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Los gangster también ríen, el pecho abierto de Pablo Chill-E en la antesala de su primer show en Viña: “Para mí el Corazones de Jorge Gonzalez, es una pieza de arte”

Dijo que no daría opiniones controversiales sobre el escenario de la Quinta, que esta vez optaría por la prudencia. Pero en Pablo Chill-E la opinión no siempre pasa por el micrófono: se cuela en los detalles. En esta entrevista Pablo Chill-E aborda su versión más amable, habla del disco Corazones de Jorge Gonzalez, del problema de la Ketamina en las poblaciones y de su semana en Viña. Todo esto a horas de su debut en el Festival.

Por 27 de Febrero de 2026
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A Pablo Chill-E se le ve contento. Cuando sonríe, los ojos se le achinan hasta casi desaparecer y sus dientes —enmarcados en joyas brillantes— se asoman.Los tatuajes en su cara se estiran y contraen con sus gestos, siguiendo sus líneas de expresión. En esa risa hay algo infantil, casi desarmante. Por un segundo, el Shishiboss parece dejar de ser ese ícono rebelde del trap chileno y parece simplemente Pablo: un tipo joven, liviano, incluso tierno.

Pero esa imagen transita. Basta que enderece la espalda o que una pregunta lo haga pensar de más para que reaparezca el otro rostro: el del artista que ayudó a moldear la identidad más directa del movimiento urbano local.

Allí cuando su rostro se pone serio los tatuajes y las joyas, transmiten lo que verdaderamente transmiten esas cosas: dureza. Aparece algo intimidante en esa construcción, una estética que Chile importó del gangsta rap y que Pablo y el generó urbano adoptó, adaptó y volvió propia.

Pablo Chill-E transita en esa dualidad. En él parecen convivir dos almas que no se anulan, sino que se potencian: la del chico amable que sonríe fácil y la del músico frontal y rebelde que desde los primeros años de su carrera compuso canciones que disparan contra la política, la élite y las instituciones. 

Por eso sorprendieron tanto sus palabras en el día de la gala del Festival de Viña 2026. Pablo Chill-E —esta vez no solo como artista invitado, sino también como jurado— tomó distancia de su papel de bad boy. “Yo en mi día a día y en mis redes sociales, desde que empecé mi carrera, siempre he dado mi opinión. Yo creo que hacerlo sobre el escenario va a ser una estupidez que me va a cerrar puertas en vez de abrírmelas”, dijo.

No lo declaró con gesto desafiante. Al contrario: lo hizo con su versión más diplomática y amable. Vestía un traje burdeo de solapas negras, impecable, intervenido con balas dibujadas que recorrían la tela como un patrón ornamental. Era gala, pero también manifiesto.

La escena era contradicción. Mientras su voz elegía la prudencia, su ropa hablaba otro idioma. El Pablo que prometía moderación sobre la Quinta Vergara llevaba estampada, lo que pensaba. Sus pensamientos le chorreaban por los agujeros de su chaqueta. 

Esa tensión —entre ternura y dureza— es parte de su magnetismo.

–Tuvieron mucha repercusión tus palabras de no dar una opinión sobre el escenario de la Quinta, pero me dio la impresión que tu opinión chorreó con la elección de tu traje con balas ¿no?

–Yo creo lo que me hace a mi como persona y como artista son los pequeños detalles. Y yo creo que eso ya es política, eso ya es hablar y dar un mensaje. Y el mensaje tampoco era menor, solamente que alguna gente lo captó y otra no. Otra gente debió haber dicho este huevón vino baleado porque es un flaite, pero otra gente captó el mensaje sin tener que explicar tanto. 

–Y dentro de esa lógica me imagino que se van a incorporar esos mensajes a través de detalles en tu presentación. Me da la impresión cuando a ti de alguna manera se te exige una crítica directa a algún político o sector particular ¿No?

Cuando yo hablo de cosas deproblemáticas sociales son desde ese lado. Desde la reflexión social y de tratar que la gente se pegue un poco la avispá. De puta decir ‘les está metiendo el pico’, dense cuenta. Per eso va desde los dos lados: derecha, izquierda y centro. Lamentablemente siempre me tiran como si yo fuera de un lado y cuando no comparto con algo dicen que soy amarillo. Entonces lo mío no va en contra de un político, sino que de todos. 

–¿Con la élite?

Claro, si al final se pelean entre ellos para la tele y después comen todos juntos y nos dejan peleando a nosotros, el pueblo. 

Pablo Chill-E y el abuso de la Ketamina: ¿Cómo entra tanta droga?

