Camila Vallejo: “Algunos pretenden confundir prescindencia con censura, y nosotros no estamos disponibles para eso”
A una semana de la elección presidencial, la ministra Vallejo defiende las intervenciones del Presidente Gabriel Boric en el debate público y responde a los críticos. "Eran ellos (en la oposición) los que tenían a sus ministros hablando de por qué había que apoyar al candidato de su lado que representaba fielmente los ideales liberales", dice. Además, aborda el debate presidencial y la posibilidad que abrió el candidato libertario, Johannes Kaiser, sobre indultar a condenados por crímenes de lesa humanidad. Vallejo afirma que el mero planteamiento es "violento con las víctimas" y acusa que los discursos que revindican la dictadura proliferan porque "hoy día no les da vergüenza". Así, evita relacionarse con la campaña de Jeannette Jara y con la posibilidad de desembarcar en su comando: "Esto es solamente cahuín propio de estar tan cerca de la primera vuelta".
Por Rodrigo Córdova 9 de Noviembre de 2025
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La ministra Camila Vallejo pasa por el comedor del ministerio que encabeza —la Secretaría General de Gobierno— saludando a las funcionarias que ahí descansan. Entre los pasillos que se adentran en el edificio está la pequeña cocina de la repartición, donde, cuenta, se encontraba originalmente el despacho del expresidente Salvador Allende, el mismo lugar en que se quitó la vida el 11 de septiembre de 1973, durante el golpe encabezado por Augusto Pinochet.
Hoy, en La Moneda, ese espacio está replicado en el Salón Blanco, una reconstrucción simbólica de la oficina del exmandatario. A las afueras de ese despacho, Vallejo posa para las fotos de esta entrevista con The Clinic. En ella aborda las elecciones del próximo domingo, el tono del debate presidencial, las críticas al rol político de La Moneda y el balance del gobierno del Presidente Gabriel Boric.
Con esto, la ministra también responde a la información que circula sobre un eventual cambio de gabinete tras la primera vuelta, orientado a reforzar el equipo de campaña de la candidata oficialista, Jeannette Jara. “No voy a hacer política ficción: ni se me ha pedido ni se me ha solicitado algo así de ningún lado. Esto es solamente cahuín propio de estar tan cerca de la primera vuelta”, dice. Además, evita referirse al avance de dicha campaña y entregar alguna perspectiva, aún cuando donó $1.500.000 el mes pasado.
Es ese mismo contexto electoral que ha complicado el debate y, si bien reconoce que hay un folclore electoral detrás de declaraciones altisonantes y polarizantes, esta vez, cree que se han transgredido un límite en cuanto al respeto a los derechos humanos.
Esas frases, y algunas propuestas de candidatos como José Antonio Kast, han hecho que el Presidente Gabriel Boric participe de la arena de la campaña presidencial y ha suscitado críticas de la oposición acusando de intervencionismo y falta a la prescindencia.
“Siempre se acusa de intervencionismo, nos pasó en todos los proceso electorales anteriores, pero hay que recordarle a los críticos que eran ellos que tenían a sus ministros hablando de por qué había que apoyar al candidato de su lado que representaba fielmente los ideales liberales”, sostiene.

—¿Qué se le pasa por la cabeza cuando le dicen que quedan cuatro meses para que termine el gobierno?
—Que quedan cuatro meses de intenso trabajo para sacar adelante el fin al CAE, el derecho a Sala Cuna para padre y madre, el proyecto del subsidio unificado al empleo, etc. Hay que hacer mucho y todo es importante, porque, saber que a pesar de que hemos tenido avances como las 40 horas y la reforma de pensiones, hay mucha gente que sigue teniendo dificultades. Por eso es importante que gobernemos y trabajemos hasta el último día.
—Una vez terminado el Gobierno, si sigue aquí para ese entonces, se transformará en una de las pocas ministras voceras que logra cumplir un periodo completo.
