De la generación del Rincón del Vago a un resumen de ChatGPT: el desafío de fomentar la lectura en estudiantes chilenos que se niegan a tomar un libro
El uso de herramientas para no leer los libros escolares es algo que los estudiantes vienen realizando desde eones. Es una práctica que se modernizó gracias a la Inteligencia Artificial. Mientras el sistema escolar mantiene el Plan Lector como eje formativo, crece el desafío de incentivar el interés por los libros en un contexto donde la inmediatez digital compite directamente con la lectura tradicional. ¿Cómo fomentar el darle el tiempo a un libro, en la era de la inmediatez y el exceso de estímulos?
Sigue a The Clinic en Google News Por Carolina Mardones L. 18 de Abril de 2026
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“Me carga leer. No me puedo quedar dos horas sentado haciendo una misma cosa, no sé. Como que tomo un libro y altiro me empieza a dar sueño. Entonces, le pido a la Inteligencia Artificial (IA) que me prepare un resumen con todo lo importante y así salvo la prueba“, dice Javier (16).
Por otro lado está Héctor (35) que explica que varias veces recurrió al Rincón del Vago para ver resúmenes de libros. “Me pasó harto en la media, como que no pescaba mucho. Lo hice varias veces con libros como La Metamorfosis, Bodas de Sangre o la Odisea. Iba al Rincón del Vago y me leía el resumen. Daba lo mismo la temática que fuera. Yo solo me leía eso porque me daba una lata tremenda sentarme a leer cuando podía estar haciendo otra cosa más entrete. Yo encontraba que eran cosas que no me iban a servir más adelante. No sé si el leer a Lorca, por ejemplo, realmente sirve en la vida laboral”.
Dos generaciones totalmente distintas unidas por una problemática que se niega a desaparecer: los estudiantes no tienen ganas de leer. Ni clásicos, ni mangas, ni obras de teatro. Lo único distinto, es que ese añorado sitio web llamado El Rincón del Vago, una serie de Biblioteca de Alejandría para quienes no querían leerse el libro, pero sí una buena nota, fue reemplazado por la IA.
¿Cómo conquistar lectores, en tiempos de algoritmos y de ChatGPT?
¿Qué pasa al interior de las salas de clases?
Si bien no se puede hablar de mayorías, hay un porcentaje de alumnos que a esta altura del año aún no toma un libro de los ofrecidos por el Ministerio de Educación de la mano de su Plan Lector. Puede que nunca en el año lo haga. Y rinda las pruebas de la temida profesora de Lenguaje gracias al resumen ejecutivo que le pidió a la IA. Que obedientemente entrega el tema clave de la obra, los principales conflictos y, por supuesto, el final.
Ninoska es profesora de Lenguaje y explica que la clave es hacer distintos tipos de preguntas. “Por ejemplo, está la selección múltiple que son de respuestas cerradas y preguntas de desarrollo. El enfoque en la selección múltiple, al menos en lo que yo hago, está en comprobar la lectura preguntando por hechos específicos. También por personajes específicos o por cosas que aparecen en la lectura y las preguntas de desarrollo están enfocadas en el análisis del libro”.
“Yo sé que un niño no leyó el libro cuando la selección múltiple tiene un porcentaje alto de error”, añade. Junto con eso, asegura que “hay estudiantes que netamente no se leen el libro ni le piden a ChatGPT un resumen. Uno piensa que pueden ser súper ilustrados en la IA, pero no saben buscar. No saben cómo hacer que el instrumento te de una buena respuesta. Además, los profesores nos hemos estado capacitando“. Otro fenómeno que ha notado, es que los estudiantes “prefieren no leerse el libro, pero sí escuchar el audiolibro. Es increíble que un libro que puedes leer en dos horas, ellos prefieren escuchar las seis horas que dura el audiolibro. Todo por no hacer el ejercicio de sentarse a leer”.
Susana Claro, profesora de la Escuela de Gobierno UC, directora del Instituto MISTRALL y cofundadora de Red Por un Chile que Lee, apunta que “desde hace 10 años han ido bajando los niveles de comprensión de lectura de nuestros jóvenes, según lo que mide el Simce. Eso partió no en todos los grupos, sino que en los grupos socioeconómicos más altos. Esos fueron los que empezaron a bajar, bajar, bajar y coincide más o menos con la inserción de aparatos digitales“. En ese contexto, agrega que “después de bajar el grupo socioeconómico más alto, empezaron a bajar los chicos del grupo económico medio. Luego de eso, los de más abajo”.
