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Victor Ramos (Frente Amplio). Foto: Cedida.

Política

24 de Julio de 2026

Víctor Ramos, exsubsecretario del Interior de Boric y las elecciones internas del Frente Amplio: “Se requiere discusión y cambios”

El exsubsecretario del Interior afirma que el FA debe abrir una nueva etapa tras su paso por el Gobierno y sostiene que el desafío ya no es solo resistir al Ejecutivo de José Antonio Kast, sino construir una alternativa para volver a gobernar. En esta entrevista, además, explica por qué respalda la candidatura de Gael Yeomans para liderar el partido.

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Mientras las autoridades del Gobierno de Gabriel Boric ya acumulan 136 días fuera de La Moneda, Víctor Ramos, exsubsecretario del Interior de esa administración, dejó su cargo hace 137. No fue producto de un ajuste de gabinete de última hora, sino porque la naturaleza del cargo exige que quien lo sucede asuma días antes para liderar el proceso de instalación del nuevo gobierno.

Ramos, histórico militante del Frente Amplio, ya no ocupa ese cargo, pero asegura que la reciente emergencia climática la observó con los ojos de quien debió enfrentar este tipo de crisis desde el Estado. “Sé qué tan difíciles son las emergencias”, afirma. Y agrega: “Cuando está entrando el agua dentro de tu casa, cuando quedas aislado, la gente no se preocupa de qué color político es la respuesta, sino de que aparezca el Estado de Chile cubriendo todas esas necesidades frente a los desastres”.

En esa línea, destaca la institucionalidad de respuesta a este tipo de emergencias que el país ha construido a lo largo de los años. Al mismo tiempo, cuestiona que el Gobierno no haya suspendido la tramitación de la megarreforma en medio de la crisis climática.

A pesar de eso, Ramos también ha prestado atención a las elecciones internas del Frente Amplio que, a propósito de la emergencia climática, han suspendido el periodo de campaña hasta mañana sábado. Con todo, reconoce que su preferencia para presidir el partido es Gael Yeomans.

Boric junto a Ramos, en el día en que este último dejó el Gobierno. Foto: Agencia UNO.

—¿Cómo ha visto la reacción del Gobierno ante la emergencia?

—Sabiendo qué tan difíciles son las emergencias, lo primero es solidarizar con todos nuestros compatriotas que lo están pasando mal. Entiendo que hay más de nueve fallecidos, bastantes personas todavía aisladas y miles de viviendas destruidas. Cuando está entrando el agua dentro de tu casa, cuando quedas aislado, la gente no se preocupa de qué color político es la respuesta, sino de que aparezca el Estado de Chile cubriendo todas esas necesidades frente a los desastres. Hemos visto al Ejército, a Carabineros y a Bomberos, como siempre, desplegados por todo el territorio nacional asistiendo a nuestros compatriotas que lo están pasando tan mal.

Eso es gracias a que tenemos un sistema nacional de emergencia que se ha venido construyendo gobierno tras gobierno. Y creo que es una de las institucionalidades que, cada vez que estamos en problemas, se pone a disposición de cada uno de los ciudadanos de esta patria. Eso es lo importante frente a este momento de emergencia.

—Pero, paralelamente, se tramitó la megarreforma. ¿Cree que el Gobierno debió haber postergado ese debate?

—Es difícil interpretar lo que hace el Gobierno del Presidente José Antonio Kast. Es evidente que se tendría que haber suspendido una tramitación como esa y poner toda la fuerza del Estado a disposición de quienes lo están pasando mal, además de prepararnos para los siguientes ciclos de frentes de mal tiempo que vienen.

—Fuera de eso, ¿cómo vio el trámite de la megarreforma?

—Es un poco incomprensible la urgencia con la cual tramitaron esto, pero no es algo puntual de ahora, sino que lo vimos desde el inicio. La celeridad con la que se tramitaba era uno de los factores que ellos siempre incorporaron en su ecuación para pagar costos políticos. Lo dijo explícitamente el Presidente Kast.

La cerrazón ideológica con la cual ha obligado a tramitar al Poder Legislativo una reforma sin diálogo, sin negociación, sin acuerdos, con tan baja legitimidad social, con tan baja aprobación y con tan poco consenso, lo que ha hecho finalmente es introducir una inestabilidad en nuestro país y, al mismo tiempo, un daño económico.

—¿No le preocupa que la oposición no haya logrado incidir en este trámite?

