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17 de Febrero de 2026Aprendió a tejer tras la muerte de su madre: cómo el “Profe Diego” inspira en redes sociales para salir a crear mantitas en ayuda al sur de Chile
El “Profe Diego” comenzó a ver tutoriales para aprender a tejer y terminó formando “Tejiendo Chile”, una comunidad que reúne a cientos de personas para confeccionar mantas y prendas solidarias. Hoy impulsan campañas para apoyar a damnificados por incendios en el sur, recibiendo donaciones de lana desde Chile y el extranjero, pero sin aceptar dinero.
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Con maletas, mochilas, ovillos, palillos crochet y algo de cansancio por la subida, llegaron hasta la punta del Cerro San Cristóbal un grupo de tejedores comandados por el “Profe Diego”. Todos ellos se hacen llamar “Tejiendo Chile“, integrantes de una comunidad que busca acompañarse y acompañar, mediante los productos que crean puntada a puntada, a quienes más lo necesiten.
Ese viaje al cerro solo es una de las tantas actividades que han realizado como grupo y una de las tantas campañas a las que se han sumado. La última de ellas tiene que ver con llevar cientos de mantitas a los damnificados por los incendios del Biobío y Ñuble.
En conversación con The Clinic, el “Profe Diego” explica que se trata de tejedores principalmente de la región Metropolitana “que nos reunimos hace ya varios años. Desde después de la pandemia nos empezamos a reunir y nuestra primera campaña nace cuando hubo un incendio importante en la región de Valparaíso. En esa oportunidad me puse a hacer gorritos con una máquina y a través de TikTok la gente me conoció y empezaron a apoyarme con la campaña”.
“En ese entonces pensaba ir con unos 50 gorritos y finalmente fui con cerca de 500 tejidos. Recuerdo que llegaron tejidos de todo Chile, desde Temuco, Arica y Antofagasta, entre otros lugares. Posterior a ello la gente continuó siguiéndome a través de TikTok y ahí nace nuestro grupo que bautizamos como Tejiendo Chile”, afirma.
Cuando el tejer se vuelve colectivo
Su fundador detalla que como grupo “no tenemos razón social ni nada, somos solamente una agrupación. Elegimos ese nombre porque somos tejedores de todo Chile quienes ya hemos hecho muchas campañas. También seguimos visitando hogares de ancianos, el Hospital San Juan de Dios en algunas oportunidades, también fuimos a centros oncológicos. En ese marco, nos han llegado mantitas que vienen de varias partes del país, desde Arica a Punta Arenas. De todos lados”.
“Ahora tenemos una campaña por los incendios del sur de Chile. Nos llegó ayuda de Argentina en lana, porque es la forma en que nos pueden ayudar. Nosotros no recibimos dinero, nunca. Por ningún motivo recibimos dinero, pero sí hacemos enlaces con tiendas de lana. Entonces, cuando nos quieren colaborar desde regiones o desde el extranjero los ponemos en contacto con las tiendas de lana que nos conocen y la gente puede comprar y nosotros vamos a retirar esos productos”, apunta.
Sobre sus encuentros, comenta que “generalmente nos estamos reuniendo como una vez al mes. En verano nos reunimos más seguido, de hecho, ya tuvimos varios encuentros desde noviembre. Fuimos al templo de Maipú, pero solo fue un grupo reducido y también el cerro Santa Lucía. Generalmente son grupos más reducidos porque las reuniones son de 10:00 a 14:00 de la tarde. Pero el 28 de febrero vamos a tener un gran encuentro en la Quinta Normal y ahí esperamos que sea un encuentro grande. Siempre nos hemos sorprendido porque la primera vez que hicimos un encuentro dijimos ‘Oh, a quizás van a llegar 10 personas’ y llegaron 80″.
“Me siento súper apoyado por muchos tejedores profesionales”
Diego explica que aprendió a tejer en pandemia. “No sabía tejer nada. Cuando mi mamá fallece, yo quedé con una depresión bien grande, con medicamentos y el psiquiatra me dijo que intentara buscar algo que me sacara de lo que estaba viviendo. Estábamos en pandemia, entonces no me podía juntar con gente, estábamos todos encerrados y de repente v a un hombre tejer por televisión y yo dije ‘¿y si tejo?’. Encontré una tienda de lana, pasé a comprar y la vendedora me ayudó mucho. También fui usando Youtube”.
“Después de la pandemia empecé a buscar ayuda. Ahí abrí mi TikTok y, muerto de vergüenza, me puse a tejer y ahí la gente empezó a conectar conmigo. Empecé a recibir ayuda y hoy día, si bien no soy un experto, me siento súper apoyado por muchos tejedores profesionales, así que feliz, feliz, feliz. Es una experiencia que volvería a hacer si pudiera retroceder en el tiempo, o incluso lo haría antes”, añade.
Junto con eso, destaca que “la mayoría de las personas que tejen, en general, son adultos mayores que se reúnen con nosotros porque es su momento de distracción. En algunos encuentros tejeriles algunos han llorado conmigo diciéndome ‘profe, yo estoy encerrada todo el día y cuando usted dice que va a tejer yo al tiro me organizo porque quiero puro juntarme con ustedes’. Entonces, de alguna forma, ellos también se sienten incluidos y valorados”.