La guerra de la pantallas en la era IA
A juicio de Claro, “lo otro que sí afecta mucho es la entrega de pantallas desde muy chicos. Está afectando el desarrollo del lenguaje de niños y niñas (…) Si tú llegas a cuarto básico con un nivel lector muy bajo y es lo que estamos viendo, que más de la mitad de los niños y niñas en el sistema escolar no tienen una comprensión de lectora adecuada para su edad, quiere decir que van a leer cada vez menos. Por lo tanto, es un esfuerzo tan grande leer que ya no vas a querer leer“.
“Cuando estás teniendo acceso a un flujo de videos constantes, que se ha demandado ya a las grandes tecnológicas por generar adicción en niños, niñas y jóvenes con estas herramientas que tienen en las redes sociales, en los canales de vídeo, en las distintas apps que han estado inventando. Entonces, naturalmente cuando un niño requiere hacer esfuerzo va, inconscientemente, a arrancar a un refugio mucho más cómodo que son estos flujos de video o interacciones de redes sociales“, detalla.
En ese sentido, una investigación reciente advirtió que el consumo de videos en plataformas como TikTok activa mecanismos cerebrales similares a los de las máquinas tragamonedas. Es decir, genera ciclos de recompensa que fomentan el consumo repetitivo.
“El mayor desafío se centra en el interés genuino por leer”
Para Constanza Mekis, presidenta de Fundación Palabra, “el desafío es para el mundo de los adultos: atreverse a salir de los contextos tradicionales de fomento lector y conocer los espacios creativos que se dan en redes sociales. Explorar las posibilidades que brindan los videojuegos como narrativa o la fascinación por culturas orientales a partir del manga o la música”.
“Definitivamente el mayor desafío se centra en el interés genuino por leer, por querer leer y esto requiere de un trabajo mancomunado entre las escuelas, los liceos y los hogares. Si bien hay consenso en la necesidad de ‘formar lectores’, uno de los problemas que enfrentamos es que se suele restringir la lectura a una mirada canónica en términos de formato (impreso), contenido (dado por el colegio, escuela o liceo) y a su dinámica individual (queremos que lean solos)”, especifica.
Consultada sobre si el país está perdiendo lectores, Mekis recalca que es profundamente optimista. “Estamos ganando nuevos lectores. Los jóvenes leen de formas sorprendentes y diversas, participando desde múltiples capas de la lectura, en distintos soportes y lenguajes. Esta riqueza es una verdadera ganancia social, una energía que no solo transforma a quienes ya leen, sino que también debemos saber irradiar para contagiar y sumar a nuevos lectores. Sin embargo, para entender las prácticas de lectura de los jóvenes, también tenemos que mirar la relación de los adultos con la acción de leer”.
“En relación a los hábitos y prácticas de lectura en Chile, la Encuesta Nacional de participación cultural y comportamiento lector 2024 (MINCAP) nos dice que 2 de cada 10 personas se consideran lectores frecuentes. Los datos revelan un bajo nivel de hábito lector, ya que solo un 21,9% de la población se considera lector frecuente, frente a un 77% que presenta prácticas lectoras poco frecuentes o moderadas. Esta situación evidencia que la lectura no se ha consolidado como una práctica habitual, lo que plantea un desafío para las políticas educativas y culturales orientadas al fomento lector”, añade.
También indica que “la encuesta evidencia que las principales barreras para la participación cultural son la falta de tiempo y el cansancio. Lo que revela que el bajo hábito lector no responde solo a una falta de interés individual, sino a contextos de vida marcados por extensas jornadas laborales y escaso tiempo de descanso. La pregunta ‘¿cómo hacer de la lectura una práctica frecuente cuando las personas no tienen tiempo para descansar?’ encierra una contradicción de fondo. Promover la lectura como hábito exige tiempo, concentración y disposición subjetiva. Sin embargo, estas condiciones resultan difíciles de sostener en contextos marcados por el cansancio y la sobrecarga cotidiana. En este sentido, el fomento lector aparece como un desafío que no puede abordarse únicamente desde la voluntad individual, sino que obliga a repensar las condiciones sociales que hacen posible -o imposible- el descanso y el acceso efectivo a la cultura“.