—La oposición ha hecho un trabajo que no es cómodo ni fácil: defender derechos y evitar retrocesos. Lo ha hecho en ámbitos laborales, defendiendo las 40 horas; lo ha hecho en materia de pensiones, fiscalizando y vigilando que no se le metiera mano a una reducción de un logro tan importante; lo hizo fiscalizando y empujando para que no se retrocediera en el sueldo mínimo.

Tampoco tiene mayoría en el Parlamento y, al mismo tiempo, tiene a un Gobierno que está tironeado probablemente por el proyecto político más extremo que ha llegado al Congreso, como el Partido Nacional Libertario.

Además, ha habido diversas propuestas que ha hecho la oposición desde sus centros de estudio, pero ninguna de ellas tuvo cabida. No fueron oídas porque la decisión ya estaba tomada por parte de Quiroz, que era hacer el proyecto que le convenía, aunque perdiera Chile.

Entonces, la oposición ha tenido que lidiar con todo eso durante esta tramitación de la megarreforma y, sin duda, hay que pasar a una nueva fase, hay que pasar a una nueva etapa.

—¿La etapa de los acuerdos?

—La oposición tiene que construir con Chile una alternativa. Transmitir y lograr, junto con los diferentes estamentos de esta sociedad, una alternativa donde recuperemos la capacidad de la democracia para gobernar las cosas que nos suceden en nuestra vida. Vemos las revoluciones tecnológicas, vemos cómo avanza la IA, vemos cómo unos tecnooligarcas se quieren desentender del Estado de Derecho y de la democracia, y la experiencia de la gente en su hogar es que las cosas empiezan a salirse de su control.

La oposición tiene un desafío ahí: volver a conversar con Chile sobre la manera en que recuperamos el control de lo que nos pasa en nuestra vida, del precio de nuestras viviendas, del precio de los alimentos, de nuestro espacio de trabajo, de las pensiones y de la manera en que nos vamos a proteger.

—¿Qué rol tiene que cumplir el Frente Amplio en este trámite?

—Estoy seguro de que con el tiempo se valorará la experiencia del Frente Amplio. Es importante señalarlo: el Frente Amplio no cayó de un árbol en el último momento.

Es una experiencia de construcción social y política que se viene dando desde la Revolución Pingüina, la movilización de 2011 y los diferentes eventos de la década pasada. En 2016 se empieza a articular para competir por primera vez en la presidencial de 2017. En su primera experiencia de gobierno no solamente logró ser un partido fundamental en todos los avances, sino que además salió más grande de lo que había entrado. Eso no ocurre habitualmente en la historia de los países. El desgaste de gobernar y la exposición, por lo general, debilitan a las tiendas políticas. Y, en este caso, el Frente Amplio salió más grande, más fortalecido y con un mayor número de militantes en Chile. Así que tiene una responsabilidad importante en el destino que la oposición va a transitar durante estos tres años.

—¿Está llamado el Frente Amplio a liderar la oposición?

—Debe haber una sana y buena competencia por liderar la oposición entre todos los partidos. Más allá de quién lidera, lo importante es construir un proyecto progresista que le haga sentido a Chile. Tú puedes tener una suma de tiendas y de partidos asociados, pero puedes ser solamente un agrupamiento sin proyecto político. No basta con liderar una oposición, sino que hay que contribuir con ideas, con un proyecto que sea mucho más que la suma de las partes.

—¿Pero no ve debilitado al Socialismo Democrático en relación con los otros partidos, luego de las crisis internas que protagonizó?

—No me corresponde a mí analizar lo que pasa en el Socialismo Democrático, pero sí le puedo decir que con ellos, con el Partido Comunista, ojalá con la Democracia Cristiana y con todos los partidos que quieran sumarse, debemos ofrecerle a Chile una alternativa a lo que hoy está viviendo. Esa es nuestra responsabilidad: construir un proyecto con la sociedad que pueda volver a hacer que la democracia tenga la capacidad de gobernar las transformaciones que las personas están viviendo en esta época tan convulsa.

Ramos asumió como subsecretario del Interior luego de que Luis Cordero fuese designado como ministro de Seguridad. Antes de ellos, quien lideraba la repartición era Manuel Monsalve. Foto: Agencia Uno.

Ramos y el respaldo a Yeomans: “Estamos en un periodo que todavía no es de campaña, pero se sabe que estoy respaldando esa candidatura”

—Su partido está en un proceso de definiciones ideológicas y de liderazgos internos. ¿Qué le hace falta al Frente Amplio?

