Tiempo Libre
12 de Noviembre de 2025Carmen Romero, directora Fundación Teatro a Mil: “La ciudadanía valora lo que hemos construido y espero que desde la política se valore de la misma manera”
La directora de la Fundación Teatro a Mil afirma que el festival podrá seguir realizándose con normalidad, independiente del resultado de las elecciones. Destaca los avances en política cultural durante el gobierno de Boric y la importancia de las alianzas público-privadas para su financiamiento.
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“Sí importa” es el lema de este año de Teatro a Mil, el evento cultural más importante de Latinoamérica, que se desarrollará entre el 3 y el 25 de enero de 2026 y reunirá 89 espectáculos de sala y calle provenientes de 16 países de Europa, Asia y América.
La primera edición se realizó en 1994, pero para Carmen Romero, directora de la fundación, la larga experiencia de los festivales anteriores no asegura el éxito de cada instancia. Por eso, cada versión presenta sus propios desafíos.
“Todos los festivales son distintos. A veces por las circunstancias del mundo, otras por las circunstancias políticas del país. Ahora, por ejemplo, estamos en época de elecciones, y eso a veces lo vuelve más complejo”, comenta Romero en la previa de lo que será una nueva edición del festival.
Para la directora, cada año buscar el financiamiento para el Festival Teatro a Mil es un reto. Más allá del apoyo del Ministerio de las Culturas, las alianzas público-privadas son, según ella, la mejor fórmula para asegurar la continuidad de esta celebración de las artes. “El apoyo existe, pero no es suficiente para realizar un festival de las características del que organizamos en Chile”, asegura Romero.
En ese sentido, el auspicio de Escondida BHP, que se acoge a la Ley de Donaciones Culturales, además del respaldo del ministerio y el apoyo de UNESCO, han sido fundamentales para el desarrollo del evento. “Hay otro desafío mayor, porque las empresas en general no entienden por qué tendrían que apoyar un festival de teatro. Ahí está nuestra labor: tratar de convencerlas de que tenemos más de 30 años de experiencia y que somos personas serias en las que pueden confiar”.
La cartelera
Dentro de la amplia variedad de eventos que ofrece el festival, la directora destaca de entrada el regreso de Royal Deluxe, la compañía francesa responsable de “La Pequeña Gigante”, que esta vez presentará un espectáculo más íntimo, el último que han creado: un thriller callejero para cerca de dos mil personas por función.
“Nunca nos imaginamos que lo de La Pequeña Gigante iba a ser tan masivo. Pero sí hemos aprendido mucho sobre el trabajo con las comunidades, sobre integrar a las personas en lo que es nuestro quehacer. Y eso tiene que ver con los niños, fundamentalmente a través de nuestro programa Teatro en la Educación, con el que siempre buscamos que ellos se integren a la programación mediante los distintos proyectos que tenemos”, explica la directora.
En esa línea, Romero también destaca Platea Teatro a Mil, un espacio de encuentro profesional internacional que convierte al festival en un polo de trabajo que incluye a más de 300 programadores. “Nosotros tenemos que organizarnos y ofrecer algunos alojamientos, que son muy poquitos, pero esos recursos no siempre existen. Entonces, el desafío es lograr que este proyecto de internacionalización sea sostenible en el tiempo”, comenta.
Entre los montajes internacionales de esta edición destacan “La Distance” (Francia–Portugal), dirigida por Tiago Rodrigues; el teatro pansori “Munjeon Bonpuri”, de la compañía coreana Pansori Azit Nohlaebox; y la ópera “Lullaby” (Países Bajos), dirigida por Sjaron Minailo con texto del dramaturgo chileno Guillermo Calderón. A estos se suman los espectáculos ya anunciados: “Tengo miedo torero” (Italia), presentada por el Piccolo Teatro di Milano; “A Macbeth Song” (España–Reino Unido), de The Tiger Lillies junto a La Perla 29; y la obra de danza y música “MÁM” (Irlanda), de la compañía Teaċ Daṁsa.
