Ciudad
4 de Diciembre de 2025“Hace cuatro años que a nosotros no nos han entrado a robar”: Edificios exigen a repartidores quitarse el casco para ingresar
Tras una seguidilla de robos menores, amenazas y problemas para identificar a quienes ingresaban con el rostro cubierto, desde 2021 que varias administraciones de edificios comenzaron a exigir que los repartidores de delivery se retiren el casco y se registren en conserjería. Luis Sánchez, fundador de Admin Propiedades, explica cómo este protocolo ha reducido incidentes en varias comunas de Santiago.
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Tras la pandemia, algunas administraciones de edificios decidieron reforzar los controles de acceso y exigir a los repartidores que entren a la recepción sin casco. La determinación surgió a partir de una serie de situaciones que se acumularon en el tiempo: desde discusiones y conflictos hasta problemas de identificación.
El fundador de Admin Propiedades, Luis Sánchez, cuenta a The Clinic que la medida no nació por un incidente puntual, sino por la suma de episodios que se repetían en diferentes comunidades.
“Teníamos problemas para identificar y monitorear a personas que iban a hacer reparto y en el camino se llevaban algo”, explica Sánchez. Uno de los casos ocurrió en plena temporada navideña, cuando un repartidor se robó la bicicleta de un niño.
Así, Sánchez decidió aplicar el mismo protocolo en las ocho comunidades que administra en las comunas santiaguinas de Renca, La Pintana, Quilicura, Providencia y Ñuñoa. “Nosotros a través del tiempo hemos ampliado el abanico de opciones que se le puede dar a la gente en cuanto seguridad, pero como bien dicen, la ocasión hace el ladrón”, dice.
Según cuenta, las comunidades tienen señalizada la obligación de sacarse el casco en los accesos, donde se informa que toda persona debe registrarse en conserjería, mostrar su carnet de identidad y retirarse los elementos que le cubren la cara.
En un principio los repartidores reaccionaron con molestia: “Fue una pelea constante, pero ahora ya saben cuál es el protocolo, entonces ya después es un tema de adaptación”, señala Sánchez.
De esta forma, “hace cuatro años que a nosotros no nos han entrado a robar”, dice Sánchez. Además, afirma que la medida les permitió ejercer un control más riguroso sobre quienes ingresan a los edificios, incluso en situaciones sensibles como casos de exparejas con órdenes de alejamiento.



