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10 de Abril de 2026

Antes de la lentitud y temblor: Desde trastornos del sueño hasta la pérdida del olfato son algunas de las señales de alerta temprana del Parkinson

Reconocer las señales tempranas a tiempo es la clave para un diagnóstico y tratamiento temprano de Parkinson que mejore la calidad de vida y proteja la autonomía del paciente.

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El Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa que afecta a una de cada cien personas mayores de 60 años y hasta una de cada 20 personas mayores de 80 años. Las proyecciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sugieren que para el año 2030 habrá alrededor de 12 millones de pacientes en el mundo.

Los síntomas motores como la lentitud junto al temblor de reposo, rigidez e inestabilidad son los síntomas más reconocidos de la enfermedad. Sin embargo, hay otros más desconocidos que también pueden influir. Así lo señala el Dr. Julio Salazar, neurólogo de clínicas RedSalud, quien enfatiza que “la enfermedad de Parkinson no es solo un trastorno de movimiento que afecta la velocidad de nuestros movimientos y causa temblor o rigidez. Esta enfermedad puede afectar el sueño, el ánimo, la mente y la conducta. Puede causar problemas al sistema nervioso autonómico que controla nuestra deglución, la presión arterial y el tránsito intestinal. Y muchos de estos síntomas y signos no motores pueden preceder a las manifestaciones motoras”.

Entre las manifestaciones motoras el más indicativo de una inminente enfermedad degenerativa es el Trastorno Conductual del sueño REM. Mientras que en condiciones normales el cerebro “apaga” los músculos durante el sueño para evitar el movimiento, en muchos pacientes con Parkinson esta señal falla, provocando que actúen sus sueños mediante gritos, golpes o movimientos bruscos. A este indicador se suman otros síntomas frecuentes, aunque menos específicos, como la pérdida del olfato, el estreñimiento crónico, la ansiedad y la depresión.

“El Trastorno Conductual del Sueño REM debe llevar al paciente a consultar con su neurólogo. Por su parte, la presencia aislada de manifestaciones como la pérdida del olfato, el estreñimiento y el trastorno del ánimo son inespecíficas como marcadores de Enfermedad de Parkinson, pero en conjunto merecen evaluación. El inicio precoz de la terapia permite preservar la autonomía del paciente y optimizar su funcionalidad a largo plazo”, indica.

Factores de riesgo y medidas de manejo integral

Aunque la causa exacta aún es desconocida, la evidencia apunta a que la edad sigue siendo el principal factor de riesgo, con una mayor incidencia después de los 60 años y una prevalencia más alta en hombres. Factores ambientales como la exposición a pesticidas y herbicidas se han relacionado con la enfermedad. La genética explica solo un 5-10% de los casos, y es más importante en pacientes con debut precoz de la enfermedad.

Existen conductas que disminuyen el riesgo de desarrollar enfermedades degenerativas como la Enfermedad de Parkinson como: la actividad física regular, la dieta saludable tipo mediterránea, el consumo de café y té, el evitar la exposición a tóxicos, prevenir traumatismos craneanos, tener un sueño de calidad, y controlar enfermedades como la hipertensión y la diabetes mellitus. En este escenario, adoptar un estilo de vida activo desde las primeras etapas marca la diferencia en la evolución de la enfermedad.

En materia de manejo de esta patología, el uso de medicamentos en fases precoces es clave. “Esto ayuda a compensar la pérdida de neurotransmisores como la dopamina, mejorando no solo el movimiento, sino también algunos síntomas no motores, lo que permite a la mayoría de los pacientes continuar con su vida activa y laboral por varios años”, señala el neurólogo.

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#olfato#Parkinson#Salud

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