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Francisco Paredes/ The Clinic

Tiempo Libre

25 de Febrero de 2026

La vertiginosa vida del intérprete chileno de Nmixx, estudió en Corea, actuó en K-dramas y después de Viña lideró una reunión de software en Santiago: “Dormí dos horas”

Bruno Carvacho, el intérprete chileno que preparó a Nmixx para hablar en español en la Quinta Vergara, vive una rutina que parece escrita para una serie coreana: hace unas horas traducía a una de las bandas más comentadas del Festival y, tras dormir apenas dos horas, lideraba una reunión de software en Santiago. Con pasado como extra en K-dramas y hoy músico emergente, también fue testigo del cruce con Kidd Voodoo y la banda coreana. Acá adelanta que esa conexión podría transformarse en una futura canción entre el artista chileno y el grupo surcoreano.

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La noche del debut de Nmixx en la Quinta Vergara terminó con gritos, luces y redes sociales encendidas celebrando la llegada definitiva del K-pop a la televisión abierta chilena. Mientras el fandom comentaba la potencia vocal, la belleza y las coreografías del grupo, el intérprete que estuvo sobre el escenario traduciendo cada intervención y que las preparó para hablar en español en la Quinta ya tenía otro desafío por delante: llegar a Santiago para participar en una reunión de software de la empresa minera donde trabaja.

Apenas terminó la tercera jornada del Festival, regresó a Santiago. Llegó a su departamento en Las Condes y durmió apenas dos horas. Al despertar, lo de Viña parecía lejano, casi irreal: hacía unas horas traducía a una de las bandas más comentadas del certamen y ahora debía conectarse a una videoconferencia ejecutiva. La doble vida, que parece sacada de un K-drama, es simplemente parte de su día a día.

La vida de K-drama de Bruno Carvacho

En 2017, Bruno Carvacho obtuvo una beca del gobierno de Corea del Sur para estudiar en ese país asiático. Fue el único seleccionado entre un grupo de 50 postulantes. A diferencia de la mayoría de quienes año a año compiten por ese beneficio —muchos motivados por el K-pop, los K-dramas o la cultura gastronómica—, su interés estaba en otro lugar: la tecnología. Corea del Sur es una de las potencias mundiales en esa área, cuna de gigantes como Samsung y LG, y ese ecosistema de innovación fue el verdadero imán para él.

El primer año lo dedicó casi exclusivamente a aprender el idioma —uno de los cinco que hoy habla— y luego entró a la universidad a estudiar Ingeniería en Computación y Software en la Universidad de Hanyang, cuna de algunos de los principales institutos de ingeniería del país asiático.

Allí, junto con aprender tecnología con los mejores, desarrolló intereses paralelos, llegando a aparecer como extra en distintos K-dramas como Run On y Money Heist: Korea (la versión coreana de La Casa de Papel).

Con ese bagaje, Bruno regresó a Chile y comenzó a trabajar en distintas empresas de desarrollo de software que prestan servicios a la gran minería chilena. El trabajo estaba bien; sin embargo, el coreano había quedado en un segundo plano en su labor formal.

Convertirse en intérprete de actores de K-drama y estrellas del K-pop

El deseo de no dejar de potenciar el coreano llevó a Bruno al mundo de la interpretación hace tres años. Primero lo hizo anclado a labores técnicas, pero no demoró en llegar al mundo del entretenimiento debido a que el mercado coreano ha buscado instalarse en latinoamérica, siendo Chile un país líder regional del consumo

Bruno lleva casi tres años dedicado profesionalmente al coreano-español y coreano-inglés. “Me empezaron a contactar muchas empresas, incluyendo Bizarro, cuando vieron mi trabajo y cómo me tocaba desenvolverme arriba del escenario”, cuenta.

Ahí encontró su lugar. “Lo que más me gusta es apoyar a los artistas en la interacción con el público. Que lo que quieren decir realmente se entienda”, explica. El vínculo con Bizarro se terminó de consolidar tras un fan meeting con un actor coreano muy conocido. Vieron su desempeño y lo llamaron para Viña.