“La biblioteca versus la IA”
La directora de Bibliotecas de la Universidad de Concepción, Karen Jara Maricic, es enfática al decir que éstas no van a desaparecer por culpa del uso de la IA y que no están perdiendo espacio. “Creo que va por carriles paralelos, logran convivir las dos. En su época también se dijo lo mismo de la imprenta, que también las bibliotecas iban a desaparecer. Una cosa muy curiosa cuando se creó la imprenta. Después, cuando apareció Google también decían que las bibliotecas iban a desaparecer. Después, con el libro electrónico también se dijo lo mismo. Siempre nos quieren matar, pero no va a pasar y no va a pasar por un tema de transformación que tenemos en las bibliotecas. Somos espacios que van actualizándose y modernizándose y sobre todo adaptándose. Nos adaptamos muy bien a los cambios”.
“En el caso de la Biblioteca Central (de la UdeC), en el cuarto piso tenemos una Musiteca y se prestan vinilos. Ahí hay tornamesas y te pasan audífonos. Hay vinilos antiguos y otros más modernos como Taylor Swift. También hay un espacio de Comiteca donde hay todo el tema de novela gráfica, y ahí también tenemos espacios bien lúdicos para que ellos puedan leer. Tenemos 10 logias en el cuarto piso. Toda la orilla son logias de estudio, pero una de ellas es un espacio neurodivergente donde hay mobiliario para cuando tú te sientas un poco sobrepasado. También tenemos insumos como fidget, audífonos de cancelación de ruido, mantas de peso que puede pedir cualquier estudiante que lo necesite”, destalla.
A toda esa modernización de la biblioteca, se suma que dos logias cuentan con un Nintendo Switch. “Tienen las misma características de las otros en el sentido que son un espacio de estudio con una pizarra gigante en la pared. Entonces es bien especial la dinámica que se da. Porque a veces hay dos o tres chicos jugando y hay dos que están haciendo ejercicios matemáticos en la pared y ahí te das cuenta cómo cambian también las formas de estudiar”, cuenta.
“La idea para nosotros es siempre seguir atrayendo a los estudiantes. Que ellos sientan que las bibliotecas de la Universidad Concepción son parte de su formación y creemos que somos mucho más que una parte. Porque a veces se sienten en casa aquí en la biblioteca. Son una serie de características que ellos sienten muy propias las bibliotecas y también nos hace a nosotros como equipo sentir un compromiso de seguir haciendo mejoras”, recalca.
Conversar la lectura
Joaquín Reynaud, conocido en redes sociales como Albo Lectxra, dice que “la lectura se puede, y debe, seguir fomentando a través de la conversación literaria. No hay nada más lindo que conversar sobre un libro, una película o una pintura, sobre todo si te gustó. En mi caso, y el de muchas otras personas que me lo han comentado, la literatura se volvió atractiva cuando se abordó desde el análisis, la reflexión y la conversación. Contraponer miradas e interpretaciones genera ganas de leer más. Creo que si la lectura se comentara antes de las pruebas. Por ejemplo, desde una mirada no evaluativa, generaría mayor atracción por el pasatiempo de leer“.
Consultado sobre por qué los estudiantes no logran conectar con la literatura clásica, refiere que hay dos motivos principales. “Uno es la idea de la obligación, ya lo decía Borges: lectura obligatoria es un oxímoron. Lo otro, es la evaluación. Obviamente que las lecturas del plan pedagógico cumplen un rol fundamental, pero creo firmemente que no debería ser la única instancia de lectura a la que nos enfrentamos en nuestra vida escolar. Porque genera una serie de prejuicios y sesgos asociados a ‘la prueba’. Además, creo que se suma el factor de la exposición permanente a las pantallas, que genera dificultades en la concentración y atención prolongada. Leer clásicos es un desafío para muchos adultos. Imagínate lo que debe costar para un cabro que pasa 10 horas al día viendo videos de 30 segundos”.