La adaptación de “Tengo miedo torero” es, quizás, una de las más ambiciosas del festival. Para Romero, la puesta en escena basada en la novela del escritor chileno Pedro Lemebel tiene un sabor especial. La directora recuerda que hace 20 años, cuando viajó a Madrid y vio Tengo miedo torero en una librería, le escribió al autor: “Mira dónde te encuentro. ¡Felicitaciones, querido!”.
La internacionalización de la obra de Lemebel suma ahora un nuevo capítulo de la mano del Piccolo Teatro di Milano, bajo la dirección de Claudio Longhi, en una adaptación del texto mordaz y visionario publicado en 2001.
La elección de esta obra va de la mano con uno de los objetivos que se ha propuesto la fundación para este año: destacar a escritores chilenos que son reconocidos en el mundo entero y cuyas obras también han sido llevadas al teatro. Este año, el evento tendrá un foco especial en la literatura.
“Nos propusimos que había que traer este montaje porque para ellos también es un sueño hacer esta obra en homenaje a Lemebel en su país. Esto nos hermana con Italia: hay un amor por la cultura chilena y nosotros por la cultura italiana, que también nos parece importante destacar”, dice Romero.
El festival también será espacio para homenajear al psiquiatra, dramaturgo y escritor Marco Antonio de la Parra, por su influyente trayectoria en las artes escénicas, con más de 100 obras estrenadas. Dos de ellas estarán presentes en esta edición: “Mr. Shakespeare”, dirigida por Pablo Schwarz, y “La pequeña historia de Chile”, bajo la dirección de Francisco Krebs.
El futuro del Festival
La directora del festival sabe que las decisiones electorales pueden afectar los recursos que recibe Teatro a Mil, pero confía en que, sea cual sea el resultado de las elecciones, el evento podrá seguir realizándose con normalidad.
En cuanto a la administración actual, Romero prefiere mirar el lado positivo, aunque reconoce que no se cumplió el compromiso de llegar al 1% del presupuesto nacional destinado a Cultura. “Si bien no se alcanzó el compromiso, hay un avance importante en el presupuesto que se entrega. Recuperarse después de la pandemia iba a ser muy difícil, pero se está logrando. No se han detenido programas tan importantes como la creación de nuevos centros culturales —una política de Estado que lleva ya 20 años— y cada vez se avanza más en el entendimiento de la descentralización. Es un ministerio complejo, porque es un ministerio nuevo”, reflexiona Romero sobre la gestión del Gobierno de Gabriel Boric en materia cultural.
Respecto a los resultados del próximo domingo y la posibilidad de que en marzo del próximo año asuma un gobierno de derecha, la directora espera que el financiamiento del festival no corra peligro.
“Hemos tenido la confianza de varias empresas que siguen trabajando con nosotros, como Escondida BHP, TEC y Banco Estado, además de las instituciones del Estado, como el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, los gobiernos regionales y los municipios. Esto lo hacemos entre todos. Aspiro a que el festival ya sea parte del verano, de nuestro enero teatral. Son verdaderas hazañas que logramos movilizándonos nosotros mismos y haciendo que esto siga creciendo”, responde Romero, quien además agrega: “La ciudadanía valora lo que hemos construido y espero que desde la política también esto se valore de la misma manera”.
En cuanto al apoyo del Ministerio y su trabajo en estos cuatro años, Romero dice: “Nosotros sabemos cómo era cuando no existía un ministerio, por eso lo valoramos mucho. Hoy tenemos un marco donde trabajar, canalizar nuestros proyectos, interlocutar y entender lo que pasa en la sociedad. Me parece muy positivo cómo se han ido formando las distintas comisiones por área dentro del ministerio y cómo se ha ido avanzando en descentralización. Falta mucho, claro, porque es un proceso reciente, pero los pasos se están dando”.
Finalmente, dice: “También creo que siguen existiendo desafíos, como integrar aún más las artes y la educación. Todo se está haciendo, pero paso a paso. Tengo la convicción de que debemos seguir adelante, porque esto es fundamental para el desarrollo del país y de sus ciudadanos. Necesitamos seguir impulsando políticas públicas que permitan el encuentro entre las artes y la ciudadanía, porque son parte constitutiva de nosotros mismos”.



