Ciudad
29 de Enero de 2026La herida abierta de Mauricio Morales, hijo del gásfiter que falleció en La Moneda: “Solo queremos saber qué pasó con nuestro padre ese día”
"Cómo el Estado va a ser tan indolente", se cuestiona Mauricio Morales, el segundo de cuatro hijos que buscan saber la verdad sobre lo que ocurrió el 27 de septiembre de 2024, cuando a su padre le dio un ataque cardiaco en el Palacio de Gobierno y falleció en el lugar.
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Para la familia Morales hoy se cumplen 490 días de que se enteraron de una de las noticias más tristes que podría recibir una persona: la muerte de su padre, Hugo Morales.
Hugo Morales se desempeñaba como gásfiter en La Moneda, mismo lugar que lo vio tener un ataque cardiaco del que no se pudo recuperar el 28 de septiembre de 2024.
Sin poder tener un último adiós, los hijos de Morales hoy siguen sufriendo porque no han podido tener un cierre, dado que siguen luchando contra la burocracia estatal a la espera de una respuesta: qué pasó el día que falleció su padre.
Mauricio Morales (36) es el segundo hermano de cuatro, y ha liderado principalmente las vocerías de la familia, encargándose de buscar respuestas representando a sus hermanos y a su madre. En esta ocasión, conversa con The Clinic luego de haber enviado una carta a El Mercurio denunciando un “silencio institucional” por parte del Estado.
“Nosotros tampoco podemos desconocer que hemos tenido desde un tiempo esta fecha muy buena comunicación con la administración de Palacio de Gobierno, en ese sentido Antonia Illanes frente a cualquier solicitud que nosotros hemos tenido frente al proceso, al sumario o las etapas en que va, nos responde y nos mantienen informados”, relata el hijo
Sin embargo, lo que cuestiona ahora es que a raíz de la reserva del sumario, todavía no saben el contenido, el cual sabrán una vez que Contraloría haga toma de razón del mismo. “En la medida que la Contraloría no acelere sus procesos de aprobación o resuelva cuáles son ciertos temas que todavía no quedan claros, nosotros no vamos a tener acceso al sumario”, cuenta el hijo.
—¿Por qué es tan relevante para ustedes saber el contenido del sumario?
—Porque recién ahí nosotros podremos saber qué ocurrió ese día.
—¿Todavía no saben bien qué es lo que ocurrió?
—La familia no sabe. La familia no sabe, por eso es la carta, la familia no sabe. Nosotros podemos decir que sí, que trabajó 18 horas, que llegó sano, o sea, hay un delay de cerca de una hora desde que a él le da su paro cardíaco y recién ahí lo pueden derivar a un centro asistencial. Esos antecedentes nosotros los manejamos, pero lo que nosotros no sabemos es qué ocurrió, o sea, qué personas intervinieron ese día, si todos los protocolos se activaron, si no se activaron o por qué no se activaron.
“Todas esas respuestas que nosotros hemos estado buscando desde el día uno, cuando la ministra Jara se nos acerca a nosotros como familia y nos ofrece una mesa de trabajo, que la verdad, dicho sea de paso, una mesa de trabajo que duró tan poco que fue muy poco fructífera. Ahí Antonia Illanes tuvo que tomar el sartén caliente de este tema y hacerse cargo. Nosotros de la dirección de Antonia Illanes muy buena percepción, pero todo lo anterior con lo último que está ocurriendo con no saber información nos está llevando solamente a tener que recurrir a este tipo de instancias”.
—Como familia me imagino que es difícil seguir adelante si no tienen claridad de lo que pasó, ¿no?
—Sí, o sea, lo que nosotros estamos apelando aquí es que cómo el Estado va a ser tan indolente en solamente aclararnos, a la familia, qué pasó con nuestro padre ese día. Es tan simple como eso. Yo se lo manifesté personalmente al subdirector de Palacio de Administración, en una conversación que tuvimos nosotros presencialmente, que a nosotros nos parece inconcebible, por ejemplo, que hayan otro tipo de casos que son igualmente o quizás peores, como el caso Monsalve, donde el sumario administrativo no llevó más de un año. Entonces ahí uno empieza a pensar, pucha, empecemos a sopesar los temas. Nos está importando mucho más otros temas que son de carácter más público, frente a la muerte de un trabajador de índole público. Mi papá era empleado público, no era un contratista, ni de boleta a honorarios, no, él era un empleado público, a contrato.

—Como familia Morales, ¿cómo están lidiando con esto entonces?
—Esperando solamente, en esa esperanza de poder tener su sumario luego. Pero volvemos al mismo tema, lidiando en el sentido de que esperamos que Contraloría tome cartas luego en el asunto, que si hay temas que resolver que se resuelvan rápido y nosotros poder acceder a esa carpeta de sumario. Que básicamente nos puede explicar y saber qué queremos hacer nosotros como familia. Nosotros, por ejemplo, no hemos tomado ninguna acción legal a raíz de la falta del sumario administrativo. Nosotros no hemos podido hacer nada. No hemos podido hacer nada, tomar decisiones, ni siquiera incluso poder leer qué pasó, ver efectivamente qué ocurrió ese día.
“Nosotros podemos entender más o menos qué cosas ocurrieron ese día. Pero lo que efectivamente ocurrió durante las 18 horas de trabajo, ese día viernes 27, el día ese día viernes 27 que el ingreso a trabajar a las 7 y 8 de la mañana hasta su día de fallecimiento que es a las 2 de la madrugada del día 28, o sea, nosotros no sabemos qué ocurrió ese día. Qué actividades hizo, si esas actividades estaban acordes, por ejemplo, a todas sus prescripciones médicas, de las cuales su empleador estaba en conocimiento… Nosotros hoy en día no tenemos mayor información”, dice el hijo.
—Con esta información, entonces, ¿quieren ver si presentan una demanda?
—Eso está todo en evaluación, pero yo creo que lo principal es saber si aquí las diferentes jefaturas tienen algún grado de responsabilidad. Desde la dirección de Palacio, que estaba a cargo de Antonia Rozas, hacia abajo. Eso es lo que nosotros queremos saber. Nosotros queremos saber si efectivamente se cumplieron los protocolos, o sea, si cumplieron o no se cumplieron. Y si no se cumplieron, quién fue la persona que no pudo cumplirlas, y todo eso que caiga en alguna pena administrativa. Nosotros como familia creemos que a raíz de los hechos de toda esta incongruencia, creemos que aquí tienen que haber las penas más altas desde el punto de vista administrativo. Eso para nosotros es algo que nos puede dejar conformes, pero tampoco podemos esperar que sean sanciones que ameriten, por ejemplo, una anotación en el libro. Eso tampoco sería congruente con lo que ocurrió. La Dirección del Trabajo en un primer informe en el 2024 ya consideró que habían excesos fuera de lo normal. O sea, ya tiene que haber cierta responsabilidad administrativa.



