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Ilustración: Sandro Baeza - The Clinic

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15 de Enero de 2026

¿Qué bebemos cuando bebemos agua?: Los mitos y las verdades de la calidad del agua potable en Chile

Chile destaca a nivel regional por la calidad de su agua potable, con altos estándares de potabilización y una cobertura urbana cercana al 100%. Sin embargo, persisten brechas importantes en zonas rurales, donde menos de la mitad de la población tiene acceso a agua potable por cañería.

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¿Es peligroso tomar agua de la llave en Chile? Son varios los turistas extranjeros que quedan maravillados con la calidad del agua potable del país y relatan cómo en sus respectivos territorios tienen que usar pastillas de cloro o incluso comprar garrafones para poder beber con tranquilidad.

El director del Magíster en Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Universidad Mayor, César Mattar, explicó a The Clinic que “como contexto general hay que considerar que, en 2022, al menos 1.700 millones de personas en el mundo consumían agua proveniente de fuentes contaminadas con materia fecal, lo que representa el mayor riesgo de toxicidad para la salud debido a la contaminación microbiana del agua potable”.

“Chile, a nivel latinoamericano es el país que mejor índice de potabilización presenta, situándose en el percentil 83 nivel mundial. Es decir, un 33% de países están mejor situados que Chile en este ranking. Esto corresponde a un lugar 34, seguido por Uruguay en el lugar 40, de un total de 180 países. Lo cual también posiciona a Chile dentro de los países con mejores indicadores de calidad de agua potable”, recalca el académico.

A lo anterior se suma que “según la Superintendencia de Servicios Sanitarios (2022), la cobertura de agua potable en áreas urbanas concesionadas fue de 99,94 %. Sin embargo, aún hay un gran desafío en lo que respecta al agua potable en zonas rurales, donde la cobertura alcanza solo el 47% que tiene acceso a agua potable por cañería, y menos del 5% cuenta con alcantarillado”.

Un largo país de agua potable

Mattar detalla que “en el norte de Chile (Arica a Coquimbo), las aguas son más duras por alto contenido mineral y una fuerte dependencia de aguas subterráneas y plantas de desalinización. La principal contaminación de las aguas es por una mayor presencia de arsénico y boro de forma natural, especialmente en Antofagasta e Iquique. El agua potable con altas concentraciones de arsénico puede tener efectos adversos en la salud, como dolores abdominales, vómitos y otros problemas de salud relacionados“.

“En la zona de Valparaíso a Biobío existe un mejor balance químico natural, con una amplia red de sistemas de tratamiento de aguas. Sin embargo, está el riesgo de la contaminación de las aguas por las actividad agrícola, industrial y minera”.

Más en el sur, en La Araucanía a Magallanes, “las aguas son más blandas y los principales desafíos es bajar la turbiedad y la materia orgánica. En las zonas rurales se suple la escasez de red de agua potable con el sistema de Agua Potable Rural (APR) que considera una cobertura aproximada de un 70%”.

Con respecto al consumo, indicó que “en las zonas urbanas el agua cumple con normativa en un 98% aproximadamente y no requiere filtración adicional para seguridad básica. Sin embargo, algunas zonas rurales (especialmente sistemas APR) pueden beneficiarse con el uso de filtros. También esto pasa a ser importante para personas con sistemas inmunológicos comprometidos que podrían considerar filtración. Si queremos mejorar la palatabilidad de agua, para disminuir el cloro residual, podrían incorporarse filtros de carbón activado, como también en localidades del norte de Chile con características naturales de altas concentraciones de arsénico”.

Las principales fuentes de contaminación del agua

Con respecto a la contaminación, el académico señaló que estas fuentes pueden ser:

  1. Minería: drenaje ácido de minas, metales pesados (especialmente norte y centro del país).
  2. Agricultura: plaguicidas, nitratos (centro y sur). Este es un tipo de contaminación difusa, difícil de pesquisar y que afecta aguas superficiales como subterráneas.
  3. Industria: descargas de efluentes industriales, sin embargo, están reguladas por normas de emisión y complementadas por normas de calidad secundaria y permisos sectoriales del SEIA: D.S. N°90/2000 y D.S. N°609/1998.
  4. Aguas servidas: aunque el 100% de aguas servidas urbanas se trata, existen brechas en zonas rurales.
  5. Cambio de uso de suelo: pérdida de bosque nativo afecta cuencas e incrementa la erosión, lo que impacta a los embalses y cuerpos de agua.
  6. Asentamientos informales sin red de alcantarillado que descargan directamente a río o pozos, contaminando aguas superficiales y subterráneas.

“El mayor riesgo que ya estamos sufriendo es una disminución en la disponibilidad de agua producto de la megasequía y efectos del cambio climático, especialmente en el centro y sur del país. La megasequía que afecta al país desde 2010 representa el mayor desafío futuro, requiriendo inversión en tecnologías como desalinización y reúso de aguas, además de una gestión integrada de cuencas”, advirtió Mattar.

También advirtió sobre los mitos que rondan con respecto al consumo de agua potable, los que enumeró de la siguiente manera:

  • El agua de la llave no es segura: Falso para la mayoría urbana, es segura y altamente regulada.
  • El agua embotellada es siempre mejor: No necesariamente, a veces es la misma agua de la red de agua potable con algún proceso adicional.
  • El cloro es dañino: Los niveles de cloro residual están regulados para ser seguros.
  • El agua del campo o del sur es siempre pura: Puede contener materia orgánica (coliformes) y requerir tratamiento adecuado.
  • Los metales pesados están en todo Chile: Son problemas de algunas localidades identificadas, no es un problema generalizado.
  • El agua potable se acabará: Chile tiene desafíos de gestión, no de imposibilidad técnica de tratamiento.

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