Pablo Chill-E ha sido leído muchas veces como un artista capaz de narrar la realidad en la poblaciones, pero muchas veces esa realidad se reduce a balaceras, portonazos y códigos de barrio. 

El punto de vista, suele ser abordado desde quien perpetúa el mal o causa un daño. No desde quien lo padece. Pablo no solo retrata canciones, también ha observado y se ha manifestado en sus redes sociales frente a una realidad que le preocupa: el aumento de consumo de drogas sintéticas, particularmente Ketamina entre las personas más jóvenes. 

—Me llamó la atención cuando hablaste del consumo de ketamina entre los jóvenes y que es la nueva pasta base. ¿Qué puedes decir sobre eso?

—Es la verdad. ¿Qué pasaba cuando los cabros antes se juntaban? Los pobladores querían tirar para arriba la población y llegó la pasta base. Ahora que los cabros quieren pensar y hacer cosas, llegó otra droga nueva y sintética para dañar a los cabros. Es una droga que baja anímicamente. Yo creo que todo eso está orquestado. ¿Cómo entra tanta droga?

—¿Qué ves en particular en el consumo de ketamina?

—Es igual de adictiva que la pasta y deja a los cabros chicos tirados.

—¿Sientes que tu música puede sacar a alguien de ese aturdimiento?

—Mira, yo igual soy consecuente y sé que tengo muchos temas de los que quizás hoy en día no estoy orgulloso de la letra, pero no se me ha dado la oportunidad de mostrar el material nuevo que tengo.

—¿Por qué?

—Como tú sabes, tengo un problema contractual bien fuerte. Pero tengo mucha música y muchas cosas por decir que aún no he podido sacar adelante, porque no he podido sacar la música.

—También hablaste de que cuando asume un gobierno conservador las policías se ponen más reactivas y que ves más controles. ¿Estás viendo eso ahora o crees que va a pasar?

—Hay que ver, ahora que empiece la cuestión que va a empezar. Pero yo creo que sí. Tú sabes cómo es la cuestión, para qué vamos a andar con huevas. Las fuerzas de orden siempre hemos sabido para dónde tiran y cuál es su dirección política.

—¿Sientes que corren riesgo algunas de las batallas ganadas desde el progresismo? Me refiero a derechos como la igualdad sexual.

—Eso es una respuesta que ya está respondida, no por mí, sino por los actos. Está más que respondido. No tengo para qué decirlo yo. Se siente. La gente siente miedo. Los artistas, los actores, la comunidad LGBT. Toda esa gente tiene miedo y es fome.

Amor, Jorge González y el derecho a hablar de amor

Hay un momento en que los artistas deciden dejar de hacer lo que se espera de ellos. Pablo Chill-E –dice– ya atravesó por esa etapa. Durante años construyó una discografía anclada en la calleo —desde S.U.N.O hasta ese punto de inflexión que fue Los Gangster También Lloran–, un álbum que, pese a su título desafiante, introdujo algo menos habitual en el trap chileno: vulnerabilidad. 

Por eso no sorprende tanto cuando hoy habla de amor . Dice que tiene cinco álbumes listos (los que no puede publicar por problemas contractuales) y que uno de los temas se llama, simplemente, Te amo. El coro repite la frase como una y otra vez “Es lindo el tema”, resume. La frase suena sencilla, pero en su boca implica algo más amplio: la decisión de ampliar el registro, de permitir que el Shishiboss abra el pecho.

En esa transición aparece un espejo inevitable: Corazones de Los Prisioneros. Pablo lo nombra guardando proporciones, reconoce en Los Gangster También Lloran algo similar a lo que Jorge Gonzalez hizo en 1990: abandonar la expectativa de discurso.

—¿Hay espacio para canciones más de amor en tu música?

—Mira, tengo cinco álbumes listos. Dentro de eso hay un tema que se llama Te amo, que es con el AQUA, y no habla de nada más. El coro, de hecho, es “te amo, te amo, te amo”. Es lindo el tema. Tengo muchos otros temas comerciales que son solamente dirigidos al público femenino y tienen harto sentimiento.

—Tú eres seguidor de Jorge González. El Corazones abandonó una veta que la gente le pedía…

—Y para mí fue su disco, como el mío lo fue Los Gangster También Lloran. Obviamente guardando las proporciones, no voy a hacer la comparación. Para mí Corazones es una pieza de arte. Pero Los Gangster También Lloran siento que es como mi Corazones.

—¿Cómo así?

