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Bad Bunny

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7 de Enero de 2026

Los secretos del concierto de Bad Bunny en Chile: cómo se arma la lista de invitados a “La Casita”, un equipo de más de 300 personas y medidas especiales contra el calor

A días de sus tres conciertos en el Estadio Nacional, el regreso de Bad Bunny a Chile se perfila como uno de los eventos musicales más ambiciosos del año. Con un equipo de más de 300 personas, una puesta en escena diseñada especialmente para esta gira y un fuerte énfasis en la conexión con el público, Daniel Merino, entertainment manager de Bizarro, adelanta que “todo lo que el público va a ver en el estadio es parte de una producción propia del artista, pensada para que la experiencia sea única de principio a fin”.

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Tres años de espera llegarán a su fin este viernes para los seguidores de Bad Bunny. El cantante puertorriqueño regresa a Chile en el marco de su gira Debí Tirar Más Fotos World Tour, la cual comenzó oficialmente el 21 de noviembre de 2025 en República Dominicana. El tour inicia el año con tres fechas en Chile y continuará con presentaciones en distintos países de Sudamérica, antes de que el artista asuma uno de los hitos más importantes de su carrera: ser el número principal del show de medio tiempo del Super Bowl.

Esta presentación obligó a modificar los planes de Bad Bunny en Chile. El concierto originalmente estaba agendado para días previos al Super Bowl, lo que derivó en una reprogramación de la fecha en el país. Finalmente, la cita quedó pactada para un mes antes, manteniéndose el Estadio Nacional como escenario del espectáculo.

A pocos días de uno de los grandes eventos del año, Daniel Merino, entertainment manager de Bizarro, la productora a cargo del concierto, reveló las claves de lo que serán los shows de este fin de semana. Entre ellas, destacó el equipo de más de 300 personas que acompaña al cantante en esta gira, una cifra —asegura el representante de Bizarro— absolutamente inédita en la historia de los conciertos en Chile.

“Esto significa que supera cualquier otro concierto en cuanto a cantidad de gente viajando con el artista para realizar el show. A nivel de producción técnica, todo lo que está en el estadio y todo lo que el público verá en los conciertos lo trae él. Son 45 contenedores que viajan a Chile, que ya llegaron en su mayoría esta mañana (miércoles). Todo —desde los autos, la iluminación, las pantallas y el escenario— es parte de su propia producción”, adelantó Merino sobre la magnitud de la puesta en escena.

La lista de “La Casita”

La razón por la que el artista trae sus propios equipos responde a dos factores. El primero es que se trata de tecnología que, en su mayoría, no está disponible en Chile. El segundo es que gran parte de estos elementos —especialmente los vinculados a la escenografía— son hechos a medida, diseñados específicamente para este concierto.

Además, el equipo de Bad Bunny cuenta con dos puestas en escena paralelas: una de ellas ya se encuentra en Perú, anticipando lo que serán los conciertos del 16 y 17 de enero en Lima. Estas son exactamente iguales incluyendo los dos escenarios frontales y el posterior, nombrado como “La Casita”.

Esta ha producido un interés inusitado por estar dentro de ella. El concepto se presentó en “No me quiero ir de aquí”, la primera residencia del puertorriqueño, que tuvo 31 fechas en su tierra natal. Por ese escenario pasaron nombres como Austin Butler, Ana de Armas, LeBron James, figuras de la música como Ricky Martin, Belinda, J Balvin, Feid, Maluma, Residente, Yandel, Quevedo, deportistas como Kylian Mbappé.

Con ese nivel de referentes, no es difícil pensar por qué las celebridades locales quieran participar de este escenario. Son cerca de 30 personas las que tendrán el privilegio de bailar codo a codo con el máximo exponente de la música latina. La lista de celebridades, comentan desde la productora, se construye en conjunto con el equipo del artista y la última palabra la tienen ellos.

“No hay forma de pagar, ni hacer un canje, ni nada, porque mucha gente preguntando eso no existe. Se eligen por distintos motivos, desde culturales hasta por asuntos que tienen que ver con cuál es la declaración de cada uno de la gente, de distintos mundos, distintas sociedades”, advierte Merino ante incluso algunas publicaciones en X que han entregado información falsa al respecto.

