Ciudad
19 de Enero de 2026El crudo relato de un fotógrafo en medio de los incendios en Penco y Lirquén: “Mucha gente veía como se quemaba su casa y no podían hacer nada”
Pablo Hidalgo vive en Concepción, donde trabaja como fotógrafo independiente. El domingo salió de madrugada camino a Penco, para retratar las duras imágenes que ha dejado la catástrofe. En conversación con The Clinic relata las escenas más duras que le tocó presenciar, desde el saludo de un conductor que le mostró el único objeto que sobrevivió a las llamas que arrasaron su casa, hasta el encuentro de vecinos reconociendo los cuerpos de sus familiares entre las cenizas.
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Los incendios desatados en las regiones de Ñuble y Biobío han implicado un importante despliegue nacional hacia las zonas afectadas, tanto de personal de Bomberos y Conaf como de autoridades. Pero también han implicado la llegada de equipos periodísticos, y desde luego, de fotógrafos, que han estado retratando la cara más dura de la catástrofe, directamente desde la zona cero.
Pablo Hidalgo trabaja de forma independiente desde Concepción, y el domingo a primera hora se movilizó a Penco en busca de retratar el calvario que se vivía en la zona. Su trabajo está más ligados a eventos y a fotografías de la naturaleza, que publica en su cuenta pablohidalgou en Instagram, pero no quiso dejar pasar esta oportunidad.
En medio de las llamas en Lirquén, logró retratar una dura escena que se viralizó: un hombre junto a su perro, en medio del llanto, mirando cómo se quemaba su casa. Esa imagen la vio una y otra vez cuando pasó por las poblaciones Villa Italia y Lord Cochrane, entre Penco y Lirquén.
“Empezó a amanecer y me fui a Lirquén. Pasé por afuera de la población Villa Italia, se veía completamente destruida. Y cerca está la Lord Cochrane, que aún había casas en llamas. Ahí paré, pasé y vi mucha destrucción”, relata, y destaca que en un principio no le dio para llegar y sacar fotos, sino que aprovechó de ayudar a personas a mover escombros.
Hidalgo comenta que no había mucho que hacer, mientras veían cómo se propagaba el incendio. “Llegaron los bomberos, pero llegan a apagar una casa, y ya se quemaron cinco u ocho en otro lado”, dice. Y agrega: “era desoladora en el sentido de que mucha gente veía cómo se quemaba su casa y no podían hacer nada. Te tocaba solamente ver gente llorando”.
Las crudas imágenes que dejó el incendio en Penco
Son distintas imágenes que marcaron a Hidalgo en su recorrido, pero algunas más que otras. Para él, por mucho que le hayan tocado situaciones similares en el pasado, esto fue un paso más allá. “Había ido a situaciones como el incendio de Santa Juana, y creo que cada uno tiene una magnitud dramática para cada familia, no es que uno sea más ni menos que el otro, pero este se vivió más intenso“, sostiene.

“Hay cientos de casas desaparecidas, gente que antes de ayer andaba haciendo sus cosas, y luego ya en la noche no tenían dónde dormir. En uno de los cerritos, baja un tipo en un auto, baja el vidrio y me muestra el mango de una herramienta. Lo vi, y me dijo ‘esto es lo único que tengo, lo único que quedó en mi casa’. Uno no sabe qué decir”, asegura.
Pero en medio de su búsqueda en Penco, se topó con una imagen aún más cruda. Un grupo de personas le alertó que en los cerros habían fallecidos y lo instaron a ir. Explica que “un vecino afectado me llevó a recorrer y él quería que mostrara todo para reflejar el daño provocado, sin embargo yo no quise fotografiar a los fallecidos, no lo encontré prudente y necesario”.
Sin embargo, dice que “ante la insistencia de la gente fui. Creo que ellos, por impotencia, de alguna forma querían que se mostrara eso. Fui, y fue horrible. Había muchas escaleras, los accesos a las casas, y voy llegando a una casa y se veía un cuerpo en una escalera. Iba saliendo y no lo logró. En una escalera más atrás lo mismo. Todos intentando arrancar”, comenta, en un tono claramente de shock, que a 24 horas del episodio aún lo marcan.
Mantuvo su compromiso de no sacar su cámara en un momento como ese, y trató de mantener la calma ante esta escena. Sin embargo, lo peor vino después. Los familiares de las víctimas llegaron a la escena, y reconocieron los cuerpos. Entre gritos de desesperación, trataban de reanimarlos.
“Eso fue lo más caótico que vi. De cierta manera, también condicionó un poquitito el seguir haciendo fotos, porque quedé en shock. También te expones, porque llegan unos familiares, ven a sus familiares muertos y ven que al lado hay un fotógrafo, y te pueden llegar y agredir o explotar, lo que obviamente se entendería”, concluye.



