Ministra Ximena Lincolao tras agresión en Valdivia: “Hay un sentimiento de que las mujeres del gobierno han sido atacadas”
“Es un sacrificio personal salir de una vida muy tranquila y confortable a una vida ahora con abuso verbal y abuso físico”, dice Ximena Lincolao, todavía procesando lo ocurrido en Valdivia. Han pasado apenas cuatro semanas desde su regreso a Chile y días desde que su visita a la Universidad Austral terminó en encierro, empujones y botellas volando. Sentada en su oficina con vista a La Moneda, la ministra insiste en una idea que repite como diagnóstico: “El discurso y el nivel del debate está mal”, mientras intenta volver el foco a lo que —asegura— debería ser la prioridad: innovación, tecnología y futuro. Anuncia, por ejemplo, alianzas para llevar IA a distintas ciudades de Chile, y aclara que el fin de las Becas Chile no está zanjado.
Sigue a The Clinic en Google News Por Isabel Plant 12 de Abril de 2026
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“Yo tenía una vida muy tranquila en Estados Unidos por 30 años, con una carrera sólida, quince años en gestión pública, quince años en trabajo en tecnología y creación e invención de software, yo tengo patentes, soy la inventora de la conexión entre personas y legisladores en Estados Unidos. Es un sacrificio personal salir de una vida muy tranquila y confortable a una vida ahora con abuso verbal y abuso físico y también cibernético”, dice Ximena Lincolao, la Ministra de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, sentada el viernes en su oficina del piso 8, con una vista privilegiada a La Moneda.
Han pasado 48 horas casi desde su visita al inicio del año académico en la Universidad Austral de Valdivia, que terminó con protestas por parte de estudiantes, su imposibilidad de salir del edificio durante dos horas, y luego esa corrida al auto, donde volaron las botellas, los empujones y las ofensas verbales. Repudio político transversal y el giro total de la agenda semanal.
Lincolao está tranquila, pero también ha sido muy enfática en narrar una y otra vez los eventos del jueves -manotazos, epítetos racistas, un petitorio estudiantil que poco tenía que ver con su persona, diálogo y después descontrol-, y subrayar que quienes lideraron la violencia, merecen castigos ejemplificadores.
Un hecho inesperado, sobre todo considerando que la Ministra ha visitado muchas universidades desde que asumió la cartera, sin problemas. “Yo obviamente estoy muy enfocada en el trabajo que nosotros tenemos que hacer acá, pero son cuatro semanas solamente que yo llevo acá. Yo me fui 30 años del país y son cuatro semanas”, dice, sobre lo sorpresivo que ha sido ser la protagonista de esta noticia.
Lincolao lleva cuatro semanas de regreso -nació en Maipú, partió sin mucho en el bolsillo a Estados Unidos, donde hace años ha sido una latina destacada en el mundo de la innovación-, vive con su hermano. Su hijo de siete años y su marido siguen allá.
—¿Cómo fueron esas primeras horas después de salir de la Universidad Austral? ¿Llamó a su casa, qué es lo primero que hizo?
—Bueno, la reacción de mis amigos y la gente de EE.UU. que me conoce, ha sido de total sorpresa. Me preguntan ¿estás bien? No entienden lo que pasó, porque en Estados Unidos una persona con la experiencia en tecnología e innovación que yo tengo, sería impensable que los estudiantes no la quisieran escuchar. Generalmente cuando yo hago charlas magistrales en Estados Unidos, siempre se llenan.
Yo no tuve mi teléfono, donde tengo WhatsApp, durante el evento, porque estaba en el auto. Entonces ahí vi cuando también salió la noticia. Yo estaba en la PDI, que se portó excelente conmigo, dirigieron la estrategia para sacarme de ahí de la forma más segura. Ellos se portaron súper bien, me dieron un té.
Ahí revisé las redes, los WhatsApp, hablé con mi familia, obviamente todos preocupados, todavía todos muy preocupados.
—Usted tiene hijo chico.
