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Tania Tamayo Retrato de una Ausencia

Tiempo Libre

19 de Noviembre de 2025

El libro de la periodista Tania Tamayo que reconstruye la historia de su tío desaparecido en dictadura y la memoria fragmentada de una familia

La periodista y académica Tania Tamayo presenta 'Retratos de una ausencia', una novela de no ficción que indaga en la historia personal y familiar de su tío Manuel Jesús Tamayo, detenido desaparecido en 1976 durante la Operación Cóndor, combinando investigación rigurosa y una mirada íntima sobre la memoria y el dolor de una familia marcada por la dictadura.

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Tania Tamayo, periodista y académica de la Universidad de Chile, ha escrito varios libros sobre hitos de la historia del país, como la tragedia del Casa C-212 en Juan Fernández, el asesinato de Manuel Gutiérrez o el Caso Bombas. Pero en su nueva entrega, “Retratos de una ausencia“, decidió mirar hacia su propia historia familiar: la historia de su tío desaparecido durante la dictadura militar.

El libro es una novela de no ficción en la que la periodista emprende —con las herramientas del periodismo de investigación— una reconstrucción de la vida de su tío Manuel Jesús Tamayo, detenido desaparecido por la Operación Cóndor en abril de 1976. Manuel tenía 24 años cuando fue arrestado en plena calle en Mendoza, Argentina, junto a dos compañeros del Partido Socialista, por agentes de seguridad de la dictadura militar argentina.

Sobre su decisión narrativa, la autora comenta: “La crónica me quedaba corta; sentía que, en este caso y en esta opción de trabajarlo desde un punto de vista más íntimo —decisión que tomé tras una reflexión que cuento en el libro—, no alcanzaba a reflejar lo que quería transmitir”. Por eso optó por un relato que permitiera sentir la dinámica de su familia y la dimensión emocional de la ausencia.

En las primeras páginas describe cómo era la casa donde vivían, las reuniones familiares y los retratos que adornaban el hogar con el rostro del “Mono”, el apodo de su tío desaparecido. Entre esos recuerdos aparece con fuerza la figura de Juanita Martínez, la abuela. “Para mí siempre fue una figura muy especial, porque yo veía a esta abuela que buscaba a este tío, esta abuela que peleaba por este tío, que salía a las calles. Yo, desde una ignorancia muy típica de la infancia, no entendía muy bien esto de que este tío no estaba”, relata Tamayo.

Escribir desde el interior de la familia no fue fácil. “Muy difícil también hablar desde la memoria inconclusa, desde las identidades que son fragmentadas, porque la desaparición no es cualquier crimen. Hablar de una familia cuando hay uno de sus integrantes detenido desaparecido implica hablar de una memoria familiar fragmentada”, reconoce.

En ese sentido, sostiene que el verdadero desafío no estuvo en el rigor investigativo: “La dificultad más grande no fue eso, sino trabajar desde lo más delicado; no el oficio más rudo de cruzar datos o usar herramientas digitales de búsqueda, sino todo lo contrario: cómo mirarse, cómo ver las contradicciones o la contradicción”.

El libro aparece en un período marcado por las elecciones presidenciales, un contexto donde se reabre el debate sobre la memoria, los militares condenados por violaciones a los derechos humanos y la figura de Augusto Pinochet. Para Tamayo, este escenario vuelve indispensable reflexionar sobre el valor de la memoria histórica. “Creo que si hay temas que no están resueltos como éste, y que no se entienden como una verdad oficial, es muy difícil avanzar. La tortura, la violación —incluida la de menores de edad—, la brutalidad hacia mujeres y hombres, las aberraciones contra las diversidades, la desaparición forzada que se convierte en un crimen permanente… podríamos hablar eternamente de eso”, afirma.

Y agrega: “Si eso no se entiende como parte de la barbarie humana, si no entendemos que de ahí hay que salir y no repetir, y nunca más, no podemos avanzar hacia una civilización digna”.

La publicación también movilizó a su propia familia. “Es súper complicado hablar de la familia, y yo creo que cada uno tenía alguna idea, y lo más probable es que no siempre se cumplió la expectativa. Algunos pensaron que esto podía ser la historia de la militancia de Manuel, otros que sería una biografía, otros un ensayo filosófico, qué sé yo… y no es nada de eso”.

Finalmente, la autora aclara qué es lo que realmente escribió: “Este libro es más bien la impresión de una sobrina —una que en este caso es periodista, pero podría haber tenido otra profesión— que crece en una familia marcada por el dolor, que crece con la figura ausente de alguien que dejó muchas huellas. De alguien lleno de ansias de vivir, de aprender, y que dejó muchas semillas, muchas miguitas de cultura, de distintos objetos culturales”.

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