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Giorgio Jackson: “El contraste entre el Gobierno de Kast y el de Boric es abismal en términos de abrir diálogo político”

A tres años del robo de computadores en Desarrollo Social y luego de que la Fiscalía resolviera no perseverar en la investigación en su contra, el exministro asegura que no esperaba otro resultado, pero aún así sintió “un alivio” con el término del proceso. Desde Barcelona, analiza la aprobación de la megarreforma y afirma que "la era Kast legitima la idea del avanzar sin transar". También acusa a Chile Vamos de haber perdido "la capacidad de hacerse respetar" frente al Gobierno y defiende la estrategia de su sector en el trámtie: "No responsabilizo ni un ápice a la oposición del resultado". Además, plantea que el desafío del Frente Amplio es contribuir a unir a la izquierda mediante objetivos comunes y apuesta por Constanza Martínez para liderar ese proceso en el nuevo ciclo del partido.

Sigue a The Clinic en Google News Por 26 de Julio de 2026
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Desde Barcelona, el exministro de Desarrollo Social Giorgio Jackson se conecta a eso de las 20:00 horas de España desde su computador para dar esta entrevista a The Clinic, luego de una jornada dedicada a avanzar en su tesis del doctorado de la Universidad de Barcelona. Su investigación analiza los procesos constitucionales en Chile desde el estallido social de 2019 y cómo estos derivaron en los últimos derroteros electorales que terminaron con José Antonio Kast instalado en La Moneda.

El calor con la humedad, comenta, “se siente pesado”. Hace un par de semanas, el país registró las temperaturas más altas de los últimos cien años. En ese contexto, Jackson combina sus estudios con trabajos para consultoras de políticas públicas , “ninguna de Chile”, aclara entre risas. También cuenta que mantiene un contacto permanente con el expresidente Boric, con quien conversa sobre la contingencia, aunque precisa que la mayor parte de esos intercambios se da “desde la amistad”.

Jackson y Boric llevan ya varios años viviendo en países distintos. El fundador de Revolución Democrática se instaló en España después de presentar su renuncia como ministro al entonces presidente, en medio de las acusaciones sobre un supuesto vínculo con el Caso Convenios y con el robo de computadores que afectó al Ministerio de Desarrollo Social cuando él encabezaba esa cartera.

El pasado 20 de julio se cumplieron tres años de ese robo. Hasta la fecha, quienes presentaron las querellas no solicitaron diligencias investigativas en contra de Jackson ni peritajes orientados a sustentar una eventual formalización. Ese mismo día, pero de este año, la Fiscalía Regional de Antofagasta decidió cerrar la investigación respecto del exministro, del exjefe del Segundo Piso de Boric, Miguel Crispi, y de quien fuera directora de Presupuestos, Javiera Martínez, al concluir que no existían antecedentes suficientes para formalizarlos.

Giorgio Jackson hoy cursa un doctorado en la Universidad de Bacelona. Foto: VonFer

—¿Cómo lo recibió?

—La verdad es que no me sorprendió. Es algo que veníamos esperando hace bastante tiempo. Para mí era un tema de tiempo, no un tema de resultado, porque sabía que no existía absolutamente nada.

—¿Y a nivel personal?

—Es un alivio porque han sido años de muchas acusaciones infundadas, de incluso injurias y calumnias, Lo que ha fluido por las redes sociales en términos de campaña de difamación ha sido bastante fuerte. Pero lo trato de analizar más en clave política que en clave personal.

—¿Cómo así?

—Es que en lo personal, como a cualquier persona, el que te inventen mentiras para difamarte es algo que puede ser muy impactante, muy doloroso, pero en mi caso, habiendo pasado tanto tiempo, lo más importante para mí es analizarlo en clave política. Cómo un dispositivo tan sencillo en apariencia, como es inventarle algo a alguien y sembrarlo con el nivel de desconfianza que hay hacia la política en Chile permite crear artificialmente una especie de verdad inventada que la gente realmente se cree y que la gente se creyó.

—¿Y le da tranquilidad esa reflexión?

—En mi caso estoy tranquilo porque la decisión de no perseverar y de cerrar esta investigación, de alguna manera, confirma todo lo que yo mencioné desde el día uno. Desde que explota el Caso Convenios, luego desde que ocurre el robo de computadores del Ministerio de Desarrollo Social y luego cuando presento mi renuncia.

La verdad es que el tiempo me ha dado la razón en todo. Estoy tranquilo, pero de todas maneras creo que se sacan muchos aprendizajes de cómo manejar campañas de desprestigio como esta desde el primer momento y no esperar a que crezcan y que se hagan inviables de atajar. Claramente, yo también hago mis procesos de aprendizaje en ese aspecto.