Con Nmixx, a quienes conoció el año pasado en su visita a Viña, no solo tradujo. También trabajó el guion que usaron en Viña.

“Nos juntamos a armar el script para que ellas pudieran hablar en español como ustedes lo escucharon. Practicamos mucho la pronunciación y metimos palabras más chilenas para que fuera más lúdico”, relata.

Las integrantes leían desde teleprompter, pero detrás hubo horas de ensayo. “El nivel de esfuerzo y perfección es algo que ellos lideran. Para mí la responsabilidad y hacerlo bien es siempre prioridad. Eso lo aprendí en Corea”, añade.

En el backstage, además, fue puente cultural. Antes del show, las integrantes querían entender mejor el contexto local y conectarse con figuras chilenas. “Entendían el concepto del Festival porque el año pasado habían venido de público, pero no dimensionaban ciertas cosas. Estaban maravilladas”, dice. Para él, ese rol —traductor, mediador, facilitador— es tan importante como la traducción literal.

Pero hay otra arista que comenzó a tomar forma cuando volvió a Chile: su propia música. Después de años viendo desde dentro cómo funciona la industria cultural coreana —los ensayos interminables, la obsesión por el detalle, la disciplina casi quirúrgica—, Bruno decidió aventurarse con un proyecto propio. No como intérprete ni como puente entre culturas, sino como protagonista.

Durante la pandemia trabajó como extra en distintos dramas coreanos y compartió set con actores que hoy son figuras globales. Entre ellos estuvo Kang Tae Oh, actor y cantante que tiempo después llegaría a Chile para un fan meeting. El reencuentro tuvo un giro inesperado: días antes de Viña, Tae Oh lo invitó a abrir el evento como telonero en Santiago, esta vez presentando su propia música.

“Me presenté en vivo, canté en coreano. Fue muy especial porque en Corea trabajé con él como actor y ahora acá estaba como intérprete… y además mostrando mi música. Fue cerrar un círculo”, recuerda.

Ese momento terminó de empujarlo a tomarse en serio su carrera artística. Si hasta ahora su historia había transitado entre la tecnología y la interpretación, la música empezó a instalarse como una tercera vía. Una que recién comienza, pero que —como casi todo en su vida— cruza Corea y Chile en el mismo escenario.

Hoy Carvacho proyecta un futuro en la música, bajo el nombre de BRVNO.

El adelanto de la colaboración entre Kidd Voodoo y Nmixx

El cruce entre mundos no terminó en la traducción. Antes de salir al escenario, Bruno también fue parte del trabajo fino que permitió que Nmixx conectara con códigos locales. No solo practicaron el español: ajustaron modismos, ritmo y pequeñas referencias para que la interacción no sonara rígida. “La idea era que se sintiera natural, que no fuera solo leer algo en una pantalla. Practicamos mucho la pronunciación y metimos palabras más chilenas”, explica.

Esa búsqueda de conexión tuvo uno de sus momentos más comentados cuando Kidd Voodoo apareció en el escenario junto a Nmixx para interpretar “Ponte Loquita”. La escena —inesperada para parte del público— fue el resultado de conversaciones previas y de un interés genuino del grupo por entender el fenómeno local que representa el cantante chileno. “Estaban maravilladas. Querían conocer más, escuchar su música, enseñarle algunos pasos”, cuenta Bruno.

Lo que comenzó como un gesto festivalero podría escalar. Según adelanta, hubo intercambios más allá del show y no descartan que esa química termine convirtiéndose en una colaboración formal.

“Se vienen sorpresitas”, dice, sugiriendo que el encuentro podría traducirse en una canción conjunta entre Nmixx y el artista urbano. De concretarse, sería otro capítulo en esta trama improbable: el K-pop global cruzándose con el pop urbano chileno, con un intérprete maipucino como bisagra entre ambos mundos.

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#Kidd Voodoo#kpop#Nmixx

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