—Yo tengo un hijo de siete años, mi marido está en Estados Unidos, entonces la preocupación de él era mucho mayor.
De diálogos y violencias
En los momentos de encierro, la Ministra dialogó con algunas representantes de las estudiantes en la Universidad Austral. El petitorio, ha explicado, solo incluía un punto que tiene que ver con su cartera, y que tiene que ver con la noticia de que el ministerio habría suspendido las becas en el extranjero.
“No es que ellas hubieran perdido la Beca Chile. Les pregunté si conocían a alguien que lo hubiese perdido, me dijeron que no. Les pregunté si ustedes conocen a alguien de la universidad que quiera tomar esa beca, me dijeron que no. Una de las niñas dijo yo me quiero ir a España”, recuerda ahora.
—Usted reitera que tiene una carrera en innovación muy sólida. ¿Fue un choque de realidad el darse cuenta que usted ahora también representa un gobierno completo?
—De hecho me lo dijeron los alumnos: no tenemos problema con usted o algo de algo de esa naturaleza, pero usted representa un gobierno que nos está dañando, etcétera.

—Y eso ha hecho que usted reflexione sobre el costo real personal de ser parte de un cargo político, de tener un cargo público. Quizás ha sido algo que usted pensó cuando la llamaron en diciembre, una cosa es el sacrificio de venirse del país donde está viviendo, alejarse por un rato de su familia. Pero esto le da otros costos.
—El costo es muy alto para todas las personas que están en el gobierno ahora, no soy solamente yo. Yo creo que hay un sentimiento de que las mujeres del gobierno han sido atacadas. Tú te fijas, la ministra de la Mujer, la ministra Sedini, la ministra de Seguridad, ese patrón es un patrón muy negativo.
Estos trabajos son duros, son de muchas horas de trabajo, de mucha dedicación, donde nosotros tenemos una motivación absolutamente real por lo mejor de Chile. Nuestros equipos han dejado trabajos donde tenían una vida mucho más balanceada, con mejores salarios.
La gente hace sacrificios. Y un Ministerio necesita también personas idóneas y personas buenas que quieran venir. Entonces, para atraer ese talento cuesta mucho ahora. Ahora, por ejemplo, hablé esta mañana con un desarrollador de software que me dijo que no, y no por esto, pero yo no sé si no es por esto.
—Claro, pero no ayuda tampoco.
—Quizás no es por eso, pero no ayuda. Nosotros estamos trabajando por tener un ministerio optimista, feliz; es un ministerio de innovación, de tecnología, que esas son las prioridades en el mundo hoy en día. Todos los líderes que tienen estas carteras son líderes en la agenda política, los de Estados Unidos, de India. Sería absolutamente impresentable ni impensado que a ellos le pasara algo así
Entonces yo creo que el discurso y el nivel del debate está mal.
Pero más que nada, el foco del país, es lo que a mí me preocupa. Nuestro foco para tener desarrollo económico en cuanto a innovación, ha sido estancado por 15 años. Ha habido esfuerzos. Hay compañías de tecnología que han salido de Chile. Y hay un ambiente tecnológico fuerte en Chile que no ha podido ser escalado. Porque la conversación se la lleva a la contingencia.
-Es que han sido años, más encima, muy movidos en nuestro país. Usted siente que no estamos mirando a gran escala, sino que siempre el día a día.
—Bueno, yo fui a la Universidad Andrés Bello el lunes. Y el gerente general de Mercado Libro lo dijo muy claro: Chile está muy atrasado en tecnología. Esta mañana estuvimos con otro grupo que dijo lo mismo. Está muy atrasado en IA. Nosotros tenemos como país el deber hoy en día de elevar la labor de la gente que está trabajando en IA, porque la inteligencia artificial es habilitadora de un avance tecnológico en todas las industrias.
Entonces, esa es la parte que eso nos enfocamos nosotros. Pero ese foco debería estar en los estudiantes también. Pero ellos estaban afuera protestando a una persona que estaba hablando de innovación y tecnología y el futuro de Chile en los próximos años.
