Carmen Romero, directora de Teatro a Mil: “Nos preocupa que todavía no se diga nada respecto a cuál es el plan y objetivo del Ministerio de las Culturas”
Enero estará marcado por una nueva edición del Festival Teatro a Mil, que este año celebra su 33ª edición. Sus espectáculos son esperados por el público, que todavía guarda con cariño el recuerdo de La Pequeña Gigante, marioneta que visitó Chile en 2007 y 2010, y cuya compañía regresa este año. En conversación con The Clinic, la directora de la Fundación Carmen Romero adelanta algunas novedades del festival, recuerda al fallecido actor Héctor Noguera, exmiembro del directorio de la Fundación, y comparte su mirada sobre el presente político y cultural del país. En ese sentido, manifiesta su inquietud ante las pocas novedades que ha entregado el futuro gobierno en la materia.
Por Colomba Bolognesi 3 de Enero de 2026
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El pasado 27 de octubre, en medio de un punto de prensa, el Presidente Gabriel Boric interrumpió la actividad pública en la que se encontraba: “Disculpen que tenga que partir un poquito antes, tengo que ir a despedir a una persona que está próxima a partir”.
Esa persona –se sabría después por The Clinic– se trataba del reconocido actor nacional Héctor ‘Tito’ Noguera, que falleció un día después.
La visita del mandatario no fue la única que recibió antes de su partida, la directora de Teatro a Mil, Carmen Romero también llegó hasta su hogar para despedirlo. La cercanía entre ambos no solo se reflejaba en un nivel personal, sino que también en el ámbito profesional.
Noguera fue parte del directorio de la Fundación y solía tener conversaciones sobre el desarrollo de la cultura en Chile con Romero. De hecho, de lo último que hablaron fue del Teatro Camino, el emblemático proyecto de Noguera ubicado en Peñalolén.
“La última conversación que tuve con él fue justamente porque él quiso hablar del Teatro Camino, de cómo seguiría cuando él no estuviera. Conversamos mucho rato, eso era su sueño. Queremos que ese sueño se mantenga”, recuerda Romero.
Respecto a esa conversación, hoy Romero promete que la Fundación Teatro a Mil va a velar por mantener vivo uno de los legados más preciados de Tito Noguera. “Su Teatro Camino estará abierto durante el festival y nosotros vamos a tratar de que ese teatro no se cierre y se mantenga su legado”, asegura.
“Las artes sí importan, decía Tito, y ahí tenemos nuestro eslogan, las artes sí importan, pero a veces nos olvidamos de eso”, añade. Hoy, ese mensaje es el eje que inspira al festival.
—¿Van a realizar algún homenaje a Tito Noguera en esta nueva edición?
—Nuestro principal homenaje es que el Teatro Camino va a estar abierto, esperando al público, van a haber tres obras allí. Solo le puedo decir a Tito Noguera y a toda su familia, que todos los homenajes que hagamos serán poco para una persona que significó tanto para nosotros, que nos apoyó y estuvo siempre.

Cómo retornar a los íconos del Teatro a Mil
El 26 de enero de 2007, la cotidianeidad de los santiaguinos fue interrumpida por un memorable espectáculo. Miles de chilenos, entre ellos la entonces presidenta Michelle Bachelet, llegaron con sus hijos y cámaras digitales hasta los alrededores del Mercado Central para presenciar el despertar de La Pequeña Gigante: una marioneta de 5,5 metros de altura que abrió los ojos lentamente, como si despertara de un largo sueño, y comenzó a avanzar durante tres días por las calles de la capital.
Fue un acto de teatro callejero nunca antes visto en Chile, que congregó a 700 mil personas y se transmitió en televisión abierta por días. La escena quedó impregnada en la memoria colectiva de miles de niños que hoy, ya adultos, aún lo recuerdan con cariño.
Ese recuerdo se forjó en la Fundación Teatro a Mil, que desde 1994 ha hecho de enero un mes rodeado de arte para los chilenos, con la llegada del Festival Teatro a Mil. Este año, el evento se realiza desde este 3 al 25 de enero, y reúne 89 espectáculos de sala y calle provenientes de 16 países de Europa, Asia y América.
Para muchos, La Pequeña Gigante representa el peak cultural de la Concertación en Chile. Sin embargo, Romero prefiere despolitizar a la gigante.
—La marioneta estuvo muy asociada a la política cultural de la Concertación. ¿Cree que va a ser difícil ahora alcanzar un simbolismo así?
—Cuando hablamos de arte, yo creo que es importante señalar por qué vino la Pequeña Gigante. Vino porque queríamos ocupar las calles. No fue obra de la Concertación, fuimos nosotras, de la sociedad civil, que quisimos presentar esa obra como festival. Y esto fue noticia en todo el país. No hemos podido volver a hacer algo como eso, porque también el festival va tomando otros caminos. Nos parece importante también hacer obras pequeñas.