—Lo pensaré cuando termine el mandato. Por ahora, me siento muy honrada de poder acompañar en esta tarea al Gobierno porque con este logramos aprobar la reducción de la jornada laboral a 40 horas, un proyecto que empujé con mucho esfuerzo y que a mí me entusiasmaba mucho. También honrada de asumir esta tarea y de tener que estar dando cara en los momentos fáciles y en los difíciles.
—¿Siente una presión a propósito del poco tiempo y lo que hay que sacar adelante?
—Me entusiasman muchos los desafíos que son importantes para el país. Los proyectos que mencioné, más el levantamiento del secreto bancario, por ejemplo, significa una agenda muy robusta, muy desafiante, pero muy importante. Son temas para los que siempre nos dicen que queda muy poco tiempo de Gobierno y que es difícil llegar a acuerdo, pero si lo logramos, vamos a mejorar las condiciones de vida de nuestros compatriotas.
—¿Sería un fracaso que Gobierno no lograra terminar con el CAE durante su mandato? Se lo pregunto a propósito del origen de su generación política que surgió desde el movimiento estudiantil.
—Obviamente nosotros esperamos sacarlo adelante porque está en nuestro ADN. Nosotros logramos que en Chile haya abogados y médicos que se titularon y que no pagaron ningún peso gracias a la gratuidad. Un avance importante, pero nos falta terminar con el CAE y creo que se va a conseguir. Ahora, en caso contrario, más que un fracaso propio o personal, termina siendo un problema para la gente que va a seguir esperando.
—¿Cómo ve al movimiento estudiantil hoy?
—Más allá de mi mirada, es un hecho que actualmente no hay un movimiento estudiantil con el nivel de articulación que hubo en su momento, como el 2011 o el 2006. Ahora el movimiento está en otra etapa, en otra fase, y espero que en algún momento la organización estudiantil se recomponga porque la voz de los estudiantes y de los jóvenes organizados es muy importante y siempre lo ha sido. Nosotros vamos a dejar algo en materia educacional, pero sin lugar a dudas va a quedar mucho trabajo por hacer.

“Cuando hablamos de Miguel Krassnoff, hablamos de uno de los criminales más peligrosos que ha tenido nuestro país”
El martes de esta semana, en el debate de la Asociación de Radioemisoras de Chile, el candidato presidencial del Partido Nacional Libertario, Johannes Kaiser, mencionó polémicas medidas en caso de llegar a La Moneda.
“Voy a cerrar el capítulo para todos. Usted no puede tener gente de 80 y 90 años pudriéndose en una cárcel, queriendo mezclarlos con delincuentes comunes solamente porque a usted no le caen bien políticamente”, sostuvo.
La frase se interpretó como la posibilidad de indultar a condenados por crímenes de lesa humanidad durante la dictadura, en los que está Miguel Krassnoff. Para la ministra Vallejo, la aparición de este tipo de discurso, sobrepasa un límite.
“Es evidente que la derecha en el mundo se ha radicalizado y ha ido volviendo a reivindicar prácticas antidemocráticas o dictaduras de las cuales fueron parte. Esto, a diferencia de la izquierda que tiende a modernizarse y a evolucionar. En esa tónica de quién se radicaliza más, quién dice la cuña más agresiva, se termina degradando el debate público y eso es preocupante”, dice la ministra al respecto.
Y añade: “Ahora, los contextos electorales dan para muchas cosas, eso es entendible, se tensiona y polariza la discusión, pero no por eso se puede justificar cualquier cosa. Hay que ver el largo plazo y cuánto pueden impactar los anuncios, porque las palabras pesan”.
—¿Qué le pasa a usted cuando escucha que candidatos abren la puerta para indultar a Miguel Krassnoff, o cuando se postula que el Plan Nacional de Búsqueda tiene motivos vengativos antes que otra cosa?