“Los efectos políticos podrían haber sido peores si yo me mantenía en el gobierno”

—La misma semana que se conoció la resolución de la fiscalía tuvo que responder a emplazamientos como las de Hugo Herrera, quien, entre otras cosas, dijo que usted “había evitado el punto central”. ¿Aplicó estos aprendizajes?

—Parte de los aprendizajes es responder rápido y firme. Y eso es lo que hice en el caso de este señor Herrera, que buscó seguir sembrando una sospecha sin absolutamente ningún fundamento. Por lo tanto apliqué eso al aprendizaje al responderle inmediatamente.

—¿Le faltó eso hace tres años?

—Faltó antes, porque cuando uno siente que no tiene que responder a una difamación, a una injuria, a una calumnia, a alguna mentira que se haga en torno a una persona, y uno dice: “Para qué lo voy a responder si es es muy chico”. Cuando no lo respondes, crece.

—Ahora que cerró la investigación, ¿pretende emprender una contraofensiva legal respecto de quienes lo acusaron o va a cerrar este episodio?

—Estamos evaluando con mi abogado las acciones que puedan derivar de esta decisión de la fiscalía. No nos queremos apresurar, ya hemos esperado tres años, no tenemos para qué apurarnos en eso. Ya lo dije antes, pero yo no conocía Democracia Viva hasta que estalló el caso.

Todo lo que ocurrió lo tomo como aprendizaje de que la realidad, muchas veces y lamentablemente, no importa, sino que importa el encuadre, importa el timing, el objetivo político que tenga la persona que quiere realizar el objetivo político que esté detrás de los emisores. Por lo tanto, una campaña de desprestigio lo van a hacer sin importar cuál sea el recurso a utilizar.

—Ese encuadre tuvo consecuencias reales como su renuncia al Gobierno ¿cómo evalúa eso ahora con distancia?

—Intento que todos esos aprendizajes no sean en individual. Uno tiene la tentación de llevarlo solo en el plano personal, pero creo que tenemos que hacer un aprendizaje como sector, me refiero a todos quienes queremos formar parte de una alianza entre los sectores del progresismo, pero también un aprendizaje institucional y creo que ese es el más importante: si acaso estamos dispuestos a que todo valga en política.

He llegado a la convicción de que no y creo que si es que nosotros, en un análisis autocrítico, vemos que en el pasado hicimos alguna acusación que no estaba lo suficientemente fundamentada o no respetamos algunos plazos para tomar todas las consideraciones al emitir un juicio, también tenemos que hacer ese análisis. Eso si, estoy de acuerdo con que las cosas se investiguen cuando hay evidencias, índices o indicadores.

—Ahora, con resolución en mano ¿se arrepiente de haber renunciado al Gobierno?

—Quizás los efectos políticos podrían haber sido peores si yo me quedaba. Esa fue la convicción que me asistió al momento de tomar esa decisión y al menos estoy tranquilo con la que tomé.

Giorgio Jackson sigue en contacto permanente con el expresidente Gabriel Boric. Foto: VonFer

“La era Kast legitima la idea del avanzar sin trazar”

—¿Cómo evalúa la última semana del Gobierno?

—Lo más relevante es la aprobación de la megarreforma que en su momento buscaron ponerle el nombre de Reconstrucción Nacional. Desde ese momento, de que se usa la legítima urgencia de las familias que perdieron sus casas en los incendios como un encuadre o envoltorio para rebajarle los impuestos a las grandes empresas, se denota la actitud del Gobierno, de imponer su agenda ideológica: favorecer a la minoría económica bajo la creencia de que eso va a chorrear a todo el mundo.

No digo que el Gobierno no tenga la legítima inicativa, como fueron electos, de poder plantear su reforma, sin embargo, como dice Bielsa, “en cualquier tarea se puede ganar o perder, lo importante es la nobleza de los recursos utilizados”.

—De todas formas lograron el resultado…

—Hubo una tozudez que les llevó a este resultado de avanzar sin transar. Es lo que el Gobierno ha planteado como una nueva forma de hacer política, como una forma aceptada de hacer política. Si es que en los años 90, la idea que luego fue aclamada por mucha gente era la política de los acuerdos, hoy día la era Kast legitima la idea del avanzar sin trazar, como una política aceptada para un gobierno. Eso es novedoso en la historia de nuestro país.