La cartelera de la nueva edición de Teatro a Mil
Entre libros, papeles y fotografías que guardan memorias de una vida dedicada a las artes, Carmen Romero ordena el escritorio de su oficina en Marchant Pereira, en Providencia, mientras repasa la cartelera de una nueva edición del Festival Teatro a Mil, que ya alcanza su 33ª versión.
A sus espaldas, una fotografía enmarcada de La Pequeña Gigante acompaña la escena. La directora cuenta que espera con ansias “Apesanteur”, un nuevo espectáculo que se presentará en enero de Royal de Luxe, la misma compañía francesa de teatro a gran escala que trajo a Chile la recordada marioneta.
—¿Con esta nueva intervención artística, podríamos esperar un espectáculo como el de La Pequeña Gigante?
—Será distinto. Esta vez, está hecho a una escala local, la confección está toda hecha en Chile. Incluso, yo diría que sus marionetas son más grandes, tienen más tamaño que la misma gigante, pero la materialidad es distinta. Va a ser precioso.
En esta edición del festival, la directora cuenta que se optó por rendir homenaje al psiquiatra, dramaturgo y escritor Marco Antonio de la Parra, autor de más de 100 obras estrenadas, cuya trayectoria lo ha convertido en una figura imprescindible de las artes escénicas chilenas.
Dos de ellas estarán presentes en el festival: “Mr. Shakespeare”, dirigida por Pablo Schwarz, y “La pequeña historia de Chile”, bajo la dirección de Francisco Krebs.
Entre los montajes internacionales destacan “Munjeon Bonpuri”, de la compañía coreana Pansori Azit Nohlaebox; “Tengo miedo torero” (Italia), presentada por el Piccolo Teatro di Milano, “A Macbeth Song” (España–Reino Unido), la obra de danza y música “MÁM” (Irlanda), de la compañía Teaċ Daṁsa y la presencia de la compañía ¡Hola Río!, que trae una performance del compositor brasileño Ney Matogrosso.

“Vamos a presentar a Neymar Matogrosso por primera vez en Chile, un ícono de la cultura brasileña que nunca había venido, no habíamos tenido el privilegio de verlo. Tiene 84 años y es una de las grandes voces de Brasil. Uno de los imperdibles del festival”, comenta.
Además, “por primera vez viene Irlanda al festival, y viene con MÁM, una obra de danza y música que es inolvidable”, agrega.
“Quisiera pensar que todo aquello que nos ha costado tanto construir, se va a mantener. Venga el gobierno del color que sea”
A lo largo de la conversación, es ineludible volver al actor Héctor Noguera. En lo que fue una de las últimas entrevistas al actor, este expresó su preocupación por el futuro de la cultura en el país.
“Me parece que eso se va achicando cada vez más. Hablan mucho de que van a achicar el Estado y siempre achicar el Estado significa empezar por la cultura. Siempre el recorte empieza por ahí, porque se ignora la importancia de la cultura, de las artes, del conocimiento en la vida de las personas”, comentó a Media UC.
Esta edición del festival se desarrolla en un escenario distinto, marcado por el cambio de gobierno. Los recursos que recibe Teatro a Mil están directamente ligados a aportes privados y definiciones políticas. Hasta ahora, el auspicio de Escondida BHP —acogido a la Ley de Donaciones Culturales—, junto al respaldo del Ministerio de las Culturas y el apoyo de la UNESCO, han permitido la realización del festival.
—¿Les preocupa la continuidad de Teatro a Mil con el nuevo gobierno?
—Nos preocupa que todavía no se diga nada respecto a cuál es el plan y cuál es el objetivo del Ministerio de las Culturas. Yo imagino que es porque va a haber continuidad a las políticas públicas que han sido muy exitosas durante todos estos gobiernos.
Cuando hablo de políticas públicas, me refiero, por ejemplo, a seguir construyendo centros culturales para que la gente se una, para que la gente pueda vivir en comunidad en todas las regiones y en las comunas de más de 50 mil habitantes. Es una política pública muy exitosa. Yo siento que un nuevo gobierno debiera tomar la posta de lo que se ha hecho muy bien(…)Quisiera pensar que, aunque no hemos visto los planes, todo aquello que nos ha costado tanto construir, se va a mantener. Venga el gobierno del color que sea.
—En ese sentido, ¿están atentos a quién podría ser el próximo ministro/a de Cultura? ¿Hay algún nombre que les gustaría?
—Estamos atentísimos. Nosotros tenemos 33 años. La institucionalidad cultural vino después. Entonces, para nosotros es fundamental porque es con quién podemos dialogar. No soy quién para dar nombre, pero sí me parece que debiera ser alguien muy iluminado. Que entienda, y que esté cerca. Tendrá el desafío de continuar el Ministerio de las Culturas que todavía sigue implementándose. Hay muchas tareas que hacer. Que sea una persona capaz, iluminada, abierta, que escuche, y que crea en la libertad de expresión.