—Ahí Jorge pudo salir como él. Yo en S.U.N.O hablaba de todas las cosas de la calle que quería; él en sus primeros discos habló todo lo que siempre pensó, sus posturas. Pero en Corazones le habló al amor, a lo que sentía aquí —(se apunta al pecho)—.

—Y era más festivo, más bailable…

—Por eso mismo. Más fiesta, más baile, más digerible.

—A González se le exigían discursos en su música y en sus shows en vivo. ¿Hay alguno que te haya marcado?

—Puta, el de la Teletón lo sabemos todos y creo que la gente no lo supo interpretar. Hasta el día de hoy lo han tergiversado. Siempre leo ese comentario culiao y cruel que dice: “Tanto que te llenaste el hocico hablando mal de la Teletón y ahora tú dependes de ella”. Siento que los medios también lo tergiversaron mucho.

—¿Para ti era un discurso contra el consumo?

—Sí, contra las grandes empresas también. Al final se llenan de plata. Yo me quedo con ese discurso y con infinidad de entrevistas que tiene. Vi la última que tiene, con el que sale en la tele (Andrés Pérez), que es una joya.

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Pablo Chill-E: “Yo quiero el mainstream, pero a mi manera

En su semana en Viña del Mar, la cara que más se ve de Pablo Chill-E  es la del tipo que se ríe, que hace chistes sobre su propia panza, que reconoce que “todo entra por la imagen” y que habría querido llegar “más guacho rico” a la cita más televisada de su carrera. 

Esa versión amable no contradice al artista que construyó su nombre desde la crudeza, pero sí lo muestra en otra frecuencia. Más madura –mencionan quienes promocionaron su llegada–. Hoy Pablo Chill-E se toma con humor los comentarios en redes, convierte la burla en material propio y habla de querer alcanzar el mainstream, pero a su manera. 

—¿Sientes que el show en Viña llegó en el momento justo?

—Sí, hermano. Me gustaría estar un poco más guacho rico, que no alcancé porque soy medio desordenado con las dietas. Me hubiese gustado estar más rico nomás, porque vos sabís que todo va en la imagen. Y si tú te ves más encachado, llegai a mucha más gente, pero así como artista.

–¿Traeras a alguien ajeno al mundo de Viña a verte? 

–Me van a venir a ver amigos de la coordinadora Shishigang, estoy contento. Viene el matuco, un amigo, Matías (Toledo), el alcalde de Puente.     

—En redes sociales una mujer lesbiana dijo que te encontraba cosas. Le respondiste que gordito parecías femboy. ¿De dónde salen esas cosas? ¿Sientes que te suman?

—Ja, ja, ja. Todo depende de cómo te lo tomas. Cuando tú tienes el poder de reírte de lo que la gente te está molestando, ahí la tienes ganada. Si sabes reírte de ti, estás al otro lado.

—¿Tienes aspiraciones de masividad? Otros que comenzaron después que tú, como Kidd Voodoo, están logrando eso.

—–Yo creo que no, porque no somos personas iguales. Yo lo quiero más que la chucha, pero yo creo que no soy parecido a nadie. Nadie es parecido a nadie, pero el Voodoo es muy diferente a mí.

 –Te entiendo, pero Bad Bunny cuando comenzó era el conejo malo y nadie pensaría convertido en… 

Yo quiero el maistream, pero a mi manera. En el caso de Bad Bunny yo creo que siempre fue como se ve ahora, solo que estaba como tratando de meterse con esa imagen que tenía al principio. El comenzó hablando de la calle, pero yo creo que ahora él es como siempre fue. Que está mostrando su verdadera personalidad y lo que siempre quiso mostrar. Eso se nota con el último disco. 

–Su último disco tiene algo que rescató la tradición musical de su país, tu también lo hiciste en tus canciones ¿Te gustaría hacer un disco celebratorio de la música chilena?

 Sería bacán igual, hace poco hice una cueca con Nano Parra, que es una leyenda. Se llama Lolos marihuaneros, para que la escuchen y apoyen al tatita que es una ficha. Yo creo que me gustaría hacerlo, pero no como un disco completo, meterle matices, sónidos, colaboraciones a mi me gusta más llevar a la gente a mi nicho. Pero sí, me gustaría hacer un volerito, una cosita así, pero meterle su trapcito al medio o el final. Su cueca chora me encantaría hacer, temas como los que hace Joe Vasconcellos, me encantaría hacer un tema con el maestro.

–¿Cómo es la música que aún no puedes publicar? 

–Tengo muchas cosas nuevas, como con la Anita (Tijoux), cosas como mostrar la calle, no glorificándola, sino cómo narrando qué es lo que te puede pasar por estar en la calle. 

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