—Se ha criticado al Gobierno de Kast mencionando que llegó a La Moneda con una soberbia similar a la del expresidente Boric durante sus primeros meses ¿Qué opina?

—Sería bastante noticioso que lo dijera yo, que era de hecho a quien le llegaban esas críticas. Por lo mismo, no voy a ser yo el que lo diga. Sencillamente creo que ha quedado claro que el Presidente Kast y su grupo más cercano son muy buenos para empaquetar marketing político, que no es lo mismo que gestión pública.

“De tanto que le dijeron ‘derechita cobarde’ a Chile vamos, terminaron sin ninguna capacidad de hacerse respetar”

—Una diferencia clara ha sido que, al inicio del Gobierno, Kast ha intentado imponer su agenda rápidamente, a diferencia de Boric que esperó hasta el resultado del plebiscito de la convención Constitucional.

—Se puede sacar mucho aprendizaje de lo que está haciendo ahora el Gobierno de Kast. Insisto, el que haya un gobierno que, sin que haya sido el cual cuya primera vuelta tuvo la menor aprobación de todos los presidentes electos en nuestra democracia, como es el Presidente Kast, y que haya sido capaz de istalar su agenda sin moverse y lograr aprobarla, es decir, avanzar sin transar, la verdad es que inaugura un nuevo capítulo político desde la vuelta a la democracia. Por lo tanto, todos tenemos que sacar lecciones porque se suponía que eso no se podía hacer.

—De todas formas, el plebiscito marcó un cambio de actitud de ese gobierno

—El plebiscito generó una coyuntura muy adversa, pero aún así muchos objetivos del gobierno se lograron sacar adelante y quedaron muchos otros en una libreta anotados para cuando un gobierno que quiera avanzar en líneas de progreso de la justicia social pueda volver a tenerlos.

—¿Cómo evalúa la aprobación de la megarreforma casi en su totalidad?

—El hecho de que hayan presentado el proyecto hasta el fondo a pesar de las advertencias técnicas de su sector y que aún así se lo hayan tragado y lo hayan aprobado, la verdad muestra una fortaleza de esta estrategia del avanzar sin transar, que se está llevando por al lado a Chile Vamos.

Todo el discurso que trató de articular Chile Vamos de tratar de avanzar en una agenda con acuerdos se fue a las pailas al punto de que estuvieron los últimos días justificando todos el que daba lo mismo si se aprobaba por un voto, cuando meses antes todo lo que estaban diciendo que lo conveniente era llegar a un acuerdo político. A mí me parece que da para escribir un libro de cómo, finalmente, de tanto decirle “derechita cobarde” a Chile vamos, terminaron sin ninguna capacidad de hacerse respetar.

—Algunos dicen que los republicanos mantienen una actitud similar a la del Frente Amplio cuando fue gobierno. Lo dice Chile Vamos: demostración de amateurismo, superioridad moral. ¿Qué opina usted?

—Sus razones tendrán, pero no han hecho nada para que eso deje de ocurrir. No veo nada para que se hagan valer. Como te decía, los traumaron tanto con el tema de la derechita cobarde que hoy los dejaron sin conducta y no son capaces de hacer respetar su opinión. Por lo tanto, berrinches más, berrinches menos, les llevan el amén al Gobierno en todo.

Giorgio Jackson respaldará a Constanza Martínez para la elcción interna del Frente Amplio. Foto: VonFer

“No responsabilizo ni un ápice a la oposición del resultado que estamos teniendo”

—Pero la oposición tampoco fue capaz de incidir en el debate y tampoco el municipalismo ¿No hay una falta de trabajo ahí?

—Hay condiciones objetivas. La oposición es minoría en las dos cámaras. No sabemos qué va a pasar con los casos que están siendo investigados por la justicia, pero por ahora la oposición es minoría. Desde mi punto de vista, se ha logrado articular un discurso, solo que es minoritario, pero han logrado actuar de manera bastante unitaria, lo que no me parece algo baladí después de todas las legítimas disputas que ha habido. Los centros de estudio han ayudado mucho a que haya un clima de objetivos por delante y no las rencillas personales.

—¿No faltó trabajo?

—En ese sentido, en lo formal, tanto por ser minoría como por tener una actitud unitaria y coherente, no responsabilizo ni un ápice a la oposición del resultado que estamos teniendo. Quienes tienen que responder son quienes fueron electos bajo el lema de ser un partido de la gente y que básicamente le entregaron miles de millones a los más ricos de nuestro país a cambio de tres lucas para pañales en el caso de las personas que sí califican para ese beneficio.