Entonces ese es un símbolo de un problema, un problema más profundo, que es la falta de foco, que tenemos que tener más foco y que los jóvenes estén ocupados en las cosas correctas.
—¿Cómo sintió que la universidad no haya llamado justamente a Carabineros? Fueron dos horas de que no dejen salir una ministra de Estado. ¿Es una señal de que quizás en las universidades en Chile, las autoridades le tienen un poco de susto a los alumnos? ¿De plantear ciertos límites?
—Esto sería inaceptable en Estados Unidos, que es la realidad que yo conozco, que viví 30 años, porque son acciones que no son aceptables en la sociedad. Si tú haces eso, cualquier institución no es aceptable. En una universidad se dan otras actividades, la oportunidad del pensamiento crítico, el debate de libros, eso es lo que hice yo cuando fui a la universidad.
—Es el lugar de intercambio de ideas.
—Totalmente, totalmente. Entonces yo pienso que tenemos que ser muy claros y firmes en qué es aceptado, y que no es aceptable. Y tener consecuencias para eso. Y las consecuencias tienen que ser firmes, claras, rápidas y punto, y se acabó.
Ahí el patrón cambia inmediatamente. Nosotros estamos condicionados en cierta forma a los incentivos y a las consecuencias. Tiene que haber firmeza y consistencia en las consecuencias. A todo nivel. Porque esto pasa en las calles, hay una violencia verbal y física en Chile que yo no he visto fuera del país.
—Usted hizo el hincapié que claro, le llegaron botellazos, la empujaron, pero por sobre todo que fue mucha la violencia verbal, porque hablaron de ser mapuche. ¿Cómo fue eso para usted? En la Revista Ya usted dijo que ha sufrido más discriminación en este país, no en Estados Unidos. ¿Cómo fue volver a eso?
—Yo estoy en cierto modo sorprendida que no haya cambiado tanto en 30 años en Chile, porque ese nivel de insulto era más común en ese tiempo. Yo lo viví, yo hablaba con otras personas indígenas de norte a sur de Chile que se han acercado estos últimos días y ellos me han dicho lo mismo.
Pero creo que también hay otros tipos de abuso verbal y físico que ocurre en las redes sociales, de tratar de desprestigiar a una persona que hoy día se ve mucho. Y estas funas que existen físicas y cibernéticas, son el producto, de una sociedad donde tampoco hay consecuencias , en ese sentido.
Por ejemplo, en Twitter hay personas dicen que yo no tengo las suficientes credenciales para tener este ministerio y crean historias que son falsas. Esa violencia cibernética es tan importante como la violencia física y eso es lo que a mí me ha tenido más sorprendida, que haya tanta libertad.
Lo mismo violencia física, donde se organizan eventos como el que vimos en Valdivia, donde hubo una organización para crear, orquestar una situación que se dio ahí, que en ningún momento fue pacífico, eso fue hecho para que fuese violento. Entonces eso es lo que a mí me preocupa.
De noche en La Moneda
—El punto de prensa que ustedes hicieron de noche en La Moneda, presentó el mensaje que esto es violencia de género, también. Usted había sentido antes algo así, o lo que comenta de lo que escriben en X, ¿siente que también es más por ser mujer o cree que le hubiese pasado a un ministro hombre también?
—Yo no sé por qué es, yo encuentro aberrante que eso exista, no solamente conmigo, pero con cualquier persona.

—¿Y cómo fue esa noche en La Moneda? Todas las ministras mujeres, antes de salir a dar la vocería.
—Yo llegué a La Moneda y el Presidente me recibió con un abrazo, su esposa, me dijeron que me apoyaba, me preguntaron cómo estaba. Mi equipo estaba ahí también, trajeron tecito, comida, agüita. Me escucharon. Yo venía derecho del aeropuerto, donde me trajo PDI, porque la PDI de la región de Valdivia se encargó de que yo estuviese segura en todo momento.