—En primer lugar, es violento para las víctimas y para una democracia que requiere fortalecerse y no debilitarse. Cuando hablamos de Miguel Krassnoff, hablamos de uno de los criminales más peligrosos que ha tenido nuestro país. No está preso porque a alguien le caía mal, sino porque torturó, asesinó, fue responsable de las vejaciones más brutales que se pueden cometer contra las personas incluyendo el caso de una mujer embarazada de tres meses que torturó con agua y aceite hirviendo en sus genitales. Esos son lo crímenes de Krassnoff y decir que lo va a indultar porque el pobre hombre ya cumplió muchos años preso, cuando hay condenas que hablan de más de mil años, es violento para las víctimas.
—¿Pero es algo que va más allá del debate presidencial?
—Hablemos de lo que se discute en el Parlamento actualmente: están planteando, en el marco de las libertades condicionales, darle libertad a quienes cumplen 65 años o más, a personas que cometieron delitos graves como violar o abusar a menores de edad. O sea, hay una contradicción muy grande entre quienes dicen que quieren avanzar en seguridad, en proteger a las víctimas y al mismo tiempo quieren promover una legislación que quiere liberar a los presos de Punta Peuco, van a liberar también a delincuentes y violadores de menores de edad. Eso, para nadie, puede pasar desapercibido.
—¿Por qué cree que han proliferado nuevamente estos discursos?
—Porque ya no les da vergüenza. Antes, al menos les avergonzaba, hoy día no les da vergüenza porque nadie les pone atajo.
—¿Hay una autocrítica como sector ante el avance de discursos más conservadores?
—Yo no me siento identificada con eso. Cada vez que alguien sale a reivindicar la dictadura o a justificar las brutalidades que ahí se cometieron o a decir que eran inevitables, nosotros hemos salido a responder y tanto es así que nos han criticado a nosotros por hacerlo. Es importante decir que aunque estemos en periodo electoral y aunque se nos acuse de intervencionismo electoral, nosotros no callemos frente a quienes buscan seguir reivindicando la dictadura.

Vallejo: “Antes se autorizaba a hacer campaña a los ministros de Estado durante el fin de semana, algo que nosotros no hemos hecho”
—¿Cuánto le ha afectado a la agenda del gobierno el hecho de que enfrenten elecciones todos los años?
—Es bueno recordar que todos los años de nuestro gobierno, nos tocó gobernar en medio de procesos electorales. Por eso es importante decir que el gobierno no puede ni dejar de hacer ni dejar de decir lo que tiene que hacer y decir porque si el contexto electoral nos frenara, hubiésemos dejado de gobernar.
—En esta elección, sin embargo, ¿ha visto a una derecha más extrema?
—Es evidente que las candidaturas que quieren asumir el próximo periodo busquen diferenciarse de este Gobierno, pero entendiendo que su estrategia ha sido la crítica al Gobierno, no podemos dejar de señalar que cuando la política pública o la gestión del Ejecutivo se ve atacada por fake news que pueden derivar en la confusión de la ciudadanía, el Gobierno va a salir a resguardar la verdad y la integridad informativa. Es lo más responsable y es por eso que nos ha tocado a salir a hablar de aquello.
Nos tocó para la ley de permisos sectoriales, para la reforma de pensiones, las políticas procedimientos. Más allá de que algunos digan que Chile se cae a pedazos, es una ridiculez del porte de un buque porque todos saben que Chile está creciendo sobre la expectativa, que se logró reducir la inflación en poco tiempo, que hemos tenido récord en exportaciones, que Chile logró reducir la informalidad en niveles históricos, el IPC anotó un 0% de crecimiento.
—¿Le preocupa el hecho de que encuestas proyecten que el próximo gobierno será de alguien de la actual oposición? El mismo Presidente dijo que no da lo mismo quién gobierne…
—Es que independientemente de los candidatos que existen hoy, nunca va a dar lo mismo quien gobierne. Más allá de las encuestas, quienes van a definir quién sea el Presidente va a ser la ciudadanía que tiene que informarse, hacer su reflexión y criticar lo que está criticando en el país para que se vote informado.