—Es un proyecto que ha estado en permanente movimiento. Si usted ve el Frente Amplio en 2016, eran más de 14 identidades que provenían de los feminismos, de las comunas, de los autonomismos y de sectores de izquierda que no se sentían representados en los partidos tradicionales. El partido fue evolucionando hasta adquirir responsabilidades institucionales y constituirse como partido. Entramos tres partidos con el gobierno del expresidente Gabriel Boric y terminamos saliendo como una sola tienda. Eso no pasa habitualmente en la historia de los países. Salimos fortalecidos de esa experiencia.

Hoy es importante que la militancia del Frente Amplio participe y se involucre en las decisiones del partido, porque el dinamismo que tenga una tienda, la discusión que tenga un partido como el Frente Amplio, que está desde Arica hasta Magallanes, depende de quienes construyen el partido en cada una de las comunas y tengan espacios de deliberación y discusión. Eso dinamiza a los partidos y hace que podamos ofrecerle un mejor proyecto a Chile, que es de lo que se trata al final.

—¿O sea que le hace falta dinamismo de liderazgo al interior del Frente Amplio?

—No. Yo creo que el Frente Amplio ha venido cumpliendo etapas que son extraordinarias. Gobernar no es fácil, es desgastante para cualquier partido político, y el partido salió más grande de lo que había entrado.

Luego se desarrolla un congreso y ahora está resistiendo toda esta arremetida sobre los derechos sociales y los avances materiales que ha tenido la sociedad chilena, no solo en el gobierno anterior, sino a lo largo de su historia, que se ven amagados por esta megarreforma.

Ahora toca enfrentar nuevos desafíos y esos se enfrentan deliberando, discutiendo, encontrándonos y produciendo nuevas ideas. El debate y la deliberación interna de un partido le van a hacer bien a ese partido y, por lo tanto, le van a permitir ofrecer un mejor proyecto a Chile.

—¿Y usted cree que el liderazgo de Gael Yeomans es el que los va a llevar a ese debate?

—Estamos en un periodo que todavía no es de campaña, pero se sabe que estoy respaldando esa candidatura. Lo importante es que tengamos el espacio para encontrarnos, para liderar y para discutir, y que esa deliberación dinamice un proyecto que le tiene que ofrecer al país una alternativa. Tengo el mayor de los cariños y respeto por ambas listas. En ningún caso esto se trata de una diferencia de capacidades, sino de que los partidos tienen que ser capaces de competir por quiénes pueden promover las mejores ideas y los mejores proyectos para liderar una tienda tan importante como el Frente Amplio.

—Pero pareciera que es más conveniente tener una presidencia de partido en el Parlamento…

—Los partidos políticos van a ser más fuertes en la medida en que tengan las mejores ideas que ofrecer al país desde todos sus estamentos. Ni el Frente Amplio ni tampoco la oposición deben esperar que al gobierno de Kast le vaya mal para tener una oportunidad de gobernar Chile. El Frente Amplio y la oposición tienen que ofrecerle las mejores ideas a Chile para llegar a gobernar el país. En eso hay que estar enfocados ahora.

—¿Por qué cree que la diputada Yeomans es un buen liderazgo para su partido?

—Conozco a Gael desde hace muchísimos años. Más allá de que lo diga yo, su propia trayectoria habla por sí misma. Está en su tercer periodo parlamentario, ha sido una asidua participante de la Comisión de Hacienda y tiene un respeto ganado en todo el espectro político. Sin duda es una compañera que valoramos muchísimo.

También valoro muchísimo a Constanza Martínez y el trabajo que se ha venido haciendo durante todo este tiempo, que no ha sido nada fácil. A Constanza le tocó la consolidación de esa unificación y ahora enfrentamos nuevos desafíos que espero puedan ser liderados también de la mejor manera.

—¿Al Frente Amplio le haría bien, a propósito de este dinamismo que usted menciona, un cambio de dirección ahora que se cierra una etapa de conformación? ¿Usted por eso estaría por un cambio?

—Lo que te he planteado es que hemos ido superando diversos desafíos. Y ahora vamos a enfrentar uno nuevo, que es ofrecer una alternativa; no solamente resistir, no solamente defender, sino que tenemos que ir, junto con la sociedad y sus diferentes expresiones, a construir un proyecto progresista, amplio y mayoritario, porque en las urnas se nos expresó que no éramos la alternativa adecuada.

Y creo que para eso, evidentemente, se requiere discusión, cambios y todo lo que anteriormente te he planteado.

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