Yo no había comido nada, y yo tenía hambre, era tarde. Fue mucho cariño, apoyo. Todos nosotros somos seres humanos, somos personas que estamos trabajando acá, hay una persona detrás del cargo y no se nos puede olvidar eso. Yo creo que la política no es la vida, somos mucho más que eso.
—¿Le dijo algo, en ese sentido la primera dama? Pensando en el ataque que vivió el Presidente en el norte, hace unos años.
—Ella sufrió mucho cuando le pasó eso a su marido. Y ella me contaba las conversaciones que tuvo que tener con su familia. Me cortó mi sándwich con el tenedor y el cuchillo, para que yo lo comiera la mano, me puso hielo en la mano derecha, que yo la tenía más inflamada. Y se sentó al lado mío para ayudarme a comer, porque yo estaba comiendo con la mano izquierda. Todo el mundo estaba muy preocupado.
—¿Y la mañana siguiente cómo fue? ¿Se tomó un café, un tiempo?
—No, mira, a mí me gusta trabajar, el trabajo para mí es un deporte. A mí me relaja trabajar, si yo no trabajo, yo me siento estresada, entonces en la mañana obviamente hablé con mi familia, tuve que dejar a mucha gente tranquila. Y bueno, tuve también que sacarme líquido del pelo, porque me echaron algo que era duro, así que me tuve que lavar el pelo dos veces. Me preparé para el resto del día y después ya empezamos a trabajar.
A mí todos en La Moneda me decían Ximena, tómate el reposo, el médico me dijo lo mismo, tómate un día, tómate, descansa esto, pero nosotros tenemos mucho trabajo que hacer.
—¿Cuál fue el llamado que más le sorprendió? Porque lo que se ha hablado mucho es la transversalidad, gente de todos los colores políticos, que repudió su ataque.
—Yo no reconozco por nombre todavía a todos los partidos políticos, hay mucho partido político.
Entonces no fue que alguien especial, pero sí yo recibí llamadas, los presidentes de mis comisiones, y ellos fueron tajantes. Y recibí llamadas de mujeres, de hombres, diputados, de todos los ministros.
Ahora, la transversalidad no se ve tanto así en las redes sociales, y eso es lo que yo pido. Yo no soy una persona política, yo soy una persona de trabajo. Si hay algo que yo le pueda dar a Chile, es la experiencia que yo traigo en ejecución, la gente que me conoce sabe que yo ejecuto y eso es lo que puedo hacer.
Entonces este momento que pasamos no queremos tampoco que sea la historia, porque este Ministerio de Tecnología, Innovación y Ciencia, Chile necesita el foco de estas prioridades, porque si no nos vamos a quedar más atrasados de cómo estamos.
Ministra Ximena Lincolao y recortes: “Nosotros nunca anunciamos que íbamos a cortar la Beca Chile”
La Ministra Lincolao no parece muy cansada, y se activa cuando habla de lo que está siendo su trabajo para la cartera que lidera. Destaca, por ejemplo, que entre las conversaciones que ha tenido con los académicos e investigadores, se habló de lo engorroso que es contactarse con el ministerio, así que ya instalaron un agente de IA, un chatbot, para mejorar la comunicación.
Y, tras años de quejas por parte de los investigadores de los atrasos en los pagos del concurso Fondecyt, están agilizando el pago: “Muchas veces esa plata les sale más tarde de lo que necesitan en el año. Bueno, ahora empezó a salir siendo abril, lo que es muy temprano comparado con otros años. Y eso
antes de cumplir un mes de gobierno. Es gestión”.
Además adelante que han seleccionado a trece ciudades de Chile, donde se va a acelerar con financiamiento la Inteligencia Artificial. “Vamos a dar los nombres de las ciudades la semana que viene, se va a financiar proyectos que ayudan a las ciudades. Es un partnership, una colaboración que tenemos con el BID, el Banco Interamericano de Desarrollo, donde juntos seleccionamos a trece alcaldías, para que formen parte de la coalición de la IA en Latinoamérica”, dice con una sonrisa. “Y con eso vamos a financiar un startup que va a crear una solución tecnológica para esas ciudades”.