Es importante señalarlo porque hoy día el Presidente dice que la seguridad es una política de Estado y lo leen como intervencionismo electoral. Una portada de un diario que decía que el Gobierno tiene como estrategia electoral hacer operativos policiales y uno se pregunta qué pretenden. ¿Que no hagamos operativos policiales porque estamos en contexto electoral? O sea, quiero hacer ver lo ridículo que pueden llegar a ser ciertas afirmaciones en torno a lo que hace el Presidente solo por el contexto electoral.
—Un resultado así daría muestra que su Gobierno no logró asegurar una continuidad del progresismo en La Moneda. ¿No teme que se le abra la puerta a un gobierno de derecha que, incluso, podría reivindicar la dictadura?
—Lo que ha pasado desde Bachelet I y lo que ha pasado en América Latina en general, es que los gobiernos cambian de pinta consecutivamente. Esa es la norma y no tengo nada más que decir de eso. Le han pasado a gobiernos de derecha, de izquierda y dejemos que la democracia funcione y que se exprese en las urnas. La gente es quien va a definir, no el analista político o una encuesta.
—Con eso en mente, ¿Jeannette Jara es la candidata de continuidad de este Gobierno?
—Los candidatos son los candidatos y el gobierno podrá tener una mirada crítica sobre el nivel del debate, pero es respetuoso de lo que va a definir la gente y eso va a pasar el 16 de noviembre para la primera vuelta.
—Pero los logros que destaca la candidata fueron de cuando fue ministra de este Gobierno y ella habla de profundizar una agenda que se realizó durante la administración Boric.
—Eso tiene que preguntárselo a ella, no soy su vocera.
—El Presidente ha enfrentado críticas por inmiscuirse en la campaña presidencial dado que responde o emplaza a candidatos de la oposición. ¿No cree que aquello ha entorpecido la campaña presidencial?
—Algunos pretenden confundir prescindencia con censura, y nosotros no estamos disponibles para eso. Buscan, permanentemente, que el Gobierno calle, que no se pronuncie o que incluso no actúe. Se ha, incluso, tratado de leer que cuando el Presidente dice que la seguridad tiene que ser una política de Estado es faltar a la prescindencia.
Esto es parte del folclore electoral, siempre se acusa de intervencionismo, nos pasó en todos los proceso electorales anteriores, pero hay que recordarle a los críticos que eran ellos que tenían a sus ministros hablando de por qué había que apoyar al candidato de su lado que representaba fielmente los ideales liberales.
—¿Se refiere a la candidatura de Sebastián Sichel?
—Sí, y por parte de varios ministros. Antes se autorizaba a hacer campaña a los ministros de Estado durante el fin de semana, algo que nosotros no hemos hecho. Creo que lo que sí es clave entender que nosotros vamos a responder cuando tengamos que velar por la integridad de las políticas públicas, cuando tengamos que defender la democracia y los derechos humanos y cuando marquemos la posición que tiene el Gobierno frente a los temas país. No se puede pretender que la prescindencia sea una impostura del gobierno. Somos respetuosos de la prescindencia, pero eso no significa autocensura o inacción.
—Muchos han dicho que el gobierno dio por perdida la elección y que estos emplazamientos que hace el presidente es un intento para posicionarlo como un líder político del progresismo para el futuro.
—Hay analistas ocurrentes y creativos. Hay algunos que dicen que si habla, es porque le hace la campaña a A. Y otros dicen que si habla, es porque lapida la misma campaña. Es decir, para el mismo hecho hay distintas visiones y hay mucha pasada de rosca en la acusación de falta a la prescindencia.
—Se ha comentado sobre un posible cambio de gabinete para la segunda vuelta presidencial, ¿usted estaría disponible para arribar a ese comando?
—No voy a hacer política ficción ni se me ha pedido ni se me ha solicitado algo así de ningún lado. Esto es solamente cahuín propio de estar tan cerca de la primera vuelta y de la construcción de escenarios para la segunda.
—¿Cree que deberían salir ministros para llegar a una segunda vuelta de Jeannette Jara?
