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15 de Enero de 2026Daniela Améstica, autora de “Santiago Subterráneo”, que revela la existencia de túneles bajo la capital: “Es como que digan que existen los ovni y de repente ves uno”
En su primer libro, Daniela Améstica aborda los misterios que se esconden bajo Santiago, en una red subterránea de túneles de los que poco y nada se conoce. En conversación con The Clinic comenta que no fue un desafío fácil, por la dificultad para acceder a información, y remarca sobre este misterio que "lo descubrí de alguna forma, pero incluso siento que todavía hay respuestas que no se dijeron, pero que están en el aire".
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“Túneles bajo el caso histórico de Santiago ¿Leyenda o realidad?”. Con esa pregunta comienza el libro “Santiago Subterráneo” de Daniela Améstica, una obra de Editorial Planeta, que llega para responder a la incógnita de la leyenda urbana que aborda la existencia de una red de pasadizos secretos que se esconden bajo toda la capital.
Muy poco se sabe de esta red de conexiones subterráneas en Santiago, salvo algunos casos como el túnel del Mall Vivo del centro, cuyo ingreso se puede ver desde el estacionamiento del recinto. Pese a que existen tours y algunas menciones sobre los túneles en el corazón de la Región Metropolitana, Améstica logró exponer una detallada investigación sobre esta leyenda, evidenciando la existencia de pasajes bajo tierra que conectan diferentes edificios simbólicos.
En conversación con The Clinic, la autora explica que no fue fácil. Quienes más manejan información sobre esto, la comunidad jesuita y organismos como el Congreso Nacional, no respondieron a sus consultas y tuvo que buscar la forma de encontrar información. A su gusto, hay una postura generalizada de ocultar cualquier tipo de información sobre el tema.
“Mi mayor obstáculo fueron las personas, que por alguna razón no quieren que esto se sepa. O sea, ya se sabe. Y el tema es, ¿Qué hacemos con esta información? ¿Lo protegemos? ¿Lo seguimos ocultando? ¿No hacemos los locos? ¿Por qué?”, plantea.
De todas formas, disfrutó este largo proceso, que lo vivió primero como guía turística de los túneles, y posteriormente como investigadora para el libro. “Cuando todo esto partió para mí fue como una niñita que la llevan por primera vez al mar. Porque es algo que dicen que existe, como que te digan que existen los ovni, y de repente ves uno enfrente tuyo. Es lo mismo, pero eso me pasó con los túneles“, comenta.
En Santiago Subterráneo, Daniela Améstica repasa lo que se sabe y lo que no, el rol de la Congregación Jesuita en la elaboración de estos túneles, y los pasajes secretos bajo edificios como el ex Congreso Nacional.
El misterio de los túneles bajo Santiago: “Lo descubrí de alguna forma, pero incluso siento que todavía hay respuestas que no se dijeron”
—¿Qué te llevó a investigar un tema como este?
—La curiosidad. Desde chiquitita siempre me han gustado los mitos, los temas que no tienen explicación lógica. Y sobre todo en el tema de los túneles, porque en el ámbito de turismo en el que yo me desenvuelvo, era un secreto a voces, pero nadie sabía con certeza si existían o no. O sea, por lo menos en mi entorno se sabía que existían, pero nadie sabía dónde, por qué. Y a raíz de eso dije: voy a trabajar en esto, creo que hay que investigar y llegar hasta el fondo del por qué es un tema tan tabú hasta el día de hoy. Que lo descubrí de alguna forma, pero incluso siento que todavía hay respuestas que no se dijeron, pero que están en el aire.

—¿Cuáles fueron los mayores obstáculos para hacer esta investigación?
—Las personas. Porque los lugares están, y siento que los lugares, cuando uno los descubre, te invitan a entrar. Ahora, obviamente hay que entrar con todas las precauciones, porque son lugares que tienen peligro de derrumbe, hay ratones, te puede contaminar de anta, etcétera. Pero los lugares están ahí. Y mi mayor obstáculo ni siquiera fue llegar hacia los lugares. El Congreso, junto con los franciscanos, que a viva voz se sabe, fueron los lugares que más me costó. De hecho, el chico que me recibió con en el Congreso estaba arriesgando su pega en esto. Porque es un historiador externo. Pero la misma gente del Congreso, para mí era una traba. Hay una actitud súper ácida frente a esto, que no logro entender el por qué.
—¿Como si escondieran algo?
—Si, pero qué esconden, si ya se sabe. Entonces mejor es decir “mira, ya se sabe, enfrentemos esto”. Porque entre más se esconde y entre más prohibido, es más morbo, y de repente el morbo no tiene por qué estar, si es una información. En Europa y en Latinoamérica hay túneles, tampoco es algo de otro mundo. El tema es el hecho de por qué lo quieren ocultar tanto.
“De norte a sur me han llegado relatos”
—¿Crees que es poco conocida esta vida bajo tierra que hay en Santiago, y que debería tener más espacio?
—Claramente era poco conocido, naturalmente, porque si lo tapaban ahora, imagínate antes. Pero las historias que han pasado son una selección de algunas personas que podían entrar. De militares, o túneles que usaron muchos aristócratas de la época, sobre todo la época salitrera. También de políticos que tenían gente que los amaba y que los odiaba, entonces tenían que tener alguna forma de escapar en caso de una emboscada. Claramente era un mundo poco conocido, que fue parte de la historia, y que hoy día ya algo más se sabe.
—¿Hay otras ciudades que tengan algo similar? Pienso en ciudades más grandes, como Concepción o Valparaíso.
—De hecho, en el primer borrador del libro hablamos de Valparaíso, pero como era Santiago Subterráneo me enfoqué en eso. Pero sí, efectivamente, en el norte me han llegado relatos de escaleras subterráneas que conectan con la Catedral de Calama, por ejemplo. En el sur, en Chiloé, me han llegado relatos. No me cabe duda de esto, porque hay algunos túneles que tienen directa relación con lo que fue la red de alcantarillados de Santiago, la cual está en todo Chile. Evidentemente deben existir a lo largo de todo el país, pero no podría hablarte a ciencia cierta de esto porque no lo he investigado como si investigué lo que está en el libro.

—En Sudamérica, ¿pasa algo similar en las capitales?
—Evidentemente. Probablemente las órdenes jesuitas, cuando llegan, llegan con los mismos votos en todas partes, con las mismas prácticas religiosas. Por lo tanto, no es de sorprenderse que este tipo de cosas se repita a lo largo de Latinoamérica, tal vez incluso en Norteamérica. Y en Europa es evidente.
—¿Se le podría sacar más provecho a este tema en términos de turismo?
—Es que ni siquiera es se podría, se debería. Porque en los descubrimientos que yo hice hay muchos túneles, por ejemplo, el del Mall Vivo, que está a vista y paciencia de todo el mundo. De seguro si la gente compra el libro lo van a querer ir a ver, que está perfecto, si para eso se hizo el libro. (…) Así como protegemos o deberíamos proteger edificios de superficie, ¿por qué no proteger el patrimonio subterráneo?