¿Qué error se comete al intentar fomentar la lectura en jóvenes? A juicio de Reynaud “es la imposición, en todo orden. Si nos dedicáramos a entender más los lenguajes y motivos que mueven a las juventudes, podríamos orientar su acercamiento a la lectura de otra forma. No todos los jóvenes deben leer los clásicos, al menos no de entrada. El mundo de la literatura es inmenso y tiene infinidad de caminos por recorrer, y objetivos que alcanzar“.
“Mi libro favorito es Guerra y Paz de León Tolstoi. Comencé a crear contenido sobre literatura por dos motivos. Uno, necesitaba encontrar pega y supuse que la gestión de una cuenta en redes me podría servir para el portafolio/cv. Pero también porque sentía que todo el contenido bueno de literatura tenía una orientación muy académica. A mi me encanta ese contenido, pero sentía que faltaba alguien que hablara de libros como cualquier persona conversa sobre sus pasatiempos, sin ese matiz intelectual y solemne”, indica.
“Ya no se limita a una actividad solitaria”
Desde el Ministerio de las Culturas explicaron a The Clinic que “es importante señalar que, desde las políticas públicas de lectura, escritura y oralidad —tanto en Chile como en la región—, estas prácticas se entienden desde una concepción amplia como prácticas socioculturales. En este marco, ya no se limita a una actividad solitaria vinculada exclusivamente al libro impreso, sino que se reconoce como una forma de interacción con el entorno que, aun cuando puede ser individual, está mediada por lo social“.
En ese contexto, afirman que el Plan Lector desarrollado por el ministerio “enfrenta la tarea estratégica de acompañar la transformación de los hábitos lectores. Reconociendo la diversidad de prácticas y adecuando las estrategias de acceso y mediación a las nuevas realidades. Tales como los entornos digitales que configuran la vida cotidiana actual”.
Desde la cartera destacan que “resulta fundamental considerar el impacto de herramientas como la inteligencia artificial, que están transformando de manera significativa las formas de producción textual. La IA facilita la generación de contenidos automatizados y rápidos para múltiples ámbitos de la vida cotidiana y profesional. Frente a ello, el desafío no es resistir estas transformaciones, sino integrarlas de manera crítica y significativa, reconociendo que son herramientas que han llegado para quedarse“.
De esta forma, enfatizan que el plan promueve:
- La creación en múltiples formatos —textuales, audiovisuales y digitales— donde la IA puede ser una herramienta de apoyo, pero no reemplaza el pensamiento propio ni la capacidad crítica.
- El fortalecimiento de la oralidad, el diálogo y la argumentación como espacios fundamentales para la construcción colectiva de sentido, a través de iniciativas como Diálogos en Movimiento.
“Lectores” que prefieren el resumen de la IA
Ante la pregunta ¿Qué significa hoy “formar lectores” en un entorno donde la información se consume en resúmenes? El ministerio contesta que “el desafío es generar oportunidades de acceso y encuentro con la lectura. Esto implica propiciar, a través de diversas acciones de mediación, que las personas desarrollen la capacidad de elegir, interpretar y dar sentido a lo que leen, más allá del formato o la extensión de los contenidos”.
“Las bibliotecas públicas continúan siendo un pilar fundamental, ofreciendo acceso gratuito a una amplia diversidad de materiales y experiencias lectoras“, afirman.
Con respecto al rol de las bibliotecas públicas o espacios culturales, el ministro de las Culturas, Francisco Undurraga, destacó que “estos espacios cumplen hoy un rol estratégico como verdaderos ecosistemas de acceso y encuentro en torno a la lectura y la escritura. Desde una perspectiva contemporánea de las políticas públicas, las bibliotecas y espacios culturales son entendidos como infraestructuras clave para garantizar el derecho a la cultura, el acceso a la información y la participación en la vida social”.
“En paralelo, las plataformas digitales han ampliado de manera significativa las posibilidades de acceso, circulación y creación de contenidos y es uno de los pilares de esta gestión. Permiten no solo llegar a más personas, sino también diversificar formatos, lenguajes y comunidades, favoreciendo nuevas formas de participación, especialmente entre jóvenes. Es también de nuestro interés potenciar los audiolibros que también permiten conectar a personas que no pueden acceder a la lectura convencional y hacerlo mediante un formato amigable, cómodo e inclusivo”, cerró.