—La entrada del gobierno, en todas las carteras, estuvo marcada por las cosas que iban a detener, por ejemplo, en su cartera de las Becas Chile.
—Nosotros nunca anunciamos que íbamos a cortar Becas Chile. Yo simplemente fui al Congreso y un diputado me preguntó de los recortes que propuse a la DIPRES. Y yo propuse eso, porque tenía ya problemas anteriores. Nunca se anunció, porque no podemos anunciar algo que todavía no está decidido.
—Supongo entonces que todavía está en evaluación.
—Todavía está en evaluación y no es una decisión zanjada. Esto no es una noticia todavía de nada. Eso fue solamente una respuesta que yo le di a la diputada y luego se hicieron noticias de esa respuesta como si yo hubiese hecho un anuncio. El anuncio de los recortes se va a poder hacer cuando DIPRES determine cuáles van a ser los recortes.
De hecho yo consulté eso con los académicos de todas las universidades, y todos me dijeron que estaba bien, porque todos ellos prefieren que se financien otras cosas que ellos querían proteger. Esa propuesta la dimos informados por las propias universidades. Nosotros no la hicimos solos.
—Hay una cosa macro de Ciencia, un contexto mundial, donde se está poniendo en riesgo un poco a creerle a los científicos, a escuchar a los científicos. ¿Cómo lo ve usted ahora en Chile? ¿Siente que la Ciencia está bajo amenaza?
—Yo en Estados Unidos veo a los científicos muy involucrados con la empresa Anthropic, la compañía de Claude. Ellos tienen investigadores de universidades que son críticos en el trabajo que hacen. Eso se ve en las universidades muchísimo. La George Washington University trabaja con muchas empresas y los estudiantes a veces trabajan en las empresas también. Hay una relación muy fluida. Y los centros de formación técnica también.
Yo he visto el crecimiento de la importancia y el nivel de calidad de educación que se está dando en los centros de formación técnica en Estados Unidos. Y creo que aquí es igual. Yo voy a ir al INACAP y al DUOC también, son las visitas que vienen, y a otros centros de formación técnica, porque yo creo que son una parte igualmente importante a las universidades en cuanto a la preparación de los estudiantes.
Y eso estoy tratando de aprender la relación que hay entre el mundo científico y el mundo empresarial, y el mundo de servicios del gobierno, etc. Y lo que yo veo acá, que la relación podría ser mucho más fluida.
Entonces, para que la Ciencia tenga impacto, los conocimientos de la ciencia tienen que también verse en resultados para la gente, para la población. Chile necesita más innovación, entonces necesita más actividad en cuanto a la creación de esa innovación y a la comercialización o al uso de esa innovación.
Yo creo que eso es lo que necesita hacer, repensar y rediseñar la investigación, rediseñar el flujo, porque en el flujo del desarrollo económico participa la universidad, participa en los centros de formación técnica, también la educación secundaria y básica. La innovación lo que hace es que tú crees productos que pueden venderse y revenderse, que tú puedes exportar y que tú puedes consumir.
Si tú compras todo de otras partes que vienen de otros países, no estás creando.
—A pesar de los eventos de esta semana, ¿sus prioridades y sus ganas de liderar esta cartera se mantienen intactas?
—Yo lo que aprendí ahora también es que a los jóvenes hay que tenerlo ocupados en cosas buenas, porque mientras estén haciendo estas cosas, no se están preparando ellos mismos para el futuro.
Cada minuto que pierdan, están compitiendo con un joven en otro país que está aprendiendo más IA, creando compañías. Pucha, es tanto el entusiasmo que existe en la juventud en otras partes del mundo por este tema de la IA. Que ese entusiasmo llegue a los jóvenes.



