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Ilustración: Sandro Baeza - The Clinic

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23 de Diciembre de 2025

Estudio afirma que personas que comen regularmente quesos altos en grasa tienen un menor riesgo de desarrollar algún tipo de demencia

Un estudio sueco asoció el consumo regular de quesos altos en grasa con un menor riesgo de demencia a largo plazo, tras seguir a 28 mil personas durante 25 años. Expertos advierten que se trata de un estudio observacional y llaman a no sacar conclusiones causales.

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Un estudio plantea que el consumo de Brie, Camembert, Gouda y el Parmesano, entre otros quesos altos en grasa, estaría directamente vinculado con un menor riesgo de padecer algún tipo de demencia a lo largo de 25 años. Sin embargo, expertos chilenos llaman a la calma.

Según detalla ABC News, quienes consumen al menos 50 gramos diarios de quesos o cremas altos en grasa tienen un menor riesgo de padecer demencia. Se trata de un estudio sueco que se realizó a lo largo de 25 años y que siguió a 28 mil personas.

Emily Sonestedt, profesora asociada de la Universidad de Lund y autora principal del estudio, explicó que “el queso es un alimento fermentado, un proceso que genera compuestos bioactivos que podrían influir en la inflamación y en los vasos sanguíneos. La crema, en cambio, suele utilizarse en preparaciones caseras y no se consume en grandes cantidades por sí sola”.

¿La clave está en los quesos?

Natalia Salvadores, Dra. en Ciencias Biomédicas y académica del Centro de Biomedicina de la Universidad Mayor, explicó a The Clinic que “si bien el trabajo muestra que un mayor consumo de quesos y cremas altas en grasa se asocia con un menor riesgo de demencia a largo plazo, estos hallazgos provienen de un estudio observacional. Por lo tanto, no permiten establecer una relación causal, y podrían estar influidos por otros factores del estilo de vida o por características propias de las personas que consumen estos alimentos“.

En relación a los resultados del estudio, la académica rescata que “algunos efectos mostraron dependencia del perfil genético de los participantes del estudio. Además, los resultados no son uniformes para todos los productos lácteos ya que no se observaron beneficios con la leche u otros lácteos”.

“Esto refuerza la idea de que el impacto de la dieta sobre la salud cerebral es complejo y no puede reducirse a un solo alimento o nutriente. En consecuencia, estos hallazgos son interesantes, pero deben ser confirmados por ensayos clínicos y por estudios en otras poblaciones antes de considerar modificaciones a las guías nutricionales, que actualmente priorizan patrones dietarios equilibrados y la reducción del consumo de grasas saturadas por razones cardiovasculares (las alteraciones cardiovasculares son uno de los principales factores de riesgo para la demencia)”, añade.

El diagnóstico de demencia

Consultada sobre la existencia de algún test que podría advertir un diagnóstico de demencia, Salvadores explica que “actualmente no existe un test único, simple o de uso masivo que permita predecir si una persona desarrollará demencia en el futuro”.

“Si bien hoy existen exámenes especializados, como evaluaciones cognitivas, estudios de imágenes cerebrales o análisis de ciertos biomarcadores, estos se utilizan cuando ya existen síntomas. Es decir, en etapas avanzadas de la enfermedad, cuando el daño neuronal es masivo e irreversible. De hecho, el diagnóstico mediante biomarcadores es uno de los principales focos de la investigación actual en el área del Alzheimer ya que permitirá evaluar tratamientos en etapas más tempranas de la enfermedad, antes de que el daño sea irreversible, lo que es esencial para avanzar en el desarrollo de terapias que realmente alteren su curso”, agrega.

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