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30 de Abril de 2026Pedro Palominos, rector electo de la Usach: “Si bien los estudiantes tienen derecho a manifestarse, hay un límite de cuidar la integridad física de las personas”
El rector electo de la Usach aborda sus principales desafíos en el plantel tras la abrupta salida de Rodrigo Vidal. Se refiere a los desafíos de la universidad en la discusión de políticas públicas y reflexiona sobre la gestión del gobierno. Sobre todo, eso sí, traza un límite en lo que respecta a las movilizaciones estudiantiles. "Si es que es necesario, como hizo la rectora (Rosa) Devés, que se quedó a dormir en la casa central de la Chile, tal vez nosotros nos quedamos a dormir acá en la Universidad de Santiago", dice.
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Este miércoles en la Universidad de Santiago se realizó la segunda vuelta de la elección de la rectoría, donde se impuso el ingeniero Pedro Palominos con el 52,2%. Sin embargo, para el plantel no significó una elección cualquiera.
Y es que Palominos asumirá luego de que el año pasado el rector Rodrigo Vidal tuviera que renunciar al cargo debido a que un fallo del Tricel anulara su triunfo.
Tras la destitución asumió la rectoría de manera suplente Cristián Muñoz, quien hasta ese entonces era prorrector de la universidad, y precisamente ante quien se impuso Palominos en la elección.
De esa forma, Palominos arribará a la rectoría de la Usach luego de haberse impuesto por sobre el “vidalismo”, pese a que en esta entrevista con The Clinic plantea que “eso de grupos de uno u otro no tiene ningún sentido”.
“Acá tenemos la postura de que una vez que se acaban las elecciones se acaban estos grupos, que son temporales nomás. Porque son proyectos distintos. Todos los candidatos presentan propuestas para mejorar la universidad, después la comunidad decide cuál le es más acorde a su desarrollo. Pero en general creo que aquí no hay ganadores ni vencidos”, dice Palominos.
En esa línea, asegura que entre los principales desafíos que enfrenta la universidad y el cómo enfocará su gestión estarán centrados en “reposicionar nuestra universidad, no solo internamente, sino que externamente, internacionalmente. Y también tener una mirada a nivel país respecto a tener una voz distinta en el sentido de plantear problemas nacionales, tener un cierto protagonismo para la construcción de un país”.
—¿Qué desafíos identifica en la educación superior, y particularmente en la Universidad de Santiago?
—Desde el punto de vista de la Universidad de Santiago queremos reposicionarnos en términos de trabajos territoriales, porque está mandatado en la ley, yo creo que hay que tener un pacto para mejorar la calidad de vida de todas y todos. Segundo, tenemos muchos desafíos respecto a la educación superior, al uso de las nuevas tecnologías. Crear personas, graduados, que tengan análisis crítico, un buen uso de la inteligencia artificial. Que sean personas que apoyen al desarrollo del país con ciertos principios éticos que uno espera de cualquier profesional de un instituto superior. Ese es el primer desafío de la educación del siglo XXI.
Además, cambia la forma de educación, van a aparecer con más fuerza todo lo que son carreras a distancia, virtuales, otras semipresenciales, y por lo tanto va a haber un cambio en la forma de enseñanza y de aprendizaje, eso también es súper importante. Lo tercero, tenemos que asegurar la calidad de las instituciones superiores. Los procesos de acreditación son súper importantes porque tenemos que dar garantías de que nuestros procesos se están cumpliendo al más alto nivel. A eso estamos apuntando nosotros, esos son los desafíos que tenemos. Y el cuarto desafío como universidad es proyectarla hacia el futuro, creo que una de las cosas importantes para nuestra universidad es tener un norte a 10, 15 o 20 años, de cómo queremos tener la universidad para las generaciones futuras.
—Se habla mucho últimamente de que se pueden acortar ciertas carreras. ¿En la Usach eso sería posible?
—Eso está en estudio, porque efectivamente eso es una tendencia mundial. Pero también hay un tema que no es menor, y es que nosotros recibimos estudiantes que tienen algunos déficits de contenido, producto de la pandemia (…) entonces hay que nivelarlos para poder tener un buen desarrollo académico. Pero siempre nosotros estamos dispuestos a evaluar carreras o juntar carreras. Estoy de acuerdo siempre y cuando tengamos que nuestros estudiantes que ingresen tengan las condiciones para que sean profesionales de excelencia.