Sobre la lista, Merino dice que se eligen por distintos motivos, desde culturales hasta por asuntos que tienen que ver con cuál es la declaración de cada uno de la gente, de distintos mundos, distintas sociedades. “tiene que ver con que sea lo más diversa posible la casita. No es un lugar solamente para famosos, en celebridades. Es un lugar para que se encuentren distintas culturas”, dice.

Un montaje cuidado

El espectáculo contempla cerca de 800 equipos de iluminación y, a diferencia de otras grandes producciones, no se apoya de manera central en el uso de pantallas. Se trata de un show con una fuerte apuesta estética y teatral, pensado más desde lo conceptual que desde el despliegue tecnológico tradicional.

Este concierto fue curado personalmente por Bad Bunny, y refleja de manera directa las raíces de Puerto Rico y el recorrido que ha construido desde una isla marcada por carencias, pero también por una identidad potente y una voz propia. En esa línea, cada elemento del montaje —desde La Casita hasta El Sapo concho— dialoga con la cultura puertorriqueña y su conexión con Latinoamérica y el mundo latino en general, privilegiando la identidad y el relato cultural por sobre el impacto de grandes pantallas.

“Hoy la propuesta de su espectáculo, más que volar sobre el público como en su gira anterior, apunta a generar una conexión directa con las personas. Por eso, el show cuenta con tres escenarios, incluida La Casita, ubicada muy cerca de la galería del Estadio Nacional, donde el artista interactúa durante cerca de 40 minutos con la audiencia”, dice Merino.

Con el tema técnico a cargo en su mayoría del equipo de Bad Bunny, surgen otras preocupaciones. La principal ocupación de los equipos —tanto del propio artista como de la producción local— está puesta en la seguridad.

Se trata de un desafío que no es exclusivo de Chile, sino una exigencia a nivel mundial. Los conciertos masivos requieren una planificación cada vez más detallada en materias de seguridad y gestión de audiencias: desde la forma en que el público ingresa al recinto, hasta cómo permanece durante largas jornadas al interior del estadio. Hay asistentes que pueden pasar entre 12 y 14 horas en el lugar, por lo que es fundamental garantizar acceso a servicios básicos como hidratación, baños y espacios adecuados para su desplazamiento.

Asimismo, el foco está en asegurar flujos de ingreso y circulación eficientes, fomentar la seguridad autogestionada —un aspecto clave— y detectar posibles puntos débiles que personas inescrupulosas podrían aprovechar, afectando la experiencia de los asistentes. En este trabajo participan de manera coordinada el equipo internacional de Bad Bunny, el equipo local de seguridad y fan support, además de las autoridades.

“Hemos sostenido múltiples reuniones y continuaremos con las coordinaciones necesarias para que todo sea impecable. El show técnico está garantizado; ahora el énfasis está en la planificación, la atención y el manejo de la seguridad y del público, para que la experiencia sea positiva de principio a fin”, recalcan desde la producción.

Otra de las preocupaciones son las altas temperaturas de este fin de semana, por lo que la productora ha decidido redoblar la disposición de agua. En total, se dispondrá de 250 mil raciones de agua para una asistencia estimada de 50 mil personas, es decir, cinco veces la cantidad necesaria para asegurar que a nadie le falte hidratación. El agua será gratuita, sellada y purificada, y se entregará fría al público.

Además, en los sectores de cancha se instalarán aspersores de alta presión que, cada media hora, liberarán cientos de litros de agua sobre los asistentes, intentando así bajar la temperatura de las jornadas.

Los shows de este fin de semana marcan un nuevo hito en la relación entre Chile y Bad Bunny. Desde su recordada primera gira, que lo llevó a escenarios tan inesperados como la medialuna de Rancagua o Ritoque, pasando por su presentación en el Festival de Viña del Mar, hasta consolidarse como una gran estrella en su primera vez en el Estadio Nacional en 2022.

Yo diría que para 2026 hay, sin duda, dos grandes conciertos. Uno de ellos es Bad Bunny por el nivel y la propuesta que presenta. El otro es el de AC/DC. Creo que esos son los dos grandes hitos musicales de 2026”, cierra Merino.

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