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24 de Abril de 2026

Alertan por alza de consumo de viagra en menores de 25 años: “Existe una creciente presión por responder adecuadamente, por rendir”

El urólogo Camilo Ayala advierte un aumento en el uso de viagra y fármacos similares en menores de 30 años, pese a que la disfunción eréctil es menos frecuente a esa edad. Apunta a factores psicológicos y presión por el rendimiento sexual, en un contexto donde además se combinan con alcohol y drogas recreativas.

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Rendir por el máximo tiempo posible para que la paraje quede impresionada y no se burle de su rendimiento con sus amigas. Esa parece ser la mayor preocupación que tienen los menores de 25 años al momento de mantener relaciones sexuales. Es ante esa situación, que el consumo de viagra en ese tramo de edad ha aumentado en el último tiempo.

Camilo Ayala, urólogo y académico de la Escuela de Medicina de la Universidad Mayor, señaló a The Clinic que el uso de este medicamento aumentó en menores de 30 años. “Los medicamentos de la familia de los inhibidores de la fosfodiesterasa 5 (iPDE5) como el sildenafil (viagra) o el tadalafilo, son fármacos ampliamente utilizados para trastornos como la disfunción eréctil. Aunque no hay una cifra nacional sólida, diferentes estudios y estimaciones revelan que la cifra ronda entre el 19 y 22% de uso de este tipo de fármacos en hombres menores de 30 años“.

“Lo interesante es identificar el por qué los jóvenes están utilizando este tipo de medicamentos. Si bien la disfunción eréctil de origen cardiológico es mucho más frecuente en hombres mayores a 60 años, también hay causas psicógenas o inducidas por estrés. ¿Será que estos jóvenes están consumiendo estos elementos ya que la sociedad actual les exige un desempeño sexual que los obliga a este tipo de prácticas? Además, cabe destacar que habitualmente el uso de estos fármacos va acompañado de la ingesta de alcohol y diversas drogas recreativas, elementos que son potentes inductores de la flacidez del pene”, recalca el académico.

El viagra para anticiparse a un fallo

Por otro lado, la académica de la Escuela de Psicología de la Universidad Mayor, Dominique Karahanian, agrega que “en muchos casos, no se trata de una dificultad física, sino de cómo se está viviendo hoy la sexualidad. Existe una creciente presión por responder adecuadamente, por ‘rendir’, lo que puede generar mucha ansiedad incluso en personas sanas“.

“En ese contexto, el uso de viagra aparece como una forma de anticiparse a un posible fallo, no porque el cuerpo lo necesite, sino porque reduce la inseguridad. Funciona más como un apoyo psicológico que como un tratamiento médico. Esto podría reflejar un cambio más amplio: que la sexualidad empieza a vivirse menos como una experiencia compartida y más como algo que debe cumplir ciertos estándares”, explica.

Con respecto a factores como el consumo de pornografía o redes sociales, Karahanian detalla que “la pornografía suele mostrar un tipo de sexualidad centrada en el rendimiento, con respuestas rápidas y sostenidas que no necesariamente reflejan la realidad. Esto en general provoca comparaciones y sensación de insuficiencia. Por otro lado, las redes sociales refuerzan la idea de evaluación constante. Aunque no todo se exponga directamente, se instala una idea donde incluso lo íntimo parece estar sujeto a estándares”.

“En conjunto, estos factores contribuyen a que algunos jóvenes, aún sin problemas físicos, sientan la necesidad de recurrir a apoyos externos para asegurar su desempeño. No es un problema médico en la mayoría de los casos, sino una señal de la presión que hoy atraviesa la vida íntima”, indica.

“No están resolviendo la causa del problema”

Ayala recalca que “es muy poco frecuente que los jóvenes tengan una necesidad de utilizar estos fármacos, más que para sentir que de esta manera van a rendir mejor sexualmente. Pero existen diferentes trastornos psiquiátricos como depresión, trastornos de angustia u otros que deben ser tratados con diferentes medicamentos. Estos últimos sí pueden tener algún tipo de efecto secundario, como la baja del deseo sexual que, si va a estar asociado a problemas de erección, pueden utilizarse de forma asociada para el manejo de estos efectos no deseados”.

“Otra situación ocurre cuando tenemos disfunciones eréctiles de tipo psicógeno, es decir, que se producen por estrés, angustia, traumas pasados, etc. En estos casos se suele creer en el uso de estos medicamentos que van a ayudar con el síntoma (la pérdida de la erección), pero que claramente no están resolviendo la causa del problema. En todos los casos anteriores, un tratamiento con un equipo multidisciplinario conformado por psiquiatras, psicólogos y urólogos es indispensable para resolver el problema“, recalca el especialista.

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