—¿Cuál es su lectura de lo que ocurrió con el exrector Vidal y el Tricel el año pasado? Porque Vidal en su momento hablaba de que estaba interviniendo en la autonomía de la universidad.
—No creo que tenga que ver con la autonomía de la universidad. Lo que ocurrió fue que se acató una resolución del tribunal electoral, y como universidad tiene que ser la autoridad respetuosa de las decisiones. La autonomía de la universidad es una autonomía académica, y financiera en algunos aspectos. Pero en general estamos sujetos a todas las leyes, como todos los institucionales.
—¿Y cuál es su lectura de lo que fue la gestión pasada? Vidal tuvo varios problemas con los estudiantes, e incluso hubo desmanes en su oficina.
—Uno puede tener toda la información o parcialmente, nosotros en esas situaciones siempre vamos a optar por los diálogos con las personas. Tal vez se cometieron errores, pero yo no soy quién para juzgar si se hicieron bien o mal las cosas. Las cosas ocurrieron, quizás no de la manera que uno esperaba, pero aquí lo que importa no es el resultado final que ocurrió, que no nos genera muy buena imagen. Lo que importa es cómo puedo prever y conversar para que no ocurran esas cosas. Nosotros tenemos que formar personas, y eso significa tener diálogos permanentes. Entender al otro y ser empático, y ver cómo solucionamos los problemas en conjunto. Y ese es un trabajo que tenemos como desafío como nueva rectoría en los próximos años. Nosotros tenemos que ser una universidad responsable también, en todo ámbito. En ese aspecto, vamos a redoblar el esfuerzo de mantener el diálogo no solamente con los estudiantes, sino con los funcionarios, académicos y docentes. Creo que es un gran desafío y que efectivamente va a dar fruto, porque todos queremos tener una universidad en la cual se sientan orgullosos de trabajar.
—Estos meses los estudiantes han estado bastante movilizados, ¿cómo planea lidiar con el descontento estudiantil que hay?
—Primero hay que conversar cuáles son los descontentos. Porque hay que separar lo interno con lo externo. Uno tiene que hacerse cargo de cómo podemos llegar a acuerdos. Son situaciones que habrá que evaluarlas y conversar en conjunto. Porque efectivamente esos descontentos pueden ser por mala información, por pocos canales de comunicación, y en esos casos hay que ver si tienen asidero. Esos descontentos pueden tener relación directa con alguna medida que afecta a todas las universidades, y eso tiene que ser coordinado con otros rectores o rectoras para ver cómo nosotros participamos en esta situación de mediar. Aquí hay que hacer mucha mediación de que estos descontentos sean bien canalizados, que sean conversados. Que no necesariamente hay que ir a paro ni hay que ir a toma, hay también temas cívicos que nos interesa desarrollar.
—Pero por ejemplo, si se enfrentara a una toma en el campus como ocurrió el año pasado, donde hubo incluso desmanes en la oficina del rector, ¿Cómo enfrentaría esa situación? ¿Los desalojaría?
—Siempre lo que va a primar va a ser el diálogo. Pero cuando se afecta a las personas y hay peligro de las personas, sí, efectivamente tiene que primar la ley. No se puede llegar a que las personas tengan inseguridades o sean violentadas. Si bien los estudiantes tienen derecho a manifestarse, que es legítimo en cualquier sociedad democrática, hay un límite. En eso, el rector tiene que definir su límite, pero esos límites llegan hasta cuidar la vida de la persona, la integridad física de las personas.
—Ahí me imagino que también va un trabajo ligado a la federación de estudiantes.
—Por supuesto.
—¿Pero cómo se lidia con los grupos que no necesariamente obedecen a la federación de estudiantes?
—Por eso hay que hablar en conjunto con la federación estas situaciones. Porque en el fondo si hay grupos que son muy violentistas y están dañando a las personas y el patrimonio, y tú observas muchas veces que salen a las calles, las policías actúan sin que actúe la autoridad, porque están haciendo un daño a la calle, eso ocurre frecuentemente. Y ahí no se le pregunta a nadie, ni al rector, ni a la federación. Así que en ese aspecto lo que nos importa a nosotros es hacer todo el esfuerzo de evitar ese tipo de acciones. Conversar, y si es que es necesario y en una oportunidad, como hizo la rectora (Rosa) Devés, que se quedó a dormir en la casa central de la Chile, tal vez nosotros nos quedamos a dormir acá en la Universidad de Santiago.
—Usted no abandona su oficina.
—Por supuesto, porque eso es violento.