—Esto responde a lo mismo, a la especulación de la segunda vuelta. Creo que es algo que ven más los analistas, los medios, los partidos políticos, pero no es algo que nos ocupe como Gobierno.

“Hay que ver el rol que juega la oposición en una democracia y, además, si quieren ver las encuestas, tampoco es que tengan tan buena aprobación”
Suele suceder que los gobiernos y los presidentes viven un alza de su aprobación en el último periodo de Gobierno. Una cifra a la que la ministra Vallejo ha estado atenta y que incluso ha comparado con los antecesores al Presidente Boric.
La cifra, además, coincide con el trámite de la ley de presupuestos que, a ojos de la ministra, hubo un rechazo “irreflexivo” por parte de la oposición.
—¿Por qué no ha sucedido que en los últimos meses el gobierno despegue del 30% de aprobación?
—Lo he visto y esa tendencia parte más desde diciembre. Lo que he visto es que la aprobación del Presidente, en este mes, respecto con el último gobierno de la expresidenta Bachelet son comparables y con está muy por sobre la evaluación de Sebastián Piñera en su último mes.
—¿Casos como el tema de la luz le ha afectado?
—No se si esto tiene que ver con las encuestas, pero la realidad de las tarifas eléctricas es un problema que hemos tenido que entrar a resolver porque efectivamente se hizo un cobro injusto por un error metodológico que se arrastra desde el 2017 y que descubrimos ahora y que por eso se cobró una responsabilidad política. Este es un tema que molesta a las familias y por eso es importante resolverlo cuanto antes y va más allá de lo que se haga por el Congreso, sino por parte de la gestión del Gobierno para que devuelvan lo cobrado a partir de enero.
—¿Cómo ve que la oposición haya rechazado casi todas las glosas presupuestarias?
—Lo que pasó es que tuvimos un rechazo totalmente irreflexivo de la oposición, algo inéditos. Cómo se explica que dejaron sin presupuesto a salud o educación. ¿Cómo se explica? ¿Simplemente porque no creen en ciertos números se deja sin financiamiento los hospitales? Ahí hay que ver el rol que juega la oposición en una democracia y, además, si quieren ver las encuestas, tampoco es que tengan tan buena aprobación.
Ahora, con todo, nuestra tarea es tender puentes y nuestro ministro de Hacienda ha tenido conversaciones con todos y vamos a llegar a acuerdo que lleguen con propuestas. No puede ser que se critiquen y se rechacen partidas presupuestarias sin tener ninguna propuesta para mejorar la ley.
—¿Le ha llegado alguna propuesta hasta ahora?
—Hasta el viernes no ha llegado ninguna propuesta.
—¿Y la inclusión de la glosa presupuestaria?
—Entiendo que esa crítica a propósito de que los candidatos quieren esos recursos disponibles en caso de llegar a la presidencia, pero los mismos que dicen o anuncian grandes recortes presupuestarios del gasto público, quieran poner una carga presupuestaria adicional al reponer la glosa republicana sin decir además como financiarla.
Yo quiero que se entienda este marco de conversación porque quiero que seamos social y financieramente responsables: si vamos a proponer recortes, digamos de dónde y a dónde impactan. Si vamos a proponer aumentos de gasto, como reponer la glosa republicana, digamos de dónde salen esos recurso o si se aumenta el gasto.
—¿Cree que el Gobierno cumplió con lo que prometió en campaña?
—El balance va a haber que hacerlo al final, el 11 de marzo. Ahí vamos a ver el balance de lo obrado y de lo que se dejó de hacer.
—Cambiaron las prioridades…
—Llegamos con una agenda transformadora, pero tuvimos que atender emergencias como una pandemia, en al frontera norte, reforzar las policías y tuvimos que crear la primera política nacional contra el crimen organizado y aumentar en un 15% el gasto en seguridad lo que nos hizo ajustar algunas cosas sin dejar de ver cosas que comprometimos.



