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Los timoneles de los partidos del oficialismo en un comité político ampliado de La Moneda. Foto: Agencia UNO

Política

8 de Enero de 2026

La lenta coordinación de la izquierda para discutir su futuro rol opositor y el incierto cónclave que asomaba como clave

Se esperaba que el próximo sábado 17 de enero las dirigencias oficialistas se encontraran cara a cara para depurar el momento actual de la izquierda y se intentara coordinar su frente al futuro gobierno de José Antonio Kast. Dicha instancia se pospuso y el oficialismo aún no encuentra fecha para su convocatoria. "Es como si no hubiese ánimo de juntarse", dicen en el sector.

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Entre congresos internos y actividades partidarias, los partidos del oficialismo enfrentan dificultades para coordinar un encuentro que permita articular su futuro rol en la oposición. La cita, inicialmente fijada para el 17 de enero, aún no tiene fecha definida, dicen en los partidos.

Congresos ideológicos, comités políticos, conferencias y comités centrales copan la agenda veraniega de los partidos del actual oficialismo. En ese escenario, las directivas de las distintas tiendas buscan un espacio en el apretado calendario para concretar un cónclave oficialista que permita comenzar a delinear lo que será el futuro papel de la oposición.

Fue la presidenta del Partido Socialista, Paulina Vodanovic, quien dio las primeras luces de este encuentro y subrayó su relevancia: “Es importante este cónclave que nosotros decidimos citar para el 17 de enero, que tiene esa finalidad: cómo hacer una mirada de conjunto que probablemente, y muy seguramente, no va a arribar a ninguna conclusión, pero donde es necesario también hacer política”, comentó a The Clinic en una entrevista el mes pasado.

Y si bien la instancia estaba fijada para el próximo sábado 17, la fecha cambió luego de que la Democracia Cristiana —que se sumó al bloque progresista durante la campaña presidencial de Jeannette Jara— advirtiera de que tenía agendada una actividad partidaria para ese mismo fin de semana. Esto obligó a las directivas a buscar una nueva fecha.

Ante el contratiempo, algunos dirigentes propusieron correr la cita al 24 de enero. Sin embargo, ese plan también se ve complejo, ya que el PPD tiene una instancia interna de definiciones programada para esos días. La fecha, así, se complica ya que los días siguientes estarán marcadas por las últimas materias de ley en el Congreso y el posterior receso legislativo.

Con esto, los dirigentes están en búsqueda de una nueva alternativa y, según algunas fuentes del oficialismo, aún no hay certeza de que el cónclave se concrete. Incluso hay partidos que no lo tienen contemplado en su agenda inmediata, como ocurre con el PC.

Por lo demás, las colectividades tampoco han definido si invitarán a la cita al Presidente Gabriel Boric, quien se prepara para dejar el poder y asumir un nuevo rol a partir del 11 de marzo.

Asimismo, otros dirigentes sostienen que desde que se optó por posponer la fecha del 17 de enero, el chat de Whatsapp de los presidentes de partidos, quienes están a cargo de esta organización, ha estado en silencio. “Es como si no hubiese ánimo de juntarse”, dice uno de ellos.

Los temas tentativos del cónclave

De todas formas, al interior de los partidos existen temas prioritarios que esperan poner sobre la mesa en el cónclave oficialista, así como ejes de discusión que, según varios dirigentes, deben abordarse en el entendido de que la coalición tal como se conoce hoy llegará a su fin el 11 de marzo, dando paso a un nuevo bloque de coordinación opositora, aunque existen dudas en torno a si funcionarán como una o dos oposiciones.

En el caso del Partido Comunista, hay especial expectación respecto a las evaluaciones que puedan surgir sobre la reciente campaña presidencial de Jeannette Jara y cuánto influyó su militancia en el PC en su desempeño electoral.

Fuentes de la colectividad reconocen que es probable que se aborden episodios que generaron tensión interna durante la carrera presidencial, como las declaraciones de Daniel Jadue adelantando públicamente que Jara renunciaría al partido en plena campaña, o los cuestionamientos del presidente del PC, Lautaro Carmona, al entonces ministro de Hacienda, Mario Marcel, por su apego al principio de responsabilidad fiscal. “Siempre topamos en los recursos. Se hizo casi un dios el recurso por sobre la necesidad social”, dijo en agosto del año pasado.

Con todo, en el PC aseguran que asistirán al encuentro con una actitud abierta y disposición a una colaboración amplia, conscientes de que imponer temas por adelantado podría interpretarse como una ofensiva innecesaria. No obstante, advierten que, de cara al futuro, será clave observar cómo se comporten las distintas tiendas a la hora de negociar quiénes podrían encabezar las presidencias de la Cámara y el Senado, ante la fragmentación política existente en el Congreso. Ese, reconocen, “será un elemento importante a considerar”.

Desde el Frente Amplio, en tanto, apuntan a la necesidad de establecer un marco común en materias donde ya existen consensos, como evitar retrocesos en derechos sociales frente a los ajustes fiscales anunciados, defender la reforma de pensiones y abordar una discusión tributaria que no implique cambios regresivos.

Además, desde la coalición plantean la necesidad de definir mecanismos de coordinación y articulación entre todas las fuerzas del bloque. “La idea es que ante diferentes coyunturas podamos ir buscando puntos comunes”, sostiene un dirigente frenteamplista.

Por otra parte, miembros del Socialismo Democrático afirman que no han definido esas prioridades de cara al cónclave y la otra semana planean abordar los ejes principales. Con todo, hasta ahora hay miembros que esperan que se evalúe el estado actual de la izquierda, cómo se puede actualizar la pospuesta de los partidos para volver a conectar con un electorado despolitizado y encontrar puntos para formar una coordinación opositora, no necesariamente un solo bloque opositor.

El jefe de bancada del PPD, Raúl Soto, comentó a The Clinic que el cónclave “es una oportunidad para hacer un analisis sobre estos cuatro años de gobierno, con lo bueno y lo malo, los legados y también los errores y los aprendizajes que hay que sacar”.

Con ello, indicó que existirá “un periodo de reflexión interno de cada partido que permita sacar lecciones” y en esa línea también se abrirá “una oportunidad para empezar a reflexionar sobre el futuro”.

Sobre eso, además, afirman que en materia internacional han quedado expuestas las diferencias entre los distintos bloques de izquierda respecto a lo que sucede en Venezuela y Estados Unidos, lo que complejizaría aún más las definiciones de un solo bloque opositor.

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