentablemente, es compleja la persecución.

Fiscal Ignazio Rivera
El fiscal Ignazio Rivera ha desarticulado varias bandas de traficantes en el Puerto de Valparaíso.

“Lo que para es que es un punto de droga maravilloso para el traficante. Tiene distribución para todos lados, diurno y nocturno. Tienen lugares para arrancar y una vez que nosotros desbaratamos la agrupación de colombianos, al día siguiente estaba instalado otro grupo. Así de sencillo”, describe Rivera, cuyo barrio se une al parque Italia, plaza Echaurren y la zona que está a un costado del Congreso Nacional.

Palabras que ya no sorprenden y confirman la desazón y angustia de los residentes del barrio turístico que decidieron entablar este recurso de protección ante la Justicia, desesperados por las mafias del crimen organizado que ven como ya se están instalando, de a poco, en sus domicilios del histórico rascacielo porteño.

La respuesta la tienen ahora los ministros de la Corte. Acoger o no acoger este nuevo S.O.S de los habitantes de calle Condell.

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