“Lo importante es que los beneficios que han tenido algunas de las universidades se mantengan, porque hay beneficios sociales”
—¿Cómo espera que sea la relación con el gobierno? Porque ayer criticó los recortes que está haciendo el Ministerio de Hacienda.
—Yo diría que no es una crítica, sino que en realidad es un comentario, que hay que ser prudente en general. Y no digo que sea el gobierno, sino que hay que mirar que hay medidas que afectan a las comunidades. Yo como rector electo de la universidad, tengo que siempre pensar en las comunidades.
En ese aspecto, hay ciertos beneficios que sería bueno que se mantengan, y el comentario va en ese sentido. Porque aquí no tiene sentido las críticas de un lado o del otro, uno tiene que trabajar con los gobiernos que correspondan porque somos parte del aparato público, no somos una isla aparte. Por lo tanto, el gobierno nos pedirá cosas y nosotros responderemos con cosas, porque efectivamente tiene que haber una relación.
Tendremos autonomías en ciertos aspectos, pero nosotros dependemos del Ministerio de Educación y del Estado. Entonces aquí no hay puntos de desencuentro, hay que buscar puntos de encuentro.
—¿Usted ve que los recortes propuestos por Hacienda puedan afectar la calidad de la educación superior o derechamente en la Usach que tenga alguna consecuencia negativa?
—Son sugerencias, son conversables. Y esas conversaciones yo creo que hay que tenerlas bien con todos los rectores del CRUCh, porque no solamente afecta a la Usach, sino que al resto de las instituciones estatales. Ver cómo analizamos, o cómo se generan otros espacios en el cual se pueda compensar esos beneficios o efectivamente hacer una personalización que no afecte el desarrollo de cada institución. Eso es conversable. Como es una propuesta, y eso se puede corregir y avanzar en otras propuestas… Nosotros siempre vamos a estar abiertos al diálogo, entre las mismas instituciones y también con el gobierno.
—¿Cuál es su balance sobre lo que está haciendo el Ministerio de Educación?
—Hacer un balance es prematuro en un gobierno que lleva apenas dos meses, que probablemente puede tener aciertos y desaciertos. No es fácil criticarlo si no tienes todos los antecedentes. Yo creo que están en un proceso de hacerse cargo de la gobernanza, que eso pasa con todos los gobiernos. Yo creo que están en un proceso de aprendizaje. Lo importante sí es que estos procesos siempre se conversen, en este caso, con la educación superior, con las universidades del CUECh o del CRUCh. Porque hay cosas que se pueden mejorar, también se pueden corregir, se pueden hacer otras cosas. Aquí lo importante es que los beneficios que han tenido algunas de las universidades se mantengan, porque efectivamente hay beneficios sociales.
Y en eso hay que tener cuidado, porque teniendo el tipo de estudiantes de nosotros, que tienen un sello muy de movilidad social, nos podría afectar. Pero siempre hay que estar dispuestos a conversarlos.
—¿Se refiere a la idea que hubo en algún minuto de limitar la gratuidad y el tema del CAE?
—Siempre hay que medir y mesurar a cuánta gente impacta, creo que de repente hay antecedentes que pueden aportar las mismas universidades para ver si tienen un mayor impacto o no, o si lo pueden absorver las mismas universidades. Siempre estos canales hay que tenerlos abiertos para que se haga una buena política pública. A todos nos interesa como ciudadanos que el país le vaya bien.
—Y considerando que el gobierno anterior impulsó el FES, ¿cuál es su análisis sobre la situación del crédito?
—Es el único que tenemos hasta el momento. En su minuto dio frutos y aparentemente necesita ajustes que no se han logrado ni con el FES ni con los ajustes que se han hecho. Por lo tanto creo que es un sistema que todavía tiene un defecto y hay que corregirlo.
—No le genera reparos entonces que el Estado le esté cobrando ahora a los morosos.
—No, absolutamente. De hecho yo estudié en una época en que tenía que pagar también. Había otro sistema, y yo terminé mi carrera y pagué. Yo creo que es justo que la gente que tiene capacidad de pago, pague. Si yo te doy un préstamo y tú te comprometes a pagar y tienes el salario para poder pagar, por supuesto. Distinto es el caso de la gente que no terminó y no pudo terminar su carrera, son casos particulares. Pero la gente que tiene un trabajo, para mí, es que si pides un préstamo te apoyo y te comprometes a pagarlo, tienes que pagarlo.