—¿Pero cómo incidir entonces? ¿Resignar principios para morigerar efectos de una “mala reforma para Chile” o esperar a que la unidad y los principios rindan a largo plazo?

—Principalmente lo segundo. Pero por supuesto que siempre hay que extender todos los esfuerzos para seguir convenciendo a gente de que los retrocesos como el que se plantearon con esta megarreforma, no debiesen juntar la mayoría de los votos en un Congreso. Ese es un esfuerzo que hay que seguir haciendo y armando relatos para generar mayoría social y política. Eso sí o sí.

Pero creo también que el camino que pareciera estar tomando la oposición es de consolidar una postura coherente que también, bajo ese trabajo sistemático, más silencioso o poco incidente por ser minoría, pero consistente, que permita convocar la confianza de mayorías en el ciclo que viene.

Mi impresión es que mientras más tengan esta idea de avanzar sin tranzar en el Gobierno, mientras más duros se ponen, más chance de ofrecer alternativa porque el contraste de administración de poder entre el Gobierno de Kast y el del presidente Boric es abismal en términos de abrir diálogo político, de llegar a acuerdos y en términos de incorporar elementos que plantean desde el otro lado.

El exministro Jackson está cursando un doctorado en Barcelona. Foto: VonFer

“Tengo confianza en el trabajo que pueda seguir generando Constanza Martínez”

—¿Qué rol tiene que cumplir el Frente Amplio? ¿Están llamados a liderar la oposición?

—No. El Frente Amplio tiene que contribuir a la unidad de la coalición progresista. Ese es el objetivo del ciclo político. Esa unidad es con sentido.

—¿Qué significa eso?

—Hay que luchar contra dos fuerzas que suelen aparecer en estos procesos políticos. La primera es la fuerza de la fragmentación que haga que cualquier diferencia haga perder la correlación de fuerzas que nos permita ser alternativa para la gente. La otra tentación es la unidad por unidad, es decir, que tenemos que estar juntos para volver a ser gobierno y a administrar el poder por el poder.

El FA puede aportar para ser un antídoto para eso en la medida de que podamos sistematizar objetivos políticos que puedan unir al campo progresista. Construir unidad con sentido, cuáles son esos objetivos concretos, como un paraguas, que nos permitan justificar por qué vamos unidos aún cuando sentimos diferencias unos con otros.

¿Pero para eso, primero, no es necesaria una reflexión respecto a derrota de diciemnre?

—Ha habido intentos de explicar esa derrota con autocríticas duras de todo tipo. Ha habido kilómetros de papiros de autocríticas de lo que se pudo haber hecho mejor. En todas ellas, creo, se pueden trazar elementos comunes. Nadie me va a convencer de que las diferencias que tenemos son más grandes que las urgencias que nos van a tener que convocar a todo el bloque, hoy opositor, contra la continuidad de este desastre que estamos viendo.

—¿Luego del congreso ideológico del Frente Amplio, qué rumbo debería tomar el partido en este nuevo ciclo con toda la experiencia acumulada?

—El hecho de no estar en el Gobierno nos permite reconectar con aquello que nos hizo empezar en esto, ya con otro tipo de experiencia, con mucha agua bajo el río, en relaciones inter e intrapersonales. Estamos en un momento de consolidación, de un partido que tiene la oportunidad de contribuir que la oposición política vuelva a retomar un espacio de esperanza para los vecinos que no les gusta este Gobierno, que sufren por las decisiones tomadas.

Con todas las autocríticas, el proceso del congreso que tuvimos como Frente Amplio permite que las tesis políticas que pudieran haber respecto a cuál es el rol que tiene el partido no sean muy distintas y que las internas se traten sobre cuáles personalidades creemos que pueden ser mejores para llevar adelante los objetivos. Eso me tranquiliza mucho y tranquiliza a la militancia.

—Su candidata es Constanza Martínez para liderar el Frente Amplio. ¿Por qué?

—Estamos llegando a un momento de madurez partidaria interesante que a mí por lo menos me gusta, me motiva, y me gustaría trabajar con cualquier persona que asuma en cualquiera de los cargos que hay en la próxima directiva. Dicho eso, tengo confianza en el trabajo que pueda seguir generando Constanza Martínez, Andrés Couble, Giorgio Bocardo, como también creo que en los roles que les toque tanto a Gael Yeomans como Magda Cottet.

Pero por supuesto que en mi caso me inclino por consolidar el trabajo que se ha hecho hasta ahora que es uno muy difícil, con altos y bajos, con críticas. Pero unir a un partido, sacarlo de un momento de derrota, llevar adelante un proceso congresal, no es nada fácil.





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